José Ignacio Fernández
El concepto de formación médica continuada ha ido
superando la idea de ser un simple reciclaje de conocimientos y habilidades profesionales
que se realizan esporádicamente para convertirse en la última y más prolongada etapa de
la educación médica. Este tipo de formación, como ya indicara el doctor Segovia de
Arana, académico de número de la Real Academia Nacional de Medicina, "es la más
activa y la más adaptable al progreso médico, a las condiciones de la asistencia y a las
demandas de la sociedad". Formación sí ¿pero a quién corresponde hacerla? Para el
doctor Alfonso Moreno, presidente del Consejo Nacional de Especialidades Médicas la
formación continuada deberá impartirla todo aquel que sea capaz de realizarla y que
reúne unos criterios suficientes, lo que parece recaer, en cualquier caso, en la
Sociedades científicas, "aunque también existan otros organismos como Universidades
y Colegios médicos capaces de realizarla. Lo que hay que desarrollar, sin embargo, es un
sistema de auditorías, que debería ser siempre un organismo externo a aquél que realiza
la formación. Aunque no quiero dar la impresión de que no se pueda formar y acreditar
desde una misma institución, siempre parece ofrecer más garantías que estas funciones
estén separadas y que la auditoría sea realizada desde el exterior, aunque sea utilizado
el mismo sistema de acreditación de la institución formadora".
De este modo, para el presidente del CNEM, cada actividad
tendría que ser valorada individualmente, "pero además creo que las auditorías no
sólo deberían evaluar los cursos y fijar el número de créditos antes de su
realización, sino que éstas deberían ser provisionales y sólo después de realizada la
actividad ser acreditadas definitivamente". Este doble sistema respondería, para el
doctor Moreno, a la necesidad de no valorar de igual manera distintos niveles de
aprovechamiento de la actividad, "porque me pregunto si a veces es justo que se
califique por la mera asistencia, con lo que todos sabemos que esto conlleva, en
detrimento de aquéllos que realmente participan en la actividad".
De forma similar opina el
doctor Tomás Gómez Gascón, presidente de la Comisión Nacional de Medicina de Familia,
para quién ésta" no tiene que ser monopolio de nadie y existen otros agentes
además de la Administración, e incluso más cualificados, para realizarlas. Me estoy
refiriendo concretamente a los Colegios médicos y a las Sociedades científicas, los
primeros, sobre todo, coordinando y apoyando a éstas". Sin embargo, el doctor Gómez
Gascón si es partidario del proceso de delegación, "que es aún demasiado lento,
porque tiene que superar los escollos de la acreditación y el que sea éste un tema muy
jugoso, en el que se mueve mucho dinero, pero en cualquier caso no hay duda de que
deberían ser las Sociedades científicas las encargadas de no sólo de formar, sino de
acreditar".
Responsabilidad de muchos actores
Para el doctor José María Lobos, excoordinador de
Formación Continuada del Colegio de Médicos de Madrid, "la opinión más extendida
es que la formación continuada es responsabilidad de muchos actores, porque su finalidad
primordial es mantener la competencia profesional del médico, y aún más allá, obtener
resultados a medio y largo plazo en la mejora de la salud de la población".
Los Colegios médicos han sido uno de los agentes que han
tomado un parte más activa en el campo de la formación continuada. Ello parece quedar
demostrado, al menos, para el Colegio de Médicos de Madrid que ha realizado durante el
primer semestre del presente año 115 cursos de formación, tres veces más que en el
primer semestre del año de comienzo, y en los que han intervenido más de 400 profesores
y participado más de 6.000 alumnos, "de los cuales más de la mitad afirma el
doctor Lobos han sido a médicos de Atención Primaria, quizá porque este colectivo
tiene un perfil de médico joven y con un gran interés por mantenerse al día, y quizá
también por motivos de infraestructura de centros, con algunos centros de salud pequeños
y dispersos en los que es difícil que exista formación continuada como en un gran
hospital".
