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  • Martes, 06 de Diciembre de 2016

La falta de síntomas hace que la HTA no esté bien controlada

La falta de síntomas hace que la HTA no esté bien controlada

La HTA es una enfermedad asintomática que si no se controla bien sus consecuencias para la salud son graves. Por eso, su manejo pasa por ser un objetivo importante centrado en prevención primaria y secundaria de las enfermedades cardiovasculares y todas las patologías asociadas. Desde hace tiempo se dispone de tratamientos sencillos y altamente eficaces que hacen que la HTA sea un factor de riesgo modificable. Sin embargo, aún habiendo avanzado mucho en el control de los pacientes hipertensos, el el control que se hace y que se logra de la HTA dista de ser lo óptimo.

Y es que la HTA es la causa más importante de accidentes vasculares cerebrales y del posterior de deterioro cognitivo. Cerca del  9% de los hipertensos fueron diagnosticados tras sufrir un accidente vascular. Entre los factores de riesgo cardiovascular, el más prevalente es la HTA, seguido de la dislipemia y de la diabetes. En este tipo de pacientes hay una característica constante; la fibrilación auricular es la responsable de casi el 50% de los ictus cardiometabólicos y este riesgo se reduce considerablemente en los pacientes que les instauramos tratamiento anticoagulante.

Al ser una enfermedad crónica exige un cumplimiento del tratamiento instaurado de forma permanente y continua, lo que supone en el paciente unos cambios drásticos en el estilo de vida y de régimen alimenticio. Como es asintomática, el diagnóstico precoz resulta complicado. En la mayoría de los casos se hace el diagnóstico en el curso de un examen rutinario y se trata a pacientes con presiones arteriales elevadas mantenidas en el tiempo sin saberlo con anterioridad. Pero hay que tener en cuenta que el diagnóstico temprano y precoz de la enfermedad ayuda a su posterior control y reducción de los daños vasculares que produce.

Detección precoz

En líneas generales, a cerca del 20% de los hipertensos se les diagnostica precozmente su enfermedad. Respecto a los que además presentan un alto riesgo cardiovascular en el momento de su diagnóstico, la cifra se reduciría a un 10%. Por eso, el mayor conocimiento del impacto de los factores de riesgo cardiovascular y de la enfermedad cardiovascular en la morbimortalidad y en la expectativa de vida de la población, así como un mejor control, han contribuido de manera fundamental al incremento de la expectativa de vida que se ha producido en los últimos años. Como la prevalencia de la HTA aumenta con la edad, cada vez es más prevalente y se necesita dedicar más atención y recursos a esta patología. La mayoría de las complicaciones vasculares asociadas con la hipertensión están más relacionadas con el componente sistólico que con el diastólico. Los especialistas recuerdan que las dos condiciones que más contribuyen a la enfermedad cardiovascular son la hipertensión y la diabetes tipo 2. La obesidad está relacionada con la resistencia a la insulina, la HTA y la dislipemia. Un IMC elevado incrementa claramente el riesgo de HTA; cuando el IMC es mayor de 30 el porcentaje de hipertensos es el doble que entre los no obesos. Por eso, esta estratificación de los pacientes en función de su riesgo cardiovascular resulta útil no sólo para determinar el posicionamiento de la intervención terapéutica, sino que también nos sirve de guía para determinar el tratamiento a instaurar.

El riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular en el paciente hipertenso se modifica de forma sustancial con la presencia de otros factores de riesgo, por eso, es necesario abordarlo en todo su conjunto.

Tratamiento

En este línea, el beneficio del tratamiento farmacológico de la HTA en la reducción de la morbimortalidad cardiovascular está claramente demostrado. Además se observa que dicho tratamiento aporta más beneficios en ancianos que en adultos jóvenes con HTA en estadios 1 y 2. Con todo ello, los pacientes con enfermedad cardiovascular previa, prevención secundaria o con un alto riesgo cardiovascular son los que más se pueden beneficiar del tratamiento. Una vez instaurado, es necesario que el paciente acuda a visitas periódicas frecuentes para ajustar la posología hasta conseguir los objetivos de control marcados.

