Natalia Barrientos
Son muchos, quizá
demasiados, los años que este tema viene "coleando"
en el mundo sanitario -ya la Ley General de Sanidad, en 1986, recogió
entre su articulado (artículo 84) la previsión y conveniencia
de que se disponga de un Estatuto Marco del Personal-, de ahí
que a lo largo de todo este tiempo se haya creado una especie de cansancio
generalizado entre los médicos, pues el Estatuto se ha convertido
hoy en una de las eternas asignaturas pendientes del Sistema Nacional
de Salud.
Una de las entidades que recibió "de uñas" el
borrador de Estatuto Marco de Sanidad fue la Confederación Estatal
de Sindicatos Médicos, CESM, desde donde se ha calificado la
intención oficial de negociar el texto estatutario como "pantomima"
y "tomadura de pelo". Las otras centrales sindicales -CC.OO,
UGT y CSI-CSIF- han recibido con beneplácito la iniciativa ministerial,
si bien han coincidido en atribuir al borrador un carácter "poco
concreto", a la vez que han abogado por la creación de una
mesa de negociación, en lugar de los encuentros bilaterales preferidos
por Sanidad. Las dos primeras coincidieron, por su parte, en solicitar
que el texto oficial tenga rango de ley.
UGT, que en 1998 presentó un texto alternativo que considera
vigente hoy, defendía entonces y lo hace ahora la autogestión
clínica, la jornada de 35 horas, el reconocimiento de las horas
extras, la movilidad voluntaria o pactada, la no consideración
de la atención continuada como un deber e incluir la carrera
profesional como un derecho
. Tras la aparición del, hasta
este momento, último borrador, ha recordado este sindicato que
en su día se habló de crear una mesa de negociación
a través de la Ley de Acompañamiento, y, no obstante,
ahora esta posibilidad "se ha rechazado del todo", pues según
se desprende del texto, en vez de "negociación" se
opta por un "foro de diálogo social".
Para Pilar Navarro, secretaria de Sanidad de la FSP de UGT, el texto
en cuestión "tiene dos partes: en la primera habla de principios
básicos para todos los trabajadores del Sistema Nacional de Salud,
mientras en la segunda se refiere al régimen jurídico
de los estatutarios, y está, quizás, más adaptado
para después de las transferencias, pero lo vemos con problemas".
A juicio de esta representante sindical, el documento "debería
hablar de funciones del personal -cosa que no se toca- para que a nivel
básico hubiera una cierta homogeneidad dentro del sistema; asimismo,
el tema de clasificaciones que plantea nos parece fuera de contexto.
Si es una norma básica que nos ha de regir durante por lo menos
diez años, nace obsoleta". Otro punto que rechaza Navarro
es el de la movilidad forzosa, pues estima que ésta debe ser
voluntaria "para todos los trabajadores". De igual modo, considera
que este documento "reglamenta muchísimo algunas partes,
como el régimen jurídico, mientras otras quedan sin regulación".
También critica UGT, que el Estatuto Marco del Ministerio de
Sanidad se refiera a jornada laboral para aplicar la directiva de las
48 horas, pero no hable de jornada ordinaria. En cuanto a emolumentos,
"habla de retribuciones básicas y complementarias, pero
no dice cuáles son las partes básicas, cómo están
configuradas... Creemos que es un documento al que le faltan muchas
cosas todavía, y así, sólo da unas pinceladas básicas
sobre la carrera profesional, pero lo más negativo es que no
configura una mesa de negociación con respaldo legal, sino reuniones
bilaterales de mera consulta con los sindicatos. Obvia la negociación
colectiva. No es, a nuestro juicio, un buen procedimiento para abordar
una norma que va a regular todas las condiciones laborales a partir
de este momento".
