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  • Viernes, 23 de Junio de 2017

“La medida más importante para la sostenibilidad del sistema es actualizar el modelo de financiación autonómica”

José Martínez Olmos, portavoz del PSOE en la Comisión de Sanidad del Senado, ha concedido una entrevista a EL MÉDICO

“La medida más importante para la sostenibilidad del sistema es actualizar el modelo de financiación autonómica”

José Martínez Olmos, portavoz del PSOE en la Comisión de Sanidad del Senado, se muestra escéptico a la hora de fraguar con el PP un Pacto de Estado por la Sanidad. A pesar de todo, a caballo entre la incredulidad y la expectativa, Martínez Olmos  añade, en una entrevista concedida a EL MÉDICO, que darán la oportunidad que el diálogo necesita  “en aras a la sostenibilidad del sistema sanitario, que en nuestra opinión ha de seguir siendo público, gratuito, universal y de calidad”.  Por esto mismo aboga por incrementar en esta legislatura la financiación al menos en un punto del PIB  “para paliar los cerca de 10.000 millones de déficit que tiene la Sanidad por las políticas restrictivas del PP”.

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Teniendo el PP mayoría en el Senado sorprende que se hayan iniciado los trámites de un Pacto por la Sanidad. ¿Por qué este movimiento?

El Partido Popular es consciente de que la Sanidad española tiene problemas de sostenibilidad y de equidad que están vinculados a los recortes que hizo en la legislatura de 2012 con el Real Decreto-ley 16/2012 y otra serie de medidas en detrimento de la Sanidad pública y universal. Saben que tienen que hacer algo para remediar la actual situación. ¿Y qué es lo que pretenden? Hacer un acuerdo en el que puedan ratificar y no rectificar sus puntos de vista e ideas. Pero yo creo que si en realidad eso es lo que pretenden se están equivocando por completo. Los socialistas vamos a ver qué es lo que plantea. Nosotros nos hallamos con la mente abierta para dialogar, al tiempo que pedimos rectificaciones en una serie de medidas que el PP adoptó en su día; tenemos una buena disposición al diálogo total. Pero, en este momento estamos en una actitud de espera para ver qué es lo que plantea ese Pacto de Sostenibilidad. El escepticismo impera en nuestro grupo porque el PP hasta ahora no nos ha demostrado que considere necesario rectificar en una serie de cuestiones claves para alcanzar un Pacto.

¿Entre quiénes pactarían?

La idea de hacer un Pacto requiere en primer término la voluntad del Gobierno de rectificar en determinadas cosas. En opinión del PSOE ese Pacto tendría que producirse en primer lugar con las Comunidades Autónomas (CC.AA.), que son las que gestionan la Sanidad en la mayoría de los casos, además de con todos los grupos parlamentarios e incluir también a los agentes y asociaciones profesionales de la Sanidad y, por supuesto, a los sindicatos.

Todas las legislaturas han contemplado intentos de alcanzar un Pacto por la Sanidad. ¿Puede esperarse que se consiga en este momento? ¿Por qué?

Es verdad que ha habido varios intentos y no se ha conseguido. Pero en este caso, con la intención manifestada por parte del Gobierno del PP de procurar un pacto, yo quiero darle una oportunidad. No me parece que tengamos que estar mirando al pasado para pronosticar el futuro. Es verdad que no es fácil llegar a un pacto con un partido que ha tomado decisiones que perjudican la Sanidad pública, pero teniendo en cuenta que el Partido Socialista es decisivo en la legislatura para poder aprobar cualquier norma en las Cortes Generales, puede que este sea el momento adecuado, porque quizá se den las condiciones idóneas para alcanzarlo. Sin embargo, todavía no puedo decir que las haya, porque más allá de la aprobación de la iniciativa en el Senado no nos hemos encontrado por ahora con una propuesta concreta de trabajo por parte del Partido Popular; por lo tanto estamos aún a la espera de concretar esa hipotética voluntad. Por eso insisto en señalar que somos escépticos sobre lo que pueda pasar en el futuro.

Si la expectativa toma cuerpo, ¿qué se acordaría: presupuestos, definición del sistema público, beneficiarios, prestaciones…?