En este contexto, hay que considerar que cerca del 50% de los hipertensos va a requerir dos o más fármacos para poder controlar óptimamente sus cifras de presión arterial, porcentaje que aumenta en presencia de lesión de órganos diana, diabetes o enfermedad. A pesar de todo esto, el control de la HTA es insuficiente debido a varias razones; por un lado, el abordaje terapéutico y, por otro, el incumplimiento. Por eso, la decisión de elegir uno u otro grupo farmacológico será individualizada, dependiendo de la edad, el riesgo cardiovascular y las lesiones de órganos diana, entre otros aspectos. Además, en el hipertenso no controlado con la combinación de dos fármacos resulta más eficaz la triple combinación que aumentar las dosis de los dos fármacos ya utilizados. En estos casos, hay descartar siempre HTA secundaria.

Incumplimiento

La falta de síntomas también influye en el incumplimiento terapéutico, puesto que el paciente no percibe su gravedad. A esto hay que añadir el miedo a los efectos adversos, el despiste u olvido de las tomas, sobre todo por parte de las personas mayores. Por eso, es importante que exista una buena comunicación entre el médico y el paciente, utilizando siempre mensajes claros, interrogando sobre las posibles dificultades para el cumplimiento, traspasando el manejo de la enfermedad al paciente para lograr así una mayor adherencia al tratamiento. En esta tarea puede ayudar ofrecer información impresa, medios audiovisuales y tarjetas de control. Aunque esta cifra depende del medio, en torno al 35 % de los hipertensos son incumplidores y muchos de ellos son pacientes más bien jóvenes. Por eso, la colaboración del personal de enfermería es fundamental en estos casos y la farmacia comunitaria también tiene un papel importante en el seguimiento y control de los pacientes hipertensos.

Las consecuencias sanitarias que se derivan del incumplimiento son importantes, entre las que destaca la falta de eficacia del fármaco, que acaba provocando un aumento en las dosis o añadir uno nuevo y el aumento de la morbimortalidad con numerosos ingresos hospitalarios y eventos vasculares con el consiguiente incremento de los costes.

Prevención

Los especialistas creen que el tratamiento de la HTA es fundamental llevar a cabo una medicina preventiva. Las políticas de control del gasto en fármacos se vienen intensificando con las medidas para asegurar una prestación farmacéutica sostenible y las que mayoritariamente se están aplicando es la introducción de los medicamentos genéricos, los precios de referencia y la receta electrónica. Asimismo el desarrollo en el seguimiento de los enfermos crónicos y polimedicados también ha supuesto una importante medida de contención y racionalización del gasto. Hay que destacar que la receta electrónica ha supuesto un avance importante en la prescripción de los tratamientos antihipertensivos ya que permite y  favorece un consumo racional de los medicamentos ajustado a las necesidades de cada paciente, evitando almacenamientos innecesarios de los fármacos en los domicilios, con el consiguiente ahorro que eso supone. Además, permite a los facultativos comprobar y hacer un seguimiento del paciente sobre su medicación.

En conclusión, un buen cumplimiento supone un claro beneficio para la salud de los hipertensos. Cuando un hipertenso está bien controlado su riesgo de padecer eventos cardiovasculares graves y sus secuelas o de muerte prematura, es significativamente menor.  El fomento de la prevención cardiovascular en primaria es una de las cuestiones que hay que seguir mejorando y progresando.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores médicos de familia Manuel Abuín Rodríguez, Octavio Alejandro Dopico Pérez,  Ignacio Núñez Jiménez, Carmen Vázquez Salaño, José Manuel Villar Freire, María del Portal González Lorenzo, del Centro de Salud Narón; María Luisa Varela Mourenzá, María Jesús Corral Fernández-Peñaflor, María Jesús, María José  Torrón Miño, Francisco Freixeiro Caamaño y Eduardo Escrigas Galán, del Centro de Salud As Pontes, y Manuel  Pichel Pereira, Arsenio Alonso Estévez, Manuel  Bayón Meleiro, José Villanueva Montenegro y Jorge Llanos Cascaret, del Centro de Salud Virgen Peregrina.

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