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La reforma de la Atención Primaria 15 años después

reforma.jpg (11157 bytes)CUANDO SE CUMPLEN QUINCE AÑOS DE LA PUESTA EN MARCHA DE LA REFORMA DE LA ATENCIÓN PRIMARIA LAS VALORACIONES, EN GENERAL, SUELEN SER POSITIVAS. MEJORES HORARIOS Y SALARIOS, ALGO MAS DE DOTACIÓN Y UN PACIENTE MEJOR ATENDIDO SE PONEN EN UN LADO DE LA BALANZA; EN EL OTRO, LA FALACIA DE LA AUTOGESTIÓN, LA DIFÍCIL RELACIÓN ENTRE NIVELES Y EL COMPLICADO ACCESO A LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

José Ignacio Fernández

La reforma de la Atención Primaria ha cumplido quince años, y después de este tiempo su futuro aún parece incierto, aunque cuente con todas las posibilidades a su favor. El progresivo aumento del gasto sanitario, cuyo coste, sobre todo en desarrollo tecnológico, es difícilmente asumible por la sociedad a tenor del debate suscitado en todos los países desarrollados, parece hacer peligrar los objetivo propuestos en la tan ansiada reforma. Crece así la inquietud ante la posibilidad de que los logros conseguidos devengan en una nueva masificación y deshumanización de la atención, objetivo contrario al que durante estos años ha llevado a la revalorización del antiguo médico de cabecera, contando además con que una de las más cacareadas propuestas, la progresiva integración del colectivo médico en la gestión, parece haberse quedado en meras palabras. No así la burocratización de la Sanidad, que se incrementa cada día sin que ninguna de las partes, médicos o Administración, encuentren no ya una solución, sino una explicación satisfactoria a este hecho. De este modo, los profesionales del sector no dudan en incluir en sus reclamaciones, aparte de las puramente laborales, como el bajo sueldo o el excesivo volumen de trabajo, la necesidad de una motivación, palabra que es repetida en todos los sectores, desde la Medicina rural o los servicios de emergencia, a los trabajadores de los centros de salud urbanos.

Sin embargo, a pesar de lo expuesto y de que las valoraciones difieren según los distintos ámbitos, la percepción general es que la reforma de la Atención Primaria ha sido positiva, además de necesaria. Para la Dra. Amalia Velázquez, presidenta de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) "tenemos, que hablar de una valoración global positiva, en la que han existido cambios no sólo cuantitativos, sino también cualitativos, en la que el paciente es mejor atendido, y el profesional dispone de más horas, además de las asistenciales, que pueden ser dedicadas a otras actividades"; aunque advierte que "últimamente ha habido un decaimiento de los recursos y puede existir el peligro de caer en la atención masificada anterior". De parecida opinión es el Dr. Felipe Chavida, presidente de la Sociedad Española de Medicina Rural y Generalista, que también valora positivamente la reforma "aunque no todos los aspectos estén a nuestro gusto. Aún así, el incremento de recursos y de dotación ha sido bueno". También hay que destacar la asimilación de los salarios y la creación de centros de salud en zonas rurales. Por otro lado, "nuestra independencia es ahora mayor y hemos solucionado los horarios de 24 horas, sustituyéndolos por los más racionales de ocho, aunque no siempre puedan cumplirse", añade.

En una posición algo distinta se encuentra el Dr. Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la Sociedad Española de Medicina General, quien considera que es difícil poder hacer una valoración concreta sin entender antes como ésta es interpretada, "ya que teniendo en cuenta el abandono en que se encontraba la Atención Primaria podríamos decir que ésta ha sido positiva. Tenemos, desde luego, más medios, y más recursos. De lo que ya no estoy tan seguro es de que esto se deba a la reforma en sí". Estas mejoras vendrían propiciadas solamente "por el agotamiento del anterior sistema hospitalocéntrico". Además, cualquier reforma, "debe obedecer a unos criterios claros y a unos objetivos, y teniendo en cuenta que actualmente nunca sabemos qué recursos van a ser utilizados en cada momento, se podría decir que ésta no ha existido". 

