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Los nuevos mecanismos que avalan la Formación Médica Continuada en España    

ESPAÑA SE DECIDE A DAR EL PRIMER PASO HACIA UNA ORDENACIÓN GLOBAL DE UN SISTEMA DE ACREDITACIÓN QUE VIGILE Y GARANTICE LA CALIDAD DE LA FORMACIÓN MÉDICA CONTINUADA 
 
 

Natalia Barrientos  

El último documento presentado en el Consejo Interterritorial, sobre la acreditación de la formación continuada, denominado "Sistema Acreditador", contiene criterios generales, comunes y mínimos para la acreditación de actividades e instituciones de Formación Continuada, bajo los principios de voluntariedad y validez para todo el Sistema Nacional de Salud. Según se establece en el referido documento, la acreditación de cursos deberá reunir los criterios y requisitos establecidos por la Comisión Permanente para superar la calidad establecida con el procedimiento de adjudicación de créditos a la actividad formativa solicitada. 

Las pautas establecidas en el documento son el resultado de la decisión adquirida por distintos estamentos del ámbito sanitario que perciben la necesidad de articular un sistema de formación reglada, válido para todo el Sistema Nacional de Salud, con criterios de calidad y oportunidad y que, al mismo tiempo, sea reconocido por todas las Administraciones públicas. 

El documento recoge las principales bases que regirán la acreditación de la formación continuada en España, divididas por apartados: bases para el funcionamiento y desarrollo de la comisión nacional y de las comisiones autonómicas de formación continuada; bases para  la acreditación de actividades; y bases para la acreditación de instituciones proveedoras (ver documento). 

También se incluye el "Convenio de Conferencia Sectorial del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud", suscrito el 15 de diciembre de 1997, por todas las Comunidades Autónomas, el Ministerio de Sanidad y Consumo, y el Ministerio de Educación y Cultura, y que constituye la primera piedra de todo el sistema puesto en marcha. 

Los elementos esenciales de aquel Convenio fueron: la creación de la Comisión de Formación Continuada del Sistema Nacional de Salud; el carácter voluntario y descentralizado de la formación y acreditación con competencias de las CC.AA. y una vigencia de seis años prorrogables automáticamente. 

En sus cláusulas se establece que la Comisión de Formación Continuada del Sistema Nacional de Salud la compongan un representante de cada una de las comunidades autónomas y un representante de cada uno de los Ministerios firmantes, a la que se incorporará con voz y voto, cuando ejerza funciones de carácter general o desarrolle específicamente el Programa de Formación Médica Continuada, el presidente del Consejo de Colegios Médicos. Asimismo, podrán asistir a las reuniones de la citada Comisión, con voz pero sin voto, los expertos que la propia Comisión acuerden convocar y, en todo caso, representantes del Consejo Nacional de Especialidades Médicas, de las Sociedades Científicas y de las Universidades.txt2x.gif (1649 bytes) 

Entre las principales funciones que se otorgan a dicha Comisión figuran: el establecimiento de los criterios generales, comunes y mínimos para que los centros o unidades docentes, sanitarios o administrativos, a solicitud de la Entidad titular de los mismos puedan recibir una acreditación válida en todo el SNS para desarrollar actividades de formación sanitaria continuada; el establecimiento de los criterios generales, comunes y mínimos para que actividades concretas de formación puedan recibir una acreditación y una valoración en horas-crédito, válida en todo el SNS, de tales actividades; la definición de las áreas y contenidos materiales de desarrollo y acreditación preferente para la formación continuada de cada una de las distintas especialidades y profesiones sanitarias, y de las materias troncales que abarquen a distintas especialidades de una misma profesión o a varias profesiones, así como la proporción de las mismas que, en cada período ha de reunir el profesional sanitario; y la posibilidad de que los profesionales que lo soliciten y que reúnan los requisitos de horas-créditos y demás que se determinen, puedan recibir un certificado de actualización profesional cuya validez temporal será determinada en cada caso. 

