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  • Martes, 06 de Diciembre de 2016

Diabetes, una enfermedad incurable pero controlable

Diabetes, una enfermedad incurable pero controlable

En los últimos años se viene hablando de posibles tratamientos para curar la diabetes pero, de momento, es una enfermedad crónica incurable y de carácter progresivo. El trasplante de grupos de células del páncreas productoras de insulina, que en un principio generaron buenos resultados puesto que los pacientes trasplantados presentaban niveles normales de glucosa en sangre sin necesidad de otros tratamientos, pero con el paso del tiempo se observó que la mayor parte necesitaban administrar insulina de nuevo.

No obstante, se sigue trabajando con células madre que al ser implantadas en un paciente diabético podrían dar lugar a nuevas células productoras de insulina. Esto supondría un avance muy importante en el desarrollo de la curación definitiva de la diabetes. Ahora bien, estos tratamientos se utilizaron  fundamentalmente en diabéticos tipo 1. En diabetes 2 existe mucha menos experiencia en este sentido.

En estos casos, los trabajos se dirigen en la cirugía encaminada a la pérdida de peso en los diabéticos tipo 2 con un alto grado de obesidad. Una vez intervenidos, los pacientes experimentan una gran pérdida de peso y alrededor de un 70% de ellos consiguen mantener después unos niveles de glucosa en sangre normales sin necesidad de tratamiento. De todas formas, por el momento se desconoce la evolución a largo plaza de estos pacientes.

Control

Teniendo en cuenta todo esto, por ahora, la diabetes es una enfermedad incurable, en la que llevar un buen control es determinante para una evolución positiva. Desarrollar una atención integral es clave para que los objetivos de la enfermedad se cumplan. Por eso, es necesario estimular la continuidad del tratamiento, hacer un enfoque global de los aspectos subjetivos y emocionales, cambios en el estilo de vida de paciente y promoción y autocuidado apropiado de la enfermedad son factores de vital importancia que redundan en un control óptimo de la enfermedad diabética.

Esto no quiere decir que no sea una enfermedad grave. Hay que controlarla bien, porque las complicaciones más importantes son las enfermedades oculares, la nefropatía, las neuropatías y las enfermedades cardiovasculares. En ese contexto, no nos podemos olvidar de hipoglucemia, la hiperglucemia, el síndrome hiperosmolar y la cetoacidosis diabética. Pero si la diabetes se controla bien, los diabéticos pueden vivir una vida saludable. Para conseguir un buen control y prevenir las complicaciones es fundamental mantener estilos de vida saludables, junto con el adecuado cumplimiento del tratamiento instaurado en cada uno de los pacientes. Así, las recomendaciones generales respecto al estilo de vida pasan por la práctica de ejercicio físico, fomentar y mantener una alimentación adecuada pobre en grasas saturadas, y vigilancia y autocontrol adecuado de la glucemia. Por eso, hay que transmitir al paciente la importancia que tiene la enfermedad. Sin alarmismos, pero siendo conscientes que tenemos que motivar al diabético para que llegue a creer y comprender que un control inadecuado de la misma, puede originar trastornos y complicaciones graves de la salud.

Prevención

Así, es importante la prevención, sobre todo en los pacientes con niveles de glucosa en sangre ligeramente por encima del promedio pero que sin embargo no llegan a ser tan altos como para ser diagnosticados como diabetes. La denominada prediabetes se puede tratar con un estricto y riguroso régimen dietético orientado a reducir alimentos de índice glucémico medio y evitar el consumo de alimentos de índice glucémico alto, la práctica regular de ejercicio físico y la disminución de peso pueden contribuir a la reversión de la prediabetes y evitar o, en su caso, retrasar la aparición de diabetes.

De esta forma, el abordaje integral del paciente diabético se asienta en el tratamiento equilibrado que suponga una igualdad entre la ingesta de calorías y el gasto energético, así como el mantenimiento de una adecuada concentración de la insulina circulante que asegure un uso eficaz de la energía y evite la aparición de hiper o hipoglucemias, ya que los tres son los pilares básicos en el tratamiento de la diabetes: la dieta, el ejercicio y el uso de los fármacos. Por eso, controlar todos los síntomas de la enfermedad, prevenir y tratar las complicaciones agudas y crónicas, promover y fomentar un autocuidado adecuado, mejorar la calidad de vida general del paciente y reducir la morbilidad y la mortalidad asociadas a la diabetes son pautas esenciales. En este sentido, se recomienda un enfoque centrado en cada paciente explicándoles sus opciones terapéuticas, comentándole lo que puede hacer por su parte para mejorar los resultados y usando herramientas de comunicación que refuercen el cumplimiento terapéutico son aspectos muy importantes para el desarrollo óptimo del paciente diabético. La consulta es el medio más adecuado para establecer una buena relación con el paciente y seguir la evolución de su enfermedad. En este medio, el médico puede aclarar todos los mitos y falsas creencias que hay en relación con la diabetes.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores médicos generales, Manuel López Pérez, Juan Manuel Soilan Carbia, Julio José Varela Otero, Remón Castro Vázquez y la endocrinóloga Rosa María Burgo López, de Monforte de Lemos; los médicos de Familia Concepción Rodríguez Fernández, del Centro de Salud La Milagrosa; David Álvarez Gutiérrez, del Centro de Salud A Pontenova; Antonio Sánchez Seoane, del Centro de Salud Palas del Rey; Iván Jesús López-Saray García, del Centro de Salud Baralla, y Luis Campos Tomil, del Centro de Salud Ribeira del Piquín; Catalina Purificación Alvite Barreira, Carmen Monterrey Meana, y los médicos generales Sabina del Pila Allande Méndez, José Manuel Fandiño Sende e Ignacio Pellit Ramil, del Centro de Salud Foz, en Lugo.

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