La Comisión Europea propondrá a los
Quince una bajada coyuntural del Impuesto sobre el Valor Añadido (I.V.A) con el fin de
contener las subidas de los combustibles y carburantes en el supuesto de que el precio de
los mismos se dispare.
Sin embargo, la Comisión se opone de forma tajante a una posible
reducción de los impuestos especiales, debido a que esta actuación sería del todo
incompatible con la reglamentación comunitaria.