Desarrollo tecnológico
en Sanidad: entre la necesidad y la búsqueda de equilibrio
Quirófanos
plagados de máquinas sin ningún cable a la vista;
operaciones que se realizan al otro lado del océano y que
permiten la consulta de datos técnicos, en tiempo real
y con imagen incluida, con especialistas europeos; tecnología
con la que acceder a rincones inéditos del cuerpo humano
y que convierte la ciencia ficción en realidad;... Metidos
en el siglo XXI, todas estas cuestiones dejan ya de ser ajenas
tanto para los especialistas como para la población general.
Constituyen la clave de ese futuro nada lejano que pasa por
una mayor integración de las ciencias médicas
en el desarrollo de los avances en la tecnología informática
y las telecomunicaciones. |
|
Lara Muñoz / Anna
Borau
A pesar de que
en España aún no se ha alcanzado un nivel óptimo
en el uso de las nuevas tecnologías es importante incidir en
que con el telediagnóstico y la telemedicina, muchos centros
de Asistencia Primaria podrán coordinarse con centros que dispongan
de la asistencia de otras especialidades, y así ofrecer al paciente
una prestación sanitaria igual sin que influya la situación
geográfica. Así, los médicos que trabajen en lugares
de difícil acceso podrán solicitar una segunda opinión
respecto al diagnóstico cuando y con quien lo consideren oportuno,
sin hacer que sea el paciente el que se tenga que desplazar al centro
hospitalario más próximo.
| La
introducción de tecnologías de la información
en la Sanidad implica una gran reorganización sanitaria,
según los expertos |
Actualmente, se tiende hacia la libre accesibilidad de la asistencia
sanitaria, es decir, el usuario sabe que goza de asistencia sanitaria
en cualquier lugar y a cualquier hora, y esto puede llegar a colapsar
los servicios de urgencias, tanto de Atención Primaria como en
hospitales. Ésto tiene como consecuencia las interminables listas
de espera y los retrasos para todos. Éste es otro de los aspectos
que se esperan solucionar con la telemedicina y la teleasistencia. Por
ejemplo, en un hipotético caso de una electrocardiografía
en los servicios de urgencia a domicilio. El médico de urgencia
va provisto de un aparato de electrocardiografía especial que,
acoplado al teléfono de la casa, envía el electrocardiograma
al centro de urgencias. Allí, se decide si el paciente ha de
ingresar o no, y en caso positivo, la terapia a seguir hasta que llegue
al centro, que ya le estará esperando. Otro caso hipotético
es el control domiciliario de las constantes más relevantes en
cada enfermedad, mediante estaciones domiciliarias de Telemedicina,
lo que permite un control más invariable de los pacientes con
menos visitas domiciliarias y menos traslados al hospital.
Olga Ferrer-Roca es catedrática de Anatomía Patológica
en la Universidad de La Laguna, profesora y presidenta de CATAI (Centro
Avanzado Tecnológico en Análisis de Imagen).
Esta experta confía plenamente en que la telemedicina acabará
implantándose en todas las áreas científico-sanitarias.
Sin embargo, aún existen algunas dificultades que ralentizan
el proceso de su establecimiento definitivo. "La falta de conocimiento
por parte del médico y los responsables de Salud Pública
acerca de lo que es la telemedicina es uno de los aspectos que se deben
solucionar. Además, hace falta una gran organización,
ya que la introducción de la tecnología de la información
en la Sanidad implica una gran reorganización sanitaria. Por
un lado, se deben tomar las decisiones adecuadas de arriba a abajo,
es decir, dirigidas desde las Administraciones hasta los centros, con
el objetivo de mejorar el rendimiento sanitario; por otro lado, debe
existir una voluntad de abajo a arriba, esto es, por parte de los pacientes
o los estudiantes de Medicina, por ejemplo, de aceptar y adaptarse a
esta reorganización".
Aunque esta experta ve muy positiva la aplicación de la telemedicina,
insiste en que se deben adaptar mucho mejor las infraestructuras.
