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  • Sábado, 23 de Septiembre de 2017

“La Sanidad pública española está infrafinanciada”

El portavoz de Sanidad del PSOE en el Congreso, Jesús María Fernández, ha concedido una entrevista a EL MÉDICO 

“La Sanidad pública española está infrafinanciada”

Diputado por la comunidad foral de Navarra, donde nació y se graduó en la Universidad de Navarra, Jesús María Fernández, portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados, posee una extensa experiencia en el ámbito sanitario. Médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, ha dedicado su vida profesional al desarrollo de políticas y sistemas de salud en distintas partes del mundo y desde diferentes aspectos sanitarios. Entre otros cargos, es reconocido en el sector por haber sido viceconsejero de Sanidad del Gobierno Vasco entre los años 2009 y 2012, acompañando a Rafael Bengoa durante esa etapa. Firme partidario de la Sanidad pública, universal y de calidad, considera que los “repagos” impuestos por el PP son innecesarios porque no moderan el consumo farmacéutico “por lo que tienen que ir progresivamente eliminándose”, explica a la revista EL MÉDICO, al tiempo que hace especial hincapié al señalar que “la Sanidad española está infrafinanciada”.

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El diputado navarro ha dedicado su vida profesional a mejorar la salud de las personas desde ámbitos diferentes. Ha gestionado la Sanidad en Navarra y el País Vasco, al tiempo que ha asesorado a ministerios de Sanidad de muchos países. Su profesión, su pasión, es la salud de las personas. Firme defensor de la Sanidad pública universal, gratuita y de calidad, considera que “el sistema será viable siempre y cuando tomemos las medidas necesarias para seguir mejorando en eficiencia, en gasto y abordemos con nuevas maneras de atender a las personas en los procesos de la dependencia y la cronicidad”, explica a la revista EL MÉDICO.

Los responsables actuales de Sanidad en sus declaraciones dicen defender el sistema universal, gratuito y de calidad. ¿También en sus decisiones de gobierno?

Nuestros dirigentes no lo sé, pero el partido socialista tiene claro que apostamos por un Sistema Nacional de Salud de financiación pública que cubra a todas las personas que vivan en España y que como criterio general sea gratuito, porque pensamos que los copagos existentes tienen que ir progresivamente eliminándose, empezando por el copago de los medicamentos que en 2012 el PP puso a los pensionistas. Esta es nuestra apuesta. Y donde gobernamos, como en Valencia, la consejera Carmen Montón ya ha explicado que no entendemos la gestión de la Sanidad en manos privadas. Otra cosa es que haya una colaboración con ella para suministrar servicios necesarios dentro de la prestación sanitaria y a través de los conciertos, a los que no nos oponemos, siempre que se regulen y que se garanticen en interés común; pero sobre la privatización de la gestión sanitaria, modelos Alzira u otros que hay en Valencia o en la comunidad de Madrid, estamos totalmente en contra.

¿Es más eficiente la Sanidad privada que la pública? ¿Y la Sanidad pública con gestión privada?

No hay un solo estudio que avale que en igualdad de condiciones la Sanidad privada sea más eficiente que la Sanidad pública. Cuando a veces se dice que una concesión sanitaria en España es más eficiente que la gestión pública se ignoran muchas cosas. Entre otras, que no sea comparable un hospital nuevo de 10 o 15 años de funcionamiento con una plantilla joven y equipamiento recién estrenado que da un perfil de servicios para un determinado nivel de complejidad de enfermos, con las prestaciones que nos ofrece la Sanidad pública que ha de atender enfermedades más complejas con estructuras más asistenciales, hospitales más antiguos, plantillas más envejecidas... Hay que comparar peras con peras y no con manzanas. En todo caso, lo que ocurre es que en este modelo de concesiones lo que estamos privatizando es el beneficio, pero mantenemos dentro de la responsabilidad pública el riesgo. Se ha dado más de un caso en España que cuando a la empresa privada no le va bien tiene que ser el sector público quien rescata esa mala gestión de la empresa privada.

Sanidad privada-pública, ¿necesariamente enfrentadas? ¿Es posible que se complementen y concertar entre ellas?

