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cuadro.jpg (1616 bytes) El paciente anciano con transplante renal presenta una menor tasa de rechazo agudo que el joven, aunque la duración del injerto es menor

n3.jpg (29415 bytes)La frecuencia con la que se produce un rechazo agudo en el receptor de un injerto renal es menor cuando éste tiene una edad avanzada, siendo mucho mayor la tasa de rechazo agudo en los pacientes más jóvenes. Este dato, que ha sido confirmado en el transcurso de un simposio celebrado en el contexto del XXX Congreso de la Sociedad Española de Nefrología, tiene importantes implicaciones prácticas. Con todo, también se ha puesto de manifiesto que la supervivencia del injerto es menor en las personas mayores, en parte motivado por el hecho de recibir más frecuentemente riñones procedentes de donantes que también tienen edades avanzadas. 

 Y es que, según ha manifestado en esta reunión el Dr. Manuel Arias, del Servicio de Nefrología del Hospital Marqués de Valdecilla de Santander, "la edad del donante es tan importante o más que la propia edad del receptor a la hora de determinar la supervivencia del injerto y el éxito del trasplante". A juicio de este especialista, "la edad del receptor incide, aunque no de forma significativa, en la incidencia y gravedad del rechazo agudo y en la supervivencia del injerto. Igualmente, se sabe que la utilización de riñones procedentes de donantes añosos para receptores mayores influye clara y negativamente sobre la frecuencia de aparición de necrosis tubular y de rechazo agudo, y en la supervivencia del injerto. A mi entender, la calidad del donante es tan importante como la inmunosupresión para aumentar la supervivencia del injerto y del receptor". 

En los últimos años se ha elevado sensiblemente la edad media de los donantes de órganos, lo que conlleva algunos problemas aparejados, según ha reseñado el Dr. Fernando G. Cosío en este simposio. "Si el donante tiene una edad que oscila entre los 19 y 30 años, se calcula que la supervivencia del trasplante en personas ancianas es del 70% a los cinco años; en cambio, si la edad media del donante se sitúa por encima de los 60 años, la tasa de supervivencia del trasplante cae hasta cifras del 40% a los cinco años". 

Según se desprende de recientes investigaciones, la nefropatía crónica del injerto, el denominado rechazo crónico, se debe fundamentalmente al envejecimiento prematuro del rinón. Es más, se matiza que la nefropatía crónica del trasplante renal no es una lesión específica, sino que es el cambio que ocurre en todos los riñones que sufren daño repetidamente y que ya no se pueden reparar. Siguiendo estas ideas, el Dr. Cosío ha explicado las bases de la teoría sobre el envejecimiento renal. "En estudios clínicos se ha comprobado que la edad del donante se relaciona con la función y con la supervivencia del trasplante. También se ha evidenciado que los cambios histológicos que se producen en el trasplante con nefropatía crónica son similares a los que se producen en las personas mayores. Ya en ensayos biológicos, se ha descubierto que conforme avanza la edad las células pierden progresivamente su capacidad para dividirse y reproducirse".

Entre las posibles explicaciones que se han dado para justificar la relación entre la edad del donante y la supervivencia del trasplante, el Dr. Cosío destacó cuatro: "En primer lugar, se ha demostrado que con la edad el riñón pierde masa funcional; también se ha sugerido que el envejecimiento hace que el riñón se haga más susceptible al daño producido por varios mecanismos; igualmente, se ha apuntado que la capacidad del riñón para repararse disminuye con la edad; finalmente, se ha revelado que con la edad se producen importantes cambios funcionales en la vasculatura". 

 La infección, un gran problema 

 Aunque las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la primera causa de muerte entre las personas que se encuentran en diálisis y en aquellas que han recibido un trasplante renal, también se ha evidenciado en los últimos años un incremento espectacular de los pacientes trasplantados que mueren a causa de una infección. "En comparación con los pacientes jóvenes/adultos, las complicaciones infecciosas son más frecuentes en los receptores añosos tratados de rechazo agudo tras un trasplante renal", ha destacado el Dr. Arias en su intervención. 

 La infección es la segunda causa de muerte entre los enfermos ancianos que han sido trasplantados, por detrás de las causas cardiovasculares. Para el Dr. J.M.Morales,  del Servicio de Nefrología del Hospital 12 de Octubre de Madrid, "este es un problema que puede ser solventado en gran parte si se utilizan protocolos de inmunosupresión no muy agresivos, adecuándolos a cada receptor; en definitiva, se debe evitar dar mucha inmunosupresión a las personas de edad avanzada en el postrasplante, ya que no la necesitan y, en cambio, se aumenta el riesgo de infección. Por otra parte, va ser necesario extremar la vigilancia de estos pacientes en el período inmediato de postrasplante". Una opinión similar ha manifestado el Dr. Arias, para el que resulta clara "la necesidad de utilizar la combinación de inmunosupresores a las dosis más bajas posibles, con objeto de mantener una tasa de rechazo agudo por debajo del 20%". 

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