No obstante, la profesora Ferrer-Roca está convencida de que
la tecnología punta no puede desempeñar sola la labor
de un médico y, paradójicamente, también ocurre
que algunos de los centros que disponen de estos aparatos para acceder
a la telemedicina no poseen suficiente personal formado adecuadamente.
Es decir, se invierte en las máquinas pero no se da la atención
necesaria a la formación o reciclaje de los facultativos. "No
sólo es necesario que se invierta en tecnología, sino
que también se debería enseñar más en las
Facultades.
Por otra parte, tampoco hay personal preparado para enseñar esta
asignatura. Si una persona maneja la telemedicina, no sólo tiene
que saber de tecnología, sino también de las diferentes
especialidades médicas sobre las que se puede aplicar. Es decir,
son imprescindibles unos conocimientos técnicos mínimos
en cada una de las especialidades en las que se emplee. Además,
el profesional en cuestión tiene que saber acerca del control
de calidad de la telemedicina, de Internet en telemedicina, de las transferencias
tecnológicas y su implantación social, etc. Para poder
tratar todo esto en profundidad, incluso, se podría crear una
especialización en la Universidad. Y, de momento, no existe".
Una reivindicación que también se ha hecho desde la Sociedad
Española de Electromedicina e Ingeniería Clínica,
apuntando la importancia de ser conscientes de la necesidad de que exista
en todos los centros sanitarios un especialista en esta materia. Por
lo que se refiere a la situación actual, su presidente, Carlos
Barba -subdirector de gestión del Hospital Miguel Servet de Zaragoza-
señala que en el ámbito de las nuevas tecnologías
en el sector sanitario existen dos temas fundamentales: "uno sería
desde el punto de vista terapéutico: aquí antes se invertía
más en el proceso diagnóstico, y la necesidad de avanzar
en este campo iría estrechamente ligada a la Sanidad; el otro
es la implementación de sistemas diagnósticos, de tecnología
de la información y gestión de datos... pero en este segundo
caso depende de factores externos, como la informática, y la
Sanidad sólo recibe su aplicación". Para Barba el
gran problema de las nuevas tecnologías en el ámbito sanitario
es que "lo primero que debe hacerse es racionalizar los recursos...
y su desarrollo tiene que ser parejo al del resto de áreas productivas
del
país, pero sin olvidar que deben hacerse inversiones en investigación;
éste es uno de los puntos más importante porque el resto
es simplemente comprar tecnología, e, incluso, aquí deberíamos
tener claro si lo que queremos es fabricar o dedicarnos siempre a comprar".
En ambos casos, según el presidente de la SEEIC, el gran obstáculo
que se plantea ahora es que "después de la desaparición
del Insalud como elemento regulador, van a emerger desigualdades entre
pacientes pobres y ricos dentro de la misma Sanidad pública:
las nuevas tecnologías tienen una necesidad constante de inversión,
y en unas comunidades se podrá llevar a cabo y en otras no".
Para Carlos Barba está claro que "éste es uno de
los grandes temas de reflexión".
De momento, la situación de la aplicación de las nuevas
tecnologías en la Sanidad española se resumiría,
según Carlos Barba, en que "las comunidades con mayor experiencia
en descentralización tienen mayor perspectiva" y el ejemplo
para él a seguir sería el del País Vasco o Navarra,
"donde la interconexión y la unificación de criterios
se ha enfocado en las necesidades del paciente". Lo que debe tenerse
cada día más claro, asegura este experto, "es que
el gran beneficiado debe ser el paciente, y en ese sentido la Atención
Primaria es la que tiene un gran papel: hay que recuperar la trayectoria
de que desde la A.P. se disponga con mayor facilidad de todos los datos,
que incluso gracias a las nuevas tecnologías un médico
desde el centro de salud pueda establecer una cita en la agenda del
especialista de un hospital, que desde mi punto de vista es el que debería
estar más a disposición de la Primaria, y no al revés".