Valoración
positiva
Comisiones Obreras, por su parte, sí ha valorado positivamente
su última reunión con Sanidad para abordar el Estatuto
Marco. La secretaria de Sanidad de este sindicato, María José
Alende, no ocultó su satisfacción (ver EL MEDICO INTERACTIVO
del 5 de febrero de 2002), por haber conseguido incorporar a la propuesta
del Ministerio todo aquello que tiene que ver con la protección
de la salud en el trabajo, y que el capítulo de derechos y deberes
de los trabajadores
sean homogéneos, tanto los individuales como los colectivos,
en el conjunto del Sistema Nacional de Salud (SNS).
Al decir de Alende, se avanzó en todo lo relacionado con la movilidad
en el Sistema sanitario público, se valoró la coordinación
de convocatorias entre los distintos Servicios de Salud, y se recogió
"nuestra propuesta de promoción interna". Sobre la
carrera profesional hubo coincidencia en que ésta debe tener
criterios homogéneos en el conjunto del SNS, y se incluyó
la regulación del reingreso provisional, la adscripción
temporal y las comisiones de servicio, "lo que supone que todo
el Sistema Nacional de Salud va a tener unas normas homogéneas
para estas situaciones de contratación ".
En cuanto al procedimiento disciplinario, Alende señala que se
han introducido garantías en la tramitación, a la vez
que ha prosperado la propuesta de Comisiones relativa a la tipificación
de faltas, una vez cumplida una sanción, para que no quede reflejado
en el expediente del trabajador transcurrido el tiempo. "Ningún
trabajador quedará en situación de indefensión".
| Una
de las entidades que más reacias se ha mostrado ante el último
borrador del Estatuto Marco ha sido la CESM |
Sin embargo, para CC.OO. aún quedan cosas en el tintero: "Creemos
que el Estatuto Marco debe ser aplicado a todo el personal estatutario
y funcionario; nos queda por negociar nuestra propuesta de clasificación
de personal, que es completamente diferente a la que plantea el Ministerio;
el modelo retributivo, y todo aquello que tiene que ver con la transposición
de la Directiva europea de tiempo de trabajo y todo lo relacionado con
las incompatibilidades." Para este sindicato, el texto del Ministerio
bien merece, no obstante, una valoración positiva, pues "recoge
parte de los contenidos que CC.OO. viene defendiendo."
Aduce Comisiones Obreras que va a proponer, "tal y como recogíamos
en nuestra propuesta articulada de 1999", un planteamiento "más
audaz en redifinir la clasificación de grupos profesionales y
un nuevo sistema retributivo. Planteará una nueva regulación
del tipo contractual para el personal de refuerzos, una concreción
de derechos para el personal MIR, una ordenación de tiempo de
trabajo que permita jornadas más racionales y que supongan una
mejora de la accesibilidad a los servicios sanitarios, una mejor regulación
de los criterios básicos de carrera profesional y promoción
profesional, y de los sistemas de acreditación para posibilitar
la homologación y permeabilidad entre los distintos servicios
de salud autonómicos. Asimismo, CC.OO. considera "imprescindible"
una regulación concreta y de ámbito estatal del sistema
de incompatibilidades, y "esencial" que recoja la reclasificación
del personal en tres grupos y no en cinco: uno para licenciados y diplomados,
otro para técnicos superiores y medios, y un tercero para el
personal sin titulación. Amén de que la carrera se queda
en lo básico, pide esta organización sindical que se garantice
la periodicidad y simultaneidad de las OPE, así como la jornada
de 35 horas y negociar las 48.
Ordenación
profesional
El sector de Sanidad del sindicato CSI-CSIF reclama, a su vez, un Estatuto
Marco que incluya una ley de ordenación profesional capaz de
especificar las funciones de cada colectivo y, al igual que sus homólogos
sindicales, rechaza la movilidad forzosa. Aunque reconoce avances en
el texto oficial, echa en falta este sindicato un mayor desarrollo de
la carrera profesional, una adaptación del tiempo de trabajo
a las directrices europeas y la creación de una fórmula
novedosa de negociación colectiva mediante la creación
del foro marco estatal.
