El Plan de Acción Internacional
sobre el Envejecimiento, que ha sido revisado y mejorado en la recién
celebrada II Asamblea Mundial
de Madrid contiene una serie de objetivos y comisiones que pretenden la
plena- consecución de todos
los derechos humanos y libertades fundamentales para las personas ancianas;
incluyendo aptitudes, políticas y métodos
a tomar a todos los niveles y en todos los sectores: independencia, participación,
cuidados de salud, satisfacción
y dignidad.
Por lo que se refiere a materia de
salud en concreto, el Plan Internacional de Acción sostiene como
objetivo proveer los cuidados
de salud necesarios a los ancianos, incluyendo la prevención
y la rehabilitación.
| El Plan
de Acción sobre el Envejecimiento pretende la plena consecución
de todos los derechos humanos y libertades
fundamentales
para las personas ancianas |
El gozar de buena salud es un cualidad
individual útil, y de forma análoga, el que la población
disfrute de un grado de salud
óptima es vital para el crecimiento económico y el desarrollo
de las sociedades.
La Organización Mundial de la
Salud ( OMS ) define la salud como " el estado de completo bienestar físico
social y mental y no únicamente
como la ausencia de enfermedad o invalidez".
En el caso de los ancianos, alcanzar
un estado óptimo de salud y bienestar requiere esfuerzos individuales
durante toda la vida y un
entorno adecuado. Así, la responsabilidad del individuo radicaría
en mantener un estilo de vida saludable, mientras
que la responsabilidad de los Gobiernos radica en crear un entrono que
permita el incremento de la salud y el bienestar
en las personas de edad avanzada. Para todo ello, es necesario proveer
a las personas ancianas de las mismas posibilidades
de acceder a los cuidados preventivos, curativos y / o de rehabilitación
que el resto de grupos de otras edades.
Para ello, los servicios de salud diseñados
deben tener en cuenta las necesidades de la población anciana, de
modo que las políticas
que promuevan la salud durante toda la vida, han de incluir programas de
promoción de la salud y prevención
de enfermedades, tecnología asistencial, cuidados de rehabilitación
cuando estén indicados, servicios de salud
mental, promoción de estilos de vida saludables y medio ambiente
adecuado que puedan reducir los niveles de incapacidad
asociados al incremento de la edad.
Promoción
de la salud y bienestar durante toda la vida
Las estrategias básicas para
la promoción de la salud fueron fijadas en el Estatuto de Ottawa
para la Promoción de la Salud
(1986). Las lí- neas
guía enfocadas a mejorar la calidad de vida para todos, reduciendo
los porcentajes de mortalidad y morbilidad e incrementado
la esperanza de vida fueron establecidas en la Conferencia Internacional
sobre Población y Desarrollo en 1994.
Todos esos objetivos pueden alcanzarse
de forma más efectiva con la implementación de las acciones
recomendada por la OMS para
alcanzar tanto la salud pública como el acceso adecuado a los cuidados
de salud.
Por otro lado, las actividades de promoción
de la salud y acceso a los cuidados de salud y servicios en igualdad de
condiciones para las personas ancianas
constituyen la piedra angular de una vejez saludable.
Hay que tener en cuenta que los niños
y las personas mayores son más susceptibles a diversas formas
de polución ambiental
que los individuos en edades medias de la vida, e incluso son más
fácilmente afectados por niveles muy bajos de
polución.
| El
Plan reivindica la necesidad de promover el establecimiento y la
coordinación de un gran número de servicios
asistenciales
|
La malnutrición y la escasa
alimentación colocan igualmente a las personas mayores con un riesgo
desproporcionado y pueden
afectar de forma negativa a su salud y vitalidad.
Como pilares de este primera Conclusión
sobre promoción de la salud, el Plan Internacional de Acción
apunta tres objetivos fundamentales:
la reducción de los efectos acumulativos de aquellos factores capaces
de incrementar el riesgo de
enfermedad y consecuentemente de potenciar la dependencia en los ancianos;
el desarrollo de políticas de prevención
de la enfermedad en los ancianos; y el acceso a los alimentos y a una adecuada
nutrición para las personas ancianas.
Entre las acciones a poner en práctica
para conseguir la reducción de los efectos acumulativos destacan:
dar prioridad a las políticas
para erradicar la pobreza; establecer pautas para alcanzar el estatus de
salud en las personas ancianas y reducir
las incapacidades y la mortalidad; identificar aquellos factores socioeconómicos
que contribuyen a la aparición de
la enfermedad e incapacidad a largo plazo en la vida; concretar los riesgos
mayores conocidos tales como dieta inadecuada,
inactividad física y otras conductas poco saludables como el abuso
de alcohol y tabaco; iniciar acciones para
prevenir dicho abuso y prevenir la exposición pasiva al humo del
tabaco promoviendo el cese de su uso en todas las
edades; poner en marcha e incrementar las medidas legales y administrativas
así como las campañas públicas de información
encaminadas a reducir la exposición a contaminantes ambientales
en la edad infantil y en todas las edades de
la vida; y por último, promover el uso adecuado de todos los medicamentos,
minimizando la prescripción de fármacos
mediante medidas de regulación y de educación en las que
deben participar tanto la industria farmacéutica como
los sectores profesionales.
Por otro lado, como acciones para prevenir
las enfermedades cabe señalar: la promoción de programas
de inmunización en
adultos, programas de screning, prestar especial atención al peligro
del aislamiento social y de las enfermedades mentales
y fomentar la adopción de estilos de vida saludables que incluyan
la actividad física y al deporte.
