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Control de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica desde la Atención Primaria  

LA ENFERMEDAD PULMONAR OBSTRUCTIVA CRÓNICA (EPOC) CONSTITUYE UN GRAVE PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA, Y TIENE SU ORIGEN EN GRAN MEDIDA EN EL CONSUMO DE CIGARRILLOS. SE TRATA DE UNA ENFERMEDAD PROGRESIVA CON GRAN MORBILIDAD Y MORTALIDAD, A CAUSA DE LA CUAL FALLECE MÁS DE LA MITAD DE LOS PACIENTES EN LOS DIEZ AÑOS SIGUIENTES A SU DIAGNÓSTICO

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Figura 1

Dr. J.L. Viejo Bañuelos, 
Servicio de Neumología del Hospital General Yagüe, de Burgos

El papel del tabaco en la etiología de la EPOC ha sido claramente demostrado tanto epidemiológica como experimentalmente. Datos recientes demuestran que en los pacientes fumadores la supresión del tabaco puede retardar significativamente la velocidad con que se pierde función pulmonar en la EPOC leve o moderada, lo que, sin embargo, no se consigue con broncodilatadores o corticosteroides si se sigue con el hábito tabáquico.

Esto confirma lo que ya es conocido desde los estudios de Fletcher y Peto en 1976 tras estudios a carteros londinenses, que dejar el tabaco es la solución más eficaz para frenar la EPOC y es la medida terapéutica más importante en todos los estadios y grados de la enfermedad.

Definimos la EPOC como un estado de enfermedad caracterizado por la presencia de obstrucción al flujo aéreo debido a bronquitis crónica o enfisema. Esta obstrucción al flujo aéreo es, generalmente, progresiva, puede acompañarse de hiperreactividad de la vía aérea y puede ser parcialmente reversible.

Esta enfermedad representa en España la cuarta causa de mortalidad con una tasa global de 33 por 100.000 habitantes, que se eleva a 176 por 100.000 habitantes en los sujetos mayores de 75 años. Es, por otra parte, la causante del 35 por ciento de las consultas externas del neumólogo, una importante ocupación para el médico de Atención Primaria y supone más de 39.000 hospitalizaciones al año.

La EPOC tiene un coste aproximado en nuestro país de unos 140.000 millones de pesetas al año, un 2 por ciento del total del presupuesto de la Sanidad pública, con 31.000 millones de costes ambulatorios, 17.000 hospitalarios y 91.000 millones de costes indirectos.

Debido a la persistencia del hábito tabáquico en nuestra población, que se mantiene en un 35 por ciento de españoles mayores de 16 años y el hábito creciente entre las mujeres, las más fumadores de los paises de la Comunidad Europea (41 por ciento entre los 20 y 40 años), es de esperar un mantenimiento de la prevalencia de la EPOC y una progresiva variación en la presentación por sexos, ocupando las mujeres un espacio antes casi exclusivo para los varones. El reciente estudio IBERPOC realizado en 7 diversas zonas geográficas de España a través de una muestra censal de 4.035 individuos entre 40 y 69 años mostró una prevalencia global de la EPOC de 9,1 por ciento para estos grupos de edad. Esta prevalencia se eleva a 16 por ciento para pacientes mayores de 70 años.

La iniciativa más valiosa para disminuir sustancialmente la EPOC sería que la población abandonase, y sobre todo no adquiriese, el hábito tabáquico. Igualmente, el diagnóstico temprano de la EPOC que demuestra la obstrucción no reversible en estadios poco avanzados y no invalidantes, ayudaría de forma decisiva en el tratamiento. De aquí la importancia de la práctica de espirometría como técnica básica de diagnóstico.

Diagnóstico y clasificación
El término EPOC tiene el gran inconveniente de poder ser utilizado para incluir cualquier enfermedad crónica de origen poco claro. Para evitarlo la evaluación del paciente debe plantearse en dos etapas: sospecha clínica y confirmación diagnóstica.

La disnea, la tos y la expectoración son los síntomas que suelen llevar al paciente a la consulta del médico. Ninguno de estos síntomas son por sí solos diagnósticos de EPOC. Pero en pacientes fumadores su presencia sugiere el diagnóstico, que requiere la objetivación de obstrucción crónica al flujo aéreo y, por tanto, la inexcusable práctica de una espirometría forzada. La presencia de tos y expectoración durante 3 meses al año, más de 2 años consecutivos configura, de por sí, el diagnóstico de bronquitis crónica, pero no de EPOC.

