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  • Domingo, 22 de Enero de 2017

La semaglutida controla el riesgo cardiovascular en diabéticos tipo 2

Esta es la conclusión del estudio SUSTAIN-6, publicado en The New England Journal of Medicine y cuyos resultados se han presentado en la pasada Reunión Anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD)

La semaglutida controla el riesgo cardiovascular en diabéticos tipo 2

En pacientes con diabetes tipo 2 en alto riesgo cardiovascular, la tasa de mortalidad cardiovascular, de infarto de miocardio e ictus no fatal es significativamente menor en los sujetos tratados con semaglutida, un análogo del péptido 1 similar al glucacón, si se compara con placebo, resultado que confirma la no inferioridad de este fármaco. Esta es la conclusión del estudio SUSTAIN-6, cuyo primer autor es Steven P. Marso, del Centro de Investigación Médica de Kansas, que se ha publicado en The New England Journal of Medicine y cuyos resultados se han presentado en la pasada Reunión Anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes, EASD en sus siglas inglesas, que se celebró recientemente en Múnich.

Las guías regulatorias especifican la necesidad de establecer la seguridad cardiovascular en las nuevas terapias par diabéticos tipo 2 con el objetivo de descartar un exceso de riesgo cardiovascular. Por eso, el equipo de investigadores que forman parte del estudio SUSTAIN-6 se centraron en analizar los efectos cardiovasculares de semaglutida, que tienen una vida media de cerca de una semana en este grupo de pacientes.

Grupos estudiados

De esta forma, asignaron a 3.297 pacientes con diabetes 2 con tratamiento estándar a recibir semaglutida en una dosis de 0,5 mg o 1,0 mg o placebo durante un periodo que abarcaba 104 semanas. El primer objetivo fue la mortalidad cardiovascular, infarto de miocardio e ictus no fatal. Se pensaba que la semaglutida podría no ser inferior al placebo en los objetivos terapéuticos marcados. De hecho, el margen de no inferioridad fue de 1,8 para  el limite superior de un 95% de intervalo de confianza.

Al comienzo del estudio, 2.735 pacientes, el 83%, tenía enfermedad cardiovascular establecidoa, enfermedad renal crónica o ambas entidades. El primer objetivo del estudio apareció en 108 de los 1.648 pacientes tratados con semaglutida, lo que supone el 6,6%, y en 146 de las 1649 pacientes del grupo placebo, porcentaje un poco superior, el 8,9%.

El infarto de miocardio no fatal se produjo en el 2,9% de los pacientes del grupo de semaglutida frente al 3,9% del grupo placebo. En cuanto al ictus no fatal, los porcentajes fueron del 1,6% y del 2,7%, respectivamente. En lo que sí coincidieron ambos grupos fue en la mortalidad cardiovascular.

Si embargo, cuando se analizan los datos de nefropatía diabética se puede ver que en el grupo de semaglutida era menor, cosa que no ocurría con las complicaciones oculares, como hemorragia del vítreo, ceguera o patologías que requería un agente intravitreo o fotocoagulación.

En líneas generales, la tasa de efectos adversos en el grupo de semaglutida fue menor y los pacientes que abandonaron el tratamiento lo hicieron principalmente por problemas gastrointestinales.

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