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Estrategias asistenciales para médicos enfermos 
 

EL COLEGIO DE MÉDICOS DE BARCELONA HA DESARROLLADO EL PROGRAMA DE ATENCIÓN ITEGRAL AL MÉDICO ENFERMO, EL CUAL ASPIRA A CONVERTIRSE EN REFERENCIA PARA EUROPA, CREÁNDOSE UNA UNIDAD DE INGRESO ESPECÍFICO PARA FACULTATIVOS CON PROBLEMAS MENTALES O DE ADICCIÓN. 
  

Silvia Angulo 
 
colegiomedbarna.jpg (11145 bytes)Los enfermos psiquiátricos o  drogodependientes eran considerados hasta hace poco personas débiles y con poca voluntad. Cuando el afectado es una persona de relevancia  social, como es el  caso de los médicos, la tendencia social más generalizada ha sido la de ocultar el problema, a veces con la colaboración  activa de  familiares, colegas o compañeros. Estudios internacionales reflejan que cerca de un 10 ó 12 por ciento de los médicos sufren a lo largo de su vida algún tipo de trastorno adictivo. Sólo en Cataluña se han calculado unos 3.000 profesionales con adicción a las drogas. El alcoholismo es el más habitual, seguido de las adicciones a la morfina y otros narcóticos. 

Si bien estas cifras no difieren respecto los niveles de adicción de otras profesiones, los colegios e instituciones sanitarias han dado la voz de alerta sobre la situación. Para reducir los riesgos derivados de actuaciones sanitarias realizadas por médicos que sufren alguna limitación psíquica o física y para recuperar a estos medentx1.jpg (21368 bytes)profesionales, el Colegio de Médicos de Barcelona (COMB) ha creado el Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (PAIMM). 

El COMB aspira a convertir su programa en una referencia para Europa, creando una unidad de ingreso específico para facultativos con problemas mentales o de adicción. De hecho, el Programa de Atención atiende ya a más de 25 médicos y el Colegio catalán ha presentado el conjunto a la Organización Médica Colegial, que lo hará extensible al resto de España. Asimismo, está previsto dar a conocer el proyecto a otros colectivos de profesionales sanitarios, como las enfermeras. 

Esta iniciativa, pionera en Europa, es fruto del convenio firmado en septiembre del pasado año entre la Conselleria de Sanidad, el Servei Català de la Salut y el COMB. La Generalitat contribuye a la financiación del programa, de acuerdo con su disponibilidad presupuestaria, con una cantidad de 82 millones por año durante el trienio 1999-2001. A esta cantidad se le suma otra que oscila de los 5 a 10 millones de pesetas que sufraga el COMB. No obstante, el Colegio quiere que el paciente pague una parte mínima de los costes de tratamiento, ya que de esta manera se implicaría de forma directa en su recuperación. 

Según Jaume Padrós, secretario del COMB, se calcula que cerca de 100 médicos catalanes podrán utilizar al año los servicios del PAIMM. Padrós explica también que del conjunto de profesionales tratados más del 90 por ciento presentan conductas adictivas -el 85 por ciento al alcohol y el resto a substancias como la cocaína o la morfina- y el 10 por ciento restante sufren trastornos mentales. 
Para los expertos, un médico adicto tiene más dificultades para admitir su problema que el resto de ciudadanos y le cuesta también decidirse a pedir ayuda. El profesional prefiere autotratarse por miedo a ser reconocido y poner en peligro su credibilidad y profesión. Y es que la presión asistencial a la que están sometidos diariamente tiene mucho que ver en estas adicciones. El estrés, el fácil acceso a las drogas y la medentx2.jpg (22536 bytes)flexibilidad en el horario laboral son algunas de las condiciones que permiten camuflar las situaciones de intoxicación. 

Ante esta situación, los colegios de médicos deben responder a dos funciones: la protección de los intereses de las personas, que reciben atención médica, y la defensa de los intereses profesionales del médico. El cumplimiento de ambas obligaciones puede ser difícil cuando se contraponen los intereses de unos y de otros. Por un lado, los profesionales viven las reclamaciones judiciales por actos médicos como un atentado a su dignidad y, por otro, la defensa colegial en estas circunstancias se interpreta socialmente como una actuación corporativa. 
Los problemas que pueden generar estos facultativos en el ejercicio de la Medicina son evidentes para los riesgos en la salud de la población a la que atienden. Sin embargo, se deben enmarcar también en el incremento de los procesos judiciales y el encarecimiento del sistema sanitario. 

