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La política sanitaria en la UE durante la presidencia española

 

Hasta el próximo 30 de Junio, España ostentará la presidencia de la Unión Europea y será, por tanto,el país con mayor responsabilidad en la aplicación de la política comunitaria así como de la proposición e impulso de nuevos proyectos. En materia sanitaria todo parece indicar que las líneas de actuación durante este período serán de carácter continuista, en un marco de política sanitaria europea no exento de contradicciones y problemas, en el que el control y mejora de la salud global de sus habitantes y una cada vez mayor atención al consumo se perfilan como ejes fundamentales.
 

 

Luis C. Vaquero Cemborain

En la Unión Europea la Sanidad se encuadrada en el ámbito de asuntos sociales, siguiendo la tendencia de muchos de sus países miembros y de la propia España durante la transición, de unir ambos temas en un único Ministerio. Las líneas generales en materia sanitaria se encuentran recogidas en la denominada "Comunicación de la Comisión Europea al Consejo, al parlamento Europeo, al Comité Económico y Social y al Comité de las Regiones sobre la estrategia sanitaria de la Comunidad Europea 2001-2006". En dicho documento se establece una estrategia que incluye tres ejes básicos de actuación.

El primero de dichos ejes trata el establecimiento de un sistema de información global sobre los principales determinantes de la salud en la Unión Europea, que incluye el desarrollo de un sistema de vigilancia de la salud con indicadores, métodos de recopilación, bases de datos y sistema de transferencia e intercambio de los mismos.
El segundo aborda la dotación a la Unión de medios de reacción contra los riesgos en materia de salud que los Estados miembros no pueden combatir individualmente (tales como enfermedades transmisibles o resistencia a los antibióticos).


El tercer eje trata sobre los factores determinantes de la salud y establece estrategias que permitan identificar las políticas y experiencias más eficaces llevadas a cabo por los Estados miembros para luchar contra las enfermedades. Esos factores estarían relacionados con los hábitos de vida (tabaco, alcohol, toxicomanía, dietas, actividad física, etc.) y con determinantes socio-económicos y de la salud relacionados con el medio ambiente.

Paralelamente a estos ejes básicos existe una serie de Programas comunitarios que deberían concluir en el 2002: son el Programa de acción de promoción, información, educación y formación en materia de salud (1996-2002); el Programa comunitario en materia de vigilancia de la salud (1997-2002); el Programa comunitario de lucha contra el cáncer (1996-2002); el Programa comunitario contra el sida y las enfermedades transmisibles (1996-2002); y el Programa comunitario sobre las enfermedades relacionadas con la contaminación (1999-2002); además de otros dos que finalizarán en 2003: el Programa comunitario sobre las enfermedades poco comunes (1999-2003); y el Programa comunitario sobre la prevención de lesiones (1999-2003).

Calendario de reuniones, a iniciativa española, organizadas por el Ministerio
de Sanidad y Consumo con motivo de la presidencia española de la Unión Europea
Mes Días Ciudad Tema
Febrero 6, 7 y 8 Málaga Seminario Ministerial sobre "Uso terapéutico de tejidos y células de origen humano en el marco de la Unión Europea"
Marzo 13, 14 y 15 Madrid "Día Europeo del Consumidor"
Abril 25 y 26 Madrid "Presente y futuro de la vigilancia epidemiológica en Europa. Acciones y necesidades"
Mayo 8, 9, y 10 Granada Conferencia sobre "La investigación en los Sistemas de Salud de la Unión Europea: necesidades y prioridades"
Mayo-Junio 31 y 1 Mahón Conferencia sobre "La Europa de la salud: la circulación de pacientes"
Junio 6 y 7 Santiago de Compostela Seminario Ministerial sobre "Diálogo sobre consumo"


Pero, al margen de estas líneas generales que centran la política sanitaria europea, la asunción de la presidencia europea por España durante este primer semestre del 2002 ha obligado al Ministerio de Sanidad y Consumo a preparar meticulosamente durante todo el pasado año su aportación concreta en el ámbito de la Sanidad. Así, en enero del pasado año se creó al efecto una comisión interna formada por los directores generales y subdirectores cuyas diferentes áreas se verían implicadas. En el primer cuatrimestre se llevó a cabo un examen general de los temas que pudieran ser de interés para España en el conjunto de intereses europeos y en marzo se entregó al Ministerio de Asuntos Exteriores y a Presidencia del Gobierno las propuestas de actuación, en las que fue preciso ponderar el número de iniciativas de ese Ministerio con las de los otros 13 restantes. En palabras del subsecretario de Sanidad, Julio Sánchez Fierro, "por razones logísticas y de tiempo no se puede pretender transformar en seis meses la Unión Europea, por lo que ha habido que ser selectivo en cuanto a una serie de puntos estratégicos".

