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  • Lunes, 24 de Abril de 2017

“Debería alcanzarse entre los diferentes partidos un Pacto de Estado por la Sanidad y la innovación”

El presidente de la Asociación Española de Bioempresas (ASEBIO), Jordi Martí, ha concedido una entrevista a EL MÉDICO 

“Debería alcanzarse entre los diferentes partidos un Pacto de Estado por la Sanidad y la innovación”

La Asociación Española de Bioempresas (ASEBIO) agrupa a empresas, asociaciones, fundaciones, universidades, centros tecnológicos y de investigación que desarrollan sus actividades de manera directa o indirecta en relación con la Biotecnología en España. Su presidente, Jordi Martí, analiza para EL MÉDICO los principales avances, la situación actual y los retos futuros a los que se enfrenta este sector.

¿Cuál es la situación actual de las empresas españolas de Biotecnología?

Es un sector claramente joven, porque la Biotecnología como ciencia se consolidó a principios de los 80 en EEUU. En España ha llegado un poco más tarde. Ahora tenemos una cierta variabilidad en el tipo de empresas, unas son pequeñas o son grupos de investigación con problemas de financiación y de recursos, que representarían el 80 por ciento del total. Por otra parte, están las compañías más grandes, que pueden ser filiales de multinacionales y que no tienen problemas de financiación, pero sí de acceso al mercado. Como patronal, entre nuestros principales retos está afrontar esta diversidad en cuanto al tipo de compañías.

¿En este sector se nota el final de la crisis económica?

Estamos viendo ciertos brotes verdes, sobre todo en el ámbito de la financiación y los recursos. Lo hemos visto, por ejemplo, en Biospain, donde han estado representados 45 fondos de capital riesgo de once países. Realmente vemos un interés por la innovación y por las compañías españolas. Espero que en esta nueva etapa tengamos oportunidad de mejorar la situación, sobre todo desde el punto de vista de la financiación y la atracción de recursos.

¿Qué demanda la asociación a la nueva ministra de Sanidad?

Le pido que seamos capaces de poner la innovación en la agenda, y que facilitemos que llegue cuanto antes al paciente de forma equitativa, y no como ocurre ahora, que depende del código postal.

¿A qué retos se enfrenta en los próximos años? ¿y a largo plazo?

Tenemos que desarrollar una labor pedagógica para explicar que la innovación va asociada al riesgo y es un sector de ciclo largo. Un producto puede tardar en llegar al mercado casi 15 años, con una inversión muy elevada, sobre todo en las fases clínicas, y con un riesgo importante, porque muy pocos productos llegan hasta el final. Ahora estamos viendo la eclosión de los biosimilares, como anteriormente aparecieron los genéricos. En el momento en el que la compañía innovadora pierde la patente, le queda la contribución social de aportar un beneficio a un precio menor. Para que este ciclo virtuoso siga existiendo, tenemos que seguir valorando la innovación, porque de lo contrario las compañías acabarán tomando el camino más fácil, que es copiar. La gran fortuna que tienen las compañías a nivel global es que muchos países apuestan por la innovación. Otro problema es el del acceso al mercado. Por eso es tan importante incorporar la innovación a la agenda. En España falta una cultura de medir, y de lo que medimos falta transparencia. Debemos tener muy clara la visión estratégica de lo que estamos midiendo. Básicamente lo que medimos es el gasto, y no los resultados en salud, por lo que tenemos una visión desvirtuada de la innovación. Al medir y comparar resultados, podemos mejorar si nos fijamos en quienes lo hacen mejor.

¿Cómo se plantean desde Asebio las estrategias a largo plazo?

La innovación es de ciclo largo, mientras que la política tiene un plazo corto. Ahora tenemos la oportunidad de conseguir un pacto político por la Sanidad y por la innovación que alcance un plazo mayor.

Antes de verano ASEBIO presentaba su informe anual, y se puso de manifiesto el bajo nivel de inversión pública en I+D+i, ¿qué porcentaje del PIB considera que sería el adecuado? ¿En qué nivel las administraciones sanitarias públicas están involucradas en las oportunidades que ofrece el sector de la Biotecnología?

Insisto en la versión estratégica. Si la innovación está en la agenda política, debemos hacerla más inmune a los ciclos de recesión. De entrada, lo más fácil es recortar en inversión, y supone una pérdida de lo ya avanzado.

¿Qué comunidades autónomas son más sensibles a la innovación?

Galicia, País Vasco y Cataluña tienen estrategias de innovación a largo plazo. También se han unido Andalucía o Madrid. La Medicina del siglo XXI ya es de precisión, y tenemos ciertas carencias, por ejemplo, en la formación universitaria de los profesionales. También la compra pública se ha quedado anclada en una Medicina anticuada del paciente agudo, pero no del crónico, sin adaptarse al empoderamiento del paciente.

