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  • Lunes, 25 de Septiembre de 2017

Rafael Matesanz: “Los comienzos de la ONT fueron durísimos, pero ahora sólo tengo palabras de agradecimiento”

El exdirector general menciona como posibles riesgos de la Organización Nacional de Trasplantes el tráfico de órganos, el turismo de trasplantes, las “ansias privatizadoras” y ciertas “tendencias centrífugas” de las CCAA

Rafael Matesanz: “Los comienzos de la ONT fueron durísimos, pero ahora sólo tengo palabras de agradecimiento”

Rafael Matesanz se jubila con la tranquilidad de dejar la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) en las manos de Beatriz Domínguez-Gil, que continuará la labor iniciada hace ya 25 años y que le ha llevado a recibir en 2010 el Premio Príncipe de Asturias. Los temas relacionados con su sucesión han preocupado especialmente al Dr. Matesanz en los últimos meses de su mandato, por temor al nombramiento de otra persona con un perfil más político. Tras un periodo de interinidad en la ONT, una especie de lenta despedida de la organización, el ya exdirector general quiere dedicarse a descansar, aunque de forma relativa, porque está pensando en plasmar sus experiencias en un libro (comenzará este verano), seguirá escribiendo columnas de opinión en diversos medios de comunicación y dará conferencias en el entorno sanitario.

¿Cómo están siendo estas primeras semanas tras su jubilación?

Actualmente estoy en un periodo de interinidad en la ONT. He seguido tratando diversos temas relacionados con mi sucesión con el Ministerio y la Organización. Todavía no me he dado cuenta de que me he jubilado, estoy haciendo un trabajo muy parecido al que estaba realizando antes, y con la misma intensidad.

¿Qué consejos le daría a su sucesora?

Beatriz Domínguez-Gil lleva trabajando conmigo diez años, y, en consecuencia, conoce perfectamente a todo el equipo de la ONT. Mi preocupación realmente era que mi sucesión saliera de la misma ONT, así que no hay que partir de cero para nada. Por supuesto, me pongo a su entera disposición para cualquier duda que tenga y para los temas complejos que puedan surgir. Desde luego, yo le he hablado de los posibles problemas que pueden surgir en el futuro de la ONT, y cuáles son las líneas que debe atender principalmente. Estoy seguro de que cuando pase este periodo de transición ella misma pondrá sus propias líneas de trabajo y ya no será necesario el asesoramiento.

¿Qué asignaturas deja pendientes?

Algunos temas se han quedado a medias. El hecho de estar durante un año con un Gobierno en funciones paralizó iniciativas legislativas, como por ejemplo en el ámbito del ‘turismo de trasplantes’. Hace un año se descubrió un fraude de unos pacientes búlgaros que, con falsos contratos de trabajo, llegaron a España y se introdujeron en la lista de espera de trasplante renal, y algunos de ellos llegaron a ser trasplantados. Es un tema que requiere una modificación legal, porque en estos momentos estamos desprotegidos, y en el futuro puede suponer una invasión de pacientes de toda Europa. Creo que se debería establecer una estancia mínima de dos o tres años en España para evitar el turismo de trasplantes.

Otra materia que se ha quedado pendiente tanto por la crisis como por el periodo de Gobierno en funciones ha sido la protección social y laboral del donante, a pesar de que hay bastante consenso por parte de los grupos políticos, pero que todavía falta arbitrar. Hay una serie de temas ya planteados y que se tienen que realizar ahora que tenemos un Gobierno en pleno funcionamiento.

Ha hablado de las reticencias que encontró al principio tanto en los médicos como en la sociedad. ¿Todavía quedan esas dudas? ¿Cuál es la actitud de los profesionales médicos frente a toda la labor que realiza la ONT?

Contamos con el respaldo de todos los profesionales sanitarios, en general, y el cambio en la Dirección General ha sido bien recibido por todos. Había el temor de que la ONT recayera en alguien con un perfil político y no técnico, en alguien que no supiera cómo funciona la Organización. Cuando se ha sabido que la persona elegida era de dentro, y que conoce perfectamente su funcionamiento, todos me han manifestado que están muy satisfechos.

La verdad es que en los últimos años sólo tengo palabras de agradecimiento, porque los profesionales sanitarios, en general, consideran la ONT como algo suyo, como debe ser, y, en consecuencia, colaboran al cien por cien. Los comienzos fueron durísimos, pero en los últimos años no ha habido este tipo de problemas en absoluto.

¿Cómo han sido las negociaciones para nombrar a una nueva directora general de la ONT?

Desde hace meses he mantenido conversaciones con la ministra, y en primer lugar le expuse el perfil de la persona necesaria para dirigir la ONT, y le di varios candidatos, de los que ella eligió a Beatriz Domínguez-Gil. Le agradezco que haya elegido a una persona adecuada, y también que haya elevado el nivel de la organización de Subdirección a Dirección General, algo que me hubiera gustado disfrutar antes. Es un reconocimiento a todo lo que la ONT ha logrado durante estos años. Se trata del máximo rango administrativo que puede tener, con lo que conlleva de proyección, de peso dentro del Ministerio y, sobre todo, de posibilidades de comenzar nuevos programas. Estoy plenamente agradecido a la ministra.

¿Cree que la ONT tiene unos pilares sólidos e independientes para que nadie cambie su trabajo de los últimos años?

Quien piense que está todo hecho, esta muy equivocado. El ciclista que deja de pedalear se cae. Todavía existen una serie de riesgos, que por el momento se han bandeado bien, pero hay tendencias centrífugas con las comunidades autónomas, aunque actualmente todas están como una piña alrededor de la ONT, pero las personas cambian. También existe el riesgo de las ansias privatizadoras en algún sector de los trasplantes, algo que hay que evitar, porque la ONT funciona gracias al trabajo del sector público. También hay amenazas externas, como el tráfico de órganos o el turismo de trasplantes. Creo que los pilares de la ONT son muy fuertes, y por eso se ha defendido cuando se han producido ataques furibundos, pero es evidente que los ojos deben estar muy abiertos para evitar todos estos riesgos, algo que ya he transmitido a mi sucesora. Estoy seguro de que ella cuidará de que todos estos riesgos no lleguen a producirse.

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