No son contradictorias ni están enfrentadas. En España hay una Sanidad privada fuerte y de calidad y es bueno que sea así. Además, a las administraciones públicas les corresponde regular y asegurar que esa Sanidad sea de calidad y solvente. Hay personas que por decisión personal deciden tener un seguro privado de salud y están en su derecho; nada que objetar. Un 20% de españoles/as dispone de este seguro de salud privado. Esto ha sido así desde siempre e incluso en épocas de crisis ha crecido. Pero el objetivo-obligación de la Administración es que todos los españoles tengan acceso a una Sanidad pública de calidad y accesible para evitar listas de espera que son un riesgo para la salud; y para que adquirir un seguro privado sea una decisión libre, pero no condicionada porque  la Sanidad pública no funcione bien. Por lo tanto, enfrentamiento no, colaboración sí. De hecho, todas las autonomías contratan una proporción de sus servicios sanitarios a la privada, porque hay algunas líneas asistenciales que la Sanidad pública no las ofrece o porque hace falta en un momento determinado complementar o apoyar para reducir listas de espera o para atender epidemias, de gripe o de lo que sea. Esto, además, ya se recogía en la Ley General de Sanidad del año 86 y no hay por qué buscar ningún enfrentamiento.

La población envejece a marchas forzadas, más gasto y menos ingresos. ¿Qué puede hacerse para que la Sanidad pública continúe siendo viable?

Es perfectamente viable. Es verdad, se incrementa el envejecimiento y la cronicidad, pero también es cierto que cada vez contamos con tecnologías mucho más eficientes. Cuando hablamos de nuevos medicamentos mucho más costosos se nos olvida añadir que en numerosas ocasiones con ellos se ahorra en otro tipo de costes sanitarios que tendríamos de no disponer de ellos. Contamos con una sociedad envejecida, pero mucho mejor cuidada en su salud que la que tenían generaciones anteriores. La salud de una persona de 65 años actualmente nada tiene que ver con la de una de su misma edad hace 30/40 años. La esperanza de vida de nuestra población es el dato fedatario. Por otra parte, la gente mayor hoy tiene mayor disposición de renta, lo que exime de que haya personas mayores que pasan dificultades, pero cuando analizamos las estadísticas, su pensión es mayor que la de hace 20 años, y estas condiciones económicas les permiten cuidarse mejor y dedicar una parte mayor del patrimonio acumulado o de las rentas que tienen a su salud. La Sanidad pública es viable, siempre y cuando tomemos las medidas necesarias para seguir mejorando en eficiencia, en gasto y abordemos con nuevas maneras de atender a las personas este fenómeno de la dependencia y la cronicidad.

¿Cree que la ciudadanía estaría dispuesta a un mayor esfuerzo impositivo para mantener el sistema vigente?

Por principio nadie quiere pagar más impuestos, pero el último barómetro sanitario vuelve a decirnos que el segundo problema más importante para la población es su salud, y esto significa que la población es muy consciente y sensible a todo lo que sea cuidar de su salud. Cuidado que va mucho más allá de exclusivamente tener un buen sistema sanitario que cure tu salud cuando uno enferma. Significa también invertir en nutrición, en más actividad física y en otros aspectos que tienen que ver con la prevención y la promoción de la salud. Si los ciudadanos perciben que los impuestos que ellos pagan tienen como consecuencia la mejora de la calidad de los servicios públicos, sea Sanidad, educación o dependencia, yo creo que los ciudadanos están dispuestos a aportar más de sus impuestos. Esto sin olvidarnos de que España hoy todavía tiene un gasto público vía impuestos un 7% menor que el resto de los países europeos.

¿La sostenibilidad del sistema es más cuestión de buena financiación que de presupuestos? ¿Existen modos alternativos de financiación, por ejemplo, mayor aportación empresarial?

Nosotros creemos que el SNS tiene que estar financiado vía impuestos. Esto ya se hizo a partir de la Ley General de Sanidad, por la que pasamos de un sistema de seguridad social a un sistema nacional de salud. Por eso insistimos en que las aportaciones que hacen hoy en día los ciudadanos a través de los copagos deberían ir progresivamente disminuyéndose. Otra cosa es que, además de tener un SNS público bien financiado y de buena calidad, algunas empresas como beneficio adicional presten a sus empleados un seguro de salud privado. Pero en la medida que eso no vaya en detrimento de la financiación necesaria de la Sanidad pública, no le vemos ningún problema.