La Comisión, presidida por el representante del Ministerio de Sanidad Jesús Ramírez Díaz-Bernardo, subdirector general de Relaciones Profesionales, era presentada oficialmente durante el transcurso de una Jornada patrocinada por la Fundación Ciencias de la Salud, celebrada recientemente. El doctor Ramírez manifestó durante la misma que "la iniciativa ha sido muy bien recibida en todo el ámbito sanitario español, ya que se trata de un sistema acreditador, en el que se han incluido Farmacia y Enfermería, que va a ser ejemplar en el mundo entero".portada2x.JPG (8042 bytes) 

La Comisión de Formación Continuada del Sistema Nacional de Salud celebró su sesión constitutiva el 22 de enero de 1998 en Sevilla, en la que se acuerda la creación de un Grupo de Trabajo para el estudio, análisis y elaboración de los criterios generales de acreditación, así como del borrador de Régimen Interior de la Comisión. En la misma era designado presidente, Jesús Ramírez Díaz-Bernardo, subdirector general de Relaciones Profesionales del Ministerio de Sanidad. 

Algunos de los intervinientes en esta sesión, como es el caso del doctor Sánchez Nicolay  quien resalta la importancia y trascendencia del acuerdo adoptado, formula algunas observaciones a ciertas cláusulas del acuerdo alcanzado. Concretamente realiza una propuesta de modificación del párrafo 4º de la Cláusula Segunda, que dice: "Formará parte de la Comisión con voz y voto en sus reuniones el presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos o la persona en quien delegue. Se incorporará a la Comisión con voz y voto, una personalidad de reconocido prestigio en materia de formación perteneciente al colectivo profesional que en cada caso se trate. La designación de dicha persona se hará a propuesta de la organización colegial correspondiente (...)". La modificación defendida por Sánchez Nicolay dice así: "El presidente del Consejo General deberá figurar en la Comisión de Formación Continuada en igualdad de condiciones que los representantes de las Comunidades Autónomas y los representantes de los Ministerios de Sanidad y Consumo y Educación y Cultura. Así deberá incluirse en el primer párrafo, con la posibilidad de delegación en la persona que éste estime oportuno. Estimamos que su presencia en la Comisión debe ser permanente y no supeditarse su asistencia a cuando la Comisión ejerza funciones de carácter general o para el desarrollo específico del Programa de Formación Médica Continuada. Igualmente, y en relación al redactado del párrafo 4º de la cláusula consideramos que la persona de reconocido prestigio profesional en materia de formación perteneciente al colectivo profesional que en cada caso se trate, cuando sea médico, deberá ser designado a propuesta de la OMC". 

Respecto a la cláusula 4ª que se refiere a que: "Las Comunidades Autónomas a través de los órganos procedentes y en cualquier caso a los equivalentes previstos en el párrafo 4º de la cláusula segunda, ejercerán todas las funciones en materia de formación continuada de las profesiones sanitarias, que no se encomiendan expresamente en este Convenio a la Comisión de Formación Continuada del SNS, y, especialmente: 
1-La organización y gestión de la acreditación de Centros, actividades y profesionales, así como de los sistemas de información y registro. El registro de las actividades de Formación Continuada que realicen los médicos se gestionará por sus Colegios Oficiales." 
A lo que Sánchez Nicolay propone modificar por: "El registro de las actividades de Formación Continuada que realicen los médicos se gestionará por los Colegios Oficiales de Médicos". 

Meses más tarde, una vez elaborado el Reglamento de Régimen interior de la Comisión de Formación Continuada del Sistema Nacional de Salud, Sánchez Nicolay sigue reclamando el que la Organización Médica Colegial esté representada en la Comisión de Formación Continuada, del Sistema Nacional de Salud de forma permanente. Finalmente,  a propuesta del presidente de la Comisión, Sánchez Nicolay es nombrado  vicepresidente de la Comisión de Formación Continuada del Sistema Nacional de Salud. 

Sólo acreditación 
"Formación continuada es un instrumento para el trabajo que surge del trabajo, y cuya finalidad es ofrecer la mejor calidad de la atención de salud a los usuarios". Esta frase, extraída de un documento elaborado por el Consejo de Diplomados de Enfermería, la trae a colación el doctor Albert Oriol y Bosch, director del Instituto de Estudios de la Salud de la Generalitat de Cataluña, para explicar que lo que se busca con la implantación de este sistema en nuestro país es "promover la oferta educativa para los profesionales y reconocer el esfuerzo individual que éstos realizan. El sistema es voluntario, abierto, cuantificado, complementario, descentralizado y coordinado, económico y sencillo". 

Pero la formación continuada ha sido definida más exactamente como "El conjunto de actividades formativas destinadas a mantener o mejorar la competencia profesional (conocimientos, habilidades y actitudes), una vez obtenida la titulación básica o de especialidad correspondiente". 