Éstos parecen haber sido
los principales motivos por los que el 70 por ciento de la oferta se ha dirigido hacia los
médicos de A.P., "con un curso prototipo que ha sido impartido mitad y mitad por
especialistas y médicos de Atención Primaria, en los que éstos han aportado no sólo su
experiencia como docentes, sino también su experiencia profesional". El 95 por
ciento de estos cursos han sido cubiertos, además, con el número máximo de alumnos,
según explica el doctor Lobos.
Los temas abarcados por estos cursos han cubierto un
amplio abanico divido en tres áreas temáticas: área clínica, con cursos divididos en
módulos prácticos de ocho horas en aspectos como Cirugía menor o progresos en
Anestesia; un área de gestión en la que se ha realizado cursos como la gestión de
consultas privadas o la autorregulación; y un bloque de inglés para médicos. Sin
incluir en estas actividades básicas los dirigidos a informática e internet.
Sin embargo, según afirma este experto, "pocas cosas
se han hecho sin contar con las Sociedades científicas, aunque también hemos colaborado
con otras instituciones como la Administración, la Universidad y otros Colegios". Es
precisamente en este papel de coordinación y colaboración donde el doctor José María
Lobos encuadra la función de los Colegios Médicos "estas instituciones deben actuar
como promoción y soporte para que las Sociedades científicas puedan desarrollar su
trabajo, y sobre todo servir de cauce para que pueda haber un encuentro entre éstas, que
pueden tener además, muchos aspectos comunes en diversas áreas de conocimiento",
señala. Esta coincidencia podría extenderse, además, a otras instituciones, "sobre
todo en temas como el tabaco o el alcohol y las drogas, en las que ya hemos colaborado con
diversas instituciones, como la Agencia Antidroga, o en aspectos más puntuales con
servicios extrahospitalarios, como la colaboración en la organización de un curso con
las Unidades de Quemados, en este caso concreto, con la Unidad de Quemados del Hospital La
Paz".
Críticas contra el encorsetamiento
Sin duda, han sido las Sociedades científicas las voces que
más críticamente se han alzado contra el encorsetamiento al que, en algunos casos,
parece querer someterlas la Administración, habida cuenta de que, en la mayor parte de
los casos, han sido ellas las pioneras en la creación de los cursos de formación, debido
a su propia idiosincrasia como aglutinadoras de necesidades profesionales y sectoriales, y
con una trayectoria, generalmente, bien definida. Pero no es tanto en la demanda de una
exclusividad formadora, que nadie defiende, sino en la reclamación de una mayor
autonomía donde los intereses de la Administración y las Sociedades científicas parecen
enfrentarse.
Para el presidente de
SEMERGEN, Felipe Chavida, la formación continuada debería responder, ante todo, a las
necesidades de cada profesional de manera aislada y a sus necesidades de desarrollo
profesional; necesidades que pueden tener, además, un distinto punto de partida
mediatizado por diversos factores: problemas a los que ha de atender diariamente cada
facultativo, distinta formación de base o lugar de actuación. "Es el propio
profesional, por tanto, el que tiene que identificar sus necesidades, y es precisamente en
las Sociedades científicas el lugar en el que los médicos podemos hablar de estas
necesidades o desarrollar pautas de actuación y, de este modo, son ellas las más
indicadas para llevar adelante esta formación. La Administración tiene otras funciones,
pero no es la formación una de sus competencias, excepto quizá la de inspeccionar".
El problema parte, para el doctor Chavida, de una
concepción errónea del Estado, "y en cualquier caso sería importante que en
nuestro país se diera más confianza no sólo a las Sociedades científicas, sino a los
mismos ciudadanos, porque no todo lo tiene que hacer la Administración. Para el
presidente de SEMERGEN son, además, los propios profesionales de Atención Primaria los
que deben impartir su propia formación "porque a pesar de que puede abarcar muchas
áreas de conocimiento tiene, sin embargo, su propio campo de competencia y de enfocar las
patologías, lo que no quita para que se pueda colaborar con otras Sociedades, Colegios o
instituciones.
