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Las reivindicaciones de los médicos jubilados

 

El simbólico gesto de "colgar la bata" cuando llega la jubilación no siempre supone para los médicos cesar en toda actividad relacionada con su entorno laboral, sino que, en muchas ocasiones, conlleva la apertura a otras. En este caso, se trata de actividades de "lucha" que tienen que ver con el "bolsillo". ¿Cómo romper la disposición que establece los "topes de las pensiones"? ¿Por qué tener que "engullir" el IRPF? ¿Por qué no seguir recetándose a sí mismo y a la familia después de jubilado? Estas y otras cuestiones mantienen ocupadas y preocupadas a las distintas organizaciones de médicos jubilados que existen en nuestro país, algunas de ellas creadas con expreso carácter reivindicativo.

 

Natalia Barrientos

"Ante la jubilación, los médicos reaccionan de dos maneras: una optimista y otra pesimista. Optimista, porque se dejan atrás todos los sinsabores, incomprensiones, y toda la lucha que supone trabajar. Y pesimista, porque el 90 por ciento, por no decir el 100 por cien, es médico por vocación, y perder una actividad vocacional no es nada agradable. Es, por tanto, una reacción bivalente". La observación pertenece al doctor Luis Rivera Pérez, hasta hace pocas semanas, vocal de Médicos jubilados de la Organización Médica Colegial. "El momento más difícil de la jubilación se percibe en los primeros momentos. Uno está acostumbrado a ir todos los días a su consulta a las 9 de la mañana, y de repente te quedas… Es lo que yo llamo 'Síndrome de abstinencia'. Cuesta adaptarse a la nueva situación".

Para el doctor Ángel del Oso Cantero, secretario de la sección de médicos jubilados del Colegio de Médicos de Madrid, "el problema más importante de los médicos jubilados es que en cuanto pasa un poco de tiempo tras la jubilación, ya nadie nos conoce, nadie nos atiende, nadie se acuerda del "doctor equis", mientras que antes todo el mundo lo recibía con los brazos abiertos en su ambulatorio de la Seguridad Social. Aunque este fenómeno es común a todas las profesiones, en el ambiente médico es más acusado por su relación más estrecha con la gente. Todo ello convierte a la jubilación en un trauma importante, más que nada por la falta de solidaridad. Entre los facultativos siempre ha habido solidaridad de atención, preferencias en las consultas, pero cuando ha transcurrido un tiempo…".

El doctor Ciril Rozman, toda una autoridad en la Medicina española, suele repetir que asistencia, docencia e investigación son las tres facetas de la carrera de Medicina. Rivera, por su parte, confirma que esta premisa es todo un dogma en el ejercicio de la Medicina, sobre todo en los hospitales, donde hay que cumplir con estos tres preceptos. Sin embargo, a este respecto, llama la atención la escasez de datos estadísticos relacionados con los médicos jubilados. Tanto la propia Administración, como los Colegios, sindicatos, etc., no aportan gran información, razón por la cual es prácticamente imposible saber qué ocurre con dicha trilogía cuando llega el momento de la retirada. Parece como si de pronto todo un colectivo se esfumara: ¿cuántos médicos siguen en la brecha después de jubilarse, ya sea como docente, investigador o como médico asistencial?

Tampoco se conocen datos de médicos jubilados que estén recibiendo pensión vitalicia por invalidez permanente, del Estado, de PSN o de cualquier otra entidad o mutua, ni mucho menos es posible conocer el número de médicos jubilados de ejercicio libre o sin recursos económicos. "No podemos aportar porcentajes de médicos que una vez jubilados sigan en la brecha", apostilla el doctor Oso, "pero sí sabemos que sobre todo los docentes continúan en la misma una vez pasada la jubilación, casi todos prosiguen vinculados a la Universidad como profesores eméritos, por un período mínimo de tres años, y desde luego es bastante frecuente que se haga a través de las Reales Academias de Medicina y de la propia Universidad". "Se puede seguir como profesor emérito, pero no es lo mismo ir como "invitado", o como "añadido", que tener una cátedra donde explicar los conocimientos", arguye Rivera, por su parte, pero, ¿cuántos médicos jubilados están en esta situación? No hay manera de saberlo.