A la vista de esta definición, el doctor Helios Pardell, secretario ejecutivo del Consejo Coordinador de la Formación Médica Continuada de la Generalitat de Cataluña, puntualiza  que "lo que estamos intentando implantar no es un sistema de formación médica continuada, ni de evaluación de la competencia individual, ni una herramienta para resolver problemas pasados, presentes y futuros de la profesión médica, ni tampoco es un sistema que "deba" utilizar una institución". Se trata -aclara-  de "un sistema de acreditación que pretende ser un instrumento de medida uniforme, consensuado y válido, al estilo del sistema métrico, para que las instituciones lo utilicen". Advierte que "si no somos capaces de conseguir que las diversas instituciones que tienen algo que ver en la formación continuada se involucren activamente en este instrumento de medida, no habremos avanzado ni un solo paso". 

En líneas generales, el sistema en cuestión está hecho a imagen y semejanza del implantado en Estados Unidos, según reconocen los propios integrantes de la Comisión española. 

Objetivos y elementos 
Para los expertos, los objetivos atribuidos a la formación continuada son, básicamente: mantenimiento y mejora, tanto de la competencia profesional, como de la capacidad de actuación del médico y del nivel de salud del paciente y de la Comunidad. Si hablamos de un "sistema" de formación continuada, los objetivos se amplían a otros tres elementos: una mejora de la calidad de las actividades formativas, establecimiento de un marco común de acreditación y, finalmente, conexión de la formación continuada con el sistema de salud. 

Al referirse a los elementos que justifican un "sistema" de formación continuada, los propios expertos citan los siguientes: 
-Incremento del número de personal que no está actualizado. 
-Aparición de nuevos conocimientos y tecnología. 
-Cambios de las necesidades sanitarias de la población. Formación básica inadecuada. 
-Cambio de las funciones del personal sanitario. 
-Deterioro de los estándares individuales. 
-Promoción y cambio de lugar de trabajo. 
-Necesidad de formación. 

El doctor Oriol destaca en especial los apartados que hablan de mantener la competencia profesional y el que hace referencia al cambio. "Para poder atender las necesidades asistenciales de los ciudadanos -dice- la competencia profesional es el objetivo directo, pero ésta se ve sometida al reto del entorno y los deseos internos de mejora. A su vez, estos dos elementos plantean la relación que existe entre los conceptos ‘cambiar y aprender’. Partimos del supuesto de que aprender es la condición para el cambio, pero nos olvidamos a menudo de la situación inversa, en la que el cambio nos coloca en la situación de tener la percepción de necesidad de aprender".infor2x.jpg (34407 bytes) 

En su opinión, está claro que las características de las profesiones van cambiando en dos sentidos: uno es la tremenda explosión de los conocimientos y el desarrollo tecnológico, y otro el fraccionamiento de las profesiones, su especialización, que es un fenómeno derivado del anterior. A este contexto hay que sumar el revolucionario impacto de la sinergia informática y las telecomunicaciones, "que nos cambiarán los aspectos temporales, operativos y relacionales". 

A juicio de Oriol, la formación continuada debe estar orientada hacia la "experteza". "Hay que asumir -indica- que los libros académicos y de investigación sólo reflejan el conocimiento ejercido en situaciones concretas, por tanto, reivindica que el esfuerzo de formación tiene que saltar de la teoría a la aplicación práctica. 

Estructura organizativa 
El doctor Helios Pardell, por su parte, al referirse a la estructura organizativa propuesta para las comisiones tanto nacional como autonómicas, revela que se ha sugerido que la misma esté sustentada en tres organismos: una Comisión de Formación Continuada, otra de Acreditación y una Secretaría Técnica. 

A una actividad concreta, la Comisión le asigna un número concreto de créditos que son los que pueden aparecer en los materiales de divulgación y en las certificaciones pertinentes. En Estados Unidos, la Comisión central no acredita actividades, sino instituciones, a través de la acreditación para proveedores (Recognition). 

En España, según el doctor Pardell, se optó porque la Comisión sea capaz también de acreditar actividades, al menos, en una primera fase "pero sería deseable que la acreditación de actividades estuviera cada vez más en manos de proveedores o entes intermedios reconocidos. Hay algunas instituciones que ya lo tienen y otras deberían tenerlo. Para eso se han establecido unas bases que perfilan de qué forma se puede conceder acreditación a una institución y quién puede solicitarlo". 

