El Sindicato de
Médicos y Enfermeras de Cataluña interpone un conflicto colectivo a regular la jornada
laboral
Piden la aplicación de la directiva europea 93/104
S. Angulo, Barcelona.- La Agrupación de Médicos y
Enfermeras de Cataluña (AMIC) -integrada por el
Sindicato de Médicos de Cataluña (SMC), la
Federación de Asociaciones de Médicos (FAMHOC) y el
Sindicato de Enfermería de Cataluña (SATSE)- ha
anunciado que interpondrá una conflicto colectivo
para la aplicación en Cataluña de la directiva
europea 93/104, respecto a la regularización de la
jornada laboral.
Precisamente, esta directiva se ha creado a raíz de la
sentencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas el pasado 3 de octubre. En ella se establece que las guardias de presencia física se deben contabilizar en la jornada semanal máxima de 48 horas y que éstas horas sólo se pueden superar de forma voluntaria por el propio profesional sanitario.
Representantes del sindicato han explicado que se reunieron hace unos días con el conseller de Sanidad y Seguridad Social de la Generalitat de Cataluña, Eduard Rius, para anunciarle la inminente interposición del conflicto. Además se comunicó el interés de la formación sindical en crear un mesa de negociación sobre el estatuto de guaridas en el marco del Servicio Catalán de Salud. En esta mesa, que se debería crear con carácter de urgencia, deberían estar presentes tanto los sindicatos, el Instituto Catalán de Salud y las patronales de la Red Hospitalaria de Uso Público (XHUP).
Por otro lado, el SMC-CESM ha denunciado la desaparición del médico de Asistencia Pública Domiciliaria. Según el sindicato catalán, se está produciendo una grave amortización para estos médicos y desde hace tiempo no se convocan oposiciones para ampliar nuevos lugares de trabajo para este colectivo. En este sentido, el Sindicato de Médicos ha solicitado al conseller que designe "que funcionario tiene como competencia estricta y concreta las funciones propias de la salud pública en cada uno de los municipios de Cataluña". El sindicato considera que la figura del médico de asistencia pública domiciliaria está desapareciendo sin que ninguna otra figura profesional adopte sus tareas, por lo que se crea un vacío en las funciones de la defensa de la salud pública.
