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  • Miércoles, 20 de Septiembre de 2017

“No escatimaremos esfuerzos para lograr un Pacto por la Sanidad”

La presidenta de la Comisión de Sanidad del Senado, Carmen de Aragón, ha concedido una entrevista a EL MÉDICO 

“No escatimaremos esfuerzos para lograr un Pacto por la Sanidad”

Por tercera vez consecutiva, la ‘popular’ Carmen de Aragón, senadora por Ávila, preside la Comisión de Sanidad del Senado. Médica de profesión, es senadora desde abril de 2004 y lleva al frente de esta Comisión de la Cámara Alta desde diciembre de 2011. “Una Comisión muy productiva, en la que el consenso siempre ha reinado en aras a mejorar y mantener la calidad sanitaria y los servicios sociales para toda la ciudadanía que reside en territorio español”, apunta, al tiempo que asevera que el Pacto por la Sanidad es fundamental, por lo que “no escatimaremos esfuerzos por conseguirlo”, explica en la entrevista concedida a la revista EL MÉDICO.

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¿Cree usted que todos nuestros dirigentes están decididamente a favor de un sistema público de Sanidad: gratuito, universal y de calidad? No le digo tanto en las declaraciones, sino en actuaciones ejecutivas (Hospitales tipo Alzira y otras privatizaciones encubiertas)

En el Partido Popular sí, la Sanidad pública es una prioridad para nosotros y así se ha demostrado con las medidas políticas llevadas a cabo por nuestro Gobierno. La prueba más evidente es que a pesar de la crisis económica se ha asegurado  la universalidad y la calidad asistencial. Lo más importante para el Partido Popular es ofrecer la mejor calidad en asistencia sanitaria a los ciudadanos. La Sanidad privada es un complemento importante para el Sistema Nacional de Salud tanto en infraestructuras como tecnología, recursos humanos… y todo aquello que sirva para mejorar los problemas de salud de los españoles es bien recibido y valorado por nuestros responsables políticos.

Algunos lobbies nos venden la idea de la mayor eficiencia de la Sanidad privada, ¿es así?

La Sanidad privada en España muestra niveles de calidad y eficiencia elevados, como también lo hace la Sanidad pública. El pasado mes de octubre, Bloomberg situó a nuestro Sistema Nacional de Salud como el más eficiente de Europa y el tercero del mundo (solo superado por Hong Kong y Singapur) y el primero si hablamos de sistemas públicos. Esta valoración se hace atendiendo a la esperanza de vida, gasto per cápita en salud y al peso relativo del gasto sanitario sobre el PIB.

¿Qué valoración le merece la Sanidad pública pero con gestión privada?

Como decía anteriormente, lo prioritario es que el paciente tenga acceso a la mejor asistencia posible en el momento y lugar del territorio español donde la requiera; en definitiva, que se atiendan y resuelvan sus problemas de salud. La herramienta principal es nuestro Sistema Nacional de Salud público, universal y gratuito. Dicho esto, si la colaboración público-privada como complemento a la Sanidad pública favorece que esto sea posible, lo valoro positivamente. Además, es importante recalcar que la atención que recibe el paciente  sigue siendo pública a todos los efectos.

¿Cree que los ciudadanos, en general, estamos dispuestos a mantener e incluso incrementar nuestra aportación personal de impuestos para que el sistema siga vigente? ¿Habría otra vía de financiación que no fuera impuestos directos?

La asistencia sanitaria es una de las principales vías de redistribución de la renta en nuestro país. Cada ciudadano aporta en función de lo que tiene y recibe la asistencia que necesita, sin distinciones. Es fundamental que el Sistema cuente con una financiación suficiente y somos conscientes de que será necesario incrementar la dotación presupuestaria. El Gobierno está trabajando en ello desde el primer momento; recientemente se ha acordado en la Conferencia de Presidentes crear un grupo de trabajo específico, pero no podemos olvidar que también es necesario optimizar los recursos disponibles.

¿El sistema actual sanitario es más eficiente desde que está descentralizado o, como algunos reclaman, mejor volver a mancomunar todas las actuaciones (compras, calendario vacunación…)?