En el segundo semestre del pasado año los esfuerzos se centraron en la organización junto a Comunidades Autónomas y Ayuntamientos implicados en las 15 reuniones que, sobre diferentes aspectos de la Sanidad y el consumo en Europa, se llevarán a cabo en nuestro país. Por último, se mantuvieron reuniones con los consejeros españoles en Bruselas para preparar la actuación en aquella capital, así como con una serie de instituciones internacionales de consumidores, de la industria farmacéutica y con la Organización Mundial de la Salud, que celebrará su Asamblea General en el mes de mayo próximo.

Paralelamente a todo esto, el Ministerio de Sanidad y Consumo mantuvo también en el mes de noviembre una reunión al máximo nivel con la Organización Médica Colegial, representada por su presidente, Guillermo Sierra, y con el del Comité Permanente de Médicos Europeos, Markku Aarimaa, en la que se trataron temas de especial relevancia para este primer semestre del año como son la libre circulación de pacientes, el reconocimiento de títulos, la legislación farmacéutica, la publicidad del tabaco y la formación, tema este último de gran importancia para el presidente de la OMC quien afirma al respecto que en dicha reunión "se puso de manifiesto la necesidad de que la acreditación esté en manos de profesionales, ya que es lo que en estos momentos más nos interesa".

Armonizar los sistemas sanitarios

Uno de los principales escollos a los que se enfrenta en la actualidad la Sanidad en la Unión Europa es el de la gran diversidad de sistemas sanitarios existentes, tanto en su organización como en las fuentes de financiación, que en la actualidad lo hacen bien a través de cuotas o de presupuestos y, en definitiva diversidad en el gasto (baste recordar sólo como ejemplo que Alemania gasta el doble en Sanidad que Grecia). En las previsiones realizadas años atrás de cara a diseñar el modelo de Unión Europea no se tuvieron en cuenta factores como éstos, que a la hora de afrontar aspectos como la libre circulación de pacientes cobran una vital importancia.

Esta situación ha hecho inevitable la necesidad de abrir un profundo debate sobre la armonización de los sistemas de protección social y, en concreto, sanitarios. Todo parece apuntar que durante el primer semestre de este año se hará inecesario comenzar a tratar con rigor este problema, aunque por su complejidad no se llegue a plasmar en decisiones concretas. "Yo diría -afirma el subsecretario de Sanidad- que el acercamiento de objetivos debe hacerse, porque cuando se tienen pocos objetivos comunes los problemas organizativos son infinitos, por lo que cuantos más objetivos comunes se tengan es lógico que las aproximaciones organizativas y de sistemas sean mayores y el Plan de acción futuro es una buena oportunidad para ello. Por otra parte, resulta imposible desvincular la cohesión social, en lo que a temas sanitarios respecta, del conjunto de sistemas de protección social; porque todos forman un bloque homogéneo, tal y como se ve de forma muy palpable en el caso del envejecimiento de la población en su doble aspecto de garantía de pensiones y de una adecuada asistencia sanitaria".

Muy vinculado al problema de la diversidad de sistemas sanitarios se encuentra el de la libre circulación de pacientes dentro de la Unión, que se constituirá como uno de los temas más importantes a debatir durante la presidencia española tal y como ya ha indicado el propio Ministerio de Sanidad y Consumo y, quizás, el más polémico de este período.