El paciente con EPOC ha sido habitualmente fumador de 20 cigarrillos al día durante 20 años o más y comienza sus síntomas a los 45-50 años. Debe siempre reseñarse al estudiar estos pacientes la historia de tabaquismo, reflejada en el número de paquetes-año, que se obtiene fácilmente en el interrogatorio del paciente TABLA 1

TABLA 1. HISTORIA DE TABAQUISMO. DEBE INCLUIR EL NÚMERO DE CIGARRILLOS FUMADOS, EL TIEMPO DURANTE EL QUE SE HA FUMADO Y EL TOTAL DE PAQUETES-AÑO ESTIMADO

TOTAL de paquetes-año = 

nº de cigarrillos fumados/día


20

x nº años fumando  
1 paquete de 20 cigarrillos fumado cada día durante 1 año = 1 paquete año.

No existen, por otra parte, signos radiológicos patognomónicos de EPOC. Aunque determinados hallazgos sugieren la obstrucción al flujo aéreo (ver Figura 1), como hiperinsuflación pulmonar, falta de vascularización o aplanamiento diafragmático. En general, el grado de afectación radiológica no se correlaciona con el deterioro anatomopatológico ni tiene, por tanto, valor pronóstico en ninguna fase de la enfermedad. La utilidad de la Radiografía de Tórax en el paciente con EPOC radica en el diagnóstico de otras enfermedades asociadas como neumonía, neoplasia, neumotórax o tromboembolismo pulmonar.

La espirometría, exploración sencilla, incruenta y de bajo coste, nos permite cuando está correctamente realizada confirmar el diagnóstico y evaluar la gravedad de la enfermedad. Además, es la técnica fundamental en el seguimiento del paciente con EPOC y sirve también para valorar la eficacia del tratamiento instaurado.

Los parámetros espirométricos más útiles para la evaluación de la EPOC son:

­ FEV1: flujo espiratorio máximo en el primer segundo. Imprescindible para valorar la gravedad de la obstrucción. Debe compararse con el valor de referencia. Tiene además valor pronóstico

( Tabla 2).

TABLA 2. CLASIFICACIÓN DE LA GRAVEDAD DE LA EPOC EN FUNCIÓN DE LA DISMINUCIÓN DEL FEV1 EXPRESADO EN PORCENTAJE DE SU VALOR TEÓRICO
GRAVEDAD de la EPOC 

FEV1
 (porcentaje del valor teórico)

Leve 80 a 65%
Moderada 64 a 50%
Grave 49 a 35%
Muy grave < 35%

­ FEV1/FVC: cociente entre el FEV1 y la capacidad vital forzada. Informa del tipo de alteración ventilatoria existente. Por definición, la EPOC es un proceso obstructivo y este cociente debe ser inferior al 70 por ciento del valor de referencia. 
Conceptualmente, se precisa para el diagnóstico de EPOC, un FEV1 < 80 por ciento del valor de referencia y un cociente. 

-FEV1/FVC < 70 por ciento. Por tanto, siempre se precisará practicar una espirometría para confirmar el diagnóstico.

El papel del médico de Atención Primaria es básico en el diagnóstico. Todo paciente fumador de más de 35 a 40 paquetes-año que acude al médico con algún síntoma respiratorio, debe ser sometido a la práctica de una espirometría para conocer la existencia de una posible obstrucción crónica al flujo aéreo. En caso de no existir esta alteración, debe aconsejarse al paciente el abandono del tabaco y proponerle nuevo control espirométrico en un año para valorar los posibles cambios en su función pulmonar.

Si existe la obstrucción no reversible será imperativo conseguir el abandono del tabaco para modificar de forma significativa la evolución y el pronóstico de la EPOC. 

Manejo terapéutico
Existen diversos planteamientos asociados en el manejo del paciente con EPOC. Las acciones fundamentales quedan reflejadas en la Tabla 3 donde se valoran los aspectos generales del tratamiento.