¿Los re-copagos farmacéuticos son necesarios? ¿Es medida financiera o disuasoria? ¿Podrían graduarse de otra manera?

Los copagos, o recopagos son innecesarios porque no disuaden del consumo farmacéutico. Basta analizar la situación en España: hoy el crecimiento del gasto farmacéutico es mayor que antes de la aplicación del copago a los pensionistas. Por lo tanto, no actúa como un mecanismo disuasorio, y lo que es peor, sí puede disuadir de realizar lo que llamamos el consumo necesario. Y esto sí que está acreditado. Gente que requiere tomar un medicamento para controlar su enfermedad y que, por el copago, está dejándolo porque no puede pagarlo. Además, es injusto porque consideramos que el que tiene una enfermedad debe de tener acceso gratuito al cuidado de esa dolencia. Hay que recalcar que la financiación de la Sanidad ha de ser vía impuestos y no vía aportación de los usuarios. La modificación que hizo el Gobierno del PP en 2012 pensamos que lejos de contribuir a una Sanidad más progresiva lo que hizo fue crear colectivos nuevos de personas que deben realizar aportaciones y copagos; y si además apreciamos que se hizo de manera grosera con una mala progresividad de los tramos, pues nos parece peor por partida doble: mal que haya copagos y peor aún que se hagan mal.

¿El funcionamiento del SNS actual descentralizado es más eficiente o sería mejor volver a la situación centralizada anterior?

No veo confrontación entre las dos situaciones. Creo que el SNS hoy descentralizado es más eficiente y de mejor calidad que lo era antes. En general, la gestión de las CC.AA. ha sido excelente y gracias a esto tenemos hoy en España una Sanidad que no tiene nada que ver con la de hace 30 años cuando se empezó a descentralizar la gestión hacia las autonomías. Lo cual no quita, en absoluto, para que se pongan en marcha determinados mecanismos de colaboración entre las autonomías, como pueden ser compras o centros de referencia nacional para determinadas patologías. Hemos de insistir en las dos líneas; por una parte, en la descentralización de la gestión y de la financiación como se ha venido haciendo, dando más autonomía fiscal y financiera a todas las CC.AA.; y por otra, continuar ampliando todos los instrumentos de colaboración entre ellas. Creo que es la línea a seguir y espero que así se fomente en el nuevo sistema de financiación autonómica.

Las diferencias de prestaciones sanitarias entre comunidades son evidentes. ¿Cómo podrían corregirse?

Hay diferencias y algunas desigualdades que ciertamente habría que corregir porque no son aceptables y, por ello, el Ministerio tiene la responsabilidad de intervenir en estas diferencias, primero evaluándolas y dándolas a conocer, cosa que no está haciendo; en segundo término tendría que arbitrar soluciones para corregirlas. Lógicamente la situación no es armónica mientras tengamos una diferencia de financiación que varían de los 1.500€ a los 1.000 €/persona/año según comunidad. Aunque también es verdad que si hablamos de un sistema descentralizado y de arquitectura federal, puede haber determinadas decisiones que se adopten en una CC.AA. que sean las de todo el territorio nacional, pero que son acuerdos tomados con justificación por los parlamentos y gobiernos autonómicos. Es decir, tenemos que tener cierta tolerancia con que unas CC.AA. decidan avanzar más, por ejemplo, en el cribado neonatal y otras en programas de detección precoz del cáncer. Así que debe haber una cartera común en todas las autonomías que garanticen niveles de acceso similares a todos los ciudadanos por igual y, al mismo tiempo, mantener cierta flexibilidad para aceptar que unas comunidades vayan más rápidas que otras en según qué programas.

¿Es el Consejo Interterritorial (CI) el modelo idóneo para garantizar esa igualdad ponderada de prestaciones? ¿Lo cambiaría en algo?