En efecto, el Ministerio de Sanidad ha hecho pública recientemente la intención de la presidencia española en abrir un debate a nivel comunitario sobre las repercusiones de las sentencias del Tribunal de Justicia Europeo de 12 de julio de 2001 sobre reembolso a pacientes tratados fuera de su país de origen. El Tribunal de Justicia con sede en Luxemburgo emitió en aquella fecha dos sentencias, la primera de ellas como consecuencia de la demanda interpuesta por los ciudadanos holandeses Sra. Smits y Sr. Peerbooms por no poder cobrar en su país los gastos de tratamiento médicos recibidos en Alemania y Austria respectivamente, al no tener autorización previa de la Administración de aquel país, lo que vendría a constituir una vulneración del principio de libre prestación de servicios. En la segunda sentencia, el Tribunal de Luxemburgo señaló que un ciudadano europeo tiene derecho a que se le reembolsen los gastos que haya tenido si la autorización se concede por vía jurisdiccional con posterioridad a la hospitalización, ya que el requisito de autorización previa obstaculiza la libre prestación de servicios hospitalarios.

No obstante, éstas no son las primeras sentencias que se dictan a este respecto y el Comité Permanente de Médicos Europeos, del que la Organización Médica Colegial es miembro de pleno derecho, ante otras causas similares pendientes se reafirma en que la libre circulación de personas y servicios es un aspecto fundamental de la política europea y defiende el derecho de sus ciudadanos a tomar sus propias decisiones a la hora de elegir a su proveedor de asistencia sanitaria, "estando autorizados a que se les reembolse, según criterios éticos y dentro del marco jurídico de su propio sistema de Seguridad Social, los gastos ocasionados".

Pero no todos están de acuerdo con las decisiones del Tribunal de Justicia Europea, así el fiscal general de la Corte de Justicia Europea, Dámaso Ruiz-Jarabo, afirmaba en mayo de 2000 en sus conclusiones sobre el caso resuelto el pasado 12 de julio que "la libre circulación de pacientes en la Unión Europea no es posible, ya que pondría en peligro el equilibrio de los sistemas de financiación obligatoria de los distintos Estados miembros".

El porqué del interés español de que se aborde el tema de la libre circulación de pacientes en Europa resultará evidente si se tiene en cuenta que durante el año 1997 España destinó 30.000 millones de pesetas a la asistencia sanitaria a ciudadanos europeos, siendo el total de servicios recibidos por españoles en igual concepto en otros países europeos de tan sólo 12.000 millones. Se puede afirmar, por tanto, a la vista de estas cifras, que nuestro país es un importante exportador de servicios sanitarios; por lo que, para Markku Aarimaa, la libre circulación de pacientes podría suponer un notable beneficio para España, donde se concentran importantes bolsas de residentes comunitarios así como de turismo ocasional, principalmente en toda su zona Mediterránea.

Pero todo eso pasa por la necesidad de establecer los correspondientes mecanismos correctores del gasto sanitario que la libre circulación de pacientes supone para los países receptores, como es el caso de España: "Si se auspicia la libre circulación de ciudadanos -afirma Sánchez Fierro- es lógico que haya mecanismos que puedan extender puentes entre sistemas y organizaciones sanitarias distintas, de manera que el ciudadano no vea mermada su posibilidad de movilidad; hasta ahora esos mecanismos están instalados más en lo bilateral, en lo internacional, que en lo comunitario. Que la calidad de nuestra asistencia sanitaria conlleve que seamos un país receptor de turismo sanitario nos enorgullece, pero también nos preocupa".

No obstante, la libre circulación de pacientes puede llegar a suponer, por otra parte, un grave inconveniente para la planificación de políticas y gastos sanitarios nacionales: "¿Que ocurriría -apunta el subsecretario de Sanidad- si un paciente que tiene programada una intervención quirúrgica en un determinado país para dentro de dos meses decide acudir a otro donde sólo deberá esperar tres días y además lo hace en un hospital privado?". Ante esto, Sánchez Fierro ve necesaria la fijación de unos requisitos comunes para los pacientes que sean atendidos en países distintos a los de origen y que evite también situaciones como la de acudir a un país donde su sistema de protección cubra determinados supuestos, de tipo oftalmológico, odontológico, etc. que su propio país no lo hace.