Los resultados en salud en España son cada vez mejores y debemos seguir trabajando para superarlos; el Consejo Interterritorial del SNS es el escenario más adecuado para ello. La descentralización del SNS en las comunidades autónomas finalizó en 2001, pero es perfectamente compatible con la compra centralizada de medicamentos y productos sanitarios que ya se realiza desde 2012. La central de compras impulsada por el gobierno del Partido Popular desde la X legislatura ha permitido un ahorro de más de 100 millones de euros y ha promovido importantes mejoras en la gestión, planificación y el suministro, así como en la equidad territorial.

¿Hay equidad en las prestaciones sanitarias en todas las comunidades o los desequilibrios son demasiado grandes? De existir, ¿cómo cree que podrían corregirse estas desigualdades?

Se puede y debe mejorar en términos de equidad y la responsabilidad de las comunidades autónomas en este ámbito es muy importante. El gobierno del Partido Popular ha avanzado en los últimos años considerablemente a pesar de la crisis, y una muestra de ello es el calendario vacunal único impulsado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Un gran acierto sin lugar a dudas.

¿Tal vez la solución iría por encaminarnos hacia un gran Pacto sobre la Sanidad, al margen totalmente del Gobierno concreto de turno? ¿Sería viable?

El Pacto por la Sanidad es fundamental, nosotros llevamos tiempo trabajando para conseguirlo. En la X Legislatura lideramos desde el Partido Popular los trabajos en la subcomisión creada en el Congreso de los Diputados y hace unas semanas presentamos una iniciativa en el Senado que fue aprobada con una amplia mayoría. Es una prioridad para nosotros y no vamos a escatimar en esfuerzo, diálogo y cooperación para conseguirlo. Espero que todos los partidos vayamos de la mano para trabajar juntos en  lo que realmente nos importa y es nuestra obligación: ofrecer una asistencia sanitaria de calidad para todos los ciudadanos del territorio español. Entre todos y aunando esfuerzos los resultados serán muy satisfactorios.

Nuestra demografía a la baja y además cada vez con más personas mayores de 65 y 80 años. Menos ingresos y más gasto. ¿Es viable el sistema como hasta ahora o qué se puede hacer?

Es una buena noticia que la esperanza de vida en España sea una de las mayores del mundo, la segunda después de Japón,  pero a su vez tenemos una baja tasa de natalidad. Por tanto, siendo las necesidades cada vez mayores y los recursos limitados, nos encontramos ante un gran reto. Esta situación requiere mayores inversiones y optimización de  los recursos disponibles porque la población será cada vez más longeva y se verá afectada por pluripatologías, polimedicación, fragilidad, dependencia… El sistema debe adaptarse y trabajar en un enfoque socio-sanitario integral, imprescindible para abordar esta situación.

Los “recopagos” farmacéuticos impuestos últimamente son muy impopulares. ¿Son imprescindibles? ¿No podrían organizarse de manera más justa según ingresos y propiedades reales de un jubilado/a?

El famoso copago existe en España desde hace 50 años y se limita a una aportación adicional que algunos ciudadanos han de hacer para acceder a los medicamentos. No es algo que haya implantado el Partido Popular, todo lo contrario, desde 2012 con el Real decreto-Ley 16/2012 del Gobierno de Mariano Rajoy se ha conseguido que sea más justo, equitativo y solidario que nunca. Antes, el criterio de copago farmacéutico se basaba exclusivamente en la edad; ahora no, hoy se basa en la renta. Esta medida ha permitido que más de un millón de parados estén hoy exentos de pago, sea cual sea su edad, y puedan acceder a los medicamentos de forma gratuita mientras antes tenían que aportar un 40 por ciento. Están exentos también los perceptores de pensiones no contributivas, beneficiarios de rentas de integración social, afectados por accidentes laborales, enfermedades profesionales y  personas con discapacidad acogidas a prestaciones de la LISMI. En definitiva, se ha protegido a las personas más vulnerables. Por eso, creo sinceramente que ha sido un gran avance social, un reparto mucho más justo que no podemos menospreciar y que tenemos la obligación de ponerlo en valor y protegerlo.