Algunas
fuerzas sindicales consideran
que el nuevo Estatuto Marco debería nacer con rango de ley |
Por otro lado, CSI-CSIF
considera básico elaborar un Estatuto Marco específico
del personal sanitario, y alcanzar al mismo tiempo una equidad interautonómica
en las ofertas públicas de empleo, dado que la tendencia a conceder
una baremación excesiva a las lenguas cooficiales originan una
barrera discriminatoria. También considera necesario una identificación
de las plazas para evitar interpretaciones erróneas y para acotar
al máximo el ámbito del puesto de trabajo. El sistema
retributivo es igualmente motivo de preocupación para esta central
sindical, de ahí que abogue por el fin de la actual situación
de precariedad y complementariedad. Para ello propone la articulación
de un bloque de emolumentos básicos que represente al menos el
75 por ciento del salario global y que repercuta en la jubilación.
Por último, CSI-CSIF coincide con sus homólogas en la
creación de una mesa nacional, en la que estén representadas
las opciones técnicas, políticas y sindicales de cada
comunidad.
Opiniones
reservadas
El Partido Socialista Obrero Español se ha negado a hacer declaraciones
sobre un "simple borrador", pues, según aseguró
un portavoz del Partido, prefieren reservar sus juicios para cuando
haya un documento oficial definitivo al respecto, oleado y sacramentado
por el Gobierno.
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Cuestiones
a solucionar
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Para que un Estatuto Marco resulte de alguna utilidad, debería
proporcionar solución a cuestiones como las siguientes:
- Hacer posible
la diferenciación del personal médico del resto
de los estamentos sanitarios.
- Constituir un instrumento de acuerdo entre todas las Administraciones
(autonómicas incluidas) que deberían aplicarlo.
Para ello es necesario disponer de un instrumento de discusión
política más eficaz que el que reúne el actual
Consejo Interterritorial, y a la vez que sea considerado un tema
de interés político prioritario, "lo que no
ha ocurrido hasta ahora".
- En el debate sobre el contenido del Estatuto, hay que superar
los planteamientos insustanciales como ocurre con la cuestión
del Estatuto marco laboral, versus el funcionarial. Así,
motivo de acuerdo deberían ser los procedimientos que faciliten
la movilidad del personal entre los diferentes territorios, respetando
las peculiaridades de los mismos y evitar la práctica de
territorios cerrados.
- Resolver
la polémica de la vinculación del personal médico,
optando de manera decisiva por la continuidad como personal sometido
a la jurisdicción administrativa en el ámbito de
la función pública, con las adaptaciones y las peculiaridades
necesarias.
- La política de personal y, de manera específica,
la dirigida al personal médico, debe integrarse de manera
prioritaria con las reformas generales del Sistema, en sentido
inverso de lo que hasta ahora ha ocurrido.
- Las reformas gerenciales del Sistema, tanto las que se promueven
sin cambiar la naturaleza de los centros, como las que se han
denominado "nuevas formas de gestión", basadas
en dotar a los centros de constitución propia e independiente
bajo distintas figuras jurídicas dentro del ámbito
público o de carácter privado, conllevan efectos
sobre personal médico y políticas específicas
dirigidas a éste. Esas políticas van dirigidas en
un sentido distinto al que se ha considerado más adecuado
a las características de la profesión médica.
Lo que no tiene sentido, por eso, es seguir avanzando como si
unas y otras líneas de reforma, (las generales dirigidas
a los centros y la constitución del sistema sanitario y
las dirigidas al personal) pudieran desarrollarse de manera independiente.
Si se continúa en esa línea, se dificultará
aún más la gestión del personal y se contribuirá
con ello a la desintegración del sistema sanitario.
Fuente: Capítulo
6: "El personal médico en el Sistema Nacional de Salud",
coordinado por José Varo, con la participación de
Benito Arruñada, Hixinio Beiras, Pablo Lázaro y
Luis Herrero Juan, en el libro "El futuro de la Sanidad Española.