Muchos de los expertos consultados por EL MEDICO coincidían en
señalar que la telemedicina tardará muy poco en pasar
a un plano prioritario, eso sí, en tanto en cuanto la sociedad
conozca sus ventajas y se adapte al sistema. Por ahora, en España
existe un gran número de proyectos piloto, aunque aún
hay muy pocas comunidades con planes de telemedicina en marcha. "Es
fundamental que todas las comunidades elaboren planes estratégicos
con fondos a su cargo para incorporar la telemedicina, sobre todo para
la asistencia diaria médica, sin olvidar la Medicina rural. Aún
queda un gran trabajo político, legislativo y tecnológico
a desarrollar" asegura la doctora Ferrer-Roca. Un esfuerzo que
desde la SEEIC se afirma que debe realizarse de manera homogénea,
es decir, en palabras de Carlos Barba, "no se puede hablar de informatizar
los centros de salud de toda una comunidad y aplicar las nuevas tecnolo-
gías, ya que en algunas es ahora cuando podrán disponer,
por comentar un caso, de la primera resonancia pública".
Algunos ejemplos
En Galicia, el pasado año, se diagnosticaron más de 17.000
casos y se realizaron unas 40.000 exploraciones sin que los pacientes
tuvieran la necesidad de acudir a los centros sanitarios. Las cuatro
provincias gallegas se reparten a lo largo y ancho de su extensión
15 sofisticadas instalaciones de Radiología, 12 equipamientos
algo más simples, pero no por eso menos efectivos, para Dermatología
y los mismos para Oftalmología. Esto sin contar las unidades
telemédicas de otras especialidades a las que, aún, no
se les ha dado tanto énfasis. Probablemente, estemos hablando
de la comunidad más avanzada en este sentido de todo el país.
Para Enrique Paseiro, jefe del servicio informático del Servicio
Gallego de Salud (SERGAS), la implantación de la telemedicina
en Galicia ha supuesto un paso trascendental al conseguir "el acercamiento
entre la Asistencia Primaria y el resto de la Medicina Especializada.
Se ha establecido un canal de comunicación muy importante".
| Las
comunidades autónomas con mayor experiencia en descentralización
de competencias tendrían mayores posibilidades en cuanto
al desarrollo tecnológico en el ámbito sanitario |
De momento, los especialistas en Radiología son los que más
se están beneficiando de estos nuevos equipamientos y son los
que cuentan con más cobertura, más experiencia "y
los que están más satisfechos con los resultados".
"Es cierto que se han necesitado equipos tecnológicos caros
para digitalizar las placas, para manipular las imágenes, para
enviarlas... Todo esto requiere una resolución muy alta y una
inversión importante, aunque no tan grande como uno se pueda
pensar. Por ejemplo, en Dermatología estamos utilizando cámaras
digitales de consumo convencional. No es necesaria la ultimísima
tecnología para captar las imágenes".
De momento, según Enrique Paseiro, el único problema para
que acabe de implantarse definitivamente es de tipo organizativo "entre
la Atención Primaria y la Especializada, ya que la voluntad de
los profesionales para implantar nuevas técnicas en sus áreas
puede dificultar el proceso.
Pero Galicia no es la única que lo está intentando. En
la provincia de Badajoz también se hizo una primera inserción
en la telemedicina que funcionará independientemente de la Facultad
de Medicina. Desde Olivenza, una población de unos 8.000 habitantes,
se llevó a cabo una experiencia piloto que pretendía poner
en práctica todos los conocimientos teóricos desprendidos
de la Facultad, y se enviaron tres casos de sendos enfermos reales al
Hospital de Badajoz a través de redes locales para que los expertos
de dicho hospital emitieran un diagnóstico. Sólo se trató
de una experiencia aislada, pero representa el preludio de lo que se
"avecina" en el Servicio Extremeño de Salud (SES).
De momento, Dámaso Villa, director de Asistencia Sanitaria, destaca
dos especialidades como casos más realizables, que serían
la Radiología y la Dermatología. Aunque los centros de
salud extremeños aún se encuentran a la espera de que
se instale la Intranet, de momento ven muy factible el hecho de que,
a través de redes locales, puedan enviar las radiologías
hasta donde se encuentre el radiólogo, y en cuanto a la Dermatología,
podrán contar con imágenes con una resolución más
elevada para poder efectuar diagnósticos con más certeza.
