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El desgaste profesional en Atención Primaria

 

El plan de Acción Internacional para el envejecimiento 2002 cuyo origen se remonta a la primera Asamblea Mundial sobre este tema, celebrada en Viena en 1982, y que ha servido como guía respecto a las medidas adoptadas en este terreno en los últimos 20 años , ha sido revisado, recientemente, en la II Asamblea Mundial de Madrid sobre Envejecimiento. Al inicio de los 90 se daban a conocer los Principios de las Naciones Unidas para las Personas Mayores, destacando que la importancia real del envejecimiento y de todo aquello que le rodea radica principalmente en el incremento de la esperanza de vida que se ha conseguido y que, previsiblemente, irá en aumento. Así, se estima que en 2050 cerca de 2.000 millones de personas de todo el mundo tendrán una edad superior a los 60 años.

 

Dra. Mª Isabel Herreros

El Plan de Acción Internacional sobre el Envejecimiento, que ha sido revisado y mejorado en la recién celebrada II Asamblea Mundial de Madrid contiene una serie de objetivos y comisiones que pretenden la plena- consecución de todos los derechos humanos y libertades fundamentales para las personas ancianas; incluyendo aptitudes, políticas y métodos a tomar a todos los niveles y en todos los sectores: independencia, participación, cuidados de salud, satisfacción y dignidad.

Por lo que se refiere a materia de salud en concreto, el Plan Internacional de Acción sostiene como objetivo proveer los cuidados de salud necesarios a los ancianos, incluyendo la prevención y la rehabilitación.

 
El Plan de Acción sobre el Envejecimiento pretende la plena consecución de todos los derechos humanos y libertades fundamentales para las personas ancianas 

 

El gozar de buena salud es un cualidad individual útil, y de forma análoga, el que la población disfrute de un grado de salud óptima es vital para el crecimiento económico y el desarrollo de las sociedades.

La Organización Mundial de la Salud ( OMS ) define la salud como " el estado de completo bienestar físico social y mental y no únicamente como la ausencia de enfermedad o invalidez".

En el caso de los ancianos, alcanzar un estado óptimo de salud y bienestar requiere esfuerzos individuales durante toda la vida y un entorno adecuado. Así, la responsabilidad del individuo radicaría en mantener un estilo de vida saludable, mientras que la responsabilidad de los Gobiernos radica en crear un entrono que permita el incremento de la salud y el bienestar en las personas de edad avanzada. Para todo ello, es necesario proveer a las personas ancianas de las mismas posibilidades de acceder a los cuidados preventivos, curativos y / o de rehabilitación que el resto de grupos de otras edades.

Para ello, los servicios de salud diseñados deben tener en cuenta las necesidades de la población anciana, de modo que las políticas que promuevan la salud durante toda la vida, han de incluir programas de promoción de la salud y prevención de enfermedades, tecnología asistencial, cuidados de rehabilitación cuando estén indicados, servicios de salud mental, promoción de estilos de vida saludables y medio ambiente adecuado que puedan reducir los niveles de incapacidad asociados al incremento de la edad. 

Promoción de la salud y bienestar durante toda la vida

Las estrategias básicas para la promoción de la salud fueron fijadas en el Estatuto de Ottawa para la Promoción de la Salud (1986). Las lí- neas guía enfocadas a mejorar la calidad de vida para todos, reduciendo los porcentajes de mortalidad y morbilidad e incrementado la esperanza de vida fueron establecidas en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo en 1994.

Todos esos objetivos pueden alcanzarse de forma más efectiva con la implementación de las acciones recomendada por la OMS para alcanzar tanto la salud pública como el acceso adecuado a los cuidados de salud.

Por otro lado, las actividades de promoción de la salud y acceso a los cuidados de salud y servicios en igualdad de condiciones para las personas ancianas constituyen la piedra angular de una vejez saludable.

Hay que tener en cuenta que los niños y las personas mayores son más susceptibles a diversas formas de polución ambiental que los individuos en edades medias de la vida, e incluso son más fácilmente afectados por niveles muy bajos de polución.

 
El Plan reivindica la necesidad de promover el establecimiento y la coordinación de un gran número de servicios asistenciales 

 

La malnutrición y la escasa alimentación colocan igualmente a las personas mayores con un riesgo desproporcionado y pueden afectar de forma negativa a su salud y vitalidad.

Como pilares de este primera Conclusión sobre promoción de la salud, el Plan Internacional de Acción apunta tres objetivos fundamentales: la reducción de los efectos acumulativos de aquellos factores capaces de incrementar el riesgo de enfermedad y consecuentemente de potenciar la dependencia en los ancianos; el desarrollo de políticas de prevención de la enfermedad en los ancianos; y el acceso a los alimentos y a una adecuada nutrición para las personas ancianas.

Entre las acciones a poner en práctica para conseguir la reducción de los efectos acumulativos destacan: dar prioridad a las políticas para erradicar la pobreza; establecer pautas para alcanzar el estatus de salud en las personas ancianas y reducir las incapacidades y la mortalidad; identificar aquellos factores socioeconómicos que contribuyen a la aparición de la enfermedad e incapacidad a largo plazo en la vida; concretar los riesgos mayores conocidos tales como dieta inadecuada, inactividad física y otras conductas poco saludables como el abuso de alcohol y tabaco; iniciar acciones para prevenir dicho abuso y prevenir la exposición pasiva al humo del tabaco promoviendo el cese de su uso en todas las edades; poner en marcha e incrementar las medidas legales y administrativas así como las campañas públicas de información encaminadas a reducir la exposición a contaminantes ambientales en la edad infantil y en todas las edades de la vida; y por último, promover el uso adecuado de todos los medicamentos, minimizando la prescripción de fármacos mediante medidas de regulación y de educación en las que deben participar tanto la industria farmacéutica como los sectores profesionales.