Nosotros pensamos que si es un Pacto por la Sanidad se tienen que rectificar políticas que se incorporaron en el Real Decreto-ley 16/2012. Se debe de caminar hacia un modelo de universalidad real, donde el derecho a la atención sanitaria tiene que ser un derecho de ciudadanía como estaba antes del Decreto. Se tiene que revisar el copago de los pensionistas, incrementar la financiación a la Sanidad y recuperar las políticas de cohesión que se finiquitaron con el Real Decreto. A partir de ahí podríamos negociar medidas concretas de gestión. Estos elementos que acabo de citar son principios generales que ha de tener un sistema sanitario que quiera responder a las expectativas de la población.

Más de uno se preguntará, ¿por qué hace falta un Pacto para la Sanidad?

No sé si hace falta un pacto o no, pero siempre es necesario un acuerdo. Lo que se precisa es dar garantía a la ciudadanía y a los profesionales de la Sanidad de que sabemos que sistema sanitario queremos y qué queremos hacer con él, para lo cual debemos procurar el acuerdo mayoritario de todos los agentes que están implicados en la Sanidad, incluida la población general. Si se diera ese pacto estaríamos en condiciones de decir a la ciudadanía que tenemos un planteamiento común para el Sistema Nacional de Salud. No como ahora con el Partido Popular desmarcado de manera unilateral de una visión compartida del SNS tras aprobar el real Decreto de 2012. De modo que si el PP rectifica decisiones equivocadas, bienvenido sea el pacto; pero hasta que no veamos qué plantea el PP en concreto no es fácil adivinar si es viable, qué se pretende, cuáles son las iniciativas a trabajar, etc.

Analizando la curva demográfica y el envejecimiento poblacional, ¿no tiene miedo de que la Sanidad gratuita, pública y universal sea inviable en un futuro próximo?

No. No tengo ese temor. Realmente pienso que la demografía, el envejecimiento de la población y la cronificación de las enfermedades lo que requieren son la adaptación del sistema para dar respuesta asistencialmente en términos de garantía para la salud a las nuevas demandas que tiene la población. Por eso las decisiones de financiación tienen que ir adecuadas a esas necesidades. Nuestro planteamiento es que es viable porque la historia nos ha demostrado que lo es; también hace 25 años se decía que el sistema no era viable y se equivocaron.

¿Se refiere al informe Abril Martorell?

Sí. En aquel informe se nos decía que si no se adoptaban las medidas que proponía, el sistema sanitario no sería viable. Y vemos que 27 años después el sistema sanitario es viable. No ha sido necesario adaptar más del 6 por ciento del Producto Interior Bruto a pesar de la enorme innovación tecnológica que ha habido en los últimos años en la Sanidad. El problema no es de viabilidad económica sino de sostenibilidad social, de que el sistema se adecúe y responda a lo que necesita la sociedad. En ese sentido es muy importante el adaptarse. ¿Y también habrá problemas de financiación? Puede que sí, pero lo que está claro es que la financiación de la Sanidad con el Gobierno del PP es del todo insuficiente. Ha acumulado 28.000 millones de euros de déficit durante estos últimos años, pero no es un problema de presupuestos, sino de que se financia mal.

Si el quid no son los presupuestos sino la mala financiación que realiza el PP, ¿qué propuestas de financiación alternativas plantea su grupo?

Sería necesario incrementar en esta legislatura la financiación al menos en un punto del PIB para paliar los alrededor de 10.000 millones de euros de déficit que tiene la Sanidad por las políticas restrictivas del PP. Nuestra economía se lo puede permitir y obtendríamos una notable mejora en Sanidad.

¿Si se consiguiera un acuerdo decoroso cree que podría ser trasportado a otras áreas como educación, asuntos sociales…?

Creo que en sí mismo ya sería una buena noticia que hubiera acuerdo, no tanto porque fuera exportable a otras áreas. Sinceramente pienso que hay elementos -pensiones, Sanidad, dependencia, educación…- en los que sí merece la pena consensuar con el PP y el resto de formaciones políticas y agentes sociales. Hay que explorar acuerdos que permitan responder a los desafíos que tienen cada uno de los sectores. En el caso de la Sanidad: los demográficos, tecnológicos y financieros. Pero va a depender del PP, porque en estos últimos cinco años no ha dado muestras de pretender un acuerdo sino de imponer sus puntos de vista. Si rectifica sus posicionamientos bienvenido sea, porque seguramente para afrontar el futuro de la Sanidad y de otros sectores como el de las pensiones, sería mejor si hubiera visión compartida. Todo dependerá de la capacidad y flexibilidad que encontremos en el Gobierno.

El Senado es una Cámara de segunda lectura, pero el Congreso es quien aprueba definitivamente las normas. ¿Qué eficacia tendrá entonces este hipotético Pacto?