Un proyecto de reforma", coordinado por Javier Rey (Fundación
Alternativas, Ex libris ediciones, 1999).
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Por su parte, el
doctor Guillermo Sierra, presidente del Consejo de Colegios Médicos,
ha manifestado, en referencia al Estatuto Marco del Ministerio de Sanidad,
que la entidad que preside se encuentra "a la espera de su desarrollo",
algo parecido a la actitud del PSOE, aunque ha abundado en que las trasferencias
permitirán a los profesionales defender mejor sus derechos, merced
a la supuesta mayor cercanía a la Administración que esta
nueva circunstancia propicia. Sierra ha mostrado una especial preocupación
por las "retribuciones de los médicos", siempre más
bajas, a su entender, que la de los colegas europeos, y abogó
por un Estatuto Marco "básico" y, -aunque no lo dijo
explícitamente- exclusivo para los médicos, pues resalta
que estamos ante "una profesión diferente, con una función
social, nivel de autoexigencia y código de ética que no
conozco en otras profesiones".
El secretario general del Sindicato Médico de Extremadura, Fernando
Pérez Escanilla, manifiesta, a su vez, que ya está más
que cansado de leer "Estatutos Marcos" elaborados por la Administración,
pues "siempre es más de lo mismo". Tan seguro está
de ello, que esta vez no se ha tomado la molestia ni siquiera de ojearlo,
y sólo se ha limitado a leer lo que ha recogido la prensa especializada
al respecto. No obstante, sí asegura haber oído lo dicho
por la ministra, de ahí su afirmación de que, en líneas
generales, no le parezca mal que se plantee un sistema retributivo homologado
para todo el mundo, "aunque sea en un mínimo común";
también le parece bien una carrera profesional única y
"algo indispensable": la movilidad para el personal sanitario
en todo el territorio del Estado.
Para el doctor Leandro Catalán Sesma, presidente de la Federación
Aragonesa de Sindicatos y Asociaciones de Médicos Titulares y
de Atención Primaria, FASAMET, la aparición de un nuevo
borrador de Estatuto Marco para el Sistema Nacional de Salud (SNS) elaborado
por el Ministerio de Sanidad, "puede considerarse un hecho positivo,
aunque lo haga 15 años después de aprobada la Ley General
de Sanidad y haya sido presentado una vez producidas las transferencias
del Insalud a las Comunidades Autónomas, consideradas de vía
lenta, con la excepción de Ceuta y Melilla. Incluso ya ha habido
alguna -caso de Murcia- que ha aprobado su Estatuto particular".
Entre los aspectos positivos del documento, Catalán destaca la
creación de la carrera profesional en el SNS, "pero se echa
de menos la falta de su desarrollo. Junto a ella sería oportuno
también, crear una carrera administrativa que permitiera cubrir
las dos vías de promoción de los profesionales. Pero la
duda surge al preguntarnos ¿cuándo se va a aplicar?"
También es positivo, en opinión de este médico
sindicalista, que el borrador contemple un sistema de movilidad entre
el personal de los diferentes Servicios de Salud, movilidad que debe
ser voluntaria y nunca forzosa en todo el SNS.
Entre los aspectos
negativos, Catalán destaca "la pretensión de mantener
el actual sistema retributivo, que está caduco y obsoleto".
A su juicio, debería contemplarse la modificación de aquél
por otro que retribuyese la titulación y responsabilidad de los
profesionales más acorde con la realidad laboral del personal
médico del siglo XXI. Igualmente, añade, debería
garantizar que en todo tipo de ausencias de los profesionales, el personal
contratado debería serlo para todo el tiempo y tareas que realiza
el propio titular y no repercutir en la calidad del servicio que se
está dando a los usuarios. Asimismo, opina este médico
que debería contemplarse la existencia de otras figuras laborales
equivalentes al personal estatutario, como son el personal funcionario
o laboral, que pudieran convivir dentro del SNS y sin que la permanencia
en uno de estos regímenes suponga ninguna discriminación
laboral.