Edad y cronicidad van de la mano. Hablamos mucho de curar, pero mucho menos de cuidarse. ¿Qué más puede hacerse para que las personas aumentáramos nuestro autocuidado (dieta, ejercicio, menos consumo de fármacos, higiene…) en vez de recurrir inmediatamente a cuidados médicos, a farmacopea y a urgencias?

En España se ha avanzado mucho en promoción y prevención de la enfermedad. Es esencial formar desde edades cada vez más tempranas y mantener esta educación a lo largo de toda la vida. Dos ejemplos son la Estrategia de Promoción de la Salud aprobada en 2013 y la Red de Escuelas de Salud para la Ciudadanía puesta en marcha en 2012.

Si se gastara más en educación sanitaria (en la escuela y otros medios), ¿no amortizaríamos en menos gasto en farmacia, urgencias, tratamientos? ¿Se prevé hacer?

Como he dicho anteriormente, la formación es clave para impulsar la promoción de la salud y la prevención de enfermedades. El ciudadano cada vez debe ser más coparticipe y corresponsable de las decisiones que se toman sobre su salud, autocuidado y el abordaje de sus enfermedades, así como del uso racional de los recursos que tiene a su alcance en el sistema sanitario.

Los fármacos de última generación cada vez son más caros, más específicos…, las nuevas tecnologías son demandadas cada vez más y también son más costosos (terapias para hepatitis C, análisis genéticos, quimioterapias, TAC…), ¿cómo mantener este nivel de asistencia especializada a más personas cada vez más mayores si las aportaciones disminuyen?

Es evidente que las innovaciones terapéuticas y tecnológicas tienen un elevado coste, pero deben ser incorporadas al sistema si los ciudadanos las necesitan y  hay evidencia patente de su coste-efectividad. El trabajo desarrollado por el Ministerio de Sanidad ha hecho posible la incorporación de 210 innovaciones terapéuticas a la cartera pública de servicios desde el año 2012. Cabe destacar la incorporación de 42 innovaciones para pacientes con cáncer,  o la puesta en marcha del Plan Estratégico para el abordaje de la hepatitis C: más de 66.000 pacientes tratados satisfactoriamente entre enero de 2015 y diciembre de 2016. Debemos seguir trabajando en esta misma dirección para que los resultados sean cada vez mejores.

¿Estamos abocados a renunciar a prestaciones de alta tecnología si  queremos que la Medicina básica siga llegando a todos?

No, nunca podemos renunciar a estas prestaciones. Debemos ser responsables en nuestras políticas y conseguir que lleguen a todos los ciudadanos en condiciones de equidad, calidad y seguridad.

Muchos presentan la Sanidad privada-pública como dos arietes enfrentados. ¿No es posible articular medios de cooperación que den mayor eficiencia al sistema sanitario global? (recordando que el 90 por ciento lo presta la pública y el 10 por ciento la privada) ¿Complementar/concertar no es mejor que competir?

En Sanidad no hay que buscar enfrentamientos, hay que trabajar por un objetivo común que es dar la mejor asistencia sanitaria a todos los ciudadanos que la precisen sin distinciones ni desigualdades. El protagonista es el paciente por encima de todo y todos los esfuerzos se deben dirigir en la misma dirección. La Sanidad pública y la iniciativa privada son compatibles y complementarias y su actividad coordinada está regulada por ley  desde 1997. La colaboración público-privada se aplica en Cataluña, Andalucía, Madrid, Comunidad Valenciana… con distintas versiones y grados diferentes de éxito. Se trata, en mi opinión, de un medio para agilizar el acceso a la asistencia de los pacientes siempre dentro del sistema público de salud, pero hay que recalcar que el paciente sigue recibiendo asistencia sanitaria pública, es importante recordarlo.

Algunos dirigen sus diatribas contra emigrantes o colectivos que requieren prestaciones sin aportar contribuciones. ¿Está a favor de que la Sanidad sea absolutamente gratuita y universal para todos?