Antoni Arteman, encargado de la gestión del PAIMM, valora positivamente la ampliación del programa al resto de España. A su juicio, se debería descentralizar el circuito de entrada y atención ambulatoria del programa, pero dejar en Barcelona la unidad de ingresos, "que es lo más costoso y que requiere un servicio discreto y anónimo". El COMB dispone de un centro específico dedicado al internamiento de estos pacientes especiales, que está camuflado para preservar la confidencialidad de los facultativos inscritos con nombres falsos. 
medesp.jpg (8351 bytes)Asegurar el anonimato más absoluto sobre los pacientes atendidos y las patologías que sufren es imprescindible, ya que si fuera de otra forma se podría provocar una reacción de rechazo al tratamiento. Por este motivo, es necesario preservar con discreción a estos enfermos y dedicar dispositivos asistenciales únicamente para esta finalidad. 

La detección de la adicción 
La detección de los trastornos psíquicos o adictivos se realiza por tres vías diferentes, según Jaume Padrós. La primera de ellas se realiza mediante la demanda voluntaria efectuada por el afectado. También se puede ingresar en el Programa por la denuncia efectuada por algún particular debido a una mala praxis médica o mediante la comunicación de un familiar o compañero. 
En este sentido, Padrós recuerda que en el Código de Deontología y Normas de Ética Médica del COMB, aprobado el año pasado, se establece que "cualquier persona que tenga conocimiento de estos problemas en un compañero, le deberá recomendar que se ponga en tratamiento o comunicarlo al Colegio". 

Para Antoni Gual, responsable clínico del PAIMM, el peor enemigo de la rehabilitación es el "corporativismo erróneo" que lleva a los compañeros del afectado a encubrir el problema. Algunos de los síntomas para reconocer a un médico adicto son los cambios de humor, la irritabilidad, que le hace mantener relaciones conflictivas con los colegas y pacientes, ausencias inesperadas y somnolencia. Gual considera que la prevención debe comenzar en las Facultades de Medicina e insiste en que el programa es eficaz porque puede intervenir en la actividad del afectado. 

La terapia a aplicar por parte del PAIMM variará según la patología del enfermo. Así pues, se puede prescribir un tratamiento ambulatorio o una baja temporal, limitación del ejercicio profesional o internamiento en una unidad específica camuflada. 

pasillo.jpg (10656 bytes)Asimismo, el PAIMM garantiza la reinserción laboral del afectado sin marginación. "Los jefes también son médicos y deben ceñirse a la disciplina del Colegio, que no permitirá que discriminen a nadie que haya seguido tratamiento", explica el doctor Padrós. Además si hace falta un período de baja laboral para la terapia, el profesional continuará percibiendo el sueldo. Durante el tratamiento, el médico se convierte en paciente y su actividad será tutelada, con la supervisión de las historias clínicas. El profesional debe aceptar la suspensión temporal del ejercicio sanitario, "el programa no pretende castigar la profesión médica, sino impedir que la situación del afectado empeore". 

En este período de tiempo, el COMB facilitará al enfermo actividades de formación continuada y reciclaje profesional. Por un lado, se pretende dar, de esta manera, una explicación a los compañeros de trabajo, por otro, profundizar en los conocimientos del médico y ocupar el tiempo libre forzoso que, a veces, puede resultar pesado. 

Una iniciativa colegial 
El secretario del COMB ha destacado que es importante que el Programa de Ayuda haya sido diseñado por un Colegio de Médicos y no por la Administración. En el COMB el profesional percibe que es el cliente y, por este motivo, acoge mejor la idea. Este hecho es imprescindible para que el afectado acepte las condiciones que impone el Colegio para tratarlo y ayudarlo. El colegiado deberá comprometerse a seguir todas las medentx3.jpg (20588 bytes)indicaciones terapéuticas prescritas, que se reflejará en un contrato, que firmarán conjuntamente el profesional y la Comisión de Ayuda al Médico Enfermo. 

Esta entidad es la encargada de establecer contactos positivos con el afectado, asesorando sobre los derechos e intentando convencer de la utilidad del programa. La Comisión también velará por el cumplimiento de las condiciones establecidas en el contrato y constituirá el punto de referencia para cualquier reclamación que el interesado quiera efectuar. No obstante, si el paciente no cumple los puntos fijados por el COMB puede ser inhabilitado del ejercicio de su profesión. 

Si un médico insiste en que no está enfermo, en contra del diagnóstico del doctor Padrós, puede recurrir a la Comisión, que está formada por Antoni Arteman, Antoni Gual, Jaume Padrós, y Miquel Casas, además se han designado a Benet Nomdedéu, hematólogo del hospital Clínico y Marius Morlans, nefrólogo del centro Valle Hebrón. 
Está previsto que, en breve, el Colegio de Médicos de Barcelona edite un folleto informativo en el que se explique a los facultativos las características del PAIMM. 
   

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