Respecto a las convocatorias de selección para personal estatutario
fijo, el presidente de FASAMET sugiere que se realicen, como máximo,
cada dos años, para evitar situaciones como la creada en estos
momentos, que pueden acarrear inestabilidad al personal con las consiguientes
repercusiones laborales y familiares. "El sistema de acceso por
el sistema de concurso debería ser considerado como una fórmula
excepcional. En caso de que exista promoción interna, ésta
debería ser exclusivamente desde el grupo inmediatamente anterior,
mientras los aspirantes de promoción interna no deberían
tener preferencia para la elección de la plaza".
En cuanto a la cobertura de los puestos de jefe de Unidad, señala
que no debería hacerse por el sistema de libre designación,
sino por concurso de méritos, "para evitar la discrecionalidad
en los nombramientos por los responsables de los centros". Sobre
las sanciones disciplinarias y expedientes contemplados, Catalán
estima que deben tener la garantía de audiencia previa de las
Juntas de Personal como órgano de representación de los
trabajadores.
Otro punto que echa en falta el presidente de FASAMET, es que en el
estatuto no se hable nada de la prevención de riesgos laborales
de los trabajadores, cambios de puesto de trabajo por discapacidades
etc.., así como tampoco se menciona un sistema de formación
permanente de los trabajadores sanitarios, el cual tendría que
alcanzar un número de créditos determinado durante un
período de tiempo definido. "Esta formación reglada
sería realizada dentro de la jornada laboral ordinaria y podría
ser impartida por los organismos oficiales y las Sociedades Científicas".
Un
estatuto específico
La CESM, en su calidad de máximo representante sindical del colectivo
médico, ha llevado la voz cantante en la batalla por un Estatuto
Marco específico para el sector y ha expresado a voz en cuello
su "profundo desacuerdo" con el borrador ministerial. La CESM
no quiere oír ni hablar de un Estatuto que no sea específico
para el colectivo que representa, extremo este, por otra parte, contemplado
en la Ley General de Sanidad, de ahí que a esta Confederación
le resulte tan chocante que el borrador ni siquiera haga alusión
alguna a los médicos.
| Los
sindicatos coinciden a la hora de solicitar la creación de
una mesa nacional en la que estén representadas todas las
partes de cada autonomía |
Al decir de Félix
Martin Sárraga, secretario de Comunicación de la CESM,
el proyecto de Estatuto Marco de las profesiones sanitarias de "Doña
Celia" como la llama no sin cierto retintín, no sólo
no hace alusión alguna a los médicos, sino que su contenido
básicamente "es el mismo que se presentó hace un
año. ¿Cómo se puede entender que un Estatuto Marco
no cite explícitamente a los facultativos, sus principales profesionales?"
¿O es que piensa que en el 'producto sanitario' tienen igual
peso específico el personal facultativo que, con todo respeto
y consideración, los celadores, jardineros, pinches, auxiliares
administrativos, etc.? Y si la han convencido de la necesidad de un
Estatuto Marco que abarque a estas categorías, ¿por qué
no las dota de uno específico para el personal no facultativo
y zanja el problema para siempre? ¿Qué espera la Sanidad
española para dejar de estar señalada en Europa como la
única que negocia las condiciones laborales y profesionales de
los médicos en un totum revolutum con el personal no facultativo?"
En opinión de este médico sindicalista, resulta sospechoso
que "Doña Celia" haya negociado en secreto el contenido
del Estatuto Marco con los sindicatos de clase, pues no se explica que
éstos hayan sido convocados por separado para tratar el tema
en cuestión.
