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Los médicos en su papel de pacientes  

tension.jpg (11201 bytes)Una encuesta realizada recientemente por el Colegio de Médicos de Barcelona (COMB) entre sus facultativos revela que la mitad de los colegiados no dispone de un médico de familia. Aquéllos que sí tienen asignado un facultativo de Primaria no tienen abierta una historia clínica y un 47 por ciento responde que sólo sigue el tratamiento cuando coincide con su propio criterio. Sin embargo, el dato más llamativo radica en que el 81 por ciento confiesa que se autoprescribe cuando está enfermo. 

 SILVIA ANGULO

La realidad que refleja el sondeo realizado por el Colegio de Médicos de Barcelona (COMB) se agrava si se analiza otros resultados: dos tercios de los médicos no se someten a ninguna revisión por parte de los servicios de salud laboral y un 19,4 por ciento no ha recibido ninguna recomendación de salud en su lugar de trabajo. Por eso no es de extrañar que muchos estén a favor de crear la figura del "médico de médicos" dentro de los servicios de salud laboral, en los propios centros donde trabajan o en los colegios profesionales.

A partir de estas cifras se puede decir que los facultativos no le prestan la necesaria atención a su propia salud y que someterse a otros colegas de manera formal y continuada se convierte en un problema para ellos. Prefieren automedicarse y, en caso de duda, consultar a los compañeros por los pasillos. El propio presidente del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona, Miquel Bruguera, confiesa que él no dispone de un médico que recoja en un historial clínico sus problemas de salud, "siempre acabo por recurrir a un colega del Hospital Clínico de Barcelona para que me visite", sentencia.

Bruguera alerta de que los médicos reciben peor asistencia que el resto de ciudadanos. Primero por su tendencia a autodiagnosticarse y autotratarse, y cuando son visitados por un compañero lo hacen sin el "ceremonial necesario por teléfono o en el pasillo del centro". Pero, según el presidente del COMB, muchas veces los facultativos no actúan con rigor cuando pasan consulta a un compañero médico. "No rellenan la historia clínica y no siempre asumen todo el compromiso que exige el acto médico, pensando que nuestro compañero sólo necesita alguna recomendaciónón", sostiene.

Pero, ¿por qué el médico es un paciente difícil? Para Joaquim Fernández Sola, internista del Hospital Clínico de Barcelona, el facultativo que está enfermo tiende a negar la propia enfermedad, "no es objetivo consigo mismo y puede llegar a cuestionar la capacidad y prestigio de su médico. Esto puede llegar a provocar un mal manejo de su patología y un retraso en el diagnóstico". Fernández cuenta con un 10 por ciento de facultativos entre sus pacientes habituales y sostiene que todos ellos llegan a la consulta con la bata blanca y una actitud examinadora.

No obstante, los expertos coinciden en señalar que los médicos tienen una percepción diferente de su enfermedad, mucho más estigmatizada. Joaquim Fernández sostiene que el impacto profesional es grave, ya que muchos facultativos se niegan a pedir ayuda, tienen miedo al entorno o a la pérdida de confidencialidad. Además, necesitan de más apoyo e información que el resto de ciudadanos.

Estas deficiencias de actitud contrastan con el estado de salud de este colectivo profesional. La mayoría de facultativos sufren estrés laboral, pero son pocos los que recurren a procedimientos que fortalezcan su capacidad de afrontar las dificultades laborales, cosa que les puede llevar a una situación de desgaste y desmotivación profesional que a la larga puede ser también perjudicial para sus pacientes. Las situaciones de riesgo en el colectivo son la sobrecarga laboral, la depresión, las toxicodependencias, y las enfermedades laborales y las transmisibles.

Una profesión de riesgo
La sobrecarga, los dolores de espalda o los pinchazos con material intravenoso son algunos de los riesgos más frecuentes que sufren los profesionales de la Sanidad. En muchos centros hospitalarios ya se aplican protocolos de riesgos laborales para evitar estas patologías. No obstante, todavía hace falta que algunas sean incluidas en la lista de enfermedades profesionales, tal y como reclama Ángel Plá, jefe del Servicio de Precaución y de Riesgos Laborales de la Clínica la Alianza de Barcelona.

Y es que la situación se complica para aquellos facultativos que sufren una infección por virus transmisible por sangre en el desarrollo de su trabajo. El presidente del área deontológica del COMB, Joan Moner, sostiene que en estos casos la confidencialidad está por encima de todo, pero es necesario que el médico comunique su estado de salud al director médico, y caso de que se trate de un residente, a su tutor médico.

Los expertos señalan que algunos hospitales presentan deficiencias a causa de la inexistencia de un registro médico sobre los empleados y la realización regular de reconocimientos sobre la salud de los trabajadores. Asimismo, es necesario controlar la exposición al riesgo de enfermedades infecciosas, mantener actualizado el historial sobre la salud laboral de los profesionales y que se den facilidades para que los trabajadores puedan vacunarse ante posibles enfermedades como la hepatitis.

medpacientes1.gif (885 bytes)Recientemente, el Ministerio de Sanidad y Consumo elaboró un protocolo de obligado cumplimiento, que establece una serie de medidas de prevención para aquellas empresas y centros hospitalarios cuyos trabajadores están expuestos a virus y otros agentes infecciosos. El director de Programas de Estudios Biológicos del Centro Nacional de Nuevas Tecnologías explicó entonces que los protocolos indican aspectos como las pruebas diagnósticas y vacunas recomendadas para todos los trabajadores. El personal sanitario, que registra una siniestralidad del 23,3 por ciento, es responsable de tomar precauciones en los laboratorios de Microbiología y en zonas de aislamiento de los enfermos que sean portadores o sospechosos de estar afectados por agentes biológicos.

