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Mesas sectoriales, punto clave en las negociaciones sanitarias

La reciente historia de la sanidad pública española no sólo se hagente.jpg (6179 bytes) caracterizado por un importante avance que la ha situado entre las mejores del europa, sino que también se ha visto inmersa en numerosos conflictos de tipo laboral en los que los médicos han jugado la mayoría de las veces un papel protagonista. La negociación laboral entre este personal sanitario y la Administración ha sido y es, por tanto, una pieza muy importante para la estabilidad del sistema sanitario español, predominantemente público. 

LUIS VAQUERO

En la actualidad, una de las partes más importantes de las negociaciones sanitarias se lleva a cabo a través de las mesas sectoriales de Sanidad, que se forman en cada comunidad autónoma con competencias en materia de Sanidad transferidas y otra englobada en la mesa sectorial del Insalud, para aquellas comunidades pertenecientes al área de actuación del Insalud, donde las transferencias sanitarias aún no se han llevado a cabo.

Cada mesa está compuesta por representantes de la Administración autonómica correspondiente o del Insalud y de los sindicatos más representativos a nivel estatal, autonómico (o de las autonomías que componen el Insalud), así como de aquellos que hayan obtenido un mínimo del 10 por ciento de representación en toda la función pública de la Administración General del Estado y de los que han obtenido también ese porcentaje en el sector de la Sanidad pública. 

A parte de estas mesas sectoriales, también se llevan a cabo negociaciones que afectan a las condiciones laborales de los profesionales sanitarios en los centros de trabajo y, de manera muy general pero en temas muy importantes como las subidas salariales, en la mesa general de la función pública.

Con la inminente transferencia de competencias en materia sanitaria a las comunidades que hasta ahora constituyen el Insalud, el panorama negociador puede sufrir importantes repercusiones, abriéndose una serie de interrogantes que afectan muy directamente al presente y, sobre todo, al futuro de las condiciones laborales de los médicos de la Sanidad pública.

Una de las primeras cuestiones que se plantean es la de la propia validez del modelo actual de negociación. Entre los sindicatos representativos en Sanidad existen dos posturas marcadamente diferenciadas. Mientras que para los sindicatos considerados "de clase" el actual modelo puede considerarse si no perfecto sí, al menos, aceptable; para los corporativistas parece no resultar el más eficaz.

La introducción de reformas tendentes a una mayor vinculación de las partes negociadoras en los acuerdos alcanzados y la premisa de una obligatoriedad de la propia negociación, que hasta el momento sólo está sujeta a la voluntad de las partes son dos aspectos necesarios, para la mayoría de los sindicatos representativos, para asentar y mejorar el sistema de negociación actual.

Por su parte, la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) considera que el modelo sindical clásico no es válido para un ámbito tan reducido, específico y diferenciado como el de los médicos y se debería llegar a uno, como ya ocurre en diversos países europeos, en el que las negociaciones fueran entre la Administración y las asociaciones, colegios o sindicatos médicos. En apoyo a esa tesis se uniría el hecho de que los médicos constituyen un colectivo capaz de generar un gasto muy elevado, capaz incluso de disparar elevados presupuestos.

Este tipo de negociaciones en el ámbito sanitario se llevaría a cabo sólo en los temas que directamente les competen y diferencian del resto de los trabajadores sanitarios, lo que no supondría, por tanto, que aquellos otros temas en los que estuvieran afectados otros colectivos fueran tratados en mesas sectoriales como las actualmente existentes.

Pero centrándonos en el modelo actual vigente nos encontramos con una serie de imperfecciones que le restan en mayor o menor grado la eficacia que debería acompañar en todos los casos al proceso negociador. 

Imperfecciones en el modelo vigente

En primer lugar hay que tener en cuenta que pese a que en todos los casos, sí en algunos, las decisiones que toma la Administración en materia de personal ésta tiene la obligación de llevarlas a la mesa de negociación y, aún en ese caso, podrían ser aprobadas con todas las garantías jurídicas sin el acuerdo del resto de las partes presentes en la misma.