En relación con los facultativos jubilados que estén recibiendo pensión vitalicia por invalidez permanente, contamos con la información aportada por el Patronato de Huérfanos de Médicos Príncipe de Asturias, creado en 1916, en el seno de la OMC, y cuya función, en principio, es ayudar a todos los huérfanos de médicos colegiados y huérfanos de médicos enfermos, pero, a partir de los años 50 del pasado siglo también aporta una ayuda a sus viudas y a los médicos jubilados o médicos inválidos carentes de ingresos, o que esos ingresos sean inferiores a 781,32 euros (130.000 pesetas). Actualmente, a este Patronato se encuentran acogidos 20 médicos jubilados y 94 médicos inválidos. Desconocemos cuántos cobran por invalidez permanente del Estado.

Cataluña cuenta con la Mutua Médica Catalana, parecida a lo que hasta hace poco era PSN. Por su parte el Colegio de Médicos de Barcelona presta también una ayuda a médicos mutualistas jubilados que no cobran su pensión pese a haber cotizado a lo largo de toda su vida laboral.

Precisamente, el Tribunal Supremo en dos recientes autos, ha obligado a PSN a pagar 1,83 millones de euros a unos 350 médicos mutualistas jubilados en esta comunidad, después de no recibir ninguna aportación desde 1997.

Otro aspecto a tener en cuenta es que prácticamente las únicas organizaciones o entidades de que disponen los facultativos jubilados para hacer oír sus reivindicaciones son los Colegios de médicos, últimos refugios para un colectivo que carece de otras armas para tal menester. "El Colegio apoya mucho al médico jubilado y, creo, éste se acerca más a aquél cuando se jubila que cuando está en activo, porque encuentra más apoyo y protección", observa Oso Cantero. "La sección nuestra en el Colegio de Madrid es, de hecho, la más activa y la que más capacidad de convocatoria tiene. Bien es verdad que, amén de nuestras reivindicaciones, organizamos actividades culturales, charlas, coloquios, conferencias, visitas a museos, viajes…".

Por su parte, al doctor Rivera Pérez esta circunstancia le lleva a reflexionar sobre la oportunidad de colegiarse: "Por regla general, la vida del colectivo médico no se desenvuelve de manera próxima a su Colegio y sólo acude a él cuando tiene problemas. Y si en la etapa activa esta relación ya de por sí no es muy intensa, en la etapa de la jubilación esta tónica tiende a persistir. Aunque ahora todos los Colegios celebran el día del médico jubilado, organizan conferencias, viajes…lo que contribuye a unirnos, sería deseable que está unión fuese mayor. Por eso hay que defender la colegiación obligatoria. Ahora resulta que algunas autonomías, como Andalucía, propugnan una colegiación libre. Si ésta es libre, sólo se van a colegiar aquellos médicos que llevan mucho tiempo en ejercicio, pues sólo entonces se dan cuenta de la utilidad que supone estar colegiados, pero cuando uno sale de la Facultad no lo sabe, y por tanto aquellos médicos que acaban de terminar la carrera no se colegiarán, y no hacerlo supone a la larga la desaparición de los Colegios".

La autorreceta

A tenor de los comentarios de los médicos jubilados, la lucha diaria en el trabajo a que aludía el doctor Rivera, no se acaba cuando se cuelga la bata, pues detrás de este primer impacto emocional viene luego otra lucha que la mayoría de las veces, al menos en nuestro
país, tiene que ver con el bolsillo, si bien, como siempre suele suceder, a algunos afecta más que a otros. De modo que en lo que a reivindicaciones respecta, el problema económico parece ser, pues, el denominador común de los médicos jubilados. "Aparte de que alguien sea rico en su casa", la base económica de la mayoría de los médicos es su empleo, su estado laboral, lo que cobra por su dedicación a su profesión.