La opinión más negativa de la reforma, sin embargo, es la del Dr. José Millá Santos, presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias, que afirma categóricamente que en su sector" ni siquiera se ha notado o, en todo caso, lo ha sido negativamente, ya que las urgencias se han incrementado". La reforma, según él, no ha estado bien hecha "aunque conceptualmente partiera de un planteamiento correcto, pero los medios no han sido suficientes, y no se han podido llevar a cabo los objetivos".
Por último, desde la Administración, la valoración, por el contrario, es netamente positiva. Para el Dr. Rafael Matesanz, director general de Atención Primaria y Especializada del Insalud, "estos 15 años han cambiado el panorama sanitario y han constituido la segunda gran revolución sanitaria, después del anterior sistema hospitalocéntrico, y aunque este nuevo modelo todavía no se ha completado, ha dado nuevas facilidades a todos los ciudadanos, y lo ha integrado dentro del sistema sanitario".

Administración y Sociedad Española de Medicina General: dos maneras de interpretar la reforma

Muchos fueron los objetivos y metas que tanto desde la Administración como desde el propio colectivo médico se propusieron a raíz del inicio de la reforma de la Atención Primaria. Algunos de aquellos objetivos, quince años después, se han cumplido; otros no, y su logro no parece siquiera una meta alcanzable. Algunos, por otro lado, se han visto modificados en el transcurso del tiempo, ya sea por circunstancias políticas, económicas o simplemente porque el desarrollo de la reforma, la misma práctica asistencial, así lo ha exigido. Sin embargo, para el Dr. Matesanz, "si se plantean cinco principios claros y 15 años después se siguen manteniendo es suficiente, sobre todo cuando hablamos de dar una cobertura sanitaria para toda la población, objetivo que creo conseguido, aunque haya  otros criterios, por el contrario, que hayan necesitado de modificación". Para el futuro, especificó, en el Insalud "se puede dar por terminada la primera parte de la reforma en el momento actual, en el que todos los ciudadanos tienen esta cobertura, por lo que los progresos, desde ahora, lógicamente, van a ser más lentos"; sin embargo, según Matesanz, es necesario que estos continúen a la par que en la especializada, aunque la Atención Primaria no debe optar a cambios "más drásticos, ya que al ser más joven tiene una menor necesidad de modificaciones urgentes".

Algunos objetivos de acercamiento del sistema sanitario al ciudadano, entre los que se encontraba la libre elección de médico por parte de los usuarios, reconocida por nuestra normativa como derecho individual; la disminución de los tiempos de espera, y la dificultad para entrar en contacto con los centros asistenciales, que han sido siempre los puntos peor valorados por los pacientes, sin embargo, han sido ampliamente mejorados a través de la reforma. No se puede decir lo mismo del gasto farmacéutico, que continúa siendo, hoy día, uno de los aspectos más conflictivos de la Sanidad española y, sobre todo, de la Atención Primaria, que supone casi un 90 por ciento de la prescripción total, frente a sólo el 10 por ciento de la prescripción directa de los médicos especialistas hospitalarios; y que ni siquiera la anterior Ley del Medicamento y la posterior aplicación del famoso decreto del ‘medicamentazo’ han conseguido paliar.

Pero quizá el punto más desatendido dentro de la reforma lo constituya la autogestión de los profesionales sanitarios en este nivel. Según afirmaba el propio Rafael Matesanz, en un artículo publicado en EL MEDICO tres años atrás, "tanto el modelo que actualmente está llevando el Insalud como aquellos que se experimenten, tienen que tener mucho más en cuenta la participación de los profesionales, ya que son ellos la clave para una buena atención". Sin embargo hoy admite que este es uno de los grandes problemas de la reforma y que no existe aún, en la práctica, tal autogestión. Para Matesanz es un problema heredado de "la estructura anterior". Sin embargo, se debe tender a una descentralización y autogestión que pasa, "inevitablemente, por la dotación jurídica de los hospitales y las áreas de salud". Matiza, sin embargo, que hay que mantener el principio de no división de las áreas, "pero a partir de ahí hay que hacer un plan estratégico, ya que nunca puede ser igual, por ejemplo, el ámbito rural que el urbano, para que los médicos puedan participar de la gestión". 

