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  • Viernes, 09 de Diciembre de 2016

Se identifica una hormona que frena la fibrosis hepática

La fibrosis hepática, incluyendo su manifestación en cirrosis hepática, está fuertemente relacionada con una mayor mortalidad

Se identifica una hormona que frena la fibrosis hepática

La esteatohepatitis no alcohólica (NASH, por sus siglas en inglés) ha estado emergiendo en todo el mundo y el tratamiento eficaz, especialmente para la fibrosis hepática, es esencial para mejorar el pronóstico. Un equipo de investigadores japoneses ha identificado y aclarado el mecanismo por el que una hormona limita la fibrosis asociada con NASH y la cirrosis.

Este descubrimiento, publicado en la versión digital de 'Scientific Reports', tiene potenciales aplicaciones para el tratamiento de estas patologías. El grupo de investigación fue dirigido por el profesor asociado Takahashi Yutaka, de la División de Diabetes y Endocrinología del Departamento de Medicina Interna de la Facultad de Medicina de la Universidad de Kobe, en Japón, y el médico investigador Nishizawa Hitoshi, de la División de Diabetes y Endocrinología del Hospital de la Universidad de Kobe.

NASH es una progresión de la enfermedad de hígado graso no alcohólico (NAFLD, por sus siglas en inglés) en el contexto de la obesidad y la diabetes, lo que resulta en depósitos grasos, inflamación y fibrosis. En algunos casos, la fibrosis se desarrolla en cirrosis hepática o cáncer de hígado, reduciendo la esperanza de vida.

El hígado graso no alcohólico está estrechamente vinculado con el síndrome metabólico y los casos de NASH están aumentando junto con la obesidad y la diabetes, con un estimado de tres a cuatro millones de pacientes en Japón que actualmente sufren NASH. Se está convirtiendo en un grave problema de salud pública.

La fibrosis hepática (incluyendo su manifestación en cirrosis hepática) está fuertemente relacionada con una mayor mortalidad, por lo que el desarrollo de fármacos para controlar la fibrosis es una cuestión apremiante. Sin embargo, los medicamentos actuales sólo tienen una eficacia limitada.

La prevalencia del hígado graso y NASH son muy altas en pacientes con deficiencia de la hormona de crecimiento (GH, por sus siglas en inglés) y el equipo de investigación ha demostrado que ésta era causada por una falta de factor de crecimiento insulínico tipo I (IGF-I), que es principalmente inducido por la hormona del crecimiento.

Los investigadores demostraron, además, que la administración de la hormona de crecimiento alivia las patologías NASH causadas por la deficiencia de la hormona del crecimiento de adultos y los tratamientos con GH e IGF-I fueron eficaces al aplicarlos en modelos animales con deficiencia de la hormona del crecimiento.

Resulta eficaz en modelos animales

Con el fin de aclarar las posibles aplicaciones clínicas de IGF-I en las formas comunes de la NASH y la cirrosis hepática, los autores de este trabajo estudiaron su eficacia en modelos animales y descubrieron que era drásticamente eficaz a la hora de mejorar las características de NASH y, especialmente, la fibrosis.

En primer lugar, emplearon un modelo de ratón con NASH relacionada con la obesidad para poner a prueba los efectos de IGF-I. Después de un mes de la administración de IGF-I, observaron cambios drásticos positivos en las características de NASH: depósitos de grasa, inflamación y fibrosis. En un modelo de ratón que había desarrollado cirrosis hepática, también vieron mejorías en la fibrosis.

Después de investigar el mecanismo detrás de todo ello, descubrieron que IGF-I actúa sobre las células estrelladas hepáticas, que juegan un papel clave en el desarrollo de la fibrosis. IGF-I suprime la activación de estas células, causando la senescencia celular y previniendo la fibrosis. IGF-I también mejoró la función mitocondrial y el estrés oxidativo en el hígado (ambas causas de la NASH), aliviando los depósitos grasos y la inflamación.

La medicación que suprime la fibrosis hepática relacionada con NASH y otras complicaciones es actualmente muy limitada. Estos hallazgos sugieren que se puede utilizar IGF-I para prevenir el desarrollo de fibrosis y, por lo tanto, mejorar el pronóstico y aliviar complicaciones para los enfermos de NASH y cirrosis. Además, IGF-I también puede ser eficaz en modelos de cirrosis relacionada con hepatitis viral, ya que la activación de las células estrelladas es una vía común para la fibrosis.

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