Podrían resumirse en dos grandes bloques tales reivindicaciones: una, ya conseguida, el que los médicos jubilados dispongan de un talonario de recetas para autorrecetarse y recetar a sus familiares; la otra, más difícil de roer: romper la limitación de los topes de las pensiones, si bien es éste un problema común a todos los pensionistas de todos los sectores laborales y profesionales. La petición es simple de formular: que se cobre la pensión con arreglo a lo pagado y que se suprima la incompatibilidad…; pero compleja y difícil de resolver: la ley no lo permite y el propio Tribunal Constitucional así lo ha corroborado. Sobre este último punto se centran en la actualidad el esfuerzo y los desvelos de las organizaciones de médicos jubilados.

En relación con el primer punto, la autorreceta fue una conquista lograda después de una ardua lucha: "la edad supone siempre tener más achaques, se necesita si no más medicamentos, sí más continuidad en el tratamiento, ya sea para la tensión, diabetes, cardiopatías, etc. De modo que tener que ir al consultorio a por las recetas, teniendo en cuenta que hasta hace poco estaba recetando y, además, se dispone de cualidades físicas y psíquicas compatibles para poder recetar, ¿por qué no seguir recetándose a sí mismo y a la familia después de jubilado?" se pregunta Rivera Pérez, uno de los máximos protagonistas en la lucha por conseguir los talonarios en cuestión, quien ha permanecido cuatro legislaturas seguidas en la vocalía de médicos jubilados de la OMC y que recientemente ha sido sustituido, por votación, por el doctor Francisco Paredes Pacheco.

"No tiene sentido que después de toda una vida laboral recetando, de pronto se le prohiba esta facultad", prosigue. "Era una molestia innecesaria para el médico jubilado que debía desplazarse para ello, y también para el facultativo que prescribía". El talonario de recetas que utiliza este colectivo está controlado por los Colegios de médicos. El resultado, al decir de Rivera, es que ahora en este marco se receta menos, porque antes, cuando se iba a la consulta, el jubilado cogía diez o doce recetas para ahorrarse un sinnúmero de viajes, con el agravante de que luego muchas de ellas no se utilizaban, lo que no dejaba de significar un gasto adicional. La autorreceta ahora se hace conforme se va necesitando.

¿Qué responsabilidad supone para un médico jubilado disponer de una talonario de recetas? En palabras de Rivera Pérez, "si un médico receta mal cuando está en activo, hay unas inspecciones de control de farmacia a cargo de la Seguridad Social que lo descubrirá y lo castigará, y si ese mismo médico sigue recetando mal en su casa, para ello está el Colegio de médicos que controla el buen uso de esa receta, y también el servicio de inspección de la Seguridad Social. De manera que no pasa nada. Se puede recetar mal estando tanto en activo como en pasivo, y se puede controlar en ambas situaciones".

Datos oficiales presentados en el Congreso de los Diputados revelan que el número de médicos jubilados existentes en el territorio Insalud antes de producirse las transferencias, asciendió a 5.256. A 31 de diciembre de 2001, habían solicitado la autorización para prescribir en recetas de la Seguridad Social un total de 3.789 médicos jubilados, habiendo sido autorizados 3.676; la autorización se revocó a un total de 12 médicos, de los que en cuatro casos ha sido por fallecimiento; tres se encuentran en trámite de revocación. (Boletín Oficial de Las Cortes, 1 de abril de 2002. Serie D, Num. 332). Andalucía fue la primera comunidad autónoma donde se consiguió este logro que, desde hace dos años, se extendió a toda España, excepto el País Vasco, donde la lucha por la autorreceta continúa, tras ser rechazada por el Parlamento autonómico.

El doctor José Antonio Scheifler Amezaga, vocal de médicos jubilados del Colegio de Vizcaya, refiere que en el Parlamento vasco "el PP fue el único partido que nos defendió". Sheifler recibió posteriormente un comunicado de parte del consejero de Sanidad, donde se explican las razones del porqué no se conceden talonarios de recetas médicas oficiales del SNS, a los médicos jubilados vascos. Dicho comunicado, que el doctor Scheifler resumió para esta revista, viene a decir, en líneas generales, lo siguiente:

1. Cuando concluye la relación de un empleado con una empresa, también concluye la capacidad de aquél para realizar o inducir gastos con cargo a dicha empresa. El mantenimiento de dicha capacidad durante la jubilación no puede entenderse sino como un privilegio difícilmente asumible en el caso del sector público.

