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  • Lunes, 24 de Abril de 2017

Las farmacias son fundamentales para la prevención y control de la enfermedad cardiovascular

Los farmacéuticos suelen ser personal sanitario accesible que goza de la confianza del paciente

Las farmacias son fundamentales para la prevención y control de la enfermedad cardiovascular

Diversos profesionales sanitarios han analizado el papel que desempeñan las farmacias y los farmacéuticos de oficina en la atención al paciente cardiovascular. Al ser puntos de información para los ciudadanos, los expertos se han planteado la necesidad de que reciban más formación especializada. El Dr. Sergio Aban, de Albacete, ha destacado que los ciudadanos tienen un “fácil acceso a las farmacias”, y ha indicado que los farmacéuticos “suelen gozar de la total confianza del paciente”. Estas circunstancias hacen fundamental la actuación de este personal sanitario en el campo de la prevención y control de la enfermedad cardiovascular.

“Existen múltiples trabajos que han evaluado la eficacia de la intervención por parte de los farmacéuticos en la ayuda del control de los factores de riesgo cardiovascular, con resultados positivos que demuestran ampliamente los beneficios de estas actuaciones en los pacientes”, según ha dicho Sergio Aban. En su opinión, el papel de los farmacéuticos se podría resumir en tres puntos. El primero estaría en el ámbito de la intervención educativa, ya que refuerzan los mensajes y ayudan al control de los distintos factores de riesgo con recomendaciones sobre cambios de estilo de vida, fomento de hábitos saludables con dieta baja en grasas y ejercicio para control del peso. Además, pueden insistir en el abandono del tabaquismo, ayudan al control de la hipertensión arterial y el colesterol al localizar pacientes que se encuentren fuera del objetivo terapéutico y pueden ayudar a optimizar su tratamiento.

Un segundo punto de actuación consistiría en un adecuado asesoramiento farmacéutico en el uso correcto de la medicación cardiovascular, en muchos casos crónica, vigilando la adherencia, evitando dosificaciones y administraciones inapropiadas e identificando los posibles efectos adversos más frecuentes para tomar medidas al respecto derivando en los casos necesarios al especialista. Por último, el tercer ámbito de actuación implicaría conocer las generalidades de la enfermedad cardiovascular con el fin de detectar precozmente síntomas o posibles descompensaciones de la misma, y de esta forma poder recomendar a los pacientes que acudan a consulta médica.

Para llegar a conseguir todo esto, el Dr. Aban considera necesario que el farmacéutico reciba formación especializada a través de distintos canales (talleres presenciales, cursos por Internet, contacto farmacéutico-especialista) que le permitan adquirir un adecuado conocimiento de la enfermedad cardiovascular y con ello favorecer la implicación, interacción y colaboración entre los distintos profesionales de la salud de cara a poder consultar y resolver problemas en este tipo de pacientes.

Detección precoz y asesoramiento

En la misma línea se ha mostrado Milko Torres de Castro, profesional sanitario de Sevilla, quien ha indicado que “en factores de riesgo cardiovascular, como son la hipertensión arterial, la obesidad, e incluso la diabetes mellitus, el farmacéutico podría desempeñar un papel muy importante tanto en detección precoz como en asesoramiento de la enfermedad cardiovascular”. Para optimizar los resultados, este especialista ha señalado que “sería muy importante darles a los profesionales de la Farmacia la formación adecuada, al margen de las guías de actuación existentes, así como organizar reuniones conjuntas con los centros de salud de referencia, para no solo detectar, sino asesorar al paciente debutante en la enfermedad o aquel ya controlado. Además, se podrían establecer de forma conjunta pautas en el tratamiento”.

Asimismo, Nuria María Esquinas ha considerado que “los farmacéuticos y las farmacias desempeñan un papel importante en la cadena formada por el médico, el paciente y el tratamiento”. “Creo que en el paciente cardiovascular están muy pocos formados, en general, a nivel de objetivos saludables tensionales, objetivos referentes a las dislipemias y, sobre todo, interacciones y efectos secundarios farmacológicos. En ocasiones alertan al paciente sobre los efectos secundarios que atribuyen a un determinado fármaco, y no resulta ser ese fármaco, o bien recomiendan algún medicamento que sí interacciona con su tratamiento de base”.

“El paciente crónico tiene mucha adhesión a su médico y a su farmacéutico, y deberíamos tener criterios de atención, información al paciente, medidas higiénico-dietéticas y formación terapéutica común en muchos puntos para no confundir y atender en todas las esferas al paciente crónico que ya de por sí es de difícil manejo”, ha dicho la Dra. Esquinas.

Costes adicionales en las farmacias

Por su parte, el Dr. Manuel Torres ha recalcado que “para conseguir información especializada, los pacientes deben acudir a los centros de salud, sobre todo Enfermería”, y ha concretado que “los profesionales farmacéuticos deben ayudar a prevenir las enfermedades cardiovasculares únicamente fomentando hábitos de vida saludable entre sus usuarios, orientándolos y aconsejándolos. Solo deben influir en los hábitos modificables que convierten a las personas en individuos de bajo riesgo”. Este profesional sanitario ha recordado que “para realizar controles de glucosa, colesterol y tensión, las farmacias suelen aplicar costes adicionales a sus pacientes, que en una gran mayoría son pensionistas que no están dispuestos a asumir este gasto extra”.

Finalmente, la Dra. Ruth Martín de Diego ha comentado que “las farmacias son fundamentales en la toma de la tensión arterial, sobre todo ante una urgencia”. En su opinión, los profesionales de la Farmacia deberían recibir más formación “para la concienciación de la sociedad en lo que a factores de riesgo cardiovascular se refiere”.

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