De hecho, "la Sociedad Extremeña de Dermatología
ya ha dado el visto bueno científico al tema, para que, además
de la mejor calidad de las imágenes, los ciudadanos tengan que
desplazarse menos".
En Castilla y León también cuentan con varios programas
a nivel de pilotaje, sin embargo, esta vez se desvían del resto
de comunidades ideando una serie de proyectos transnacionales. Concretamente,
se han metido de lleno en un programa europeo de teleasistencia para
facilitar la movilidad en un sentido transfronterizo. Es decir, con
este programa se intentará que cualquier persona fuera de su
hospital de referencia pueda acudir a cualquier centro de salud que
disponga de soporte informático y que dicho hospital de referencia
pueda enviar el historial o los datos médicos necesarios allí
donde se encuentre el paciente. La estrategia pivota sobre Internet
y, tanto en Castilla y León como en Portugal, se está
estructurando el soporte para que los pacientes de la comunidad castellano-leonense
puedan acceder a los centros de salud portugueses. De este modo, si
un centro de salud no puede solucionar el problema de un paciente, se
pasa a otro centro de referencia, y así sucesivamente.
En otras comunidades como Castilla-La Mancha, recientemente, se ha presentado
la puesta en marcha del proyecto que permitirá el radiodiagnóstico
mediante la telemedicina para los centros hospitalarios de la comunidad.
Un primer paso, según declaraban a EL MEDICO sus responsables,
para llevar a cabo toda la informatización de la comunidad, la
conexión con los centros de salud, etc.. en sólo unos
cuantos años.
Existen más ejemplos, como el de Cataluña, o el de la
Comunidad Valenciana, donde la aplicación de las tecnologías
de la información a la Sanidad tiene un papel preponderante.
Pero todas coinciden en que las nuevas tecnologías deben ponerse
siempre al servicio del usuario.
La imagen, la
gran protagonista
El director de la Agencia Catalana de Evaluación de Tecnologías
Médicas (AATM), Joan Pons, coincide en que el futuro de las tecnologías
aplicadas a la Medicina apunta a la mejora y sofisticación de
los sistemas de diagnóstico a través de la imagen, así
como la generalización de los que ahora existe. A su modo de
ver, el desarrollo centrado en esta faceta de la actividad médica
"forma parte de la incertidumbre intrínseca de la Medicina".
"La imposibilidad de conocer con total y completa seguridad el
diagnóstico de una enfermedad a través de las pruebas
que se pueden practicar actualmente, con excepción de la Cirugía,
-explica-, nos lleva a recurrir a la imagen en busca de esta certidumbre."
Pons cree que el potencial objetivizador de la imagen es, incluso, mayor
que el de la genética, ya que ésta "no deja de abrirnos
un nuevo abanico de probabilidades, más que de certezas".
| Algunos
expertos recomiendan la elaboración de planes estratégicos
con fondos a cargo de las autonomías para incorporar en ellas
la telemedicina |
Tecnología
compleja
Los avances en el diagnóstico a través de la imagen abarcan
un amplio espectro y van desde la utilización cada vez más
común -y en un futuro próximo, probablemente generalizada-
de la ecografía, al empleo de una combinación de la tomografía
por emisión de positrones (PET) y la tomografía axial
computerizada (TAC).
De momento, lo más sofisticado que se emplea en los centros sanitarios
de la península es el PET, que "a diferencia de otras técnicas
de diagnóstico a través de la imagen, como la tomografía
computada o la resonancia magnética, que proporcionan estrictamente
información anatómica -o morfológica-, también
aporta información bioquímica y metabólica de los
tejidos, es decir, funcional", señala Cari Almazán,
responsable de un estudio de la Agencia Catalana de Evaluación,
de Tecnologías Médicas sobre los niveles de utilización
de esta tecnología en Cataluña, que dadas sus características
han hecho que su desarrollo se centre principalmente en las áreas
de Oncología, Cardiología y Neurología.