TABLa 3. CONSIDERACIONES TERAPÉUTICAS FUNDAMENTALES EN LA EPOC

1. Educación del paciente

Explicar en qué consiste la enfermedad
Instrucción sobre medidas terapéuticas
Información sobre desencadenantes y cómo evitarlos

2. Inmunización

Vacuna antigripal anual
Vacuna antineumocócica cada 6 años

3. Interrupción del tabaquismo

Motivar al paciente
Aguda farmacológica disponible
Posibilidad de recidivas
Nuevos intentos

4. Tratamiento farmacológico

Broncodilatadores
Corticosteroides

5. Rehabilitación pulmonar

6. Otros tratamientos

Oxigenoterapia
Tratamiento de exacerbaciones
Posibles tratamiento quirúrgicos

El enfoque actual del tratamiento de la EPOC, debe intentar cubrir los siguientes objetivos: 1) frenar la progresión de la enfermedad; 2) aliviar los síntomas, sobre todo la disnea; y 3) prevenir o corregir las posibles complicaciones. 

Frenar la progresión de la enfermedad
Abandonar el tabaco es la medida más eficaz para frenar la evolución de la enfermedad. Un reciente estudio ha demostrado siguiendo a los pacientes durante 5 años que si abandonaban el tabaco el descenso del FEV1 era de 72 ml/año, pero si continuaban fumando esta pérdida era de 301 ml/año. Este mismo estudio demuestra que aunque el beneficio es superior en el primer año, la mejoría continúa en los años siguientes.

Por otra parte, se ha podido demostrar que en la EPOC grave con insuficiencia respiratoria, la administración de oxígeno de forma prolongada aumenta la supervivencia de los enfermos, es decir, frena la evolución de la enfermedad. Esto justifica la administración de oxígeno en domicilio de pacientes con una hipoxemia (Pa02 < 55 mmHg) en situación estable y recibiendo al menos oxígeno durante 16 horas al día, incluyendo toda la noche.

Otros tratamientos con broncodilatadores no han demostrado su eficacia en cuanto a la detención del progresivo deterioro funcional. Los últimos trabajos con corticosteroides inhalados a altas dosis han creado alguna expectativa que precisa de más estudios para ser aceptada como práctica habitual y justificar su uso continuado, ya que sólo establecen mejorías en los pacientes más graves y con mayor rapidez en su deterioro. 

Tratamiento sintomático
Este tratamiento debe organizarse de acuerdo con la gravedad de la enfermedad, la tolerancia del paciente a los fármacos y la respuesta obtenida en cada caso. El objetivo claro es inducir broncodilatación, reducir la reacción inflamatoria y facilitar la expectoración.

El tratamiento integrado de la EPOC va más lejos del simple tratamiento sintomático. La pauta general de actuación, queda reflejada en la Figura 2. 

Figura 2. Aspectos generales del tratamiento de la EPOC


Broncodilatadores
Los fármacos broncodilatadores reducen la obstrucción de las vías aéreas al relajar la musculatura lisa bronquial. Atendiendo a su mecanismo de acción pueden distinguirse tres tipos diferentes: ß-agonistas, anticolinérgicos y xantinas, cuyo efecto broncodilatador es a distinto nivel y por mecanismo de acción diverso por lo que podrían utilizarse conjuntamente y establecer pautas aditivas según la intensidad de la enfermedad y la respuesta farmacológica.

Los broncodilatadores pueden conseguir mejoría sintomática por efectos como incremento en la contracción diafragmática o la mejor eliminación de las secreciones, aunque no modifican el FEV1 del paciente. Debemos recordar el hecho frecuente de que el paciente refiera mejoría de sus síntomas al inhalar medicación broncodilatadora sin que se modifique su FEV1.

Se deben utilizar broncodilatadores que sean efectivos, seguros, bien tolerados y que mantengan su eficacia a pesar de su uso crónico. En cualquier caso, la elección del agente broncodilatador se determina mejor en cada paciente de forma individual. En general, la vía de administración más eficaz es la inhalatoria, ya que consigue una broncodilatación más rápida y superior a otras vías con una dosis más baja y, por tanto, con menos efectos secundarios. Debe instruirse al paciente en el uso correcto de la medicación inhalada y comprobar en cada visita cómo se realiza. La técnica correcta de inhalación para un cartucho presurizado se explica en la Tabla 4.