Por otro lado, las dificultades en la relación y la delimitación de ámbitos y funciones entre la Atención Primaria y la Especializada también dista aún mucho de estar resuelta, y aunque en la actualidad se haya comenzado a hablar de ‘sinergias’ entre los distintos niveles de la atención, lo cierto es que subsisten aún problemas de coordinación que deterioran la calidad asistencial o duplican el gasto. Para el director de AP y AE, sin embargo, "no se puede defender un conflicto si se define como tal conflicto, donde tendría que existir una actitud de colaboración". Para ello, según él, hay que potenciar la capacidad resolutiva del médico de Atención Primaria, y crear un foro de debate entre los dos niveles. "La autonomía y la personalidad jurídica podrá sentar las bases para este diálogo". La célula base de esta descentralización, prevista en los contratos programa y las carteras de servicios, que debían servir además para agilizar y rentabilizar la gestión, han sido también criticadas desde diversos estamentos. Sin embargo, para el Dr. Matesanz se han mostrado eficaces, "ya que estos han sido una herramienta y no un fin en sí mismos, y por tanto han de variar según las necesidades". No son, por tanto, "un bálsamo de fierabrás", y lo que sería importante, es que en el futuro "los médicos puedan participar más en ellos".

El director general de Primaria y Especializada también se mostró sorprendido ante la idea de una posible desaceleración de la inversión en el ámbito sanitario que pudiera frenar la reforma, "ya que a lo largo de esta legislatura no sólo se ha mantenido, sino que se ha duplicado en todos los capítulos y a todos los niveles. Durante este año, además, tanto la primaria como los servicios de emergencias han incrementado sus presupuestos incluso más que la especializada, invirtiéndose, por otro lado, en la creación de más centros de salud".
Una versión algo distinta a la ofrecida por el Dr. Matesanz es, sin embargo, la del Dr. Rodríguez Sendín, para quién la reforma ha estado muy "politizada e intervenida", y donde las mejoras llevadas a cabo han sido propiciadas más por los profesionales que por la propia Administración. Ésta, según Sendín, "ha sido más una reforma política que sanitaria, y lo que ha tenido de positivo es que el abandono de recursos de la etapa anterior era tal, que cualquier recurso ofrecido ha sido bienvenido". Una de los síntomas por los que puede ser detectado esta carencia es en la "falta estimulación y motivación en los profesionales", sin contar con los agravios que han tenido que soportar, "porque seguimos intervenidos por los modelos impuestos por la Administración Central, con un gran incremento de la burocracia que, por supuesto, no ha partido de los profesionales".

En cuanto a la autogestión, Sendín no duda en calificarla de "falacia", aunque por motivos algo distintos a los expuestos por el director de AP y AE, "ya que sin los recursos que se suponía que iban a llegar, y necesarios para una descentralización de la gestión, a los médicos de Atención Primaria no nos queda más salida que seguir dependiendo de la casualidad". En este aspecto, para Rodríguez Sendín, uno de los papeles del médico de primaria, como la promoción y prevención de la salud, no puede ser llevado a cabo en la situación actual, "ya que éste sigue siendo utilizado sólo en la consulta diaria y no puede dedicarse a otra cosa".

Pero para el futuro, el presidente de la SEMG, no es menos optimista que el Dr. Matesanz, "aún a pesar de los ejecutivos sanitarios, y mientras el colectivo esté vertebrado será lo suficientemente fuerte para avanzar. Espero que no dificulten aún más la tarea de un sector mal pagado y cada vez peor tratado aunque, y esta debe ser la gracia del sistema, parece que estemos programados para tener vocación más allá de los incentivos que se nos ofrecen".

