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  • Martes, 24 de Enero de 2017

Es posible detectar los pacientes oncológicos con alta probabilidad de sufrir tromboembolismo venoso

Así se desprende del estudio Oncothromb, que ha presentado sus resultados tras seis meses de seguimiento en el marco del Congreso de la SEOM 2016

Es posible detectar los pacientes oncológicos con alta probabilidad de sufrir tromboembolismo venoso

El estudio Oncothromb ha presentado sus resultados tras seis meses de seguimiento en el marco del Congreso de la SEOM 2016, que se ha celebrado en Madrid. Se trata de un análisis prospectivo y multicéntrico en el que participan 406 pacientes con diferentes tumores (pulmón, esófago, estómago, páncreas y colon), que reciben quimioterapia ambulatoria y que serán seguidos durante dieciocho meses. Su principal conclusión es que se puede detectar al 80 por ciento de las personas con cáncer en tratamiento con quimioterapia que sufrirán una trombosis venosa o un embolismo pulmonar. Para predecir el riesgo se utilizó un producto comercializado por el laboratorio farmacéutico Ferrer bajo la marca Thrombo inCode.

El estudio ha sido coordinado por el Grupo de Trabajo de Trombosis y Cáncer de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM); ha estado dirigido por el Dr. Andrés Muñoz.

La herramienta TiC-Oncología de Ferrer integra marcadores genéticos y datos clínicos del paciente, que combina en un algoritmo para calcular el riesgo de tromboembolismo venoso. Se trata de una prueba genética que se realiza a través de muestra de sangre o de saliva.

Los resultados publicados en el congreso han demostrado que este test detecta al 80 por ciento de los pacientes oncológicos que sufrirán una trombosis venosa o un embolismo pulmonar tras recibir quimioterapia. Estos resultados suponen un gran avance, ya que los métodos actuales identifican, según el estudio, sólo al veinte por ciento de los casos.

En opinión de los especialistas, identificar a los pacientes oncológicos con elevado riesgo de desarrollar una trombosis venosa o un embolismo pulmonar es fundamental, ya que se trata de dos de las principales causas de muerte en este colectivo.

Las directrices de las diferentes sociedades médicas oncológicas, entre ellas la SEOM, recomiendan administrar profilaxis antitrombótica a los pacientes identificados como de riesgo alto para desarrollar un tromboembolismo venoso.

En estudios científicos anteriores, como el GAIT, se demuestra que la genética contribuye en un 60 por ciento en el desarrollo de los eventos tromboembólicos venosos. Por ello, la genética, junto a las pruebas analíticas, es clave a la hora de identificar a la población de alto riesgo. Thrombo inCode ya había demostrado una alta sensibilidad diagnóstica (del 80 por ciento), en la identificación de los pacientes con alto riesgo de sufrir un evento tromboembólico en la población general. Con  los resultados presentados ahora demuestra también una gran utilidad clínica en los pacientes oncológicos.

Además de ayudarnos a identificar a los pacientes con cáncer en riesgo de sufrir tromboembolismo venoso, el test puede ayudarnos a identificar a otros pacientes en riesgo al exponerse a las siguientes situaciones clínicas: tratamientos hormonales como el uso de anticonceptivos hormonales; embarazo y puerperio; e infertilidad: la trombofilia puede provocar fallos de implantación y/o abortos de repetición.

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