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  • Lunes, 27 de Marzo de 2017

El ejercicio puede aumentar el riesgo de infarto o muerte súbita

Por lo que todo deportista, aficionado o profesional, precisa una valoración médica, según los expertos

El ejercicio puede aumentar el riesgo de infarto o muerte súbita

“La actividad física es beneficiosa para la salud, pero, a su vez, el ejercicio puede aumentar el riesgo de infarto o muerte súbita, por lo que todo deportista, aficionado o profesional, precisa una valoración médica”, según ha comentado la Dra. Nieves Mula. En dicho informe deben recogerse datos como los antecedentes familiares de muerte súbita o enfermedad cardiovascular precoz, así como los antecedentes personales. Además, tienen que constar los resultados de la exploración física, la tensión arterial, el pulso y la auscultación cardiopulmonar. Los deportistas profesionales y de alto rendimiento pueden necesitar un electrocardiograma (ECG) y una prueba de esfuerzo para descartar miocardiopatías o el Síndrome de Brugada. “Es fundamental la valoración previa para educar al deportista y prevenir lesiones osteomusculares y accidentes cardiovasculares”, ha añadido la Dra. Mula.

¿Quién debe hacer esa valoración clínica? La Dra. Virginia Sánchez ha señalado que los deportistas deben ser valorados preferentemente por un médico especialista en Medicina del Deporte o por un cardiólogo con conocimientos específicos en este ámbito. Como ha recordado esta profesional sanitaria, el Consejo Superior de Deportes ha elaborado un ‘Protocolo mínimo de valoración inicial y posterior seguimiento médico-deportivo’, que recomienda la elaboración de una anamnesis que incluya los datos de filiación personal y el motivo de consulta, tanto si es un deportista aficionado o profesional.

La anamnesis debe hacer hincapié en el deporte que practica el paciente, la categoría, los logros deportivos, el periodo de la temporada, la edad de inicio del entrenamiento, los años de práctica deportiva, el número de días que entrena a la semana, y las horas de sueño o de descanso deportivo.

Como define Virginia Sánchez, la anamnesis general también debe incluir datos de los antecedentes de los familiares de primer grado, antecedentes personales de alergias, intervenciones quirúrgicas, tatuajes y/o piercing, junto con el calendario vacunal. En mujeres se añade la historia ginecológica (menarquia, regularidad menstrual antes de iniciar la práctica deportiva y después), características del ciclo menstrual, uso de anticonceptivos, embarazos y partos.

Respecto a la exploración física, se deben conocer datos como el peso mínimo actual, la talla, el IMC, el peso habitual y los cambios de peso recientes. La frecuencia cardiaca y la tensión arterial también deben ser registradas. “La auscultación pulmonar y cardiaca son aspectos imprescindibles para descartar la presencia de soplos en los cuatro focos cardiacos”, explica esta especialista. Los pulsos periféricos (carotideos, radiales, femorales y pedios) también deben explorarse.

La exploración cardiológica debe empezar por la historia clínica personal y familiar, con especial hincapié en los signos y síntomas guía de muerte súbita en deportistas jóvenes. A continuación, se debe realizar una auscultación meticulosa, palpación de pulsos arteriales, toma de frecuencia cardiaca y tensión arterial en ambos brazos, electrocardiograma basal con tira de ritmo en II, prueba de esfuerzo máxima con registro electrocardiográfico, con posibilidad de registro en papel de los trazados para posterior análisis si fuera necesario. El ecocardiograma doppler-color está previsto si existen antecedentes de muerte súbita en un familiar de primer grado. “Se ha de consultar con un cardiólogo si se evidencia una bradicardia sinusal severa, extrasistolia ventricular frecuente en el ECG basal o en la prueba de esfuerzo, historia de TPSV o de síncope”, ha comentado Virginia Sánchez.

Por su parte, José María Vilaseca ha puntualizado que los deportistas aficionados deben hacerse un chequeo médico “en función de la intensidad del deporte que van a realizar; por ejemplo, no sería necesario para la práctica del taichi o de la natación, y sí sería conveniente para deportes de competición como el fútbol o el baloncesto”. En el caso de los deportistas aficionados, sería suficiente hacer un chequeo básico con exploración física, analítica y ECG, mientras que los profesionales requieren un chequeo más exhaustivo que incluya una prueba de esfuerzo, etc.

En cuanto a las medidas preventivas, aparte del chequeo, el Dr. Vilaseca ha señalado que “es conveniente detenerse cuando la frecuencia cardiaca es excesiva”. Otra medida útil es instalar desfibriladores en los recintos deportivos (campos de fútbol, polideportivos, etc.).

En la misma línea, el Dr. Carlos Yagüe ha indicado que “para realizar un correcto seguimiento de los deportistas”, se les debe realizar una analítica general, con ECG y pruebas de esfuerzo, pruebas cardiacas y RX tórax. “Sería recomendable hacerse un chequeo médico antes de comenzar una prueba deportiva, en función del deporte y el nivel de riesgo. Para evitar riesgos, las principales medidas preventivas son la medición de la frecuencia cardiaca y la tensión arterial, así como una buena preparación muscular”.

En general, “tanto el deportista aficionado como el profesional necesitan una valoración médica antes de iniciar su actividad física con el objetivo de prevenir lesiones o un deterioro de la salud”, ha explicado la Dra. María Teresa Julián. Los objetivos de una valoración médica inicial incluyen determinar el estado de salud general, realizar una historia clínica completa y un examen físico prestando atención a la exploración cardiovascular, detectar condiciones que predispongan a sufrir lesiones o enfermedades, realizar estudios como ECG o analítica.

Para disminuir el riesgo de tener un accidente cardiovascular durante la práctica de ejercicio, según la Dra. Julián, se deben cumplir las recomendaciones sobre cómo hacer ejercicio de modo saludable, obtener información de la condición física de la persona e identificar si tiene algún factor de riesgo.

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