Lo que, por tanto, considera el Gobierno español más urgente de afrontar hasta que en un futuro converjan los distintos sistemas sanitarios de la Unión Europea es la creación de mecanismos que posibiliten la libre circulación sin que el ciudadano se pueda encontrar en situaciones de desprotección; como Julio Sánchez Fierro apunta "no sé si la solución pasará por un fondo de compensación o de cohesión similar al existente en España entre las distintas comunidades autónomas, pero lo que en definitiva hay que evitar es que los problemas que se planteen tengan que buscar su solución de forma individual y judicial".

Lo que sí parece claro es, por tanto, que la solución a la libre circulación de pacientes no debe ser llevada a la práctica a base se sentencias judiciales, sino por la regulación de la forma de acceder a las prestaciones. En esta línea, José Antonio Souto, presidente del Foro Europeo de Gerentes Sanitarios, apunta la conveniencia de elaborar un catálogo de prestaciones mínimas común para todos los países de la Unión Europea; mientras que la presidenta de la Fundación Salud Empresa y Economía, Esperanza Martí, cree que "los países y Administraciones de la Unión Europea deben ponerse de acuerdo en una cartera mínima de servicios sanitarios comunes a los miembros e, igualmente, elaborar una lista de precios comunes de los diferentes servicios que no entren en esa cartera". Propuestas que el subsecretario de Sanidad ve interesantes pero difíciles de plasmar durante la presidencia española de la Unión Europea: "Eso sería en todo caso el punto final, en el supuesto de que se compartan los objetivos de atención sanitaria, en promoción de la salud, de que se establezcan los eslabones que faciliten la cohesión y coordinación entre los distintos sistemas sanitarios... creo que, a nivel de debate, puede ser interesante, pero a nivel de regulación lo veo como parte final, aunque sí es cierto que sería lo más tangible para el ciudadano".

El médico español en Europa


Pero no es sólo la libre movilidad de los pacientes uno de los temas que necesitan ser abordados en la política sanitaria de la Unión Europea. La movilidad de los profesionales sanitarios, pese a estar regulada al igual que la de otros muchos profesionales de otros sectores, también encuentra en la actualidad importantes barreras. Para la doctora Mila García Barbero, directora del Centro Europeo de la Organización Mundial de la Salud para Servicios Integrados de Salud, el libre intercambio de profesionales se ve a veces interferido a causa de las divergencias educativas y de contratos laborales de cada Estado miembro de la Unión Europea, dado que las directrices europeas sólo especifican la necesidad, para el caso de los médicos, de haber cursado estudios de Medicina con 5.500 horas lectivas, lo cual plantea numerosos problemas de homologación de titulaciones.

En efecto, mientras que en algunos países se opta por potenciar contratos a tiempo parcial; en otros, como en España, predominan los contratos indefinidos o los temporales. A esto se añadiría el que son los propios hospitales de algunos países los responsables de la contratación de sus médicos, frente a sistemas como el español, portugués o irlandés, entre otros, donde se realiza por la Administración. Para el presidente de la OMC, Guillermo Sierra, para que la libre circulación de médicos sea una plena realidad en Europa "se hace evidente la necesidad de que exista una carrera profesional con unos reconocimientos que puedan ser plasmados de un país a otro".

Ante esto se hace inevitable la pregunta de cómo se va a abordar esta cuestión en el período de presidencia española. Para Julio Sánchez Fierro, en la movilidad laboral existen dos aspectos fundamentales: el primero sería el del aumento de las oportunidades; y otro el de las normas y reglas que faciliten dicha movilidad. Respecto al primero, el subsecretario de Sanidad afirma que la calidad de la formación que se imparte en nuestro país, junto a la coherencia en la duración de los periodos, hace que los profesionales sanitarios españoles resulten atractivos en el mercado laboral de la Unión Europea, en particular en naciones como Suecia o el Reino Unido. "De todas formas -matiza Sánchez Fierro- en cuanto a si en el periodo de presidencia española está prevista alguna normativa concreta al respecto, diré que no; lo que sí está prevista es una mejora de oportunidades como consecuencia de que los requerimientos de salud en la Unión Europea son cada vez mayores y por ello nuestros profesionales, con una formación de muy alto nivel, son y seguirán siendo muy estimados en Europa".

