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Los retos de la salud para el nuevo siglo

recepcion.jpg (14238 bytes)Las enfermedades cardiovasculares, el tabaquismo, la depresión y los accidentes de tráfico serán los grandes devoradores de la salud de los europeos durante los próximos 20 años. Al menos ésta es la previsión realizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el año 2020, en la que señala que las diez principales causas de muerte serán atribuibles a enfermedades de carácter no transmisible. El documento "Salud 21. Salud para todos en el siglo XXI", elaborado por la OMS, no deja lugar a dudas: las tasas de morbilidad en Europa estarán relacionadas con hábitos pocos saludables. De hecho, el citado organismo lanza una advertencia a los países europeos y de su entorno y alerta de que las patologías cardiovasculares no sólo están en aumento, sino que se espera una epidemia en los países en vías de desarrollo.Los retos de la salud  para el nuevo siglo.

   
Laura Fonseca

La Región Europea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) está compuesta por 51 países, que se extienden desde Groenlandia, al Oeste, hasta la riberas del Pacífico de la Federación Rusa, al Este. A lo largo de la última década el número de Estados miembros de la región ha aumentado de forma notable, pasando de 31 a 51, llegando en la actualidad a albergar a una población de 870 millones. Pese a los adelantos científicos, al elevado nivel de la investigación y al aumento de los recursos económicos dedicados a políticas de salud, lo cierto es que durante la década de los años 90 la esperanza media de vida de la población europea disminuyó por vez primera desde la Segunda Guerra Mundial. La causa se encuentra en gran parte en el deterioro de las condiciones sanitarias de los nuevos Estados miembros y algunos países del entorno de la Europa central y oriental, afectados por procesos bélicos.

Ésta es la gran radiografía de partida que la OMS realiza sobre la salud de los europeos. El último documento elaborado por el citado organismo, denominado "Salud 21. Salud para todos en el siglo XXI", asegura que la región europea ha acentuado las diferencias entre los grupos socioeconómicos. La OMS no escatima en advertencias y da la voz de alarma al señalar sin tapujos que 'demasiadas personas fallecen de forma prematura a pesar de que existen los medios y los conocimientos para poder evitarlo. Las grandes áreas de incertidumbre de Europa están relacionadas con los fenómenos de la emigración y los conflictos sociales. No obstante, la OMS considera que los grandes conflictos europeos tienden a remitir por lo que estima que el siglo XXI puede ser el primero en el que los países sean capaces de hacer del desarrollo humano su principal prioridad. "Las personas y los países ­señala el informe­ están empezando a superar el trauma inicial provocado por los recientes cambios y están surgiendo sociedades civiles más fuertes". El establecimiento de las políticas denominadas Salud para Todos (SPT) es, según la OMS, el gran reto de los países miembros de Europa para mejorar los índices sanitarios de la población.

¿De qué se morirán los europeos de principios
del siglo XXI?
Las enfermedades cardiovasculares, principal causa de muerte en la actualidad, seguirán siendo el gran verdugo sanitario de los próximos 20 años. Una proyección sanitaria realizada por expertos de la Organización Mundial de la Salud con vista a las dos próximas décadas indica que la cardiopatía isquémica se situará como la primera causa de muerte, con un porcentaje que rondará el 11,2 por ciento de la morbilidad global, lo que supone un incremento de casi dos puntos con respeto a 1990. Le sigue, en orden de importancia, la depresión, con una tasa del 6,1 por ciento; la enfermedades cerebrovasculares, con un 6,2 por ciento; los accidentes de tráfico, con un 4,3 por ciento; el consumo de alcohol, con un 3,8 por ciento; la osteartritis, con un 3,5 por ciento; los cánceres de pulmón, tráquea y bronquios, con un 4,5 por ciento; la demencia y los trastornos degenerativos del sistema nervioso central, con un 3,4 por ciento; las lesiones autoinflingidas, con un 2,4 por ciento; y las anomalías congénitas, con un 1 por ciento.

Cabe reseñar que los mayores incrementos en las principales causas de carga de morbilidad se encuentran en las patologías cardíacas, anteriormente reseñada, y en los tumores y demencias. Para las Sociedades Españolas de Medicina Rural y Generalista (Semergen) y de Medicina Familiar y Comunitaria (semfyc) este aumento porcentual debe adscribirse, por una parte, a conductas tabáquicas, de ahí que se vaticine que la mortalidad por cánceres de tráquea, pulmón y bronquios vaya a duplicarse en el plazo de veinte años. En este sentido, ambas entidades hacen especial hincapié en el aumento de fumadoras entre la población femenina, lo que ciertamente se dejará notar en la mortalidad de las próximas dos décadas. Por otra parte, también se considera que el aumento de las demencias y otros trastornos del sistema nervioso central está íntimamente relacionado con el envejecimiento de la población, un fenómeno muy extendido en Europa y que afectará de forma especial a España.

