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  • Viernes, 22 de Septiembre de 2017

El CNIC reivindica un mayor reconocimiento a la filantropía, tras ser nombrado heredero universal de un benefactor

El CNIC reivindica un mayor reconocimiento a la filantropía, tras ser nombrado heredero universal de un benefactor

Un ciudadano anónimo comprometido con la investigación científica y la salud ha decidido nombrar al Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) como su ‘heredero universal’, y le ha donado todos sus bienes en su testamento. “La acción desinteresada de este anónimo benefactor no es algo muy frecuente en España, aunque sí en los países anglosajones donde hay una mayor tradición de lo que se denomina ‘charity’. En España no es habitual que las personas donen su dinero para proyectos de investigación, aunque muchas veces hay individuos que quieren ayudar y no saben cómo hacerlo”, ha indicado el CNIC.

Algunas instituciones científicas tratan de fomentar el mecenazgo mediante campañas, ya que los fondos aportados por los ciudadanos pueden servir para generar nuevos contratos de investigación, mejorar los equipos o permitir que los investigadores puedan entrar en contacto a través de estancias e intercambios con los mejores centros del mundo.

Respeto a la investigación

En este caso, según ha informado el Centro, el benefactor ha cedido sus pertenencias para apoyar el trabajo de los científicos españoles, a los que considera en la vanguardia de la comunidad científica. Según ha informado el CNIC, esta persona anónima ha tenido una experiencia personal muy cercana al mundo de la salud, por lo que ha podido comprobar en el día a día de la actividad hospitalaria la necesidad de dotar a la medicina de nuevos avances a través de la investigación.

“La filantropía, una vía para vincular a particulares con instituciones dedicadas a investigaciones que aumenten la calidad de vida y mejoren la sociedad, es un acto de generosidad no suficientemente reconocido hoy día. La buena noticia es que en España hay cada vez más personas comprometidas con la ciencia y que, de esta u otra forma, participan económicamente en el fomento de la investigación. La sociedad debe considerar la investigación en salud como un patrimonio de alto valor, como una inversión de la que todos somos corresponsables y que nos retornará un mejor abordaje a los problemas de salud que muchos de nosotros o nuestros familiares tendremos en el futuro”, ha señalado el Centro Nacional.

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