En la actualidad, en Cataluña existe un único aparato
en funcionamiento de estas características, mientras que en España
hay un total de 11. Desde su entrada en funcionamiento, "la demanda
de este tipo de exploraciones ha ido en constante aumento, pero hay
que señalar que se trata, por el momento, de una tecnología
cara", puntualiza Almazán. Así, la tarifa por cada
exploración se sitúa en torno a los 1.022 euros (unas
170.000 pesetas). Además, indica Almazán en su estudio,
"por el momento aún no se ha definido cuál es el
papel del PET en relación a las otras técnicas diagnósticas
-como la resonancia magnética o el TAC- y, por lo tanto, hasta
que no se disponga de más información sobre su utilidad
clínica, el PET se suma a las pruebas diagnósticas existentes",
un fenómeno que ocurre con buena parte de las nuevas tecnologías
médicas en cuanto a la práctica diaria.
| La
Radiología es una de las especialidades que mayormente se
está beneficiando de los nuevos equipamientos tecnológicos |
Telemedicina
con los equipos de toda la vida
Es muy común la creencia general de que la telemedicina requiere
equipos de alta tecnología de los que no todos los centros pueden
disponer. Ya sólo el término "telemedicina"
puede tener ciertas connotaciones ligadas al avance, cada vez más
poderoso, de las tecnologías de la comunicación asociadas
a las ciencias sanitarias. Sin embargo, esta opinión no es del
todo cierta. La doctora Olga Ferrer-Roca asegura que "no es necesaria
una tecnología excesivamente complicada. Con tecnología
simple y corriente como, por ejemplo, un teléfono, se puede practicar
la telemedicina. Estamos hablando de Medicina a distancia, eso es telemedicina,
en la que la tecnología sólo es una herramienta. Pero
se sigue tratando de Medicina, lo único es que los médicos
deberían 'entrenarse' más para ejercerla a distancia".
La catedrática de Anatomía Patológica se muestra
optimista y afirma que "hoy todo es posible, aunque se debe realizar
una gran inversión, ya que la telerradiología o la telecirugía,
por poner un par de ejemplos, son técnicas muy costosas. Pero
el resto se puede realizar con la de los propios centros sanitarios,
e incluso, con lo que pueda tener el médico en su casa".
Sin embargo, hay quien opina que la solución definitiva no radica
en aparatos de tecnología punta colgados de un quirófano.
Juliana Fariña, catedrática de Anatomía Patológica
de la Universidad Complutense de Madrid y presidenta del Colegio de
Médicos de Madrid, más que instrumentos y protocolos para
mejorar la gestión de la Sanidad, "lo que necesita el médico
es objetivar síntomas y signos de la enfermedad", y en este
sentido explica que "existe una gran cantidad de tecnologías
baratas inocuas tanto para el paciente como para el facultativo, y que
son de fácil aplicación".
La doctora Fariña se refiere a tecnologías, principalmente
de diagnóstico a través de la imagen, cuyo uso había
quedado circunscrito a especialidades muy determinadas. No obstante,
en los últimos años han conseguido superar este encasillamiento,
y se han revelado como instrumentos extremadamente prácticos
en disciplinas en las que se dudaba de su utilidad. Y no sólo
eso, sino que, además, están abriendo el abanico de posibilidades
de los médicos generales y de Atención Primaria, "cuya
labor se estaba vaciando de contenido a favor de las de las especialidades",
señala la presidenta del ICOMEM. "Parecía que el
médico general no tenía nada que solucionarle al paciente,
que iba a la consulta únicamente a buscar el volante para poder
ir al especialista".
|
La producción
de tecnología sanitaria en España
____________________________________________________________________________
Según han reconocido los implicados, las empresas fabricantes
de tecnología sanitaria tienen un papel importante: no
sólo crean los aparatos, sino que en la mayoría
de casos -siguiendo la normativa establecida- son los encargados
de su instalación, de su acreditación, de su mantenimiento,
e incluso en algunos casos de la formación a los especialistas
para su correcto uso.
En nuestro país existe la Federación Española
de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin) y, contrariamente
a lo que se piensa en general -precisamente para desmentirlo-
defienden que "aunque habría que incidir mucho más,
en España estamos haciendo muchas cosas y hay muchas empresas
dedicadas a ello". Esas son las declaraciones del secretario
de la Federación, José Luis Bozal, quien explicaba
que el objetivo de la entidad es también conseguir que
la Sanidad española esté dotada "al máximo
posible" de la tecnología que necesita.