Los comités permanentes de los sectores de Atención Primaria
y Especializada de la Confederación, tras analizar el contenido
del documento refrendaron las impresiones de Martín Sárraga:
en los 45 folios de que consta el texto no se hace ninguna mención
al colectivo médico, por lo que la reivindicación de un
Estatuto para el Personal Médico, contemplado en la Ley General
de Sanidad, "sigue tan vigente como antes".
Por su parte el secretario general de la CESM, Carlos Amaya, abundó
en que el borrador en cuestión "continúa mostrando
el estilo chapucero e irresponsable del actual Ministerio de Sanidad,
evidenciado con el proyecto de la Ley de consolidación de empleo".
Amaya se reafirmó en que el objetivo de la CESM en este sentido
es "un Estatuto Marco específico para los facultativos,
porque sólo así podremos librarnos del yugo de la negociación
colectiva para todo el personal sanitario, con la que nunca nos hemos
sentido identificados y que no está vigente en ningún
país de la Unión Europea".
Con posterioridad a estos desahogos verbales, la CESM hizo entrega al
Ministerio de Sanidad de un documento alternativo a la propuesta oficial
de proyecto de ley de Estatuto Marco, donde, en síntesis y en
definición de la propia CESM, se plantea el siguiente "decálogo":
1. Defensa de un Estatuto específico para los médicos,
dadas sus peculiaridades profesionales.
2. No a la movilidad obligatoria. Sí, a la voluntaria, siempre
que sea pactada e incentivada.
3. Desarrollo de una carrera profesional que establezca un sistema de
ascensos según méritos y capacidad, y donde cada nivel
lleve aparejado un complemento retributivo.
4. Asunción de que el médico está ahora mal retribuido,
y de que es necesario que su salario se corresponda con su especial
responsabilidad y también con los largos años de formación
y especialización.
5. Aplicación de las directivas europeas respecto a la determinación
de tiempo de trabajo y régimen de descansos, lo que contribuirá
a facilitar el pleno empleo.
6. Un régimen disciplinario "garantista" y acorde con
los principios constitucionales de presunción de inocencia.
7. Un sistema de provisión de plazas basados en criterios igualdad,
mérito y capacidad, y en la demanda real de necesidades.
8. Derecho a la libre circulación de los profesionales por todo
el Sistema Nacional de Salud.
9. Que se tenga en cuenta la progresiva "feminización"
de la profesión y los derechos inherentes a la condición
de las mujeres-médico (embarazo, maternidad, etc.).
10. Dignificación del trabajo y retribuciones del personal en
formación (MIR).
¿Por
qué y para qué un estatuto?
Fernando Lamata y Francisco Ortega ("La década de la reforma
sanitaria", Exlibris ediciones), recuerdan que en el acuerdo del
Parlamento para la modernización del sistema, en diciembre de
1997, se trató este asunto, pero las cuestiones de personal,
organizativas de los servicios (áreas sanitarias) y en la planificación,
las comunidades autónomas tienen ya competencias plenas, "por
lo que es más probable que se desarrollen diferentes abordajes
y diferentes soluciones". En suma, que este nuevo borrador podría
quedar, una vez más, en aguas de borrajas.
Sea como fuere, del análisis de la situación del personal
médico en el Sistema Nacional de Salud arrancó lo que
a la postre se configuraría como una idea encaminada a la creación
de un Estatuto Marco, o algo así, capaz de unificar la dispersión
de normas hasta ahora existentes. Esto, a su vez, fue sustentándose,
paulatinamente, en la posición que ocupa el personal médico
en la organización y actividad asistenciales, ya sea en el ámbito
público o privado, e independientemente del sistema sanitario
adoptado por cada país.