TABLA 5. TÉCNICA ADECUADA PARA EL USO DEL CARTUCHO PRESURIZADO

1. Agitar el envase y destapar.
2. Sujetarlo entre el índice y pulgar de la mano.
3. Ajustar los labios a la boquilla y espirar lenta y profundamente.
4. Inspirar lenta y profundamente y accionar el pulsador una vez iniciada la inspiración.
5. Retirar el cartucho y retener el aire consiguiendo una apnea de 7-10 segundos.
6. Espirar el aire lentamente.
7. Esperar 30 segundos si debe hacerse otra inhalación.

El empleo de las cámaras espaciadoras facilita a muchos pacientes una toma más correcta. Igualmente, la alternativa de medicación en polvo seco con dispositivos dispensadores de fácil manejo mejora la adecuada administración. En la Figura 3 se muestran las características de los broncodilatadores disponibles para ser administrados por vía inhalatoria.

FIGURA 3. Características de los broncodilatadores disponibles por vía inhalatoria. 

FÁRMACO DOSIS POR INHALACIÓN
(Mgs)
TIEMPO DEL EFECTO
(Minutos)
  Cartucho Presurizado Polvo Seco Comienzo Pico Duración
Salbutamol 0,1 - 3-5 60-90 180-360
Terbutalina 0,25 0,5 3-5 60-90 180-360
Fenotarol 0,05 0,2 3-5 60-90 180-360
Procaterol 0,1 - 3-5 60-90 180-360
Formoterol 0,012 - 3-5 60-90 660-720
Salmeterol 0,025 0,050 45-60 120-240 660-720
Bromuro de Ipratropio 0,02 0,042 5-15 60-120 240-480
El intervalo de administración es de 4-6 horas, excepto Salmeterol y Formoterol que es de 12 horas. Fenoterol en cartucho presurizado se comercializa en España asociado a Bromuro de Ipratropio.

Los ß-adrenérgicos son fármacos de primera elección para el tratamiento del broncoespasmo agudo, por su eficacia y escasos efectos secundarios a las dosis habituales. La acción de salbutamol, terbutalina, procaterol y fenoterol es similar y casi inmediata. Los ß-adrenérgicos de larga duración, salmeterol y formoterol facilitan una administración más prolongada. La vía oral queda reservada para pacientes incapaces de utilizar correctamente la vía inhalatoria, que es la vía de elección.

Si bien el uso de ß-agonistas no parece alterar la progresión de la EPOC, su uso ha demostrado ser útil en el epoctx2.gif (4923 bytes)manejo sintomático de la enfermedad, siendo fármacos de primera línea en las exacerbaciones y seguros cuando se utilizan a las dosis adecuadas.

Entre los agentes anticolinergicos, el bromuro de ipratropio está prácticamente exento de efectos secundarios. Es un broncodilatador de primera línea en el tratamiento de la EPOC. Su efecto se establece más lentamente que en los ß-adrenergicos pero se mantiene hasta 6 horas. Su respuesta broncodilatadora se encuentra aumentada en pacientes mayores de 55 años y su efecto se mantiene en el tiempo a pesar de su administración continuada.

Los pocos efectos secundarios, la acción más prolongada que los ß-adrenérgicos y la posibilidad de utilizarlo de forma continuada sin pérdida de eficacia, hacen del bromuro de ipratropio una buena acción terapéutica en el tratamiento de la EPOC estable.

La teofilina ha sido durante muchos años utilizada tanto en el tratamiento del asma como de la EPOC, sobre todo a raíz de la aparición de su formulación de liberación retardada. Basándose en la información actualmente disponible es difícil promover el empleo de teofilina como monoterapia a largo plazo en el tratamiento de la EPOC, teniendo, sin embargo, un papel en el tratamiento asociado a otros broncodilatadores. Sus efectos secundarios principalmente gastro-intestinales, cardiovasculares y del sistema nervioso central, añadido a las alteraciones de su metabolismo en pacientes con enfermedades hepáticas o cardiacas, así como sus conocidas interacciones con otros fármacos han hecho que actualmente sea una medicación de segunda línea aunque mantiene su utilidad en el control de los síntomas nocturnos de algunos pacientes. Debe pues considerarse en cada caso el riesgo-beneficio de la teofilina y puede ser reazonablemente añadida al tratamiento de la EPOC cuando el uso de otros broncodilatadores no controlen suficientemente los síntomas. 