El acceso a la asistencia sanitaria es más universal ahora que nunca, desde la entrada en vigor del RD 16/2012. En el año 2011 la deuda acumulada era de 16.000 millones de euros, muy preocupante, estaba en riesgo la sostenibilidad del sistema, existían graves  inequidades y gracias a las medidas adoptadas por el Gobierno se han ido solventando. No hay que centrar el debate en emigrantes o colectivos que no realizan aportaciones, es malo estigmatizar a nadie en el ámbito social y sanitario. Había también profesionales españoles en activo que estaban excluidos del sistema público. En la actualidad, hay 800.000 tarjetas sanitarias más que en 2011 y creo que vamos por el buen camino, aunque quedan muchas cosas por hacer.

¿Gratuita también para “enfermedades raras”: muchas y cada día más, pero con pocos individuos afectados?

Para “enfermedades raras” también, por supuesto.

Muchos de los gastos sanitarios derivan del pago de royalties. ¿Por qué se deja escapar a tantos buenos profesionales investigadores? ¿No puede hacerse un mayor esfuerzo en el área de investigación y de I+D+i farmacológico, por ejemplo?

España es un referente mundial en I+D+i biomédica. Lo es por científicos españoles de prestigio como Joan Rodés (DEP), Valentín Fuster, Juan Carlos Izpisúa, José María Ordovás... y muchos otros. Contamos con el Instituto de Salud Carlos III. Es verdad que la crisis nos ha impedido progresar como hubiéramos deseado en dotación presupuestaria y debemos trabajar para impulsar el registro de patentes, atraer inversiones y retener talento nacional e internacional.

Ligado con lo anterior. En París, Londres, Berlín… y hasta en Adelaida me he encontrado con profesionales españoles de la Medicina. Con lo costosa que es  su formación, ¿qué se hace mal para que se vayan tantos?

Nuestros científicos y profesionales, así como nuestro Sistema Nacional de Salud, son un activo cardinal de la “Marca España” y debemos esforzarnos para que su formación sea cada vez más completa y sus condiciones laborales cada vez mejores.

Evidentemente con más dinero se hacen más cosas, pero no siempre, porque EE.UU. destina 10.000 euros por ciudadano con 40 millones sin servicio sanitario y Cuba con tan solo 1.000 atiende básicamente a todos. ¿Además de más dinero, qué tres medidas propondría usted para que nuestro sistema fuera más eficiente?

Primero, promoción de la salud y prevención de la enfermedad. En segundo lugar, integración socio-sanitaria y por último, financiación sostenible y optimización de los recursos existentes. Una buena muestra de ello es la compra centralizada,  porque supone un ahorro importante y garantiza la equidad entre territorios.

Dicen las malas lenguas que la crisis desde 2007 es algo generado por un capitalismo neo.com que pretende cercenar los avances sociales: Sanidad, educación y prestaciones sociales, sobre todo. ¿Si esto fuera así, la Sanidad pública tendría sus días contados?

No comparto para nada esta afirmación y no se me pasa por la cabeza que la Sanidad sea un mero negocio. La Sanidad es un pilar fundamental del bienestar que hay que mantener y mejorar y creo que ese es empeño de todos los grupos políticos como es el del Partido Popular.

Si las máquinas van a desplazarnos prácticamente de todas las ocupaciones, y los ejércitos van a estar formados por ciborgs, ¿seguirán los poderes económicos interesados en mantener Sanidad, educación y prestaciones sociales para todos sus ciudadanos?

No sé qué pasará en el futuro, ni que papel tendrán los robots en nuestra sociedad. Yo creo en las personas y trabajo desde mi responsabilidad para ellas, lo que nos preocupa  son nuestros mayores, nuestros niños, ofrecerles la mejor Sanidad pública posible. La política la hacen las personas y va dirigida a personas y desde el gobierno del Partido Popular se trabaja para dejar como legado el mejor Sistema Nacional de Salud posible, por lo menos tan bueno y resolutivo como el de ahora. Personalmente, para ejercer mi profesión, es necesaria la cercanía y el contacto con las personas, y los “ciborgs”, en ese aspecto, nunca podrán sustituirlas.

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