El acuerdo que se plantea en el ámbito del Senado es el de iniciar la reflexión, el debate y las decisiones en un espacio concreto como es la Comisión General de las Comunidades Autónomas, el órgano en el Senado donde están presentes las CC.AA. Es importante porque son las que gestionan la Sanidad de una manera muy sustancial. Porque si ahí se produjera un acuerdo conllevaría una serie de medidas; unas legislativas, que se resolverían en las Cortes Generales, tanto en el Congreso como en el Senado, y otras organizativas que se sentenciarían en la sede del Gobierno. Por lo tanto ¿tiene sentido que se plantee en el Senado? Pues sí, porque implica fundamentalmente a las CC.AA. en la Comisión General de las CC.AA.

El organigrama actual de la Sanidad española distribuida en CC.AA. ¿Es más eficiente? ¿Mejor volver a centralizar? ¿O avanzar por este camino?

Es el modelo de Estado de las Autonomías diseñado por la Constitución y no hay forma más correcta de organizarse en el contexto de descentralización. Organización que, además, ha permitido la equidad dentro del Sistema Sanitario por la cercanía de la gestión en todos territorios. En este punto, el PP plantea una política hacia atrás con la que no estamos de acuerdo porque nosotros somos partidarios de mantener este esquema constitucional. Dar marcha atrás sería una equivocación.

Aunque todavía no hayan llegado a un acuerdo, ¿piensa que serán capaces de consensuar unos servicios mínimos en todas las CC.AA?

No lo sé. Se ha acordado en la Comisión de Sanidad organizar una mesa de trabajo en la Comisión General de Comunidades Autónomas con la intención de conseguir un Pacto de Estado por la Sanidad; pero insisto, todavía nos hace falta que el Gobierno y el PP nos traslade cuál es su propuesta y sus métodos de trabajo. Y queremos que se incorporen otros grupos que cuando se aprobó esta propuesta votaron que no porque recelaban de la buena voluntad por parte del Gobierno; desde el PSOE vamos a intentar sumar a otros grupos parlamentarios a la iniciativa, pero hasta que el Ejecutivo no plantee el método de trabajo y veamos si es mejorable o aceptable, no podemos opinar, porque de esto depende que luego pueda haber un consenso de financiación y generalidad. Son elementos fundamentales que el PP ha de poner sobre la mesa para un acuerdo con el partido socialista.

¿El Consejo Interterritorial actual es buen modelo para mancomunar la acción sanitaria? ¿O habría que plantearlo de otra manera?

Lo que hace falta es que las decisiones esenciales sean coordinadas; otras no, porque son competencias exclusivas de las Comunidades y deben adaptarse a las necesidades de cada territorio. El Consejo Interterritorial es un buen órgano para la coordinación de las políticas sanitarias. Otra cosa sería facilitar una mayor participación de organizaciones sociales, de pacientes y de profesionales en el diseño de políticas comunes.

¿Cuáles son esos elementos fundamentales para que el PSOE apoye el Pacto?

Uno de ellos la universalidad de la Sanidad para toda la ciudadanía, otro el copago farmacéutico en pensionistas y el tema de la financiación. También el que haya una cartera común es fundamental, pero insisto en que estamos todavía en el periodo embrionario de un hipotético acuerdo. No se han dado más pasos que el aceptar por parte del Partido Socialista la propuesta del PP de trabajar en la Comisión General de CC.AA.

¿Los retos serían la sostenibilidad, cohesión, universalidad, equidad, despolitización y uso no partidista de la Sanidad, entre otros?

La despolitización y el uso no partidista no son la clave, porque lo importante es acordar cosas para que no estén siempre en un debate que no tenga sentido. Pero siempre va a ser necesaria la acción de los grupos políticos, de los sindicatos, de las organizaciones sociales y profesionales para que critiquen en términos positivos y constructivos la agenda del Gobierno de turno. Lo que no puede pretender el PP es que haya un Pacto para silenciar las críticas. Nosotros no vamos a entrar en eso. ¿Podemos tener acuerdos? Sí. Pero eso no quita que tenga que haber una oposición en el ámbito parlamentario, así como por parte de los profesionales y de las centrales cuando consideren que hay razones de mejoras. Insisto, acuerdos sí, pero no para silenciar las voces críticas. El Pacto, si se produce, tiene que ser para darle sostenibilidad a los principios generales que creemos asume la mayoría de los ciudadanos: que el sistema tiene que ser universal, público y equitativo.