De ahí se pasó casi directamente a la solicitud de un
Estatuto Marco específico para los profesionales asistenciales,
sobre la premisa de que el ejercicio de la Medicina ocupa un lugar central
en los servicios sanitarios. Al hilo de esta afirmación, cabe
citar el capítulo dedicado al personal médico en el Sistema
Nacional de Salud, coordinado por el facultativo José Varo, con
la participación de Benito Arruñada, economista, los también
médicos Hixinio Beiras y Pablo Lázaro, y Luis Herrero
Juan, técnico de la Administración civil, en el libro
"El futuro de la Sanidad Española. Un proyecto de reforma",
coordinado por Javier Rey (Fundación Alternativas, Ex libris
ediciones), donde se plantea una serie de reflexiones-propuestas así
como un análisis sobre esta cuestión.
¿Por qué un Estatuto Marco y por qué uno específico
para los médicos? Como hemos apuntado antes, el asunto viene
de lejos. En opinión de estos autores, "puede decirse que
aunque la consecución de objetivos de salud supone y exige la
intervención de otros profesionales, los servicios sanitarios
consisten, de manera fundamental, en el ejercicio de la profesión
médica, que representa un papel principal en el proceso de atención
al enfermo, y ostenta por su propia naturaleza los más importantes
derechos de decisión".
Así, el ejercicio de la Medicina debe considerarse, en primer
lugar, como una profesión, a la que le resulta aplicable la definición
más común de éstas, a saber: "grupo ocupacional
que reúne un grupo de conocimientos específicos, cuya
peculiaridad le lleva a reservar para sí mismo la autoridad para
juzgar la calidad de su propio trabajo".
Cabe acotar que las actividades de atención a los pacientes en
las distintas fases de las enfermedades consisten, de manera principal,
en el diagnóstico y tratamiento de aquellas, y en ellas el médico
desempeña el papel fundamental. Por otra parte, el funcionamiento
del sistema sanitario en su conjunto consiste en la suma de decisiones
individuales, adoptadas en representación de los pacientes. Éstos,
por su parte, carecen de la información adecuada para adoptarlas.
Como consecuencia de ello, el funcionamiento y el volumen del gasto
que los sistemas sanitarios generan, dependen, en gran medida, de cómo
los médicos ejercen su actividad profesional. Siempre según
los citados autores, se trata de una situación peculiar no compartida
con ningún otro agente del sistema sanitario, cuya actividad,
a su vez, de manera más o menos explícita, depende de
decisiones previas de los profesionales médicos.
Por otro lado, mientras otras profesiones se han ido ejerciendo de manera
individual o reducida a pequeños grupos de profesionales, pero
siempre atendiendo una demanda individual, los servicios sanitarios
han pasado a convertirse en servicios colectivos y, en la mayoría
de los casos, con carácter público, sobre todo en Europa,
formando parte sustancial del llamado Estado de Bienestar. Hay más:
el personal que trabaja al servicio de las instituciones sanitarias
de la Seguridad Social constituye el grupo más numeroso, a la
vez que reúne unas condiciones laborales, organizativas y salariales
relativamente más homogéneas. Por esas razones, este grupo
supone una referencia obligada, en sentido positivo, pero siempre necesaria,
para los médicos que trabajan al servicio de otras instituciones
públicas de diferente dependencia.
Éstas serían buena parte de las razones que configuran
las "peculiaridades" de la profesión médica,
y eje de la defensa de la CESM para reivindicar un Estatuto específico
para los médicos.
Historia
Desde el punto de vista histórico, las relaciones de este personal
al servicio de las instituciones sanitarias de la Seguridad Social con
el Sistema se basan en un Estatuto jurídico propio, aprobado
en 1966, el primero en su género. Con posterioridad, y en algunos
casos con más de diez años de diferencia, se elaboraron
otros estatutos específicos para el "personal auxiliar sanitario
y para el "personal funcionario". La caracterización
del Estatuto ha sido siempre motivo de controversia, pues aunque las
características del régimen establecido lo aproximan a
los funcionarios, y dado que su ámbito de movilidad es la Seguridad
Social, se ha recurrido a la jurisdicción laboral para interpretarlo.