Aquí el tema más importante es, sin duda, el económico,
no sólo para poder implantarla, sino también para
crearla. La inversión es pues un tema crucial para las
empresas que quieren llevar a cabo esta función. Y en cuanto
a cifras, José Luis Bozal reconoce que, de momento y a
su pesar, "España tiene un desarrollo flojo si comparamos
con otros países: tenemos un volumen que no se corresponde
con lo que cabría esperar de su tamaño: por poner
un ejemplo de un mercado de más de tres mil millones de
euros (500.000 millones de pesetas) al año, la exportación
sólo supone unos 750 millones (125.000 millones de pesetas),
cuando debería representar una cifra mucho más elevada".
"La tecnología es cada vez más importante e
imprescindible", reconoce Bozal ratificando lo que muchos
médicos especialistas en el tema opinan, "y aunque
suponga un gasto hay que pensar que su implantación siempre
significa una mejora: no tiene sentido hacer ahorros en instrumentación
cuando lo que proporcionan es un beneficio, en este caso sanitario"
y por tanto social. "Hay que observarlo siempre", concluye
Bozal, "desde la perspectiva de que la tecnología
o mejora el proceso o aporta la novedad de algo que hasta el momento
no se hacía". Y en ese sentido, afirman, hay que seguir
trabajando, para conseguir que en todos los ámbitos -aquí
Bozal también destaca sobre todo la Atención Primaria-
se extienda su uso "de un modo importante pero equililbrado".
|
En opinión de la presidenta del Colegio de Médicos de
Madrid, un aparato tan sencillo como el ecógrafo puede ser infinitamente
más útil que todos los sistemas de diagnosis nuevos que
puedan aparecer. En este sentido, Fariña apuesta por la generalización
de su utilización en Atención Primaria, donde, a su entender,
representaría "el avance más espectacular desde el
fonendoscopio".
Por otra parte, algunas Consejerías de Sanidad españolas
han apostado ya por la ecografía, aunque siempre como un elemento
más en el desarrollo de un complejo sistema basado en la aplicación
de las tecnologías de la información. El objetivo es la
optimización del flujo de datos entre los diferentes peldaños
del sistema sanitario para causar el mínimo de molestias al paciente
y reducir los costes sanitarios. Así, con un flujo de información
adecuado y eficaz entre Atención Primaria y Especializada, es
posible reducir el número de visitas al médico y de pruebas
al que se somete el enfermo, muchas veces redundantes. Esto es lo que
pretende la Intranet del Servicio Andaluz de Salud (SAS), que se está
empezando a implantar.
La base de todo será la Tarjeta Sanitaria, por el momento "infrautilizada",
según reconoce Serafín Romero, secretario del Colegio
de Médicos de Córdoba. "En el futuro, esta tarjeta
incorporará un microchip con todos los datos médicos del
paciente, aunque para ello, por una cuestión de confidencialidad
de datos, será necesaria su autorización explícita".
El doctor Romero confía en que con estas medidas "se simplificará
la burocracia, que es la primera reivindicación del médico".
Sin embargo, todo depende de un buen funcionamiento de la red informática.
El secretario del COM cordobés recuerda, en este sentido, que
aún queda por hacer, ya que algunas consultas de Primaria aún
no han sido informatizadas.
Anatomía patológica, Cardiología, Cirugía,
Dermatología, Ginecología, Neumología, Neurocirugía,
u Oftalmología son sólo algunas de las especialidades
en las que las nuevas tecnologías están empezando a despuntar.
Objetivos que hace algunos años podían parecer ciencia
ficción ya son usuales en algunos hospitales españoles.
Ahora, se pueden realizar consultas e interconsultas remotas en tiempo
real o diferido que permitan un mayor acceso a los servicios especializados
del país. También se pueden llevar a cabo consultas de
segunda opinión por parte de especialistas, a fin de obtener
criterios para diagnósticos especializados que permitan ofrecer
una mayor calidad asistencial a los pacientes, o enviar imágenes
de órganos en movimiento con una alta resolución de la
imagen.