Éstas son para la OMS las diez primeras causas de muerte en Europa para el año 2020, lo que no supone, por cierto, cambio significativo alguno (además del incremento porcentual de algunas patologías) con respecto a las previsiones que sobre carga de morbilidad se habían realizado para 1990. Lo que sí cabe destacar, y en esto la Organización Mundial de la Salud dedica un amplio apartado del documento, es que las principales causas de mortandad para las dos próximas décadas están relacionadas con enfermedades no transmisibles.

Primera estrategia 
retos2.gif (1304 bytes)Como primera estrategia para mejorar la salud de los europeos, la OMS recomienda a los Estados miembros la puesta en marcha de políticas centradas en los períodos o etapas críticas de las personas: nacimiento, transición a la educación primaria, adolescencia, abandono del hogar paterno, establecimiento de la propia residencia, incorporación al mercado laboral, nacimiento y educación de los hijos, inseguridad laboral, cambio o pérdida de los puestos de trabajo, aparición de enfermedades crónicas, salida del mercado laboral y pérdida del cónyuge y de los amigos cercanos. En este sentido, la OMS indica que las políticas sociales, económicas y de otro tipo, de los poderes públicos, deben crear entornos que garanticen que las personas puedan alcanzar, en todas las etapas de su vida, plenamente su potencial de salud. La inversión temprana en la protección de la salud generalmente produce beneficios más adelante. Aspectos importantes de la salud mental y física se desarrollan en una etapa temprana de la vida, con un legado de la madre en relación con el desarrollo prenatal; de ambos progenitores con respecto a la herencia genética y a los cuidados post-natales.

Sobre este punto, las estrategias de SPT deben centrarse en la reducción de las tasas de embarazos no deseados. Asimismo, la totalidad de los Estados miembros deben alcanzar una tasa de mortalidad infantil no superior al 20 por mil.

Por otra parte, en el citado documento la OMS recuerda también la necesidad de mejorar la atención obstétrica e insiste en alertar que la costumbre de separar a las madres de los bebés en el mismo momento del nacimiento y de poner demasiado énfasis en la regularidad, la disciplina y la higiene interfiere en los mecanismos fisiológicos de protección, y que, por lo tanto, debe evitarse.

Por lo que respecta a la etapa juvenil, la OMS considera que los esfuerzos deben ir dirigidos a fomentar conductas saludables, reducir los índices de violencia, así como los accidentes de tráfico, principal causa de muerte entre este sector de la población. En relación con la etapa adulta, se considera que las políticas sanitarias deben contribuir a que las personas hagan frente a las patología que pueden aparecer a lo largo de esta etapa vital. La prevención de las enfermedades y de la mortalidad prematura mediante el tratamiento de las causas subyacentes y de los factores de riesgo debe, sin embargo, constituir una base importante de todas las estrategias sanitarias. Existen factores comunes de riesgo a las enfermedades relacionadas con las principales causas de muerte, tales como las patologías cardiovasculares, el cáncer y la diabetes. Estos factores son el tabaquismo, el consumo de alcohol, las dietas inadecuadas, la falta de ejercicio físico y la irrupción cada vez más fuerte del estrés. Es por ello, que se considera altamente necesario que los países de Europa adopten una perspectiva integrada y desarrollen una amplia promoción de la salud y prevención de las enfermedades anteriormente descriptas.

Envejecer en buena salud
y mejorar la salud mental
 Una mención especial requiere el relacionado con el envejecimiento de la población, un fenómeno cada vez más marcado en Europa y, especialmente, en España. De hecho, la OMS recuerda que 18 de los 20 países del mundo con los mayores porcentajes de personas mayores están situados en la Región Europea de la OMS. En estos países, entre el 13,2 por ciento y el 17,9 por ciento de la población tiene más de 65 años. En los próximos 20 años, se producirá un significativo incremento de las tasas de envejecimiento poblacional, principalmente, en el tramo de las personas de más de 80 años. Las estimaciones realizadas por diferentes organismos internacionales es que en los próximos 30 años, es decir, para el 2030, el porcentaje de personas con una edad superior a los 80 años aumentará en el conjunto de Europa desde un 22 por ciento a más de un 30 por ciento.