Por otro lado, la representación de los trabajadores en la Sanidad se caracteriza por una gran atomización. A los sindicatos de clase con implantación en todo el territorio nacional, CC.OO. y UGT hay que sumar los de los colectivos de funcionarios (CESIF), de auxiliares de enfermería (SAE), y de médicos y ATS (CESMSATSE) y a éstos, los autonómicos ELA-STV y LAB del País Vasco, CATAC de Cataluña y CIG de Galicia.

Esta atomización conduce a menudo a una falta de consenso entre todas las partes, lo que aprovecha la propia Administración para entablar negociaciones con sólo algunos de los sindicatos representativos, debilitando más la ya de por sí precaria unidad de acción, según los sindicatos de clase. Por contra, para los sindicatos profesionales esas negociaciones suponen la posibilidad de poder negociar temas concretos que afectan a su colectivo sin la presencia del resto de representados en las mesas de negocia- ción: "La negociación por parte de la Administración con un determinado sindicato sobre un tema concreto -afirma Lorenzo Arracó, vicesecretario general de la CESM- está contemplada en la legislación actual. Un pacto post-huelga, por ejemplo, se puede cerrar sólo con el acuerdo entre la Administración y el sindicato convocante al margen de la mesa de negociación, como ocurrió ya en la huelga del 95 y donde no prosperaron los recursos en su contra interpuestos por parte de otros sindicatos".

CC.OO., por su parte, considera que el proyecto de Estatuto Básico de la Función Pública pactado con la Administración y en fase de aprobación por el Parlamento, corregiría algunos defectos en la actual forma de negociación. En el se prevé que la representación de los sindicatos en las mesas sea proporcional al número de votos obtenidos en las elecciones para representantes sindicales.

Pero el aspecto más controvertido en el actual sistema de negociación surge cuando lo que se plantea es la eficacia en sí de lo pactado en las mesas (o fuera de ellas), ya que no es extraño el hecho de que un pacto alcanzado con el beneplácito de todas las partes negociadoras y después de largas e intensas negociaciones sea posteriormente invalidado por instancias superiores de la propia Administración o por una nueva surgida de posteriores elecciones.

Esto lleva a largos contenciosos jurídicos, cuyo caso más reciente y significativo es la congelación salarial realizada por el Gobierno en 1997, en contra de lo anteriormente pactado en la Mesa General de la Función Pública y que, tras ser recurrida por CC.OO., la Audiencia Nacional anuló a finales del pasado año, y cuya solución final en instancias superiores aún deberá esperar varios años.

Para intentar paliar en la medida de lo posible la ineficacia de un acuerdo por causas ajenas a las partes negociadoras, el futuro Estatuto Básico de la Función Pública prevé el establecimiento de la obligación de que los pactos suscritos en las mesas de negociación que posteriormente no sean llevados a la práctica a causa de vetos impuestos por instancias superiores, vuelvan a pasar a las mesas de negociación para uno nuevo debate. 

Mesas sectoriales y descentralización

Como consecuencia de las transferencias sanitarias, en la actualidad existen ocho mesas sectoriales de Sanidad, una para el territorio Insalud aún no transferido y siete de las autonomías con estas competencias asumidas (Cataluña, Navarra, Galicia, Canarias, País Vasco, Andalucía y Comunidad Valenciana). En un principio esta descentralización conlleva aspectos positivos, ya que las necesidades y prioridades concretas en cada servicio autonómico de salud pueden ser diferentes de una a otra, pero también puede entrañar graves problemas a la hora de negociar y alcanzar acuerdos autonómicos diferentes. 

Quizás el aspecto más importante y el que suscita una mayor sensibilización por parte de los profesionales sanitarios es el de la nego- ciación de las condiciones laborales que, al ser pactadas en mesas sectoriales autonómicas, pueden dar lugar a pactos dispares, lo que podría conducir a medio plazo a una importante desmotivación de los trabajadores en aquellas comunidades con resultados menos satisfactorios, así como constituirse en una fuente de conflictos permanentes de ámbito local.