2. La jubilación forzoza por cumplir la edad reglamentaria extingue la condición de personal estutario facultativo de la Seguridad Social, por lo que un médico jubilado que ya no mantiene ningún tipo de relación de servicios con Osakidetza, no puede legalmente utilizar, ni para su uso propio o ajeno, recetas médicas de la prestación farmacéutica del Sistema Nacional de Salud, según modelo oficial establecido en la normativa correspondiente, como se desprende del contenido de esa normativa en relación con el Art. 27 del Estatuto del Personal Médico, que reserva al facultativo en activo la cumplimentación y curso de los documentos oficiales que se deriven de la asistencia prestada.

3. Por último, la prescripción, como acto médico que es, está sujeta a responsabilidad. En el supuesto de que aparezcan efectos secundarios graves, además de la responsabilidad penal hay una responsabilidad patrimonial que, al estar soportado el acto en un documento oficial, podría recaer sobre la propia Administración sin que, en este caso, y por tratarse de médicos no en activo, haya la correspondiente cobertura de seguro.

El consejero aduce que en virtud del "posicionamiento" del Parlamento vasco, su Departamento "podría dar por zanjado el debate sobre este tema". Aunque en esta expresión se emplea el tiempo condicional, a la luz de la misma Scheifler duda de que se pueda hacer algo más a favor de la aurorreceta en esta Comunidad Autónoma, pero no por ello tira la toalla: "Vamos a intentar estudiar si existe alguna forma jurídica para solventar esta "pega" que nos pone el consejero".

La economía

Pero la gran reivindicación que en todo el ámbito nacional mantiene ocupados y preocupados en este momento a las organizaciones de médicos jubilados es, como se ha apuntado anteriormente, la supresión del tope de pensiones, a lo que se suman las retenciones en concepto de IRPF. ¿Cómo conseguirlo? "No podemos hacer nada", exclama aparentemente resignado el doctor Rivera Pérez. "Existe una asociación muy antigua, la Asociación de Jubilados de Colegios Profesionales, donde hay médicos, abogados, ingenieros, profesores…, que ha pedido la supresión de dichos topes, incluso ha llegado hasta Estrasburgo, al Parlamento europeo, pero con resultados negativos. Últimamente, para reivindicar este asunto, han surgido tres o cuatro plataformas: Valencia, Sevilla, Madrid… y algunas de ellas ni siquiera se han puesto en contacto con la OMC".

Efectivamente, el problema ha suscitado un cierto grado de disentimiento entre los médicos jubilados, de cuyo seno se han creado asociaciones o plataformas autonómicas al margen de la Vocalía de médicos jubilados de la OMC. Al parecer, la impaciencia que genera el hecho de que no se vislumbren prontas soluciones al respecto y la certeza de que se está frente a una flagrante injusticia, han desembocado en este fenómeno, a pesar de que en el fondo propugnan lo mismo que la entidad colegial.

A la Vocalía de Jubilados de esta institución, sus detractores le achacan un escaso dinamismo, cuando no indiferencia o "parálisis" ante estas situaciones. A modo de ver de Rivera Pérez no hay mejor atalaya que la OMC para encarar cualquier tipo de lucha que surja en aras de solventar los problemas que aquejan a este colectivo. "La lucha por mejorar las pensiones de los médicos jubilados es una reivindicación histórica. Son esas asociaciones y plataformas las que deberían sumarse a la OMC, no a la inversa. Los médicos jubilados no tienen una fuerza coercitiva ni ofensiva para defender sus reivindicaciones, por eso estamos "abrigados", cobijados a través de esta institución, máxime teniendo en cuenta que un médico jubilado es un desamparado ante la Administración".

Sea como fuere, los médicos jubilados de Valencia, encabezados por el doctor José Fornes, ex presidente de la OMC, han promovido una agrupación, la Asociación para la Defensa y Atención de los profesionales Pensionistas y Mayores, (Adapropem), abierta a jubilados de toda clase y condición: médicos, odontólogos, ATS, veterinarios, farmacéuticos, pero también notarios, arquitectos… todos contra los límites de las pensiones. A ella se ha sumado la Asociación para la Defensa del Profesional Pensionista de Madrid, Adepropenma, a cuyo frente se encuentra el doctor Rafael Luque, y de la que es secretario general el doctor Ángel Oso.