Medicina Rural

La reforma, en el ámbito rural, parece haber supuesto una mejora en la calidad de vida de los profesionales tanto por el incremento de los sueldos de aquellos que estaban ejerciendo en áreas pequeñas, como por la optimización de la capacidad para atender a la población. Así lo entiende el Dr. Felipe Chavida, presidente de la Sociedad Española de Medicina Rural y Generalista (SEMERGEN), para quien "la asimilación de los salarios, y la reducción de la jornada a ocho horas, promovida por la creación de centros de salud en las zonas rurales, ha solucionado algunos de los problemas que aquejaban a este colectivo, sobre todo el de los horarios continuados de 24 horas, que fue una de nuestras principales demandas". Esta posibilidad de un descanso que, en etapas previas a la aplicación del nuevo sistema no era posible, ya que debían permanecer sometidos durante todo el día a los requerimientos del servicio, ha sido uno de los logros más valorado por los médicos rurales.

Por otro lado, aunque la dispersión de la población continúa siendo uno de los grandes obstáculos para la Atención Primaria en el ámbito rural, sin embargo, la ampliación de medios y una mayor posibilidad de uso de las nuevas tecnologías ha posibilitado un mejor servicio asistencial y una mayor facilidad de acceso a la formación continuada. Para Felipe Chavida el alejamiento de los centros de referencia "conlleva asumir una mayor responsabilidad, lo que obliga a asumir más competencias, que por otro lado, en la Atención Primaria rural siempre se han practicado". De esto modo, según Chavida, la infraestructura tecnológica con que se dote a los centros de salud rurales será una parte fundamental del correcto funcionamiento de este nivel asistencial, así como los medios técnicos necesarios para una comunicación fluida en la colaboración con los grandes hospitales. "Sin embargo, si el empleo de nuevas tecnologías es ya controvertido en otros ámbitos de la Atención Primaria, siguiendo el principio de eficacia-coste, su empleo y elección en el ámbito rural presenta aún mayores dificultades". A pesar de todo, casi todos los centros disponen ya de electrocardiógrafo, ecógrafo y equipo de analítica. 
Asimismo, en el aspecto de la formación continuada, que para el presidente de la SEMERGEN es aquí "tan imprescindible o más que en otros sectores" por el distanciamiento de los profesionales de los centros urbanos y la dificultad que conlleva para este colectivo la formación presencial, puede encontrar en la tecnología, como la enseñanza a través de Internet, uno de sus mejores aliados. Sin embargo, otro tipo de mejoras, como la creación de bibliotecas o la formación en nuevas tecnologías, no son "achacables" a la reforma, "sino simples cuestiones de sentido común".

Pero a pesar de la valoración positiva que desde la SEMERGEN se hace de la reforma, cuestiones básicas dentro de la gestión, como la cartera de servicios o los contratos programa "no parecen tan claros, o no se han mostrado de utilidad, al menos en lo que respecta a la Medicina rural". En cuanto a la prometida autogestión "brilla por su ausencia. Los médicos rurales no queremos estar incluidos en el hospital de área, sino que queremos la posibilidad de una gestión de la primaria por sí misma". A pesar de todo, Felipe Chavida califica el futuro de la Atención Primaria Rural como "atractivo", aunque reseña que hay que dar a los profesionales un más protagonismo para conseguir una mayor motivación; "tratar a los médicos como funcionarios es contrario a la actividad médica. Mientras el profesional no pueda decidir es difícil que exista una correcta sensibilización hacia los problemas de los pacientes". A este respecto se refirió a otro de los puntos negros dentro del área rural, "como es, sin duda, la ausencia de sistemas de registros, ya que no existe ninguno, ni informático ni de otro tipo que nos facilite la labor, y debemos dedicar a esta tarea más horas de las que serían necesarias".

Atención Primaria Urbana

En contraste con las áreas rurales, la Asistencia Primaria urbana tiene entre sus características que asiste a núcleos densamente poblados, en los que existe una fácil accesibilidad hacia los distintos centros de salud y con unas cortas distancias entre ellos. Los problemas a los que tiene que enfrentarse aquí la Atención Primaria son de índole muy distinta a los anteriormente expuestos: la masificación de los centros y las desigualdades económicas existentes entre las distintas áreas urbanas, además, de una amplia repercusión en la diferencia de salud entre sus habitantes. Así, problemas como la drogadicción, la delincuencia o el paro, mucho más patentes en zonas de la periferia, incrementan el deterioro de la salud de su población y originan patologías más frecuentes que en otras zonas de la misma ciudad con un mayor nivel económico. Por ello, para la Dr. Amalia Velázquez "la distribución por población no debería ser sólo numérica sino que habría que adoptar otro tipo de criterios como la edad o el nivel económico, no sólo en la creación de centros de salud, sino en el ajuste del número de pacientes que se asignan a cada médico".