Finalmente, en lo que concierne al
objetivo que hace referencia a la alimentación y nutrición,
es importante señalar la necesidad
de promover la igualdad en el acceso al agua potable y a los alimentos
sanos para las personas ancianas; promover
una vida saludable y una adecuada nutrición desde la infancia con
especial atención en asegurar las necesidades
nutricionales especiales para hombre y mujeres a lo largo de la vida; asegurar
una dieta equilibrada previniendo
la deficiencia de macro y micronutrientes; poner especial atención
en las deficiencias nutricionales y las enfermedades
asociadas; diseñar programas de educación sobre alimentación
tanto para las personas mayores como para
la población en general; promover servicios de odontología
suficientes, y capaces de prevenir y tratar alteraciones
dentales que pudieran impedir comer y
causar malnutrición; e incluir las necesidades nutricionales especificas
del anciano en todos los
programas de salud. Además, en la reciente revisión del Plan
se ha incluido otro anexo que señala la
necesidad de asegurar una adecuada y apropiada provisión de alimentos
y una nutrición accesible para las personas ancianas
tanto en hospitales como en otros establecimientos que ofrecen cuidados
a los ancianos.
Acceso universal
e igualitario a los servicios de cuidados para la salud
La investigación sobre cuidados
para la salud y rehabilitación en personas mayores ha permitido
incrementar no sólo su
salud sino también el número de años que se mantienen
activos; es decir, mejorar su calidad de vida.
A este respecto el Plan, una vez revisado,
mantiene como objetivos principales: la eliminación de las desigualdades
sociales en función de la edad;
el desarrollo de servicios de cuidados básicos de salud que tengan
en cuenta las necesidades
de los ancianos; el desarrollo de la atención continuada al anciano;
y por último, involucrar a las personas mayores
en el desarrollo de los servicios de cuidados básicos de salud y
de cuidados a largo plazo.
Como novedades en este apartado, el
Plan revindica la necesidad de promover el establecimiento y la coordinación
de gran número de
servicios con la atención continuada, así como la necesidad
de desarrollar servicios especializados en Gerontología,
incrementando además la coordinación de sus actividades con
la Atención Primaria y los servicios sociales
de salud. Todo ello, integrando las necesidades y percepciones de los ancianos
en las reformas de políticas sanitarias.
Ancianos y VIH/Sida
La dificultad diagnóstica del
VIH/ sida en los ancianos se ve dificultada porque los síntomas
de infección pueden confundirse
con otros síndromes de inmunodeficiencia que acontecen en las
personas de edad avanzada.
Como nueva premisa a añadir
a las acciones que ya apuntaba el Plan, la Asamblea celebrada recientemente
en Madrid, ha concluido
sobre la importancia de que tanto el tratamiento del sida como las estrategias
de soporte para ese tipo de enfermos,
deben reconocer las necesidades especificas de los ancianos infectados
por el VIH.
Formación de los
proveedores de cuidados y de los profesionales de la salud
Es una necesidad urgente a nivel mundial,
señala el Plan Internacional, extender las oportunidades de formación
en Geriatría y
Gerontología a todos los profesionales de la Salud que trabajen
con personas ancianas, y a los cuidadores sociales.
Programas de formación que deben tratar no sólo los aspectos
físicos y sociales de los mayores los aspectos
psicológicos, que son en ? un
gran número de casos- olvidados.
Necesidades de los
ancianos en materia de salud mental
Los problemas de salud mental son una
causa muy importante de inutilidad en el anciano que además pueden
reducir notablemente
su calidad de vida.
Las conclusiones a este respecto estaban
claramente definidas en el Plan elaborado en 1982, haciendo hincapié
en la necesidad absoluta
de desarrollar servicios de salud mental que se ocupen no sólo del
cuidado de la enfermedad una vez
desarrollada, sino también de la prevención y de una rápida
intervención.
No obstante, las novedades añadidas
tras la revisión del Plan enfatizan en la necesidad de suministrar
servicios de salud mental
a todas las residencias de larga estancia de ancianos, así como
de instruir a los profesionales de la salud en la detección
y manejo de todos los desórdenes mentales y en concreto de la
depresión.
| Un objetivo
prioritario, según recomienda este documento, debe ser el
mantenimiento de la máxima capacidad funcional
del individuo
y la promoción de la participación de los ancianos
discapacitados |
Vejez e incapacidad
Es un hecho constatado que la incidencia
de discapacidad y deterioro aumenta con la edad, por lo que el Plan
Internacional en sus conclusiones sobre
la incapacidad asociada a la edad señala claramente como objetivo
prioritario el mantenimiento
de la máxima capacidad funcional del individuo durante toda la
vida y la promoción de la participación
absoluta de los ancianos con discapacidad.
Las nuevas aportaciones a las acciones
a tomar al respecto, tras la revision efectuada del Plan en la II Asamblea
Mundial sobre envejecimiento, señalan
la necesidad de fomentar y facilitar el establecimiento de organizaciones
de ayuda a los ancianos
con discapacidades y a sus cuidadores; y fomentar también la receptividad
de los jefes hacia las personas
mayores con discapacidad que continúen siendo capaces de desarrollar
un trabajo ya sea remunerado o voluntario.
Finalmente, una vez emitidas todas
las conclusiones de los diferentes apartados que conciernen no sólo
a la salud del anciano sino
a todo lo que le rodea, la Asamblea ha manifestado, asimismo, la necesidad
imperiosa de revisiones sistemáticas
y periódicas del Plan por los Estados miembros para que éste
resulte exitoso en su objetivo primordial que no
es otro que mejorar la calidad de vida del paciente anciano.