El colectivo valenciano, por boca del vocal colegial y consejero representante de esta Asociación, doctor Vicente Aragó, no acepta el argumento oficial de que los topes en cuestión han venido impuestos por un propósito solidario, para compensar a los que menos cobran, ya que ello "es misión del Estado y no debe ser a nuestra costa. Queremos que el Gobierno reconsidere la ley de tope de pensiones añadida en la Ley de Acompañamiento a los Presupuestos Generales del Estado. Esta ley terminará por crear jurisprudencia, y lo que deseamos es que se llegue a un acuerdo para que se rectifique y que no abarque una temática tan extensa como es a toda la concurrencia de pensiones".

"No pretendemos salir de la OMC" -añade Aragó- queremos que ella venga con nosotros, pero la OMC sólo acepta a médicos y nosotros queremos que el movimiento sea más general, no exclusivo". Confiesa, no obstante, el consejero y representante de Adapropem, que los resultados hasta ahora obtenidos desde hace un año en que se creó la Asociación, sólo se traducen en resonancia informativa.

El IRPF es otro problema añadido. "Nosotros tributamos un IRPF de las pensiones como un rendimiento de trabajo, y las pensiones no constituyen un rendimiento de trabajo, sino una retribución a cuenta de las cantidades ingresadas durante largo tiempo, esto es, se trata más de un rendimiento de capital inmobiliario que de un rendimiento de trabajo. Es también un problema común a todos los profesionales jubilados, no sólo los médicos", asevera Aragó.

Topes de jubilaciones

Para el doctor Ángel Oso Cantero, que a su condición de secretario de la sección de médicos jubilados del Colegio de Médicos de Madrid suma la de secretario general de Adepropenma, haber creado esta agrupación responde, simplemente, a que "nuestras reivindicaciones exceden las atribuciones del Colegio". A su modo de ver, en los problemas de los facultativos retirados madrileños se reflejan los problemas de los médicos jubilados de toda España: "nuestro principal problema ahora es la pelea que traemos con los topes de jubilaciones, que se impusieron allá por el año 1984. Es un problema que afecta también a los ciudadanos jubilados de otras profesiones que han cotizado durante muchos años con cantidades muy superiores a lo que ahora perciben. Queremos denunciar la injusticia que supone la aplicación de los topes, y la necesidad de que los jubilados tengamos una representación importante en los Pactos de Toledo".

Estas asociaciones citadas, conjuntamente con las otras asociaciones homólogas constituidas en Sevilla, Córdoba y Valencia, unidas, han dado origen a la Federación de Asociaciones para la Defensa del Profesional Pensionista, Fapropen, también presidida por el doctor Rafael Luque Barragán. Esta Federación, a su vez, se ha integrado en CEOMA, Confederación Española de Organizaciones de Mayores, que alberga casi a un millón de jubilados.

En todo este baile de siglas, la reclamación unánime pasa por la propuesta de dos soluciones: o cotizar por la cuantía total percibida, pero en correspondencia percibir al jubilarse una pensión acorde con lo cotizado, sin limitaciones, o reducir las cotizaciones al médico en activo, para adecuarlo a lo que se va a percibir al jubilarse. Para un sector el fin de los topes supondría cobrar más allá del límite fijado por el Instituto de la Seguridad Social: 1.901,73 euros brutos mensuales, unos 1.550,61 euros netos, suma considerada por dichas asociaciones muy por debajo de lo cotizado y por tanto injusto, sobre todo si se ha cotizado a la vez por una actividad pública y por otra privada.