Cristóbal Gil, secretario de Acción Sindical del Sector Sanidad de CC.OO., cree también que con la atomización de la negociación en las distintas mesas autonómicas se puede llegar a la deshomologación retributiva, que de hecho ya empieza a suceder. "El criterio de aplicación de las retribuciones -afirma- puede variar de unos sistemas de salud a otros, pero sobre una base retributiva común. Una de las prioridades que se hacen necesarias para frenar esa atomización es la aprobación del nuevo Estatuto Marco antes de que se transfiera totalmente el Insalud".

Las negociaciones llevadas a cabo en
la mesa sectorial del Insalud han servido
como referencia estatal, entre otros motivos,
por aglutinar a 10 CC.AA. que suponen más
del 50 por ciento del total nacional 

Efectivamente, la culminación del proceso de transferencias sanitarias a las comunidades que hoy forman lo que se viene a denominar "territorio Insalud" significará no sólo la desaparición de este organismo creado en 1978 sino también una nueva etapa en el ya de por sí difícil camino de las negociaciones en la Sanidad española.

Hasta ahora, las negociaciones que se llevaban a cabo en la mesa sectorial del Insalud servían en gran medida como un referente estatal de la política sanitaria, como consecuencia de dos factores de peso, en primer lugar el Insalud extendía, y hasta el momento lo sigue haciendo, su radio de influencia a diez comunidades autónomas que suponen más del 50 por ciento del total nacional y, en segundo, está controlado por el Gobierno central, lo que viene en la práctica a significar que la política aplicada por sus representantes es la marcada por dicho Gobierno.

Importantes temas pendientes aún de negociación

Con la futura desaparición de la mesa sectorial del Insalud, que hasta ahora constituía un importante marco referencial de las negociaciones entre sindicatos y Administración quedan tres importantes temas que presumiblemente tendrán que seguir siendo negociados en 17 mesas sectoriales autonómicas con posibilidad de resultados dispares. El primero de ellos es el de la estabilidad en el empleo que, a pesar de haber dado un importante paso con el Acuerdo de la mesa sectorial del Insalud (no firmado por la CESM) sobre consolidación de empleo temporal del pasado 2 de agosto, y estar en estos momentos en fase de tramitación en el Parlamento, no ha puesto aún punto final al tema de las interinidades. Otro tema sería el de la reordenación de recursos y jornadas, con la aplicación de la directiva 93/104 a todos los médicos del Estado y la adecuación de las plantillas en la Atención Primaria a las necesidades reales. Por último, estaría también pendiente la eterna reforma de retribuciones, sobre todo en el estamento médico, que se adecúase con más realismo al trabajo y responsabilidades que realmente recaen sobre los profesionales de la Sanidad española. 

Como afirma José Antonio Souto, Gerente de la Escuela Andaluza de Salud Pública, en el marco general del Estado la positiva descentralización autonómica en materia de Sanidad, al no ir acompañada de una verdadera organización a modo de patronal por parte de los Servicios de Salud y el Insalud, ha llevado a una diversidad de condiciones laborales en el mismo marco del sector público cuyo resultado no había sido previsto y, en muchos casos, no era deseado por las Administraciones públicas afectadas.

La desaparición, por tanto, de la mesa de negociación del Insalud supone un peligro real de perder esa referencia a favor de la proliferación de multitud de disposiciones dispares, acentuándose las diferencias en las condiciones laborales de los profesionales del Sistema Nacional de Salud y creando compartimentos estanco donde aspectos tan importantes para sus colectivos como las posibilidades de traslados pueden verse seriamente limitadas.

