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  • Sábado, 19 de Agosto de 2017

“La Psiquiatría no puede permanecer ajena a las dificultades psicosociales y a la crisis socioeconómica”

Julio Bobes García, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, ha concedido una entrevista a EL MÉDICO

“La Psiquiatría no puede permanecer ajena a las dificultades psicosociales y a la crisis socioeconómica”

Julio Bobes García acaba de llegar a la presidencia de la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP) y explica a EL MÉDICO que entre sus objetivos prioritarios se encuentra la formación, tanto de los especialistas en formación como la de los ya formados. Está satisfecho con el tronco de Psiquiatría, puesto que es uno de los tres primeros que han aprobado la parte troncal, junto con Imagen y Cirugía Vascular.

¿Cuáles son los objetivos principales que tiene propuestos la Junta Directiva de la SEP?

Nuestros objetivos están vinculados al marco temporal de la Junta Directiva que se ocupará del liderazgo durante los próximos cuatro años. Los objetivos estratégicos siguen vinculados a la formación de los MIR y al desarrollo profesional continuo de los psiquiatras de cara a afrontar las recertificaciones de los profesionales. Así, en relación con los MIR acabamos de examinar la propuesta de Formación Troncal, tanto de la Psiquiatría de adultos como de la nueva especialidad Psiquiatría del Niño y del Adolescente. Además, continuamos manteniendo las 40 becas MIR para estancias de 3 meses en centros extranjeros de máximo prestigio.

¿Cómo se articulan los programas de formación?

La armonización de la docencia se consigue con la rotación de los mismos, procurando combinar vanguardia, fruto en gran medida de la investigación que se realiza en España, e innovación con los temas básicos. No se puede obviar que el Instituto de Salud Carlos III cuenta con una de las nueve áreas dedicadas a la Salud Mental; el CIBERSAM.

¿Hay diferencia entre los dirigidos a especialistas en formación y los especialistas ya formados?

Es uno de los retos de estos próximos cuatro años: destinar más enfoque al programa joven, en colaboración con la Sociedad Española de Residentes de Psiquiatría (SERP). Con respecto a los profesionales que ya ejercen como especialistas, les vamos a ampliar e intensificar la formación acreditada de cara a la recertificación de la profesión. El Congreso Nacional de Psiquiatría, que en los próximos cuatro años se celebrará en Barcelona, Granada, Bilbao y Oviedo, sigue siendo uno de los productos estrella de la SEP, reunión que convoca en torno a mil quinientos profesionales.

En el tema de la troncalidad, ¿cómo está su especialidad?

Podría afirmar que muy bien. El tronco de Psiquiatría es uno de los tres primeros que han aprobado la parte troncal, junto con Imagen y Cirugía Vascular. Antes de fin de año acabaremos de construir las competencias específicas y el nuevo sistema de evaluación continua.

Estos planes, ¿están en consonancia con los establecidos en los países europeos de nuestro entorno?

Están en consonancia con la planificación anglosajona, y la duración del tiempo de formación se extenderá a cinco años de duración teniendo en cuenta la mayor formación en Psiquiatría del niño y del adolescente, y al enorme incremento de conocimientos que han surgido de las ayudas a la investigación en la Década del Cerebro.

¿Cuáles son las patologías que más les preocupan?

Si nos fijamos en la elevada prevalencia, se puede decir que los trastornos de ansiedad y los trastornos depresivos. En función de la gravedad y del impacto psicosocial y económico son las personas afectas de trastorno mental grave, como la  esquizofrenia, el trastorno bipolar y las demencias.

¿Cuáles son las que más han aumentado en los últimos años?

Sin duda alguna, el proceso de crisis socioeconómica que nos continua afectando ha generado mucho malestar mental y trastornos adaptativos.

¿Cómo influye el condicionamiento biológico?

El patrimonio biológico influye sustancialmente tanto si goza de un buen estado de salud como cuando está deteriorado o no se ha desarrollado desde el punto de vista de la potencialidad genética.

Y, ¿el social?

Las influencias psicosociales ejercen y condicionan la patoplasticidad de forma permanente, incluso sobre el patrimonio genético.

¿Cuál es la salud de la SEP?

Puede considerarse buena o muy buena si se compara con el pasado o con otras especialidades que están soportadas por neurociencia. Nuestra revista de impacto que recoge una parte de la neurociencia que se produce en investigación está la novena entre las revistas españolas  con factor de impacto.

¿Está en crisis su especialidad?

Es posible que esté presentando una situación similar a la del país. La Psiquiatría es una especialidad médica que no puede permanecer ajena a las dificultades psicosociales de los pacientes y a la crisis socioeconómica, por tanto es inevitable que se vea envuelta en la crisis ambiental. No podemos obviar que desde 2005 esperamos por la aplicación de la Estrategia Europea de Salud Mental, con todo su compromiso económico.

¿Con qué especialidades tienen más relación?

Sin duda con Medicina Familiar y Comunitaria y con las otras especialidades que se ocupan del cerebro.

¿Qué papel tiene FACME en esta relación?

El papel es esencial y cada vez el reto es más amplio.

¿Cuál es la participación de la SEP en los foros internacionales?

La SEP en los foros mundiales está muy bien apreciada y reconocida, sobre todo por nuestra influencia en Latinoamérica y en la Sociedad Americana de Psiquiatría.

¿Participa en reuniones conjuntas con las sociedades de los países de nuestro entorno?

Participa a nivel europeo hasta el punto en que, en estos momentos, el presidente de la Junta de Sociedades Nacionales de Psiquiatría es un psiquiatra español, el Dr. Martín Carrasco, y en el Comité Ejecutivo de la misma Asociación Europea de Psiquiatría hay otra psiquiatra española, la profesora García-Portilla.

¿Disponemos del suficiente número de psiquiatras en nuestro país?

Es difícil responder dado que no disponemos todavía de un registro nacional y, sobre todo, porque en los últimos años han emigrado “a cientos” psiquiatras hacia el centro y norte de Europa. Se estima que formamos algo menos de la demanda pública y privada de especialistas en Psiquiatría.

¿Cuál es el nivel de la investigación de la Psiquiatría española?

Sin duda, puede clasificarse como bueno, a pesar de la disminución de fondos públicos habida en el periodo de crisis socioeconómica. La creación de institutos y las redes han sido productos clave para trabajar en proyectos multicéntricos y de forma consorciada. Los CIBER, al menos en Salud Mental, han sido fórmulas potenciadoras de la efectividad de los diferentes grupos de investigación, incluso muy facilitadores del trabajo con otras redes europeas. La investigación en Psiquiatría en España ha mejorado espectacularmente en la Década del Cerebro y, sobre todo, en los últimos quince años.

¿Qué logros se han conseguido en estos años?

Entre otros retos se ha conseguido mejorar sustancialmente el trabajo en red, la participación en estudios europeos, el factor de impacto y superar los fondos europeos que recibimos frente a los costes que aportamos a la investigación. En definitiva, en Salud Mental y Psiquiatría los desarrollos en investigación que se han producido en los últimos quince años han generado una red excelente que está en los primeros puestos de los CIBER

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