Por eso, además, es precisamente ahí, en la periferia, donde han proliferado los centros de salud, y donde la Atención Primaria ha cobrado mayor relevancia. Estos centros de salud urbanos suelen estar compuestos por un equipo multidisciplinar de médicos, ATS, asistentes sociales y personal administrativo que varia según el núcleo de población, estimándose en una media de 10 facultativos los necesarios para atender a unas 20000 personas. Sin embargo, la proliferación de centros de salud en zonas urbanas, que comenzó la pasada década, parece haberse visto frenada por la aparentemente menor inversión actual, que no solo limita la creación de nuevos centros sino que, en algunos casos llega a afectar al actual funcionamiento de los existentes. Así, , según la Dra. Velázquez " una desinversión podría conllevar el riesgo de caer en la atención masificada anterior. Si el gobierno, cualquiera que sea, desea que tengamos una buena Atención Primaria tiene que continuar invirtiendo en Sanidad".

Otro de los problemas con los que cuentan los centros es la falta de tiempo. La presión asistencial, aunque ha disminuido, no ha podido, sin embargo, ser superada por las mejoras introducidas con el sistema de Atención Primaria. Una media considerada ideal, de 25 a 30 pacientes diarios puede ascender, en algunos casos, hasta 40 ó 50. El Real Decreto que asigna a cada facultativo una media de 2000 pacientes, pudiéndose elevar hasta 2400 por razones de un área concreta, no siempre es cumplido. Así, para la presidenta de semFYC, " es cierto que ha habido un incremento de la presión asistencial, y aunque no se ha notado en algunas actividades, como la promoción de la salud, si echamos de menos más tiempo para nosotros, para nuestra propia formación, que a veces debemos quitarlo de nuestro tiempo libre".

En cuanto a las nuevas tecnologías, su utilización sigue siendo aún "muy desigual, y aún falta en la reforma que los médicos de AP tengamos un mayor acceso a los medios tecnológicos, puesto que ahora tenemos que acudir siempre a los especialistas". La renovación tecnológica se hace urgente, sobre todo, según Amalia Velázquez, en lo que respecta a la informatización de los historiales, "lo que está creando un exceso de burocratización que resta tiempo, no sólo a otras actividades, sino incluso a veces a la propia actividad asistencial". Pese a todo, esta doctora espera que el futuro sea "afianzador, aunque estamos en un momento de duda en el que la Administración no debería detenerse, ya que sería un error grave del que en un futuro podríamos arrepentirnos".

Servicios de urgencias y atención domiciliaria

La falta de dotación técnica y la insuficiente formación de los profesionales, sin olvidar el mal uso que de ellas hacen los pacientes, han constituido siempre problemas endémicos de las urgencias extrahospitalarias en España. Aunque ha habido diversos intentos de paliar esta situación con la implantación de nuevos servicios, como los realizados por el SAMUR, en la Comunidad de Madrid, o la creación de asociaciones de médicos de urgencias que puedan garantizar, además de otras actividades, la formación continuada de este colectivo, sin olvidar los programas de educación y recomendaciones para un correcto uso de los servicios de urgencias, la solución de estos problemas parece estar siempre mucho más allá de lo que ha conseguido la implantación de ningún sistema organizativo. Por otro lado, el gran impulso de descentralización de la Sanidad ha revertido en la organización que cada comunidad autónoma realiza de sus servicios de urgencias, aunque estos suelen presentar, sin embargo, una organización muy parecida, cubriendo generalmente la atención a domicilio a partir de las 5 o 6 de la tarde y las urgencias después de las nueve, y las 24 horas consecutivas los fines de semana. Puntos de Atención Continuada (PAC) se denominan, asimismo, a los servicios de urgencia en las áreas rurales que son realizadas, generalmente, por los mismos equipos de médicos de forma rotatoria o bien mediante ‘refuerzos’. 