¿Los riesgos compartidos o la toma de decisiones por resultados pueden incorporarse al sector de la Biotecnología?

Sí, pero con matices. Depende de cómo se midan los resultados, si son objetivables o subjetivos. Si se trata de un parámetro biológico, entonces es muy fácil. Se trata de aplicar modelos innovadores que incluyan la proactividad tanto por parte de la Administración como de las compañías. A la hora de medir, no sabemos cuántos pacientes hay, porque los datos se dividen en 17 comunidades autónomas. Solo sabemos el gasto global. También hay que cambiar la formación de los profesionales, los procesos asistenciales o la forma de comprar, que se han quedado muy anticuados. Italia es un país que tiene un gran número de acuerdos innovadores, sobre todo porque tiene buenos registros. No tiene sentido tener un precio para todos los pacientes, habrá que basarse en los resultados por salud. Ahora sabemos que los fármacos nuevos están destinados a pacientes con perfiles muy concretos, en función de los biomarcadores.

¿Es competitiva la Biotecnología española en el ámbito internacional? ¿Cómo está con respecto a países de nuestro entorno? ¿Qué debemos ‘copiar’ de ellos?

Las compañías buscamos la calidad en las fases tempranas de la investigación. Si somos capaces de dar esa calidad, incrementará el índice de opinión favorable y la participación en las fases tempranas. También ha mejorado la competitividad gracias a las diferentes partes regulatorias al hacer más ágiles los procesos en los ensayos clínicos. En general, el incremento que hemos tenido de participación en fases tempranas y en visión de calidad, sobre todo en algunas especialidades, ha sido muy importante.

¿Crece el número de empresas dedicadas a la Biotech en España, decrece o se mantiene estable?

Según los datos de nuestro informe, el número de empresas usuarias de Biotecnología ha decrecido en 2014 un 3,14 por ciento hasta las 2.742, mientras que las que se dedican exclusivamente a la Biotecnología han aumentado un 13,36 por ciento hasta las 628. Para nosotros es más importante tener una masa empresarial consistente que tener muchas empresas pequeñas. Por ello, animamos a las empresas a que se fusionen o firmen alianzas para afrontar la actual situación económica.

¿Qué destacaría de la cartera de proyectos de Biotecnología sanitaria en España?

La Oncohematología supone la parte más importante de desarrollo de moléculas y productos biotech innovadores. Otras áreas destacadas son la del Sistema Nervioso Central y la de enfermedades autoinmunes inflamatorias. A partir del conocimiento de la biología molecular y el genoma, las compañías buscan productos dirigidos a enfermedades graves y necesidades no cubiertas, como el melanoma, la enfermedad de Crohn, etc.  El conocimiento de la Medicina hará cambiar el abordaje del cáncer en los hospitales, que ya no se dividirá en función del órgano afectado (pulmón, mama, etc.) sino de la diana terapéutica. Otro de los grandes retos es la combinación de fármacos. En una enfermedad puede haber fármacos diferentes para cada una de las dianas. Esto supone un gran reto a todos los niveles, como el desarrollo, la compra, medición de resultados en salud, etc. De hecho, este cambio ya lo estamos viviendo.

¿Los profesionales sanitarios están preparados para ese cambio?

Vivimos en un mundo en el que es imposible abarcar toda la información que tenemos, y a la velocidad que nos llega. Es importante que el médico esté formado, y se necesita adaptar los procesos de cada enfermedad para hacerlos más eficientes. El mieloma, por ejemplo, ha pasado a ser prácticamente una enfermedad crónica. El paciente con esta patología pasa muy poco tiempo en el hospital, ya que puede estar en su casa, pero todos los fármacos están en el hospital. Modificar esta circunstancia puede suponer alcanzar una mayor eficiencia y contribuir al ahorro económico del sistema.

Los pacientes, a través de diversas asociaciones, han pedido tener una participación activa en las políticas de salud y en el sistema sanitario. ¿De qué manera se involucran o pueden hacerlo en el ámbito de la Biotecnología?

El empoderamiento y la formación del paciente son otros de los retos que tenemos. Debemos decidir en qué participa el paciente, porque tampoco es necesario que esté en todo el proceso, pero debemos definir su función. El paciente individual participará conjuntamente con el médico, pero hay que definir dónde puede decidir el paciente representado, el paciente experto y el que pertenece a una asociación.

Recientemente los médicos de Atención Primaria han reconocido que no están bien formados en cuanto a los medicamentos biotecnológicos, biosimilares, etc. ¿cuál es su opinión al respecto? ¿cree que en general falta formación en el colectivo sanitario?