Por otro lado, como acciones para prevenir las enfermedades cabe señalar: la promoción de programas de inmunización en adultos, programas de screning, prestar especial atención al peligro del aislamiento social y de las enfermedades mentales y fomentar la adopción de estilos de vida saludables que incluyan la actividad física y al deporte.

Finalmente, en lo que concierne al objetivo que hace referencia a la alimentación y nutrición, es importante señalar la necesidad de promover la igualdad en el acceso al agua potable y a los alimentos sanos para las personas ancianas; promover una vida saludable y una adecuada nutrición desde la infancia con especial atención en asegurar las necesidades nutricionales especiales para hombre y mujeres a lo largo de la vida; asegurar una dieta equilibrada previniendo la deficiencia de macro y micronutrientes; poner especial atención en las deficiencias nutricionales y las enfermedades asociadas; diseñar programas de educación sobre alimentación tanto para las personas mayores como para la población en general; promover servicios de odontología suficientes, y capaces de prevenir y tratar alteraciones dentales que pudieran impedir comer y causar malnutrición; e incluir las necesidades nutricionales especificas del anciano en todos los programas de salud. Además, en la reciente revisión del Plan se ha incluido otro anexo que señala la necesidad de asegurar una adecuada y apropiada provisión de alimentos y una nutrición accesible para las personas ancianas tanto en hospitales como en otros establecimientos que ofrecen cuidados a los ancianos. 

Acceso universal e igualitario a los servicios de cuidados para la salud

La investigación sobre cuidados para la salud y rehabilitación en personas mayores ha permitido incrementar no sólo su salud sino también el número de años que se mantienen activos; es decir, mejorar su calidad de vida.

A este respecto el Plan, una vez revisado, mantiene como objetivos principales: la eliminación de las desigualdades sociales en función de la edad; el desarrollo de servicios de cuidados básicos de salud que tengan en cuenta las necesidades de los ancianos; el desarrollo de la atención continuada al anciano; y por último, involucrar a las personas mayores en el desarrollo de los servicios de cuidados básicos de salud y de cuidados a largo plazo.

Como novedades en este apartado, el Plan revindica la necesidad de promover el establecimiento y la coordinación de gran número de servicios con la atención continuada, así como la necesidad de desarrollar servicios especializados en Gerontología, incrementando además la coordinación de sus actividades con la Atención Primaria y los servicios sociales de salud. Todo ello, integrando las necesidades y percepciones de los ancianos en las reformas de políticas sanitarias.
 

Ancianos y VIH/Sida

La dificultad diagnóstica del VIH/ sida en los ancianos se ve dificultada porque los síntomas de infección pueden confundirse con otros síndromes de inmunodeficiencia que acontecen en las personas de edad avanzada.

Como nueva premisa a añadir a las acciones que ya apuntaba el Plan, la Asamblea celebrada recientemente en Madrid, ha concluido sobre la importancia de que tanto el tratamiento del sida como las estrategias de soporte para ese tipo de enfermos, deben reconocer las necesidades especificas de los ancianos infectados por el VIH.

Formación de los proveedores de cuidados y de los profesionales de la salud

Es una necesidad urgente a nivel mundial, señala el Plan Internacional, extender las oportunidades de formación en Geriatría y Gerontología a todos los profesionales de la Salud que trabajen con personas ancianas, y a los cuidadores sociales. Programas de formación que deben tratar no sólo los aspectos físicos y sociales de los mayores los aspectos psicológicos, que son en ? un gran número de casos- olvidados. 

Necesidades de los ancianos en materia de salud mental

Los problemas de salud mental son una causa muy importante de inutilidad en el anciano que además pueden reducir notablemente su calidad de vida.

Las conclusiones a este respecto estaban claramente definidas en el Plan elaborado en 1982, haciendo hincapié en la necesidad absoluta de desarrollar servicios de salud mental que se ocupen no sólo del cuidado de la enfermedad una vez desarrollada, sino también de la prevención y de una rápida intervención.

No obstante, las novedades añadidas tras la revisión del Plan enfatizan en la necesidad de suministrar servicios de salud mental a todas las residencias de larga estancia de ancianos, así como de instruir a los profesionales de la salud en la detección y manejo de todos los desórdenes mentales y en concreto de la depresión. 

 
Un objetivo prioritario, según recomienda este documento, debe ser el mantenimiento de la máxima capacidad funcional del individuo y la promoción de la participación de los ancianos discapacitados

 

Vejez e incapacidad

Es un hecho constatado que la incidencia de discapacidad y deterioro aumenta con la edad, por lo que el Plan Internacional en sus conclusiones sobre la incapacidad asociada a la edad señala claramente como objetivo prioritario el mantenimiento de la máxima capacidad funcional del individuo durante toda la vida y la promoción de la participación absoluta de los ancianos con discapacidad.

Las nuevas aportaciones a las acciones a tomar al respecto, tras la revision efectuada del Plan en la II Asamblea Mundial sobre envejecimiento, señalan la necesidad de fomentar y facilitar el establecimiento de organizaciones de ayuda a los ancianos con discapacidades y a sus cuidadores; y fomentar también la receptividad de los jefes hacia las personas mayores con discapacidad que continúen siendo capaces de desarrollar un trabajo ya sea remunerado o voluntario.

Finalmente, una vez emitidas todas las conclusiones de los diferentes apartados que conciernen no sólo a la salud del anciano sino a todo lo que le rodea, la Asamblea ha manifestado, asimismo, la necesidad imperiosa de revisiones sistemáticas y periódicas del Plan por los Estados miembros para que éste resulte exitoso en su objetivo primordial que no es otro que mejorar la calidad de vida del paciente anciano. 

 

 

 

 

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