Actividades formativas 
En países como EE.UU., Gran Bretaña, Suiza u organizaciones como la Unión Europea de Médicos Especialistas se hace patente que la formación médica continuada recae sobre los profesionales. "Nace de los profesionales para los profesionales", apunta el profesor José Luis Balibrea, presidente de la Federación de Asociaciones Científico-Médicas de España. 

A su modo de ver, son los propios profesionales quienes deben marcar cómo completar su formación. "No se trata de demostrar que se ha asistido a unos cursos más o menos acreditados, sino de demostrar que han servido para algo".txt1x.gif (1304 bytes) 

Las actividades en España, de acuerdo con la programación que ha elaborado la Comisión Nacional, estarán divididas en "presenciales" y "no presenciales". Dentro de las no presenciales o autoformación, el doctor Balibrea incluye la red de Internet, "para así abarcar todas las nuevas tecnologías de transmisión de conocimientos". Las actividades presenciales requieren presencia física, "hay que estar allí", como son los cursos, talleres de trabajo, congresos, sesiones interhospitalarias, etc. 

En este punto, Balibrea destaca la importancia que tiene la ayuda económica de la industria, si bien, advierte, hay que distinguir entre lo que ésta invierte en promoción y lo que invierte en programas de formación y aprendizaje. 

Proveedores 
¿Quienes pueden ser "proveedores"? (un término que, por cierto, no gusta a nadie) o dicho de otro modo ¿quiénes pueden impartir o desarrollar programas de formación continuada? Según Balibrea, podrán ser "proveedores" las Sociedades Científicas, las organizaciones profesionales, las universidades, las instituciones sanitarias públicas y las instituciones empleadoras. "La Comisión intenta que no haya discrepancias ni valoraciones distintas en cada Comunidad". 

Para este profesor, la Comisión velará porque las actividades a acreditar sean adecuadas desde el punto de vista didáctico, útiles para mantener y mejorar el nivel de la competencia profesional, y equitativas para evitar bolsas de privilegio... 

Otras reflexiones del doctor Balibrea se refieren a la infraestructura, imaginándose, en este sentido, la gran cantidad de actividades de formación médica continuada de todas las especialidades, tratando de pasar por unos trámites burocráticos, de registro, etc., "merece la pena contemplar este tema con un poco más de calma", advierte. 

Por su parte, el profesor Antonio Campos, presidente de la Confederación Española de Decanos de Facultades de Medicina, es partidario de que cualquier "proveedor" aporte, al menos, alguna de estas tres posibilidades: base científica, habilidades técnicas, protocolos o guías de comportamiento. "Pero para ser proveedor -añade-  habrá, además, que cumplir el criterio de identificar quién tiene algo que decir dentro de las tres posibilidades antes citadas y quién debe decirlo, "dos actividades a veces de difícil identificación". 

El profesor Campos plantea una serie de interrogantes, que a su juicio serán "el gran reto del futuro", a saber: ¿cómo se va a realizar la acreditación en ese Comité de Acreditación?, ¿cómo van a evaluar los evaluadores?, ¿quiénes van a ser los expertos en evaluación?... 

Respecto a las instituciones también plantea que el proceso que afecta a éstas es la colaboración de las mismas antes y después de la acreditación, "porque unas tendrán recursos materiales y otras, recursos humanos". 

Acreditación de profesionales 
Otro importante apartado a tener en cuenta en el campo de la formación continuada es la acreditación de profesionales. Sobre este particular, el doctor Ignacio Sánchez Nicolay, presidente de la OMC y vicepresidente de la Comisión de Formación Continuada del SNS, sugiere que previamente se hable de "competencia profesional, cuya estimación es más fácil de comprender si es comparado con la incompetencia". 

El siguiente escalón sería evaluar esa competencia incluyendo la práctica, pero todo ello pasando por la Carrera Profesional, "basada en un sistema de incentivación y promoción en que se reconozcan las tareas globales realizadas por el profesional".txt3x.gif (1848 bytes) 

Sánchez Nicolay recuerda que la Administración central se ha comprometido a financiar la formación del profesional obligado a acreditar su actualización, pero se pregunta "¿y las autonomías? Podemos correr el riesgo, como sucedió con los cursos de nivelación para médicos generales, de que en unas comunidades sí tengan formación continuada financiada y en otras no". 
En cualquier caso, el presidente de la OMC estima que para la realización de la acreditación del profesional hay que partir básicamente de recoger las necesidades del profesional, de la sociedad y del sistema sanitario. 