En palabras de Lorenzo Arracó "la consecución de las transferencias puede suponer un punto y final en el modelo de negociación en la Sanidad; esto ha obligado a la CESM a reconsiderar la estructura de la propia organización, ya que sabemos que no va a existir una política sanitaria estatal común salvo en Sanidad exterior, vacunación y pocas cosas más. Pero también sabemos que, tarde o temprano, las bondades y maldades de los sistemas, sobre todo estas últimas, acaban siendo copiadas de unas Consejerías de Sanidad a otras".

Y todo esto sin entrar a analizar las repercusiones que la total integración en la Unión Europea supone a nivel de legislación laboral y por ende de negociaciones. Con ella, los ejes referenciales Bruselas-Madrid-Comunidad Autónoma pasarán a ser en la práctica Bruselas-Comunidad Autónoma, lo que, por otra parte, vaciará de contenido el principal órgano existente a nivel estatal, el Consejo Interterritorial. Ejemplos como la aplicación de la Directiva 93/104 de la Unión Europea sobre Ordenación del Tiempo de Trabajo motivo de huelga de médicos en la comunidad canaria y, casi simultaneamente, de sentencia favorable para el colectivo profesional catalán, dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, vinculante sólo en esta comunidad, y motivo también de intensas negociaciones en todas las mesas sectoriales autonómicas, dan una idea de la influencia que la legislación europea va a tener a la hora de unificar negociaciones y condiciones laborales de los profesionales sanitarios de 17 autonomías. 

Necesidad de un marco estatal de negociación

Ante este panorama, todo parecería indicar la necesidad ya apuntada por CO.OO. y otras centrales sindicales de establecer un marco estatal de negociaciones, una mesa del Sistema Nacional de Salud para aquellos temas comunes a todos los profesionales del Estado, como pudieran ser la estabilidad en el empleo, jornada laboral, formación y cualificación, salud laboral, incompatibilidades, etc., que paliase esa pérdida de referencia que significa la mesa sectorial del Insalud y cuyos logros obtenidos servían en muchas ocasiones para presionar en el resto de las mesas autonómicas. 

En la actualidad las juntas de personal
y la dirección de los hospitales cuentan
con escasa capacidad jurídica para llevar
a cabo negociaciones con el personal 

El estudio de la creación de un foro a nivel estatal para el diálogo social ha sido uno de los puntos propuestos el pasado mes de marzo por el Consejo Interterritorial con vistas a un acuerdo de principios básicos sobre política de personal en el Sistema Nacional de Salud elaborado, según se especifica en el mismo, "ante el actual proceso de transferencias sanitarias que pone de manifiesto la necesidad de contar con unos Principios Básicos en materia de personal para el Sistema Nacional de Salud... sin perjuicio de las competencias atribuidas a las Comunidades Autónomas".

En el borrador de esta propuesta se hace constar la necesidad de promover un acuerdo en el seno del Consejo Interterritorial que sea concordante con los resultados del diálogo social establecido con los representantes del personal, bajo unos principios generales basados en unos criterios entre los que han de encontrarse los de igualdad, mérito y capacidad en el acceso, estabilidad en el empleo y movilidad en el conjunto del Sistema Nacional de Salud. También se menciona la necesidad de lograr una aplicación homogénea en todos los Servicios de Salud de la Directiva 93/104 de la Unión Europea.

Pero la viabilidad de esta mesa de negociación del Sistema Nacional de Salud no resulta políticamente fácil de llevarse a cabo. El escollo surge ante una posible interpretación por parte de las propias comunidades autónomas de que ello podría acarrear una merma, un recorte, en las competencias otorgadas en materia de gestión de la Sanidad y un escollo para la definición de prioridades y distribución del gasto sanitario.

El futuro de la negociación en la Sanidad española no parece estar por tanto nada clarificado, como lo demuestran las siguientes reflexiones del vicesecretario general de la CESM: "En el momento en que el Insalud desaparezca, no se si va a haber algún tipo de negociación y si hay algún capítulo que justifique la existencia de representación de trabajadores a nivel estatal. ¿Qué trabajadores va a tener entonces el Sistema Nacional de Salud como tal, como trabajadores no transferidos?". 