El suicidio de médicos
La depresión y la ansiedad son otra de las patologías más prevalentes entre los facultativos. El estrés profesional y las dificultades en la vida familiar vendrían a actuar como factores desencadenantes de adicciones al alcohol o de otras sustancias psicotrópicas. "No hay que olvidar que esta patología es la causante de gran parte de los suicidios que se producen en los médicos", según comenta Blanca Sarró del Hospital Clínico y Provincial de Barcelona. La tasa de incidencia en esta profesión es similar a la de la población general si se comparan los grupos de edad de más de 25 años. No obstante, Sarro sostiene que la mayoría de estudios que analizan la incidencia de suicidios establecen que el riesgo relativo es de 1,1 a 3,4 veces más alto entre los facultativos que en la población en general.

Esta cifra demuestra que muchos de los problemas de depresión se ocultan y pasan inadvertidos entre los colegas y jefes. Es por este motivo, que los facultativos apuestan por establecer un sistema que evite que se lleguen a situaciones extremas y que la asistencia a pacientes se vean afectada por problemas de salud que sufre el facultativo que le atiende. Para Miquel Bruguera, "el soporte psicológico será cada vez más necesario para prevenir el desgaste profesional y lo que ello supone".

El médico de médicos
Una de las posibles soluciones que propone Joaquín Fernández es la de aprovechar la red asistencial, estableciendo un circuito diferenciado para médicos. Es decir, un sistema de citación específica con horarios aceptables y sobre todo de confidencialidad máxima. Este último concepto es de máxima preocupación para este colectivo profesional que temen verse en evidencia ante el resto de colegas, según explica la doctora María Ángeles Santesmasses de la Corporación Sanitaria Parc Taulí de Sabadell. Además, este sistema de salud paralelo deberá contar con una atención específica durante la hospitalización y medidas de soporte extrahospitalario.

En definitiva, crear la figura de un profesional de la salud que se dedique exclusivamente a hacer de médico de otros médicos. Sus características: la accesibilidad, la continuidad, la coordinación, la globalidad y la confidencialidad, que de hecho no dejan de ser todas las cualidades que debe de tener un facultativo. El objetivo está en que tanto los médicos como sus familiares más cercanos cuando están enfermos puedan recibir, como mínimo, un nivel de asistencia similar al del resto de la población.

medpacientes2.gif (1106 bytes)Por su parte, Miquel Bruguera propone encabezar una campaña educativa dirigida a los médicos sobre la importancia de que cuiden de su propia salud. También considera necesario crear unas recomendaciones concretas y poner en funcionamiento medidas de intervención con el necesario consenso entre los colegios profesionales y los facultativos para mejorar la situación. Bruguera también se muestra de acuerdo con la creación de un "circuito de asistencia dentro del sistema sanitario público atendido por facultativos que quieran asumir la función de médico de médicos o crear un servicio de consejo al médico enfermos similar al Programa de Ayuda al médico Enfermo (PAIMM)".

Los antecedentes
El PAIMM, proyecto para la atención de los facultativos con problemas psiquiátricos agudos o con adicciones, lleva ya dos años de funcionamiento en los que ha prestado ayuda a un centenar de facultativos. Su función es doble: protege y cuida a los médicos con un determinado tipo de enfermedad y evita la mala praxis que se pueda derivar de la actuación profesional de estos profesionales. A pesar de que inicialmente este programa se desarrolló tan sólo en el Colegio de Médicos de Barcelona, poco a poco otros Colegios profesionales lo están adoptando. Madrid, Navarra, Valencia y Baleares están ultimando acuerdos para que sus colegiados se puedan beneficiar del PAIMM. Los pactos contemplan la creación de una consulta específica en cada comunidad y que los ingresos se lleven a cabo en la unidad Clínica PAIMM, habilitada en un hospital de Barcelona cuyo nombre se mantiene en secreto para garantizar la confidencialidad global que caracteriza el programa. Sus responsables también mantienen conversaciones con el resto de Colegios médicos españoles y con la Organización Médica Colegial (OMC), que está a la espera de conversaciones con el Insalud para establecer este sistema en las comunidades autónomas sin competencia.

La principal razón por la que se cree un programa específico para los médicos que presentaban problemas psiquiátricos, alcoholismo y otras drogodependecias, ha explicado Antoni Arteman, director gerente del programa Paimm, es porque los facultativos no acuden a los servicios asistenciales generales para recibir asistencia médica. Tienen miedo a la estigmatización que tienen sus patologías y a ser reconocidos, y como consecuencia de eso a perder el prestigio profesional y el trabajo.

Es precisamente, esta garantía de confidencialidad y los buenos resultados obtenidos a través del Paimm, por lo que el Colegio de Barcelona se muestra convencido de liderar el debate sobre la salud de los profesionales. Esta discusión no tiene antecedentes porque en el propio Colegio sólo hay constancia de un artículo sobre el problema publicado en septiembre de 1999 en el British Medical Journal.

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