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  • Martes, 27 de Junio de 2017

ESTUDIO OBSERVACIONAL DE UCB

Solo el 6,6% de mayores de 50 años inicia tratamiento para la osteoporosis al año de la primera fractura

Solo el 6,6% de mayores de 50 años inicia tratamiento para la osteoporosis al año de la primera fractura

Un análisis exhaustivo de una base de datos de la práctica clínica real ha evaluado la tasa de inicio del tratamiento de la osteoporosis en el primer año después de que el paciente hubiera sufrido una primera fractura. Este estudio observacional, realizado sobre pacientes suecos, mostró que solo el 6,6% de las personas que no habían recibido un tratamiento previo para la osteoporosis, lo iniciaron tras la fractura. Este análisis, realizado por Quantify Research y patrocinado por UCB, ha sido presentado en el marco del Congreso Europeo Anual de Reumatología, EULAR 2017 que se ha celebrado en Madrid.

En el estudio mencionado, principalmente descriptivo, se identificaron a 258.827 pacientes no tratados previamente de osteoporosis (≥ 50 años) que habían sufrido una primera fractura de cualquier tipo entre 2006 y 2012. A partir de ahí, se realizó un seguimiento de los pacientes para evaluar las tasas de tratamiento de la osteoporosis en un año desde la primera fractura y hasta el inicio del tratamiento.

La cifra resultante: 6,6% está significativamente por debajo del objetivo nacional sueco del 30% de instauración del tratamiento de la osteoporosis después de una primera fractura y también por debajo del indicador nacional del 12% para la exposición al tratamiento. El estudio refleja una mayor deficiencia del tratamiento de la osteoporosis a nivel mundial.

Infratratamiento de la osteoporosis

“Estos resultados derivados de datos de la práctica real sugieren que la osteoporosis está considerablemente infratratada, lo que expone a los pacientes al riesgo de sufrir fracturas dolorosas e incapacitantes en el futuro”, ha señalado Kristina Åkesson, del Departamento de Ortopedia del Hospital Universitario Skane y la Universidad de Lund, Malmö de Suecia.

“Una fractura debe considerarse una señal de advertencia de que los huesos del paciente se han debilitado y el punto de partida para desencadenar la realización de pruebas e instauración de un tratamiento. Es necesario utilizar un método multidisciplinario, coherente y constante para el tratamiento de la osteoporosis, posterior a una fractura, con el fin de garantizar que todos los pacientes sean tratados adecuadamente y se disminuya el riesgo de que sufran nuevas fracturas”.

Diferencias de género

Las mujeres fueron más propensas a iniciar el tratamiento después de la primera fractura que los hombres (8,5% en comparación con el 2,3%, respectivamente) y los pacientes con una fractura vertebral clínica fueron más propensos a iniciar el tratamiento de la osteoporosis (21,2%) que aquellos con una fractura de cadera (5,2%).

Además, aunque se sabe que tanto la demencia como la dependencia se asocian a un mayor riesgo de fractura, la tendencia a iniciar el tratamiento fue menor en los pacientes con estas afecciones en comparación con los pacientes sin las afecciones (1,5% frente al 6,9% y 2,3% frente al 7,4%, respectivamente).

“Hoy en día es inexcusable que los pacientes con riesgo elevado de sufrir una fractura sigan habitualmente sin ser evaluados y sin recibir tratamiento. Los nuevos datos presentados en EULAR 2017 continúan mostrando la brecha constante en la atención a estos pacientes. El diagnóstico, seguido de un tratamiento eficaz junto con cambios en el estilo de vida, ayudaría a proteger a estos pacientes frente a futuras fracturas potencialmente graves que causan discapacidad a largo plazo, amenazan la independencia y pueden provocar una muerte prematura”, ha indicado Cyrus Cooper, presidente de la Fundación Internacional de Osteoporosis.

Estrategias de prevención y atención

“Desde aquí hacemos un llamamiento a todas las personas del mundo para que firmen el IOF Global Patient Charter para que podamos atraer la atención hacia la osteoporosis y obtener así apoyo para la implementación de estrategias sistemáticas de prevención y una mejor atención al paciente”, ha añadido.

“Los efectos de la osteoporosis, especialmente después de una fractura, pueden cambiar la vida de un paciente”, ha explicado Pascale Richetta, responsable de la Unidad de Negocio de Hueso y vicepresidenta ejecutiva de UCB. “Este estudio sirve como un triste recordatorio de que existe una necesidad urgente de que las fracturas por fragilidad se tomen en serio. En UCB trabajamos para fomentar la adopción y la implementación de modelos de atención posterior a la fractura, así como para ayudar a inspirar la acción a través de la mejora de la formación y la comprensión de las fracturas”.

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