• 16:58
  • Jueves, 17 de Agosto de 2017

El dolor crónico puede deberse a que los receptores se esconden dentro de las células nerviosas

La investigación puede conducir al desarrollo de una nueva clase de fármacos para el dolor crónico que sea más potente y menos propensa a los efectos secundarios

El dolor crónico puede deberse a que los receptores se esconden dentro de las células nerviosas

Un estudio dirigido por el Centro Médico de la Universidad de Columbia (CUMC), en Estados Unidos, ha demostrado que el dolor crónico puede ocurrir cuando los receptores del dolor migran de la superficie de la célula nerviosa a las cámaras internas de la célula, fuera del alcance de los medicamentos actuales para tratar el dolor.

El descubrimiento realizado en modelos experimentales, que se detalla en la edición digital de 'Science Translational Medicine', puede conducir al desarrollo de una nueva clase de fármacos para el dolor crónico que sea más potente y menos propensa a los efectos secundarios que los tratamientos disponibles actualmente para el dolor.

Se estima que el 20 por ciento de las personas sufren dolor crónico en algún momento. Las terapias actualmente disponibles para el dolor crónico incluyen opioides y fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE, por sus siglas en inglés), pero ambos tienen desventajas: los opioides son adictivos y pueden causar estreñimiento y dificultad respiratoria, mientras que el uso frecuente de AINEs puede generar úlceras estomacales y daño renal.

"Los opiáceos y los AINEs no funcionan para todos y tienen efectos secundarios inaceptables, sobre todo cuando se utilizan durante un largo periodo de tiempo", afirma Nigel Bunnett, profesor de Cirugía y Farmacología en CUMC. "Sin embargo, los esfuerzos anteriores por desarrollar analgésicos más eficaces se han estancado por nuestra comprensión limitada de los mecanismos que permiten a los nervios detectar y transmitir señales de dolor".

Abre el camino a nuevos analgésicos

Algunos analgésicos funcionan dirigiéndose a receptores acoplados a proteínas G (GPCR, por sus siglas en inglés) en la superficie celular. Los GPCRs están implicados en casi todos los procesos biológicos, incluyendo la capacidad de nuestro cerebro para detectar y transmitir señales de dolor. La activación de los receptores opioides --un tipo de GPCR-- bloquea el dolor. Otro tipo, el receptor de neuroquinina 1 (NK1R), provoca dolor e inflamación cuando se activa, pero la mayoría de los ensayos clínicos de compuestos dirigidos a NK1R no han tenido éxito.

En la serie actual de experimentos, el doctor Bunnett y sus colegas descubrieron que NK1R, cuando es estimulado por el dolor, se mueve rápidamente de la superficie celular a los endosomas --compartimentos intracelulares-- dentro de las células nerviosas. Una vez dentro de la red endosomal, NK1R continúa funcionando durante un periodo prolongado, causando dolor e inflamación.

Experimentos adicionales revelaron que unir un lípido (molécula de grasa) que puede atravesar la membrana celular a compuestos que bloquean NK1R proporcionó alivio de dolor potente y duradero en roedores. "De estos experimentos, hemos demostrado que el diseño de inhibidores de NK1R que son capaces de alcanzar la red endosomal dentro de las células nerviosas puede proporcionar un alivio del dolor mucho más duradero que los analgésicos actualmente disponibles", afirma Bunnett.

"Más de un tercio de todos los fármacos actualmente disponibles actúa de alguna manera sobre los GPCRs. Creemos que la modificación de muchos compuestos existentes, tal como lo hicimos con los inhibidores de NK1R, puede tener el potencial de mejorar la eficacia de muchas clases diferentes de medicamentos", concluye.

x