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  • Jueves, 08 de Diciembre de 2016

Las alteraciones en sangre de los niveles de los fármacos inmunosupresores ponen en riesgo el éxito a largo plazo del trasplante

Más de 200 especialistas nacionales y extranjeros se dan cita en Madrid en la 5ª edición de la Reunión Detecta, organizada por Astellas Pharma y con el aval de la Sociedad Española de Trasplantes

Las oscilaciones en los niveles de inmunosupresores tienen como consecuencia el control no efectivo del sistema inmune de la persona trasplantada

Las alteraciones en sangre de los niveles de los fármacos inmunosupresores ponen en riesgo el éxito a largo plazo del trasplante

En los últimos años, diversos estudios han constatado que uno de los factores que influyen en el éxito de un trasplante a medio y largo plazo es controlar la variabilidad de la exposición al fármaco inmunosupresor que recibe la persona trasplantada con el fin de que no rechace el órgano injertado.

Por ello, el impacto de la variabilidad de los niveles de exposición a los fármacos inmunosupresores en las personas trasplantadas ha sido debatido en profundidad, junto a otros temas relacionados con el rechazo en el trasplante de órganos (renal, hepático, cardiaco y pulmonar), por los más de 200 especialistas nacionales y extranjeros que se han reunido hoy en Madrid con motivo de la ‘5ª Reunión Detecta. Rechazo Humoral 2016. Inmunosupresión efectiva: nuevos marcadores’, organizada por Astellas Pharma y que cuenta con el aval de la Sociedad Española de Trasplantes.

Para el doctor Manuel Arias, Catedrático Emérito de Nefrología de la Universidad de Cantabria y del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (Santander) y coordinador de la Reunión Detecta, hay que tener en cuenta la variabilidad, además de otros factores de riesgo ya conocidos, para que la supervivencia de los injertos sea lo más larga posible.

“Si la relación entre la dosis del fármaco y sus niveles en sangre no es mantenida, surge el riesgo de que se pueda desarrollar un rechazo humoral subclínico”, explica. Porque esta variabilidad tiene como consecuencia el control no efectivo del sistema inmune y fundamentalmente sobre los linfocitos B, que son los productores de anticuerpos. El efecto es la aparición de más anticuerpos anti-HLA y, con ello, es más probable el rechazo del órgano trasplantado.

Para el doctor Arias, “el régimen inmunosupresor más efectivo en la actualidad consiste en tacrolimus, micofenolato y prednisona que ha permitido alargar la supervivencia de los pacientes con menos efectos secundarios. En cualquier caso, si el receptor no toma el medicamento inmunosupresor adecuado y en la dosis correcta el sistema inmune genera una respuesta de rechazo hacia el órgano trasplantado”.

Causas de la variabilidad

La variabilidad en los niveles de los inmunosupresores puede tener distintas causas. Según el Dr. Dirk Kuypers, director del departamento de Nefrología y del programa de trasplante renal en el Hospital Universitario Leuven (Bélgica) e invitado a la Reunión Detecta, hay algunas causas bastante bien conocidas en la práctica clínica: la ingesta de alimentos, trastornos gastrointestinales e interacciones con otros medicamentos. Pero otras están menos estudiadas como la formulación de fármaco, la sustitución por genéricos o factores genéticos de la persona. Aunque la más importante de todas es la no adherencia al tratamiento.

El Dr. Arias al respecto afirma que “por un lado, puede ser consecuencia de la dosis real ingerida, es decir, que esta no sea suficiente debido a la falta de adherencia por parte del paciente y, por otro, a la minimización de la inmunosupresión por parte de los especialistas en un intento de disminuir sus efectos secundarios”.

Además explica que los propios medicamentos inmunosupresores tienen un margen terapéutico estrecho. “El paciente puede exponerse a sufrir un rechazo si no toma la medicación a tiempo o se salta las dosis, o bien ser más propenso a tener infecciones o que aparezcan tumores si toma el fármaco antes de tiempo o más dosis de la debida”.

No obstante, los especialistas recuerdan que no hay que olvidar que cada paciente es único y el tratamiento inmunosupresor debe ser individualizado y seguido constantemente por el médico para poder advertir a tiempo estas oscilaciones en los niveles de los inmunosupresores y poder ajustarlo.

Una medida que es también apoyada a nivel internacional, tal y como ha manifestado el Dr. Kuypers, para quien los resultados adversos asociados a una alta variabilidad de los fármacos inmunosupresores debe conllevar la aplicación de medidas en el seguimiento de los pacientes trasplantados para detectar su existencia y poder llevar a cabo intervenciones individualizadas para cada paciente con el fin de evitar el rechazo del injerto.

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