Sin embargo, para el Dr. José Millá Santos, presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias, "la reforma no está bien hecha, aunque el planteamiento inicial fuera correcto. Ni los medios han sido los suficientes ni se han puesto en práctica los postulados planteados". Así, desde que entró en marcha el sistema de Atención Primaria, los servicios de urgencia en centros extrahospitalarios, que deberían disponer de la infraestructura suficiente y de personal adecuadamente formado, y cuya función debió haber sido la de servir de ‘filtro’ para descongestionar la urgencias hospitalarias, frecuentemente masificadas, no parecen haber cumplido su función. Así, "de cada 100 personas que llegan a una urgencia hospitalaria, tan solo 30 lo son realmente, y las demás podrían haber sido atendidas en los PACS de Atención Primaria". En cuanto al SAMUR, o servicios similares, el Dr. Millá piensa que a pesar de su utilidad "a veces representan un gasto excesivo, ya que para muchas de las urgencias atendidas por este servicio, hubieran bastado otros medios mucho más simples, con el consiguiente ahorro". Además, "tanto el SAMUR como las urgencias hospitalarias se ven a veces colapsadas por pacientes con problemas sociosanitarios, como las personas de avanzada edad, que deberían ser atendidas en atención domiciliaria, algo que ha quedado en ‘agua de borrajas".

Así, otro de los problemas de los servicios de urgencia son debidos a los propios pacientes, al utilizarlas inadecuadamente, y que deberían servir sólo para aquellas situaciones en las que la vida de la persona corre peligro. Sin embargo, el progresivo envejecimiento de la población y una percepción errónea de las situaciones en las que existe dolor, hace que se hayan incrementado las llamadas urgencias ‘subjetivas’, que debiendo ser tratadas en el ámbito de lo primario llevan a veces al colapso de los servicios de urgencia hospitalarios. El aumento de las UVI móviles en detrimento de la atención domiciliaria provoca también que, a veces, procesos sin importancia sean resueltos con un coste excesivo.

Por otro lado, los profesionales de los servicios de urgencia están tratando de lograr una acreditación específica para este colectivo, ya que, en general, los profesionales que trabajan en el servicio no tienen una formación suficiente en el sector. Este problema deriva de la especificidad de las patologías (procesos agudos respiratorios, contusiones leves, etc.) registradas en estos servicios y de la falta de una formación reglada durante la carrera, que deja como única forma de adquirirla los cursos máster y la propia experiencia laboral. Según el Dr. Millá "llevamos más de 10 años pidiéndola sin que hasta ahora hayamos podido conseguirla, teniendo en cuenta que existen especialidades tan peregrinas como la de Medicina Aerospacial. Por ello, hasta ahora nos hemos tenido que pagar nosotros nuestra especialización, a través de cursos y de máster". Para el futuro este colectivo parece "haber agotado su paciencia" y su "capacidad de acatamiento y pacifismo", señala Millá Santos, "y en la Sociedad se está radicalizando las posturas, porque desde la Administración sólo existen buenas palabras".

Farmacéuticos de Atención Primaria

Los farmacéuticos de Atención Primaria son un colectivo aún joven, que aparece, además, en medio de un huracán de contención del gasto farmacéutico. Esta figura, según Eugenio Sedano, presidente de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria, "surge para dar elementos de apoyo al médico de AP, como asesor del medicamento, teniendo en cuenta además de la calidad, criterios de coste-beneficio y coste-eficacia".

 Así, la reforma de la AP planteó desde su comienzo la formación de equipos sanitarios, cuyo trabajo conjunto en los centros de salud acercara el sistema sanitario al ciudadano, objetivo que, según Sedano, se ha cumplido, en un ámbito que ha facilitado, además, "que el profesional mejore sus conocimientos dentro de un entorno logístico que nos permite ahora solucionar problemas antes de tener que llegar a la atención especializada". Para el presidente de la SEFAT, por tanto, "hay que hacer una valoración positiva de la reforma, que además era necesaria para superar un modelo hospitalocéntrico ya caduco".  

 

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