El envejecimiento poblacional obligará a Europa a poner en marcha políticas destinadas a los mayores y tendentes a reducir los niveles de dependencia e incapacidad. En este sentido, el gran reto de la OMS es incrementar en un 50 por ciento el porcentaje de octogenarios que sean capaces de disfrutar de un nivel de salud en un entorno doméstico, permitiéndoles mantener su autonomía, su autoestima y su lugar en la sociedad.

Pero además del aumento de la edad de la población, la OMS también considera un elemento a tener en cuenta el relacionado con el aumento de las patología de salud mental, especialmente, el suicidio, que constituye en la actualidad una de las causas frecuente de muerte en los adolescentes y adultos jóvenes. El suicidio es el responsable del 15 por ciento de los fallecimientos en el grupo de edad de 15 a 24 años, y a menudo, está relacionado con el consumo de drogasy alcohol. Asimismo, también se ha observado que aumentan las tentativas y suicidios entre la población de más de 85 años. Los datos disponibles muestran que el suicidio está estrechamente relacionado con la depresión, y que el diagnóstico y el tratamiento deficientes de la depresión constituyen un importante factor de fondo en relación con tasas de suicidio elevadas. Los pacientes con depresión y con tendencias suicidas están fundamentalmente en contacto con médicos de familia, pero sólo en una pequeña parte de los casos son objeto de un adecuado diagnóstico y tratamiento. De hecho, la OMS advierte que los factores de riesgo para los problemas psiquiátricos están aumentado. La pobreza, el desempleo, la inmigración, la migración, los cataclismos políticos, las crecientes tensiones entre grupos étnicos, el aumento de las personas sin hogar, el aumento del consumo de drogas y alcohol, la soledad y la ruptura de las redes sociales, actúan como un claro disparador de los trastornos psiquiátricos entre la población general.

Reducir las enfermedades transmisibles
Otro de los grandes retos de la OMS es la reducción y, en casos concretos su completa erradicación, de las enfermedades transmisibles. La Organización Mundial de la Salud pone como un claro ejemplo de este exponente la desaparición de la viruela. En este sentido, las autoridades sanitarias internacionales han puesto fecha de desaparición a patologías tales como la poliomielitis, que se espera erradicar este mismo año.

retos3.gif (1131 bytes)El tétanos neonatal también tiene los días contados, ya que aunque se sigue declarando un pequeño número de casos, esta situación solo afecta a cuatro de los 51 Estados miembros. Asimismo, el sarampión y la hepatitis B figuran en la lista de patologías a erradicar. La mayor parte de los países europeos han puesto en marcha diferentes programas sanitarios tendentes a prevenir esta enfermedad, cuya incidencia ha caído por debajo de un caso por cada cien mil habitantes. El resto de patologías cuya desaparición o disminución de la incidencia se propone son la difteria, rubéola, la parotiditis, la meningitis, la tuberculosis y el VIH/sida.

En otro orden de cosas, la OMS realiza una llamada de atención sobre la reformas emprendidas en los sistemas de salud de toda la Región. La separación entre compradores y proveedores, la introducción de elementos de competencias en los servicios sanitarios y de diversos mecanismos de pago son algunas de las perspectivas adoptadas. Las diferencias en la provisión de servicios sanitarios entre los países, así como entre las regiones y los grupos sociales de cada país, están aumentado y, en muchos países de la parte oriental, la situación es crítica en la actualidad. A menudo, la capacidad de acceso y la calidad de los servicios sanitarios se han visto perjudicados. Se puesto, por tanto, demasiado énfasis en la propia atención sanitaria, dejando a un lado la promoción de la salud, la prevención de enfermedades y las actividades de rehabilitación.

Finalmente, la OMS recuerda que nunca antes Europa había tenido un futuro tan prometedor y nunca antes el desafío relativo a la creación de un modelo de desarrollo político eficaz y con capacidad de liderazgo había sido tan grande. En la actualidad, los máximos responsables de la salud pública deben asumir su papel de liderazgo. Europa debe centrar sus políticas de salud en la solidaridad, la equidad, el fomento de conductas saludables, la reducción de las patologías mentales y las enfermedades transmisibles, así como las no transmisibles, la disminución de las conductas tabáquicas, el acercamiento de los recursos sanitarios y movilización de los agentes de salud. Sólo así se logrará mejorar la salud de los 870 millones que residen en la región europea.

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