La interconexión, dice, entre los niveles educativos y el propio ejercicio profesional lleva a establecer tres fases en el sistema de acreditación de los profesionales: 1) estudios universitarios (Sistema de acceso a la Universidad, curriculum de licenciatura, orientación profesional e investigación en formación). 2) formación específica (Acceso a la especialización, programas de especialización, orientación profesional). 3) formación continuada (Análisis y detección de necesidades, sistema de formación continuada, programas por especialidades, acreditaciones, registro, transferencia de credenciales). 

Una vez establecidos estos preámbulos, el procedimiento para acreditar profesionales dista poco del que se seguirá para acreditar actividades. 
En este sentido, la Comisión Nacional ha elaborado el siguiente esquema: 
1-Información previa para el profesional. Antes de formalizar la solicitud de acreditación hay que informarse sobre la actividad a acreditar, los nombres del proveedor y patrocinador, créditos asignados y registro. 
2-Solicitud de acreditación. Se deberá consignar preferencias y necesidades de formación. 
3-Valoración de la propuesta. Hay que conocer la valoración que conceden el proveedor y el sistema a la actividad. 
4-Registro de la actividad. La acreditación del profesional constará en un documento público 
5-Duración del proceso de acreditación. Establecer de cuánto tiempo se dispone para acreditarse 
6-Asignación personalizada de créditos. 

Baremos y formularios 

Otra de las labores ineludibles que hubo de acometer la Comisión de Formación Continuada fue el planteamiento de un baremo para medir la calidad de los distintos tipos de actividades necesarias para la formación. 

La variedad de los proveedores, de los ámbitos, del conocimiento que se transmite, de las formas de docencia y del tiempo de duración de las actividades han obligado a la Comisión a abordar el tema con suma cautela, según explica el profesor Alfonso Moreno, presidente del Consejo Nacional de Especialidades Médicas. "Por ello -indica- se trabajó en pos de un baremo "claro, conciso, realista, aceptable, comparable y medible". Añade que "un sistema que valore la formación continuada ha de basarse en la equidad, en la sencillez de su aplicación, para que la comparación y la equiparación sean fiables y eficientes". 

Sobre la premisa de estos tres elementos, la Comisión propone un baremo que se basa en dos aspectos: uno general o de concepto y otro concreto que ha de utilizarse para obtener una puntuación o unos créditos. 

El aspecto general, tal como explica el profesor Moreno, "se refiere al colectivo al que se dirige la actividad de la formación continuada. En cuanto al aspecto concreto implica obtener un número de créditos para la actividad a valorar". 
Para ello la Comisión propone también la inclusión de dos conceptos: uno referente a la duración de la actividad, denominado "factor de extensión", y otro que evaluará la actividad propuesta, y que se le ha llamado "factor de calidad". 

Sobre el factor de extensión, parece lógico que la obtención de un mayor número de créditos se corresponderá con actividades de mayor duración. "Sin embargo, -matiza el profesor Moreno- se ha planteado que actividades de muy corta duración -menores de 10 ó 20 horas-  pueden estar muy racionalizadas y ofrecer un alto contenido de conocimientos o habilidades. 
Por eso, en el baremo propuesto priman estas actividades. Y al revés. Por encima  de 60-80 horas pueden ser de gran calidad, pero podrían estar destinadas no a mantener la competencia profesional, sino a dar nuevas calificaciones como cursos de postgrado, maestrías, etc. que no son en sí mismas actividades de formación continuada. 

También se ha estudiado la duración que debe tener un crédito. Aunque hay varios ejemplos, los casos más habituales son que una hora corresponda a un crédito, o que 10 horas de actividad también correspondan a uno, método éste similar al empleado en la formación de pregrado en la Universidad española. 

En cuanto al factor calidad, la valoración completa del perfil pedagógico de una actividad, y siempre con el criterio general de a quien va dirigida, tiene que hacerse, según este experto, en base a objetivos de metodología docente y de evaluación. 

El primer objetivo, actividad formativa, ha de explicar lo que se intenta alcanzar, es decir, cuál es la intención explicativa global y qué se pretende conseguir de los alumnos. 

El segundo, organización y logística, debe recoger el programa especificando la cualificación del profesorado, la adecuación entre la duración y los objetivos, los recursos humanos y materiales de que se disponen, y calendario y número de participantes. 

El tercer parámetro a evaluar, pertinencia de la actividad, debe explicitar bien a qué necesidad responde el contenido del programa y qué mecanismos se han utilizado para detectar las necesidades formativas. 