Así, el hecho de que ese Estatuto, todavía en vigor, datara
de 1966 y fuera, en consecuencia, un estatuto preconstitucional, fue,
probablemente, una de las razones por las que la Ley General de Sanidad,
que data de 1986, contempló en su articulado (artículo
84), la elaboración de un statuto Marco para todo el personal
al servicio del Sistema. Dicho Estatuto debería contener, conforme
a las previsiones legales, la normativa básica aplicable en materia
de clasificación, selección, provisión de puestos
de trabajo y situaciones, derechos, deberes, régimen disciplinario,
incompatibilidades y sistema retributivo, garantizando la estabilidad
en el empleo y su categoría profesional.
Hasta el momento presente, 15 años después de que se estableciera
la previsión legal de un Estatuto Marco, se han producido diferentes
"desarrollos" del mismo. De un lado, se han elaborado proyectos
de textos completos y articulados, de contenido distinto en diferentes
épocas. Ninguno de ellos ha alcanzado el "nivel de gobierno",
y hasta ahora sólo se han quedado en meros "borradores"
que no han logrado el acuerdo sobre su orientación, contenidos
y oportunidad, y ni siquiera han superado el nivel de la discusión
en el ámbito del departamento de Sanidad, aunque la excepción
a esta circunstancia quizá sea, precisamente, el último
y más reciente borrador conocido.
| Hasta
el momento ninguno de los proyectos de textos elaborados han alcanzado
el "nivel de gobierno", quedándose en meros "borradores" |
De otra parte, determinados
aspectos del Estatuto han sido desarrollados de forma parcial mediante
normas de carácter general, y algunos con anterioridad a la promulgación
de la Ley General de Sanidad. Tal es el caso de la regulación
de incompatibilidades del personal sanitario, que se incluyó
en la Ley 53/1984, de incompatibilidades del personal al servicio de
las Administraciones públicas, junto con las del resto del personal
que trabaja bajo distintos regímenes al servicio del sector público
en sus diferentes facetas. Esta norma sobre incompatibilidades se desarrolló
en 1985 mediante Real Decreto, del que buena parte se refiere al personal
sanitario.
Lo mismo ocurrió con la regulación de los órganos
de representación de los empleados públicos, lo que tuvo
lugar en 1987 y 1990, mediante normas que se han citado antes, y en
las que el personal sanitario está incluido junto con el resto
del personal al servicio del sector público, sin ninguna otra
especificidad.
También han adquirido forma de desarrollo parcial las distintas
normas producidas en el ámbito específico de la Sanidad.
Entre ellas cabe citar el Decreto-Ley 3/1987, sobre el sistema retributivo
del personal estatutario del Insalud, al que le falta una declaración
explícita de norma básica y que incluye, además,
una clasificación del personal. La ausencia de un marco regulador
común ha conllevado que algunas comunidades autónomas
hicieran sus propios desarrollos. El más llamativo de entre ellos
ha sido el realizado por la Comunidad Foral de Navarra, que en uso de
sus competencias peculiares en materia de personal, ha otorgado carácter
funcionarial a su relación con todo el personal al servicio del
sistema sanitario de Navarra, incluido el procedente de la Seguridad
Social.
Utilidad
El grupo de autores anteriormente mencionado, saca a colación
cómo en el marco de las propuestas de reforma que se han venido
produciendo en el ámbito sanitario, orientadas en su mayor parte
a mejorar la eficiencia de los servicios mediante técnicas de
gestión empresarial aplicadas con diferentes alcances, se ha
venido empleando un argumento recurrente, tal es el de promover la "laboralización"
del personal sanitario como método de facilitar su gestión
y romper las inercias de la vinculación a las plazas en propiedad,
características de la relación en vigor.
A ello, añaden, hay que sumar la pérdida de movilidad
de dicho personal entre los diferentes territorios, derivada de la derivación
de responsabilidades a las comunidades autónomas. Esta situación
interfiere de manera significativa en el desarrollo de la "carrera
profesional" y el establecimiento de incentivos a largo plazo.