Antiinflamatorios
La evidencia histológica de inflamación de la vía aérea en la EPOC ha sido cuidadosa y extensamente estudiada. Los clásicos hechos que acompañan a la inflamación: hiperemia, edema e infiltración de células inflamatorias, están a menudo presentes en la EPOC, pero no de forma continua. En ocasiones, la mejor evidencia de la existencia de inflamación es comprobar los efectos de agentes antiinflamatorios, siendo los corticosteroides los fármacos más efectivos. Algunos estudios demuestran mejoría en hasta un 25 por ciento de los pacientes usando estos fármacos. Por tanto, existen algunas justificaciones para el empleo de tratamiento con corticosteroides.

( Tabla 5).

TABLA 5. BASES PARA EL EMPLEO DE CORTICOSTEROIDES EN LA epoc ESTABLE

1. En la EPOC existe inflamación de la vía aérea.
2. Presencia de hiperreactividad bronquial en algunos pacientes.
3. Mejoría con su uso en un 15-20% de los pacientes con EPOC estable.
4. Se utilizan ampliamente en las exacerbaciones.
5. Podrían conseguir un retraso en la evolución de la enfermedad.

Los corticoides inhalados ofrecen claras ventajas al provocar con menores dosis menores efectos secundarios. Con dosis de hasta 800 microgramos/día la absorción sistémica es poco significativa. Con dosis superiores mantenidas comienza a existir riesgo de efectos sistémicos. Además, pueden producir dos efectos secundarios locales: candidiasis orofaríngea (5 por ciento) y disfonía por miopatía de las cuerdas vocales (25 por ciento), ambos pueden ser paliados usando las cámaras de inhalación y enjuagándose la boca tras la inhalación.

Para justificar el empleo continuado de corticosteroides en la EPOC estable se realiza una prueba terapéutica, con 40 mgs de prednisona/día durante 2 semanas y se valora la respuesta obtenida. Se considera positiva si el FEV1 se incrementa un 15 por ciento con respecto al valor previo y el incremento es al menos de 200 ml en valor absoluto. Si la prueba fue positiva debe rebajarse la dosis hasta la mínima que mantenga al paciente estable o usando como alternativa corticosteroides inhalados a altas dosis con menores efectos secundarios. Si la prueba fue negativa no estaría justificado su empleo en la situación estable. 

Tratamiento integrado
La supresión del tabaco es el objetivo principal del tratamiento de la EPOC. Una vez conseguido este objetivo el programa terapéutico a seguir dependerá de la gravedad del proceso y del momento evolutivo en que se encuentre el paciente. El algoritmo de tratamiento se basa en la respuesta variable de los pacientes a los diversos broncodilatadores disponibles y a los corticosteroides. Proponemos a continuación un algoritmo basado en los ya publicados y que coloca en primera línea broncodilatadora al bromuro de ipratropio, debido a su potencia broncodilatadora en pacientes con EPOC y su escasa incidencia de efectos secundarios (ver Figura 4).

Figura 4. Tratamiento integrado de la EPOC

Cuando con las medidas broncodilatadoras máximas no se consigue el efecto deseado y si el paciente ha abandonado el hábito tabáquico se considerará la utilización de corticosteroides a largo plazo. En la evolución posterior y ante la hipoxemia mantenida debe valorarse el uso de oxigenoterapia crónica domiciliaria según las pautas establecidas. 

Oxigenoterapia crónica domiciliaria
El objetivo de la Oxigenoterapia crónica domiciliaria (OCD) es corregir la hipoxemia que se establece en los pacientes con EPOC grave. Previamente a su instauración deben darse las siguientes circunstancias: 1) Tratamiento médico correcto de la enfermedad tanto farmacológico  como de otras medidas que puedan favorecer el intercambio gaseoso (rehabilitación, ajuste dietético); 2) abstención del tabaco, ya que la OCD no consigue su efecto si el paciente continua fumando; 3) situación clínica estable en ausencia de exacerbaciones; y 4) colaboración del paciente. 
Cuando el paciente cumple estos requisitos, la indicación se establece conforme a los criterios establecidos en la Tabla 6. 