A veces acusamos injustamente al CI de falta de operatividad. He participado en varias ocasiones en él cuando formaba parte de los Gobiernos de Navarra o del País Vasco, y creo que funciona y resuelve bien los aspectos relacionados con la coordinación de muchos aspectos, por ejemplo, de salud pública o regulación de profesiones, entre otros. Pero el Consejo funciona sobre todo cuando existe un Ministerio que lo lidera: no como el actual que no lo convoca o que solo lleva temas de índole menor. Es entonces cuando efectivamente echamos de menos que el Consejo tome carta en asuntos de máxima importancia. Hoy el CI no aborda el problema número uno que tiene la Sanidad española: su infrafinanciación. Y así, mientras la Conferencia de Presidentes ha puesto en marcha un proceso para renegociar el sistema de financiación autonómica, el Ministerio de Sanidad no ha reunido ni una sola vez el CI para discutir criterios para evaluar las necesidades y los costos para financiar la Sanidad española. La Sanidad española siempre estuvo muy ajustada en cuanto a su financiación, pero en estos cinco últimos años se han roto las costuras por los 10.000 millones €/año que han desaparecido desde el 2011 con Mariano Rajoy en el gobierno. Sobre una situación ajustada, este recorte de 10.000 millones por año ha terminado llevándonos a la situación actual de extremada temporalidad del empleo público, de obsolescencia tecnológica y de copagos generalizados de medicamentos. Todos esos temas son los que hay que abordar en el CI, pero para ello hay que recuperar la financiación que ha desaparecido del sistema.

¿Ve necesario un Pacto de Estado para la Sanidad?

Se lo planteé a la ministra cuando vino aquí a la Comisión de Sanidad a explicar las líneas de su legislatura, de las que, por cierto, no dijo prácticamente nada. Seguimos sin saber qué es lo que quiere hacer con la Sanidad española en los próximos 4 años. Yo le planteé 8 medidas urgentes para comenzar a acordar un pacto que podríamos desarrollar en el futuro. Esas ocho medidas tenían que ver, por ejemplo, con la eliminación de la exclusión de la cobertura sanitaria a cerca de un millón de personas, españoles que salen al extranjero por motivos de estudios o trabajo y extranjeros que viven, y muchos de ellos trabajan, en España pero no están regularizados. Otra de las medidas era la eliminación de copagos, por lo menos los que se impusieron desde el 2012, para más adelante hablar de la eliminación de copagos anteriores. Hablamos también de un plan de estabilización del empleo para evitar la precariedad laboral actual. Asimismo, le comentamos otras medidas perentorias de salud pública, pero en estos meses de nuevo gobierno no hemos visto en la ministra ni en el Ejecutivo paso ni gesto alguno para llegar a ese pacto. Solo puedo decir que el partido socialista sigue abierto a dialogar, a ir acordando medidas necesarias, pero no vemos ningún gesto. Una de las medidas era que convocara para enero un CI monográfico sobre financiación sanitaria para acordar juntos entre todas las CC.AA. los criterios de financiación sanitaria, pero ha llegado abril y no sabemos cuándo se convocará. Por lo tanto, escepticismo total en cuanto a la voluntad de llegar a acuerdos.

¿Considera que a ese hipotético pacto debieran incorporarse las CC.AA.?

Por supuesto. Debe existir un amplio acuerdo, y digo acuerdo como primer paso, porque habiendo tantas cosas que nos diferencian del PP será difícil llegar a un pacto. Será más fácil consensuar solo en aquello que estemos de acuerdo, porque si hay muchos asuntos en los que no estaremos nunca de acuerdo, puede que en algunos quizá podamos acercarnos. Acuerdos que tienen que ser a tres bandas: por una parte, los partidos políticos en el Congreso, por otra las CC.AA. en el CI y, evidentemente, también algunas de esas medidas se tienen que abordar en el ámbito de lo social.

¿Por ejemplo, con los sindicatos sobre empleo en Sanidad?

La temporalidad está en el 30%; pero no solo es eso, porque casi se ha mantenido estable debido a que la reducción de 30.000 profesionales de la Sanidad pública se dio en el personal temporal, ya que es más fácil prescindir de un temporal que de un fijo. Por lo tanto, el problema del empleo en la Sanidad española tiene varias facetas: uno es la pérdida de 30.000 puestos de trabajo en estos últimos 5 años; otro, la temporalidad; y el tercero, las condiciones de empleo de los que trabajan en el sistema, que se han empeorado. Hemos de trabajar sobre los tres aspectos: mejorar las condiciones de empleo, aumentar plantillas y estabilizar puestos de trabajo.