Para otro sector, que podríamos denominar "médico jubilado medio", lo que lo mueve a adherirse a la protesta es, lisa y llanamente, que lo que percibe en concepto de jubilación no le alcanza para llegar a fin de mes. En este bloque, el planteamiento es el siguiente: ¿Por qué aquél que haya trabajado en la función pública una vez jubilado no puede trabajar por cuenta ajena, sobre todo teniendo en cuenta que las pensiones son bajas? ¿Por qué no se les permite no ya una jornada completa, sino colaborar para cobrar un pequeño estipendio que mejore un poco su situación económica? ¿Por qué la pensión es un obstáculo para percibir un pequeño salario extra? Al parecer, desde la Vocalía de médicos jubilados de la OMC se lucha en pro de ambas líneas reivindicativas.

A la baja

El doctor Rafael Luque Barragán, presidente de Fapropen, reconoce la dificultad que encierra "echar a andar este proyecto, porque se lucha contra una serie de sentencias establecidas por el Tribunal Constitucional. "Prácticamente se nos tachado de tontos porque, se nos ha dicho, sólo queremos oír lo que queremos". Luque es especialmente crítico con dichas sentencias, a las que califica de "muy deficientes" y fruto del "corporativismo extremo existente en el mundo de sus magistrados, dado que están donde están según la tendencia política de quien gobierne en el país". Añade que uno de los consejos que ha recibido la Federación que preside "para no perder lo que es nuestro", es que se busque "un buen bufete de abogados y apoyo político, sin lo cual no se consigue nada".

Para Luque es de difícil explicación que a la hora de jubilarse perciban lo mismo, por concepto de pensión, un profesional que durante 50 años ha aportado la máxima cotización establecida por la ley, que otro que ha hecho lo propio durante 30. Se dan casos, señala, en que en un cotizante confluyen dos pensiones, que a la postre son fusionadas por el sistema, con lo cual, aunque se haya cotizado muy por encima de la media, al final se estrellará contra los dichosos topes del año 1984. "Se nos acusa de que queremos la desigualdad, pero, ¿es esto igualdad? como médicos, hemos cotizado más que nadie, el máximo…", apostilla.
El doctor Luque, asegura llevar una labor "casi en solitario" en esta lucha. "Un día hablé con siete abogados. Es muy difícil encontrar apoyo de abogados para defender esta causa, porque el Constitucional alega que no existe una relación contractual entre lo que tú pagas en el momento de cobrar y la pensión que te corresponde".

Tampoco concibe este médico jubilado que un político sólo por haber estado en el Gobierno, al cesar de un cargo "siga cobrando durante dos años el sueldo que venía cobrando. Si ha sido elegido diputado, cobra 3.005,06 euros como tal, y si sale elegido presidente de una comisión cobra 1.803,04 euros adicionales. En realidad, el poder judicial está genuflexo ante el poder político, como dijo Gómez de Liaño".

"En estos momentos -añade- los coeficientes de cotización están tendiendo a nivelarse a la baja, para que llegue un momento en que haya un mismo coeficiente de cotización para todos. Estamos esperando el Pacto de Toledo de 2002. Antes, nuestro sistema era prácticamente de capitalización, porque se cobraba con arreglo a lo que se había pagado. Ahora es de reparto. La ley en que se sustenta la actual normativa es una Ley de Acompañamiento a los Presupuestos Generales del Estado".

Diferencia porcentual

La Confederación Española de Organizaciones de Mayores, (CEOMA) vaticinó en su día que, al comienzo del nuevo siglo, el porcentaje de las pensiones sobre el PIB en nuestro país, 9,6 por ciento, iba a seguir bajando en relación con Europa: 12,4 por ciento. Esta diferencia, aduce Ceoma, no se explica ni por el coeficiente de dependencia (relación entre jubilados y la población activa), similar al europeo, ni por las diferencias en las tasas de empleo, "que se están acercando, y es llamativa, por no decir escandalosa en un sistema de reparto". Según esta organización, en un sistema de reparto existe una decisión política -frente al sistema de capitalización- de distribución de riqueza (PIB), entre una generación activa y una pasiva. "En las negociaciones del Pacto de Toledo, los jubilados, los que no trabajan, están representados por la otra parte, los sindicatos de los que trabajan".

CEOMA se pregunta si la causa de la diferencia porcentual antes citada no residirá en el hecho de que los pensionistas no estén directamente representados en las negociaciones que les afectan directamente. "Los invitados al Pacto de Toledo tienen un buen motivo de reflexión".
 

 

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