Pero existen también otra serie de cuestiones, esta vez de carácter tecnológico, que deberán ser tratados en el primer semestre de este año, como es el caso de las redes y sistemas de información sanitaria. En los Estados de la Unión Europea existen infinidad de datos, redes y sistemas de información sanitaria que aún no se encuentran adecuadamente coordinados de forma que sea posible llevar a cabo la elaboración de análisis y programas de actuación. Actualmente, existe la red EUVAC-NET, encargada de la vigilancia epidemiológica y del control de enfermedades prevenibles por vacunación, coordinadas desde Dinamarca, fruto de la Decisión 4016 de 22 de diciembre de 1999 por la que se crea el sistema de alerta precoz y respuesta para la prevención y el control de enfermedades transmisibles, previsto en la Decisión nº 2119/98/CE del Parlamento Europeo, que especifica la forma en que los Estados miembros y la Comisión creada al efecto intercambiarán las informaciones en red, así como el funcionamiento del mecanismo de alerta y respuesta rápida.

También se tiene previsto, dentro del Programa de acción comunitaria para Salud Pública 2001-2006, desarrollar un "sistema global de información sanitaria" al que tendrían acceso los profesionales de la salud para ampliar conocimientos, analizar estudios, consultar guías o acceder a recomendaciones en materia de salud. Pero todo ello debería pasar necesariamente por una mejora integral del actual sistema de flujos de información entre los distintos países: "En materia de comunicaciones -afirma Sánchez Fierro- todo es mejorable y dentro de la presidencia española no sería raro que uno de los mecanismos para mejorar la salud no sea sólo mejorar las redes de alerta epidemiológicas, que es lo más urgente, sino los flujos de información en su conjunto. Creo que en este período podría discutirse la creación de mecanismos que permitan la mejora en el intercambio de información, que en la actualidad existe, pero que a veces no es homogénea, lo que dificulta la creación de las líneas estratégicas de actuación más adecuadas".

La creación de un Centro Europeo de Coordinación y Vigilancia de la Salud, encargado de coordinar la puesta en marcha de iniciativas en esta materia y de controlar y evaluar la información existente sobre salud pública será otro de los asuntos que se plantearán en el semestre de presidencia española. Este centro cuenta con el apoyo de varios países de la unión Europea, mientras que otros se muestran algo más reticentes: "Es cierto que en el seno de la Unión Europea -apunta el subsecretario de Sanidad- hay un debate abierto a propósito de la creación de agencias y centros de nueva creación, pero debemos movernos con cautela porque no se trata de vaciar de contenido a las dos Direcciones Generales, de Salud Pública y Consumo, actualmente existentes en el ámbito comunitario, sino tal vez de mejorar las herramientas. Crear más burocracia y más gasto puede que no sea lo mejor, porque al final el presupuesto lo acabamos pagando todos los ciudadanos".

Un consumo de calidad

Este breve repaso a los aspectos generales de actuación a los que el Ministerio de Sanidad y Consumo deberá afrontarse durante el período de presidencia española de la Unión Europea, quedaría distorsionado sin un somero análisis a los temas relativos a consumo, que los acontecimientos de los últimos años y las líneas de actuación en materia de libre comercio, los hacen situar en primer plano de relevancia. A la necesidad de un comercio leal basado en un código de buenas prácticas, a un importante impulso al comercio electrónico y a la puesta en marcha de un arbitraje virtual, que simplifique las reclamaciones de los ciudadanos, les dé confianza y ofrezca una mejor imagen de los empresarios; la presidencia Española pretende añadir un fuerte impulso a la puesta en marcha de un Plan Estratégico basado en la armonización en el consumo con el mayor nivel posible de protección para los consumidores. En definitiva, se tratará de consolidar un Mercado Interior Europeo fundamentado en un alto nivel de confianza en los bienes y servicios en el marco de la libre circulación de mercancias.

Respecto a seguridad alimentaria, la presidencia española tiene previsto un amplio debate de la incidencia de determinadas campañas publicitarias engañosas en pautas de conducta que pueden dar lugar a problemas de salud tales como la anorexia o la bulimia, unido a la puesta en marcha de campañas orientadas a una correcta alimentación y un más estricto control de los componentes e ingredientes que figuran en los etiquetados. Todo ello sin dejar a un lado una mayor limitación de la publicidad y promoción del consumo de tabaco.




 

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