TABLA 6. REQUISITOS PARA LA INDICACIÓN DE OCD EN LA EPOC

­ PaO2 < 55 mmHg.
­ PaO2 entre 55 y 60 mmHg si se asocia a las siguientes circunstancias
o hipertensión arterial pulmonar
o Cor pulmonale crónico
o Insuficiencia cardíaca congestiva
o arritmias
o hematocrito > 55%  

Criterios de derivación desde Atención Primaria al neumólogo
El seguimiendo del paciente con EPOC estable puede beneficiarse de la ayuda suministrada por el neumólogo, en orden a establecer el diagnóstico, excluir otra patología, reforzar el cese del hábito tabáquico, optimizar el tratamiento o decidir terapias más complejas en la enfermedad grave o muy grave.
Las principales razones para consultar al neumólogo quedan reflejadas en la 
Tabla 7.

TABLA 7. Razones para establecer consulta desde atención primaria al neumólogo

    RAZÓN PROPÓSITO

­Sospecha de EPOC grave ­Confirmar el diagnóstico y optimizar el tratamiento
­Presencia de Cor pulmonale ­Confirmar el diagnóstico y optimizar el tratamiento
­Valorar la oxigenoterapia ­Optimizar la terapia y medir gases en sangre
­Valorar terapia inhalada ­Excluir prescripciones inadecuadas
­Valorar corticoides orales ­Justificar tratamiento a largo plazo o supervisar su abandono
­Enfermedad pulmonar bullosa ­Identificar candidatos a cirugía
­Rápida caída del FEV1 ­Estimular una intervención temprana
­EPOC en menores de 40 años ­Identificar deficiencia de A1AT considerar tratamiento y realizar estudio familiar
­Diagnóstico dudoso ­Confirmar diagnóstico
­Síntomas desproporcionados con ­Buscar otras explicaciones
  el déficit de función pulmonar
­Infecciones pulmonares ­Excluir bronquiectasias

Rehabilitación pulmonar
Un programa racional de rehabilitación pulmonar consiste en educación, instrucción sobre cuidados físicos-respiratorios, apoyo sicosocial y programa de ejercicio supervisado además del tratamiento médico habitual.
Estos programas aumentan de forma significativa la capacidad para el ejercicio y disminuyen la disnea, aunque no han demostrado la mejoría de la función pulmonar ni el aumento de la supervivencia, consiguen una mejor calidad de vida y una disminución de los ingresos hospitalarios. 

Tratamiento quirúrgico
Algunos pacientes con EPOC pueden beneficiarse de procedimientos quirúrgicos para conseguir una mejoría en la función pulmonar y en la calidad de vida. Estos tratamientos son en la actualidad: trasplante pulmonar, cirugía de reducción de volúmen pulmonar y bullectomía.

Los pacientes con EPOC pueden ser tributarios de trasplante uni o bipulmonar y son los que presentan mejor supervivencia entre los trasplantados de pulmón, con una supervivencia de un 79 por ciento al año y un 62 por ciento a los 3 años. Debe seleccionarse cuidadosamente a los candidatos entre pacientes relativamente jóvenes, con enfermedad avanzada y muy progresiva que no mejora con tratamiento óptimo, sin otra enfermedad grave y con potencial de rehabilitación.

La cirugía de reducción de volúmen es un procedimiento dirigido a la mejoría sintomática de la EPOC mediante la resección de las áreas de mayor grado de destrucción en pacientes con enfisema severo de distribución heterogénea. Este procedimiento tiene una elevada morbi-mortalidad por lo que debe realizarse sólo por equipos experimentados, y en pacientes seleccionados.
Por último algunos pacientes con grandes bullas enfisematosas pueden beneficiarse de la resección quirúrgica de las mismas.
 
 

Bibliografía 
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Revisión actualizada de las condiciones para el diagnóstico y tratamiento de la EPOC, incluyendo todas las opciones terapéuticas. Supone una guía de actuación con soporte de 184 citas sobre el tema. Revisión de gran interés.
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Revisión en 12 capítulos de los aspectos más sobresalientes de la EPOC con interesantes recopilaciones acerca del diagnóstico y tratamiento.
­ Guidelines of the British Toracic Society. Thorax 1997. vol 52. supl. 5.
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Guías para el diagnóstico y minuciosos detalles para el tratamiento en la normativa de la ATS que incluye normas para la cirugía y consideraciones adicionales. Revisión muy interesante. 
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Normativa de la Sociedad Europea de Respiratorio con interesantes algoritmos para tratamiento y derivación de pacientes. 

  

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