Infiero que Vd. cree que sobre el sistema de Sanidad pública se ciernen serias amenazas

Sí, porque hoy por hoy la Sanidad ha dejado de ser un sistema universal y equitativo. Hay amenazas sobre lo público con decisiones que han adoptado algunas CC.AA. Por lo tanto, en esos ámbitos hay que trabajar para ver si conseguimos algunos acuerdos para que eso ya no sea motivo de discusión en el futuro. Pero el cómo se gestiona la Sanidad no se puede pretender que no se discuta por parte de los agentes políticos, sociales y económicos que tiene un país, porque entonces estaríamos cercenando la posibilidad de mejorar la acción de un Gobierno, sea en el periodo que sea y del partido que sea el Ejecutivo.

El gasto en fármacos se dispara. ¿Qué propuestas tienen para que los fármacos no se lleven tamaña tajada del presupuesto?

Primero asegurar la financiación. Algunas medidas para una mejor gestión las han de tomar las CC.AA. y otras el Gobierno central, como el control de medicamentos genéricos y una buena política de fijación de precios a los de innovación. No como han hecho con las terapias contra la hepatitis C, donde han generado un problema de financiación dando el visto bueno a precios muy superiores a lo aceptable. Impulsar los genéricos y una política de fijación de precios de medicamentos innovadores resulta imprescindible como medidas para caminar por la sostenibilidad de las cuentas públicas.

Como usuaria veo una distancia sideral entre asistencia ambulatoria y hospitalaria. ¿Qué propuestas tienen para imbricar una con otra?

La relación y coordinación entre Atención Primaria y Hospitalaria es imprescindible para que lograr continuidad en la asistencia a los pacientes. Ya hay experiencias muy interesantes con la creación de áreas sanitarias que gestionan ambas desde una misma dirección; es una medida que hay que extender. Lo importante es trabajar en base a procesos asistenciales para definir mejor cuándo hay que estar en uno u otro sistema sanitario, lo que facilitaría y mejoraría la coordinación y eficiencia de ambos sistemas.

¿Qué medidas considera más importantes tomar para la sostenibilidad del sistema?

La primera es dotar de los presupuestos necesarios a las Comunidades Autónomas (CC.AA.). Por eso, en la Conferencia de Presidentes autonómicos se reclamó la revisión del modelo de financiación de las autonomías, una nueva ley de Financiación Autonómica para conseguir la sostenibilidad del Sistema Sanitario, que tras los recortes del Gobierno del PP, se ha descuadrado. Por tanto la medida más importante es actualizar el modelo de financiación autonómica.

¿Cuáles son los planteamientos socialistas en política de Recursos Humanos?

La crisis ha condicionado respuestas cortoplacistas y provocado una preocupante precariedad en los recursos humanos del Sistema Nacional de Salud (SNS). Lo primero sería definir el cupo de recursos humanos con una planificación estratégica. En segundo lugar, estabilizar las plantillas y ejecutar políticas públicas de empleo asegurando los puestos de trabajo con criterios de igualdad, mérito y capacidad con oposiciones regulares de acceso a la función pública. Destacaría la necesidad de revisar los perfiles profesionales, especialmente los de enfermería para adaptarlos a las necesidades de la Sanidad pública.

Es llamativo la cantidad de médicos-sanitarios españoles en Alemania, Inglaterra, Portugal… ¿Gastar tanto en preparar buenos profesionales para que otros recojan los réditos? ¿Por qué no se quedan? ¿Qué hacemos mal?

Las claves están en las políticas de formación. El SNS tiene que saber cuántos profesionales necesita y lo lógico es que adecúe la oferta formativa a las necesidades del sistema. Apostamos por una planificación estratégica que defina con anticipación cuántos médicos, cuántas enfermeras son necesarios en la Sanidad pública a medio y a largo plazo, para que la Universidad adecuara su oferta a la demanda.

Fármacos, tecnologías y procedimientos nuevos se pueden adquirir, pero pagando. ¿No sería más eficiente incentivar el conocimiento e investigación aquí en Sanidad?

Siempre hemos criticado los recortes que ha hecho el gobierno desde el año 2012 porque podemos realizar mayor esfuerzo para descongelar nuestra I+D+i, pero la investigación en España no puede pretender caminar por libre, sino que debe enmarcarse en una política común europea que nos permita, aunando esfuerzos de inversión de todos, generar mayor conocimiento y más patentes en Europa que nos permita ahorrar en royalties.

