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  • Martes, 26 de Septiembre de 2017

Rápida caída de la presión arterial en la edad media está ligada a demencia en la vejez

Se estima que entre cuatro o cinco millones de estadounidenses actualmente tienen demencia

Rápida caída de la presión arterial en la edad media está ligada a demencia en la vejez

Las personas de mediana edad que experimentan caídas temporales de presión arterial que a menudo causan mareos ortostáticos pueden estar en un mayor riesgo de desarrollar deterioro cognitivo y demencia 20 años después, según una investigación de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos.

Los hallazgos, que se presentan en las Sesiones Científicas EPI/LIFESTYLE de la Asociación Americana del Corazón, que se celebran en Portland, Oregón, Estados Unidos, sugieren que estos episodios temporales, conocidos como hipotensión ortostática, pueden causar daño duradero, posiblemente porque reducen el flujo sanguíneo necesario al cerebro. Trabajos anteriores han sugerido una conexión entre la hipotensión ortostática y el deterioro cognitivo en las personas mayores, pero -según los autores-- éste parece ser el primer análisis en observar las asociaciones a largo plazo.

"Aunque estos episodios son fugaces, pueden tener impactos que duran mucho tiempo --dice la líder del estudio, Andreea Rawlings, investigadora postdoctoral en el Departamento de Epidemiología de la Escuela Bloomberg--. Encontramos que aquellas personas que sufrieron hipotensión ortostática en la mediana edad tenían un 40 por ciento más de probabilidades de desarrollar demencia que las que no lo hicieron. Es un hallazgo significativo y necesitamos entender mejor qué está sucediendo".

Un estimado de entre cuatro a cinco millones de estadounidenses actualmente tienen demencia y, a medida que la población envejece, ese número sólo se espera que crezca. Actualmente, no hay tratamiento ni cura para la patología. Para el estudio, los investigadores analizaron datos de la cohorte ARIC ('Atherosclerosis Risk in Communities'), un estudio de 15.792 residentes en cuatro comunidades en Estados Unidos, que tenían entre 45 y 64 años cuando comenzó la evaluación en 1987.

40 por ciento más de riesgo de demencia

Los investigadores se centraron en los 11.503 participantes que en la primera visita que no tenían antecedentes de enfermedad coronaria o accidente cerebrovascular. Después de tenerlos 20 minutos acostados, los científicos tomaron la presión arterial de los participantes cuando se pusieron de pie. La hipotensión ortostática se definió como una caída de 20 mmHg o más en la presión arterial sistólica o 10 mmHg o más en la presión arterial diastólica. Aproximadamente, el 6 por ciento de los participantes, o 703 personas, cumplieron con la definición.

Se siguió a estos participantes, que tenían en promedio 54 años de edad al inscribirse en el estudio, durante los siguientes 20 años o más. Las personas con hipotensión ortostática en la primera visita presentaban un 40 por ciento más probabilidades de desarrollar demencia que las que no la padecían y un 15 por ciento más de deterioro cognitivo.

Rawlings dice que no es posible averiguar con certeza si la hipotensión ortostática fue un indicador de alguna otra enfermedad subyacente o si la caída de la presión arterial es la causa, aunque es probable que la reducción del flujo sanguíneo al cerebro, aunque sea temporal, podría tener consecuencias duraderas.

Tampoco estaba claro si estos participantes tuvieron problemas repetidos de hipotensión ortostática durante muchos años o si sólo tuvieron un breve episodio de hipotensión ortostática en la visita de inscripción inicial, ya que los pacientes no fueron re-examinados con el tiempo.

"Identificar los factores de riesgo para el deterioro cognitivo y la demencia es importante para entender la progresión de la enfermedad y ser capaces de identificar a aquellos con más riesgo nos ofrece posibles estrategias de prevención e intervención --señala Rawlings--. Éste es uno de esos factores que merece más investigación".

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