El punto de partida de la Sociedad Española de Medicina
General es, básicamente, el mismo. Para el doctor Juan José Rodríguez Sendín,
presidente de la SEMG, "la formación continuada no es exclusividad de nadie, sino
que debe darla quien pueda y, sobre todo, quien sepa darla, siempre que sea capaz de
cumplir los mínimos exigibles. Otra cosa es que puedan ser las Sociedades científicas
las que en principio estén más cualificadas para hacer esta labor, aunque igualmente
podría partir de otras instituciones como los Sindicatos y, sobre todo, los Colegios
médicos. La exclusividad es siempre negativa".
Además, para Rodríguez Sendín existen aún demasiados
intereses en juego, "que no siempre coinciden con los intereses de los
profesionales" y que están frenando el desarrollo de la formación continuada.
"Lo que es impresentable -afirma- es que a veces acabe saliendo más caro el
envoltorio que el contenido, los condicionantes que lo que realmente se ofrece. En
cualquier caso, cualquier desequilibrio será denunciado permanentemente desde nuestra
asociación".
Desde la Sociedad Española de Medicina de Familia y
Comunitaria (semFYC) también se defiende la posibilidad de que sean diversos organismos
lo que realicen la formación continuada, aunque con diversas matizaciones. "No sólo
defendemos que son las Sociedades científicas las más adecuadas para esta labor, porque
fueron las primeras en ocuparse de estas actividades cuando antes nadie lo hacía y porque
son las que mejor comprenden las necesidades de los profesionales, sino porque, aunque
pueden ofrecerlas otros organismos, la falta de experiencia en Primaria de algunos de
ellos hace que no siempre se adapten a las necesidades reales de este nivel", según
afirmó la doctora Belén Salvador, secretaria técnica de la semFYC.
Cualquier actividad de formación continuada en Atención
Primaria debería estar adaptada, de este modo, al perfil profesional y a las
características de este nivel profesional, "ya que, por ejemplo, un digestivo
hospitalario, cuando ve una patología, suele ver un alto porcentaje de patología
maligna. No ocurre lo mismo en Atención Primaria, porque al especialista ya van
seleccionados, por los propios médicos de A.P., que sirven de filtro, así que la
prevalencia de ciertas patologías que ven unos y otros son distintas. Nosotros orientamos
y seleccionamos para remisión al especialista". De este modo, para la doctora
Salvador, la formación continuada debe ser más práctica, "y no tanto lecciones
magistrales", o exploraciones complementarias, "porque a veces el médico de
A.P. no dispone ni del tiempo ni de los medios necesarios para realizarlas". Por
ello, para la doctora Belén Salvador, aunque algunas de las actividades sean
desarrolladas por especialistas, éstas deben ser, sin embargo, impartidas
mayoritariamente por los médicos de A.P., "y en todo siempre con su apoyo porque
éstos son los profesionales que están en contacto con las necesidades reales de su
propio colectivo".
Gerencias de Primaria
Aunque iniciada por la
Sociedades científicas, en muchos casos en colaboración con los Colegios médicos, la
formación médica continuada es impartida actualmente desde otros muchos ámbitos, como
las universidades o los hospitales. Entre ellos se encuentran también las Gerencias de
Primaria, que cuentan ya con cierta experiencia no sólo en la formación de residentes,
como había venido siendo una de sus funciones principales, sino en la formación de
médicos de plantilla. Sin embargo, para la doctora Begoña Román, coordinadora de
docencia y responsable de Formación Continuada del Área 1 de Madrid, "ni siquiera
para nosotros es fácil, a pesar de ser parte de la Administración, porque se piden
muchos requisitos, y se requiere mucho apoyo para cada una de las actividades que tratamos
de realizar teniendo en cuenta, además, que cada Gerencia actúa por su cuenta".
De este modo, la formación continuada se encuentra
separada actualmente de la formación de residentes, con un responsable para cada uno de
estos dos campos, reservándose esta denominación para aquellos médicos que se
encuentran ya trabajando, "y sobre todo para equipos íntegros, a cuya petición se
suelen generalmente organizar las distintas actividades, aunque también existen las
sesiones de autoformación". Entre los cursos más demandados se encuentran los de
Administración sanitaria, "que es ahora una de las líneas más punteras de las que
se están desarrollando", según la doctora Román, o los más clásicos en
electrocardiogramas, rayos, "o algunos que van cobrando auge como la educación para
la salud".