El Brexit viene. ¿Se plantearán cómo serán tratados los miles de británicos que viven habitualmente en Levante, Baleares y Canarias, sobre todo?

Eso no tiene que ver con el Pacto de la Sanidad, sino con la decisión que adopte nuestro país en su relación bilateral con el Reino Unido. Considero que eso es un planteamiento que tiene que tenerse en cuenta, porque hay muchos británicos que vienen a veranear o a residir durante una temporada en nuestro país y eso genera un movimiento en la economía muy interesante para las regiones donde están estos ciudadanos. Soy partidario de que se tenga una relación bilateral que reconozca derechos a los ciudadanos de los países donde nos movemos, porque tendrán resueltos los problemas de salud los británicos en España y los españoles cuando vayan al Reino Unido, aparte de ofrecer estabilidad económica para determinadas regiones. Pero no es la cuestión que estará en el Pacto de Sanidad porque no tiene que ver con la sostenibilidad del sistema sanitario.

¿Pero sí estará el tratamiento a emigrantes no comunitarios, su libre circulación?

La libre circulación, no. Lo que nosotros planteamos es que las personas tienen que tener derecho a la atención sanitaria por ser personas. Pero eso no tiene que ver con la libre circulación de los ciudadanos no comunitarios por la UE. A nosotros lo que nos preocupa es que tengan derecho a la atención sanitaria, que lo tenían antes y se les quitó; que la recuperen y en eso trabajamos.

Remarca usted que el acuerdo por la Sanidad debe incorporar la participación activa de las CC.AA.

Claro, porque tienen un catálogo de competencias que son tan importantes como para tener que contar con ellas. A nosotros nos parece que un Pacto de Estado tiene que contar con el máximo número posible de grupos parlamentarios. Evidentemente cada uno tiene su autonomía para entender si se dan las circunstancias para firmar o no un acuerdo. Lo ideal sería la participación y consenso de todos los grupos políticos. Nosotros hemos visto que el Partido Popular no ha sido capaz de incorporar en su propuesta al resto de los grupos, pero hay que seguir trabajando. En la parte que a nosotros nos incumba, seguiremos planteando elementos que permitan que se incorporen otros grupos. Pero ya veremos la decisión que toma cada formación.

El PP dice que ese Pacto puede ser un lugar perfecto para definir no solo derechos, sino también obligaciones de los pacientes. ¿Ustedes también quieren que sea así?

Esto está establecido en la normativa, pero no creo que aquí sea un problema de obligación de pacientes; lo que se plantea es una necesidad que tiene la Sanidad española, más allá de que sea siempre conveniente continuar incrementando acciones de educación sanitaria o de uso adecuado de más recursos; pero no veo que este sea el problema ni el tema que motiva la posibilidad de llegar a un acuerdo de esta naturaleza.

¿Qué resaltaría de la posición del PSOE en este posible acuerdo de Estado por la Sanidad?

Me gustaría que se entendiera bien que los socialistas somos un partido de diálogo, que defiende el sistema público y que si somos capaces de generar un acuerdo amplio en defensa del sistema público estaremos de acuerdo en trabajar con el PP u otros partidos en esa dirección, aunque seamos muy escépticos porque hasta el día de hoy no ha habido movimientos en este sentido. De hecho, cuando el Partido Popular habla de la situación del sistema sanitario público español, tanto en público como en privado, no asume autocrítica ni crítica exterior, con lo cual partiríamos de diagnósticos de situación diferente.

Siendo así, ¿no cree misión imposible llegar a consensos partiendo de diagnósticos de situaciones diferentes?

Es difícil, por lo que tendremos que trabajar para ver cómo acercamos el diagnóstico de situación que sería el punto previo para hacer un acuerdo posterior. Porque si compartimos el diagnóstico de situación, el siguiente, que sería buscar cuál es la solución a los problemas detectados, resultaría más fácil. Mi opinión es que tenemos que trabajar, que estamos con la disposición abierta a dialogar y consensuar, pero también repito que somos escépticos, porque la experiencia me dice que lo que hace y dice el Partido Popular no va en la línea de ceder cosas que ya estaban conseguidas, como la universalidad y el derecho propio por ser ciudadano, parámetros que modificó con el Real Decreto de 2012 y que deben ser rectificados. Hasta ahora, frente a esta demanda el discurso del PP ha sido que no tiene que rectificar nada y así será difícil llegar a acuerdos. Pero desde el escepticismo constructivo vamos a dar una oportunidad al diálogo.

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