Alicante, enclaves singulares
La ciudad de Alicante ha sido el lugar elegido por los organizadores del XXIII Congreso
Nacional que cada año organiza la Sociedad Española de Medicina Rural y Generalista. Por
ello es lógico que del 26 al 29 de Septiembre de 2.001, los asistentes al Congreso puedan
disfrutar de todas
las posibilidades que este lugar
geográfico de la Comunidad Valenciana ofrece.
Hablar de Alicante es pensar en sus playas, en sus quince kilómetros de costa
coronados por el mar Mediterráneo y con la bandera azul de la Unión Europea como testigo
del inigualable clima que respiran sus habitantes. El visitante podrá elegir entre la
playa de la Albufereta, la de la Almabraba, la del Saladar, la playa del Postiguet o la de
San Juan que cuenta en sus inmediaciones con un campo de golf de 18 hoyos. En el cabo de
las Huertas se encuentran calas rocosas, entre ellas la de Cantalares y Palmera, de uso
naturista.
Otro de los enclaves singulares de la ciudad de Alicante y siguiendo en zona costera,
es la Isla de Tabarca, a la que se puede llegar desde la propia Alicante o desde
Torrevieja, Santa Pola y Guardamar, gracias al servicio de líneas marítimas que parten
destino Tabarca con relativa frecuencia. Además de la privilegiada situación geográfica
de esta Isla que está declarada Reserva Marina del Mediterráneo desde 1.986, cabe
destacar su recinto amurallado, que desde 1964 cuenta con el título de Conjunto
Histórico Artístico, siendo vestigio de lo que en siglo XVIII era una ciudad
fortificada. Dentro de su patrimonio monumental sobresale la Iglesia de San
Pedro y San Pablo, la Torre de San José o las puertas de acceso a la isla.
Ya en el propio Alicante, hay que hacerse eco de su casco antiguo, ubicado sobre las
laderas del monte Benacantil, donde se encuentra el Castillo de Santa Bárbara, en este
casco pueden apreciarse vestigios tardorromanos, restos de lo que fueron murallas
medievales, todo ello mezclado con calles de la Edad moderna. Pero lo que más llama la
atención del casco antiguo alicantino son las fachadas polícromas de la zona baja. Si el
visitante se acerca a las calles Toledo, San Luis y Diputado Auset podrá descubrir casas
pulcras, con fachadas coloristas adornadas con flores, rejas de forja y mosaicos de
azulejos.
Y no se puede dejar de hablar de Alicante sin hacer alusión a sus monumentos más
destacados, además del ya mencionado Castillo de Santa Bárbara, que data del siglo
IX, merece la pena visitar la Concatedral de San Nicolás, la Iglesia de Santa
María, el Monasterio de la Santa Faz, el yacimiento arqueológico de Lucentum o el propio
Ayuntamiento de la ciudad, pues se trata de un palacio barroco del siglo XVIII con una
fachada de 49 metros de longitud.
Fuera de la ciudad de Alicante, pero dentro de su jurisdicción es inevitable hacer
referencia al parque temático de Tierra Mítica, ubicado en Benidorm y que supone un
encuentro con las culturas mediterráneas. Por sus calles, atracciones y espectáculos el
visitante puede perderse en el tiempo y en el espacio pasando unas horas de indudable
entretenimiento.
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