El cuarto parámetro es la metodología docente utilizada que, obviamente, debe ser conocida, pero siempre en relación con los objetivos de esa actividad. Para el profesor Moreno, sería muy importante, además, poder conocer cuáles han sido las interacciones de los participantes y cuáles, entre éstos y el profesorado con el material educativo. 

El quinto parámetro se refiere a quién financia la actividad, cuál es la cuota de la matrícula, si hay o no patrocinadores o qué otra forma de financiación hay. así como la fecha de cumplimentación.

 
 
 

 LA FORMACIÓN MÉDICA  EN EL MUNDO 

En Estados Unidos, el máximo responsable de las acreditaciones es el Consejo de Acreditación para la Formación Médica Continuada, ACCME, cuyo director ejecutivo y secretario es el doctor Murray Kopelow. Es un organismo de acreditación independiente dirigido a las instituciones y organizaciones que ofrecen dicha formación. 
Su propósito es la identificación, desarrollo y promoción de estándares para una formación continuada de calidad que permita a los médicos mantener su nivel de competencia, con el objeto de mejorar la asistencia que ofrecen a los pacientes y a la comunidad. 
Siete organizaciones que abarcan todo el abanico docente y asistencial componen el ACCME: asociaciones de especialidades, de hospitales, de médicos, universidades y de formación médica, más un representante del Gobierno Federal y un representante público. Sólo instituciones y organizaciones pueden optar a la acreditación, no individuos, ni actividades, seminarios o representaciones educativas de carácter individual. La acreditación es voluntaria y está limitada a suministradores situados en los Estados Unidos. 
Este organismo dispone de un procedimiento de reconsideración y apelación ante solicitudes de acreditación denegadas. Sin embargo, si se mantiene la denegación, el solicitante no podrá optar a la misma durante un año tras la fecha de la decisión final. 
Desde el cuestionario previo a la solicitud que es revisada por el ACCME, hasta la decisión final de éste, el proceso puede durar de seis meses a un año. 
Respecto a la Unión Europea, la doctora Milagros García Barbero, consejera regional de la OMS para Hospitales y Educación Médica, recuerda que ya en 1974, la Asamblea General de la OMS llamó la atención de los gobiernos sobre la urgencia de desarrollar sistemas de formación continuada para los profesionales sanitarios, basados en las necesidades nacionales y locales e integrados dentro del sistema, "pero la situación no ha cambiado mucho en la mayoría de los países europeos". 
A juicio de esta funcionaria de la OMS, todos los Estados de la Unión Europea han entendido la formación continuada "como una necesidad". De hecho, en seis es obligatoria y en todos forma parte de la práctica profesional. La mayoría de los sistemas se basan en la acumulación de créditos, que pueden obtenerse de distinta manera: desde participar en conferencias y congresos, a llevar a cabo programas de autoaprendizaje. "Sólo Holanda exige las certificaciones y ninguno ha establecido todavía sistemas de acreditación o recertificación. El Medical Council inglés está estudiando un posible sistema de recertificación cada cinco años. Mientras que todos los Estados han establecido mecanismos para certificar la competencia profesional al final de los estudios de pregrado o postgrado, ninguno ha establecido mecanismos para evaluar su mantenimiento". 
A pesar de los esfuerzos, dice Milagros García, la formación continuada en la Unión Europea sigue siendo fragmentada, voluntaria, no incentivada y está encontrando muchos obstáculos en todos los países, "por las distintas fuerzas políticas e institucionales implicadas y el alto costo que representa para el sistema". 
En su opinión, gran parte de las discusiones se centran en quién recae la responsabilidad de la formación continuada, si en el profesional o en el sistema y, por tanto, quién debe financiarla. "En todos los sistemas la responsabilidad última recae sobre el Estado, el cual tiene que garantizar la calidad del servicio a sus ciudadanos", recalca García Barbero. 
Probablemente, añade, la  responsabilidad inmediata depende del tipo de sistema sanitario y del tipo de contrato de los profesionales con el sistema. En los sistemas nacionales de salud (tipo Beveridge, Shemashko), la responsabilidad de que sus trabajadores mantengan su competencia profesional adquieran las nuevas competencias recae en el propio sistema. "¿Qué compañía dejaría al libre albedrío de sus profesionales o técnicos el mantener la competencia?". La formación -enfatiza- "sólo pueden llevarla a cabo los propios profesionales, pero proporcionar los elementos necesarios para que ésta se lleve a cabo es responsabilidad del sistema". 
 

 
 
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