Lorenzo Arracó coincide con el resto de representantes sindicales del ámbito sanitario en que la mayor fragmentación de mesas sectoriales en el futuro va a favorecer la creación de más desequilibrios entre comunidades autónomas, pero duda del establecimiento de una mesa estatal al considerar que ésta tiene sentido ligada a un proceso continuo de negociación entre una Administración central y sus trabajadores, capaz de dictar normativa que les fuera de aplicación, pero ese colectivo no existiría al estar transferido. La única posibilidad para llegar a acuerdos vinculantes con todas las autonomías pasaría por elaborar una legislación básica que lo permitiera, cuya competencia recae en las Cortes. 

Negociaciones en los centros sanitarios

Pero en el complejo marco de la Sanidad, la negociación laboral no se circunscribe sólo a las mesas sectoriales. En los centros sanitarios, fundamentalmente hospitales, también se llevan a cabo y en diferente grado negociaciones que afectan a las condiciones laborales en los mismos. 

La Junta de Personal, constituida tras elecciones sindicales, y las secciones sindicales son las encargadas de negociar con la dirección de un centro. José Antonio Souto considera que las Juntas de Personal han ido perdiendo capacidad negociadora como consecuencia principalmente de dos factores. Por una parte, los sindicatos con representación en las mesas sectoriales tratarían de impedir negociaciones de otros representantes sindicales que, habiendo sido elegidos en esos centros, no cuentan con representación en las mesas sectoriales. Por otro lado, dichos sindicatos tratarían también de evitar que sus compañeros de los centros sanitarios tengan actitudes negociadoras o reivindicativas contrarias a los intereses estratégicos del propio sindicato.

Al margen de estas consideraciones lo cierto es que, tanto las Juntas de Personal, como los directores cuentan con escasa capacidad jurídica para negociar, limitándose normalmente a desarrollar los acuerdos establecidos en las mesas sectoriales. Habitualmente, los temas de negociación se centran en temas tales como baremos, mesas de contratación, salud laboral, jornada laboral, etc.

Cristóbal Gil considera que en los hospitales no es rara la existencia de "pequeños taifas", con gran poder determinante en los centros, que dificultan los procesos negociadores, de lo cual se podría responsabilizar a los propios gerentes.

En lo que sí parece haber unanimidad por parte de los representantes sindicales es en la poca cultura de negociación que existe en los gerentes de los hospitales españoles. Ello se debería fundamentalmente a su vinculación directa con la Administración que lo nombra y, por tanto, también al riesgo de cese en cualquier momento, lo que le convierte en eterno interino en su cargo.

Esta fuerte vinculación del gerente a quien le nombra hace que, en cualquier tipo de negociación con los representantes de los trabajadores, por lo general esté más pendiente de lo que pueda ser de más agrado para quien le nombró. Lorenzo Arracó llega a afirmar al respecto que no es extraño que en negociaciones a este nivel un gerente prefiera ser llevado a un contencioso jurídico por parte de los sindicatos antes que llegar a acuerdos no gratos para sus instancias superiores.

Para que las negociaciones en los centros fuera más eficaces sería muy importante profesionalizar más la figura del gerente, en detrimento de esa excesiva vinculación con la persona que lo nombra y ganando una libertad a la hora de negociar de la que en estos momentos carece.

Para que las negociaciones en los
centros fueran más eficaces sería
necesario profesionalizar más la figura
del gerente, según apuntan algunos expertos

Ante este panorama en el que se encuentra la negociación laboral en el ámbito sanitario lo que sí parece claro, toda vez que las competencias serán transferidas en los próximos meses, es la necesidad de un marco negociador a nivel estatal que palie en la medida de lo posible una presumible y peligrosa fragmentación de las condiciones laborales de los profesionales de la Sanidad; así como la potenciación y el aumento de la calidad en las negociaciones a nivel de centros. 
 

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