El médico no está suficientemente formado, y se enfrenta a un paciente que se informa a través del doctor Google. Se junta el hambre con las ganas de comer. La Medicina ya no se comprende en compartimentos estanco (hospital y Atención Primaria), porque hay muchas enfermedades graves que se tratan fuera del hospital. La visión transversal del proceso continuo en una enfermedad es absolutamente crítica, y se ha de determinar muy bien el papel que tienen los diferentes profesionales de la salud: médico de Primaria, médico especialista, profesional de Enfermería, farmacéutico de Atención Primaria, farmacéutico de hospital, etc. La visión del proceso de la enfermedad debe ser muy clara para saber qué función tiene cada uno de ellos.  Para conseguirlo, es necesaria la formación y también definir los procesos que faciliten esta coordinación y atención continuada del paciente. En este sentido, es importante disponer de una historia clínica compartida y una coordinación entre los diferentes especialistas. Hay mucha labor por hacer, porque la Medicina ha cambiado mucho.

¿Qué conclusiones se han obtenido del último congreso Biospain celebrado en Bilbao?

Creo que tenemos que apostar por la calidad. Como visión estratégica no podemos pensar que el número de asistentes nos va a llevar al éxito. Las cuotas de inscripción son bajas comparadas con otros congresos, pero a medio plazo lo que nos va a hacer triunfar es la calidad. En una junta directiva celebrada después del congreso analizamos la evolución que hemos tenido respecto a los asistentes, el número de sesiones, stands, asistencia o fondos de capital extranjero. Estos datos nos dan una clara visión de hacia dónde vamos y dónde tenemos que apostar para mejorar la calidad en las próximas ediciones. Estamos satisfechos desde el punto de vista de la organización, y por el soporte que tuvimos del Gobierno Vasco para celebrar el congreso Biospain en Bilbao. Ahora estamos viendo el interés de otras regiones para celebrar el encuentro, porque creemos que uno de los factores de éxito es que el lugar donde se celebre crea que le puede aportar valor. En definitiva, la lectura que hacemos es positiva y tenemos la voluntad de seguir mejorando en el futuro.

¿Qué otras actividades se realizan en la asociación?

Hemos participado recientemente en Biolatam, un encuentro organizado en San Juan de Puerto Rico, con el objetivo de facilitar el acceso a Latinoamérica, uno de los mercados con mayor crecimiento en el sector de las ciencias de la vida. Entre otros temas, se han abordado la salud digital, la biodiversidad, las enfermedades tropicales y la producción farmacéutica. La finalidad es fomentar la colaboración entre compañías latinoamericanas y del resto del mundo para generar nuevas oportunidades de negocio.

Menos empresas, más facturación y más empleo

El informe anual de la Asociación Española de Bioempresas (ASEBIO) correspondiente a 2015 destaca el creciente peso de la facturación de las empresas del sector de la Biotecnología en el Producto Interior Bruto (PIB) español, que en 2014 alcanzó el 10,35 por ciento (en 2008 suponía el 2,98 por ciento). La facturación de las empresas estrictamente biotech representa el 0,73 por ciento del PIB.

El empleo, que ha crecido un 2,91 por ciento, alcanza a 177.973 trabajadores en 2014. Destaca el aumento de la cifra de negocios del sector, que alcanzó los 107.788 millones de euros en 2014, el 13,28 por ciento más respecto al año anterior, según datos de 2014 del módulo de Biotecnología de la Encuesta sobre Innovación Tecnológica en las empresas del Instituto Nacional de Estadística recogidos en el Informe ASEBIO 2015.

En relación a la cifra de negocios, un 51,55 por ciento del total se atribuye a las empresas que consideran que la Biotecnología es una línea de negocio secundaria, mientras que un 41,40 por ciento es generado por empresas donde la Biotecnología supone una herramienta necesaria para la producción y el 7,04 por ciento restante tiene que ver con las empresas estrictamente biotecnológicas.

El número de empresas que realizan actividades relacionadas con la Biotecnología descendió el 3,14 por ciento hasta las 2.742 en 2014. De ellas, 628 empresas han desarrollado la Biotecnología como actividad principal y/o exclusiva, que contabilizan una subida del 13,36 por ciento respecto al año anterior. En estas empresas, el empleo cae el 6,90 por ciento y la facturación sube el 6,75 por ciento hasta los 7.591 millones de euros. Finalmente, la inversión interna privada en I+D en Biotecnología se recupera tras dos años de caída. La cifra ascendió a 533,8 millones de euros en 2014, un 3,75 por ciento más que el año anterior.

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