Así que la Sanidad puede seguir siendo universal y gratuita para todos, ¿turistas sanitarios y “sin papeles” incluidos?

Son dos fenómenos distintos. Es el Gobierno quien nos quiere confundir vetando la proposición de Ley del grupo socialista para universalizar la atención sanitaria, aduciendo el gasto que tiene el turismo sanitario. Craso error confundir las dos cosas; una es el turismo sanitario, personas turistas que vienen a España a recibir atención sanitaria con la cobertura del seguro, privado o público, que pagan en su país de origen y que está bien. Otra cosa, son las personas que residen en España con o sin papeles, pero, muchos de ellos, por cierto, trabajando. Hay que recordar la cantidad de personas que están trabajando “en negro” y que en nuestra opinión tienen todo el derecho a ser atendidas cuando enferman. Además, a todos los españoles nos interesa que estas personas sean atendidas cuando enferman por muchos motivos. Por razones de salud pública y porque no tratar a una persona enferma desde el principio tiene como consecuencia que al final la tengas que atender cuando sea mucho más grave y más costosa la atención.

¿Gratuita también para “enfermedades raras”?

Por supuesto que asistencia en igualdad de condiciones y gratuitas también para pacientes con enfermedades raras. Es el fundamento de cualquier sistema sanitario público y solidario. No puede ser que solo atendemos a unos y a otros no.

Tras su costosa formación, ¿por qué se marchan de España tantos profesionales sanitarios?

Falta de financiación, falta de posibilidad para planes de empleo por las dichosas plazas de reposición… Todo eso hay que resolverlo y, por eso, le insistimos al Gobierno que prepare junto a las CC.AA. un plan de empleo en la Sanidad pública.

¿Podemos estar tranquilos los españoles sabiendo que la Sanidad seguirá siendo un derecho y no pasará a ser un negocio?

La crisis del 2007 se produce por el pinchazo de dos burbujas: una global, la de las inversiones basuras, las hipotecas sub-prime, etc…, debida a la desregulación completa de los bancos de inversión. En España, además de esa burbuja financiera tuvimos la burbuja inmobiliaria que pinchó en el mismo momento. Con lo cual, se vino mucho empleo y riqueza abajo. Fracasaron muchas cajas de ahorro que estaban llenas de ladrillos y de terrenos por construir. Si se corrigen se evitará que vuelvan a estallar. Y si esas burbujas se regulan no tiene por qué verse afectada la sostenibilidad de la Sanidad y del resto de los servicios públicos. Ahora mismo, en la situación de crecimiento de España al 3% tendríamos que tener la capacidad, como he dicho en anteriores respuestas, de ir recuperando progresivamente toda la inversión en salud que se ha perdido. Con medidas de mejora en la financiación sanitaria y de mejor uso de los recursos que ya tenemos en la Sanidad española, los socialistas estamos convencidos de que el sistema de salud español es perfectamente sostenible.

Una última pregunta para el futuro en “un mundo feliz” de Huxley. Cuando las máquinas nos sustituyan prácticamente en todo y los ciudadanos seamos mucho más prescindibles, ¿la Sanidad, la Educación y las prestaciones sociales de la ciudadanía seguirán siendo prioritarios para los poderes económicos/políticos?

Es un fenómeno que puede afectar más a otras prestaciones, como por ejemplo las pensiones que hoy por hoy en España dependen de las cotizaciones sociales. Es verdad que existe el fenómeno de la robotización que hace que se sustituyan humanos por máquinas y podría afectar a la suficiencia financiera para pagar las pensiones. En el caso de Sanidad, que es una financiación vía impuestos, en la medida que la economía crezca creo que la recaudación fiscal de impuestos tiene que subir, de hecho está subiendo. En España, el año pasado y este año la recaudación subió. Si a eso añadiéramos una reforma fiscal progresiva, como el partido socialista propone, para que determinados espacios fiscales que hoy contribuyen poco como son las grandes rentas o los impuestos de sociedades con procesos de ingeniería fiscal para detraer de unos países y llevárselos a otros donde se cotizan menos, pues creo que con una política fiscal progresiva, la financiación de la Sanidad está asegurada y espero que el de otras prestaciones sociales también.

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