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  • Martes, 25 de Julio de 2017

Un diagnóstico más rápido es clave para mejorar la calidad de vida en personas con enfermedad del ojo seco

Los problemas más comunes que los pacientes tenían en su vida cotidiana eran la necesidad de usar gafas de sol, evitar el aire acondicionado y problemas para leer libros

Un diagnóstico más rápido es clave para mejorar la calidad de vida en personas con enfermedad del ojo seco

La enfermedad del ojo seco suele ser difícil de detectar y en ocasiones conlleva una demora diagnóstica que influye en la aparición de síntomas más severos que pueden repercutir negativamente en la calidad de vida de estos pacientes, según datos de un estudio europeo publicado en el 'British Journal of Ophthalmology'.

En concreto, la investigación reveló que los pacientes con un diagnóstico tardío eran más propensos a tener una visión más negativa de su enfermedad e informaban de problemas en su vida laboral, según han detallado.

La enfermedad del ojo seco se produce cuando los conductos lagrimales no producen suficiente humedad, lo que causa sequedad y picazón y favorece que los ojos se pongan rojos e hinchados. El problema, según los expertos, es que todavía están poco definidos los síntomas de esta enfermedad ocular, lo que impide que los pacientes puedan ser diagnosticados más fácilmente.

En el estudio, dirigido por expertos del Hospital Bicetre de Le Kremlin-Bicetre (Francia), se analizaron datos de 706 pacientes con enfermedad del ojo seco de Francia, Alemania, Italia, España y Reino Unido. Todos tenían más de 40 años, no llevaban lentes de contacto y habían usado a diario lágrimas artificiales u otras alternativas durante los últimos seis meses.

Los participantes respondieron a preguntas sobre el historial de su enfermedad desde el momento del diagnóstico, los tratamientos utilizados para aliviar los síntomas, el estado de su visión y su impacto en la calidad de vida.

Más del 40 por ciento no fueron diagnosticados cuando comenzaron los síntomas, y en torno a un 28 por ciento no recibieron un diagnóstico hasta un año después. Además, más de un tercio de los pacientes visitó a más de un médico antes de obtener el diagnóstico definitivo.

En cuanto a la percepción de su situación, casi un tercio la veía como una "enfermedad" o incluso una "discapacidad", mientras que dos tercios vieron la condición como una "molestia".

Los problemas más comunes que los pacientes tenían en su vida cotidiana eran la necesidad de usar gafas de sol, evitar el aire acondicionado y problemas para leer libros. Además, los pacientes también dijeron tener problemas para usar pantallas en su ámbito laboral y en el tiempo libre, y se despertaban por la noche como consecuencia de sus síntomas.

Además, las personas que usaron tratamientos sintomáticos durante más de tres veces al día tenían más probabilidades de admitir una interferencia de la enfermedad en su calidad de vida.

Los pacientes que fueron diagnosticados más tarde tenían a su vez más probabilidades de informar de incomodidad y dolor diarios, y también se asoció a un mayor impacto en la calidad de vida personal y laboral.

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