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  • Viernes, 30 de Septiembre de 2016

29 de septiembre, Día Mundial del Corazón

Aunque los avances en el campo de las enfermedades cardiovasculares sean continuos y continuados, en ocasiones se realizan descubrimientos o encuentran tratamientos nuevos que hacen que el avance se acelere e, incluso, pegue un salto. Éste es el caso del corazón artificial que tiene como gran novedad que podrá ser un trasplante definitivo. Coincidiendo con el Día Mundial del Corazón, que se celebra el 29 de septiembre, el presidente de la Federación  Española del Corazón (FEC), el cardiólogo Leandro Plaza, quiere que estos avances salgan a la plaza pública y sean lo más conocidos posible, para así poder pedir a la población, aun con mayor énfasis, que se corresponsabilice con su propia salud cardiovascular

29 de septiembre, Día Mundial del Corazón

 

Las enfermedades cardiovasculares (como el infarto de miocardio y el accidente cerebrovascular) constituyen las principales causas de mortalidad en el mundo desarrollado, no en vano se cobran 17,1 millones de vidas al año. Malos hábitos alimenticios y el control inadecuado de patologías crónicas como hipertensión, diabetes y colesterol elevado, son algunas de las principales causas. "Con las actividades organizadas para el Día Mundial del Corazón se intenta que la población conozca mejor los métodos para reducir al mínimo los factores de riesgo, por ejemplo mantener el peso corporal controlado y hacer un poco de ejercicio", explica a la revista EL MÉDICO Leandro Plaza, cardiólogo y presidente de la Federación Española del Corazón (FEC).

El doctor Plaza es contundente al apelar a la "responsabilidad" de los pacientes con patologías cardiovasculares a la hora de cuidar su salud, al tiempo que incide en la necesidad de mantener una alimentación sana, así como en la de practicar ejercicio físico moderado. Lo dice con conocimiento de causa, ya que cada año mueren sólo en España unas 85.000 personas por enfermedades cardiovasculares (ECV). "Aparte de tomar los medicamentos que le haya recomendado su especialista, es su responsabilidad tener unos hábitos de vida cardiosaludables que le ayuden a mejorar su salud".

"En el mundo desarrollado las enfermedades relacionadas con el corazón son la primera causa de muerte, seguida del cáncer y de las enfermedades infecciosas. ¿De las cardiovasculares cuáles son las más frecuentes? Hay tres que son esenciales", explica el doctor Plaza. "La cardiopatía isquémica, que es la que produce el infarto. Ésta es la primera etiología de causa que produce enfermedad del corazón. Luego hay otros tres grupos que están muy lejanos, porque la presencia es muy inferior: las patologías congénitas, las que se producen por un mal desarrollo embriológico del feto, son los bebés que nacen con una alteración en el corazón; las otras causas, mucho menos frecuentes, son las cardiopatías o lesión del corazón de origen reumático, que ahora prácticamente en España han desaparecido, aunque lo que vemos los especialistas son las consecuencias de ella. Es una enfermedad que se originaba por un germen en la garganta que se producía por lo que denominábamos fiebre reumática. Por último, tendríamos un tercer grupo misceláneo: enfermedades de alteraciones en las que raramente se conoce la causa, en ésta están incluidas las cardiopatías miocárdicas. Pero, insisto, la más frecuente es la enfermedad isquémica, o dolencia coronaria del corazón", explica didácticamente el cardiólogo.

El factor genético

¿Las patologías del corazón están asociadas a la genética? Es una pregunta frecuente que se hacen quienes tienen familiares con esas enfermedades. "Algunas cardiopatías, donde se produce una lesión en el corazón, sí lo están, ya que se forman durante el desarrollo del feto en el vientre de la madre. También hay una posible dolencia hereditaria en la enfermedad coronaria. ¿En cuál? En la que empieza sobre los?veintitantos años, que suele consistir en el depósito de una sustancia grasa, una placa, que está sobre todo hecha de colesterol y grasa, que va obstruyendo paulatinamente las arterias coronarias, que son los tubos a través de los cuales llega la sangre de la que se alimenta el corazón. Se va obstruyendo a lo largo del tiempo y llega un momento que la obstrucción es tan importante que el tubo se cierra del todo, formándose un coágulo que también lo tapona y es cuando se produce el infarto", detalla el doctor Leandro Plaza.

En opinión del especialista, al margen de la genética, las patologías cardiovasculares están mucho más relacionadas e influenciadas por el modo de vida del paciente. Se sabe cuál es el desarrollo de la enfermedad coronaria, se conoce la causa aparente, pero desconocemos el mecanismo íntimo de la enfermedad,"si no fuera así, ya lo habríamos curado, evidentemente", subraya. "A lo que sí hemos llegado es a la conclusión de que existen una serie de factores que son los facilitadores de que a lo largo del tiempo se desarrolle con más intensidad. Son los que conocemos como factores de riesgo".

Para evitar estos factores de riesgo, los expertos insisten en la importancia de llevar una vida ordenada, equilibrada. Las claves para mantener una salud óptima se basan, a juicio del cardiólogo Fernando Arribas, del Hospital 12 de Octubre de Madrid, en un dieta equilibrada combinada con la práctica moderada del deporte, ya que "es suficiente con caminar como mínimo media hora al día", al mismo tiempo que "se deben rebajar las calorías y seleccionar los alimentos, pero sin prohibir ninguno". De hecho, el 80 por ciento de las muertes por enfermedades cardiovasculares podría evitarse siguiendo una dieta saludable como método idóneo de controlar algunos de los principales factores de riesgo, que están asociados a la obesidad, el colesterol y la hipertensión arterial.

Prevenir siempre es mejor que curar. Siguiendo esta máxima, los especialistas son conscientes de la necesidad de concienciar a la población en la prevención de los episodios cardiovasculares. "Se deben reducir las calorías de la ingesta diaria para no engordar; hay que llevar una alimentación cardiosaludable, baja en grasas saturadas que son nocivas, sobre todo las de origen animal. No es que se prohíban totalmente, pero sí recomendamos que sean sustituidas por el aceite de oliva u otros productos vegetales, que son más beneficiosas para el corazón que las grasas saturadas de origen animal. Además, debemos tender a una alimentación en la que predominen verduras y frutas", recomiendan los dos cardiólogos.

El factor obesidad

La marginación y hasta dejación que se ha hecho en los últimos años en nuestro entorno de la dieta mediterránea preocupa a los expertos. No les alarma menos el escaso ejercicio físico que hacen nuestros niños y niñas, lo que está provocando una epidemia de obesidad en los menores. "Están hiperalimentados, en los colegios ingieren más cantidad de calorías de las que necesitan, incluyendo bollería industrial con grasas trans, que son bastante perjudiciales. Se han cambiado las verduras, las legumbres y pescados por un abuso de grasas saturadas de origen animal. En conclusión, comen más y se mueven menos, porque las videoconsolas, Internet... habitan entre nosotros". Esto les ha llevado a los cardiólogos a demandar a la Comunidad Europea la obligación de colocar una etiqueta en cada uno de los alimentos embasados, donde se refiera de manera específica qué cantidad de grasas trans deben tener. "Que se sepa cuál es la composición del alimento para que pueda decidirse qué alimento es el más conveniente", subraya Leandro Plaza.

Alcohol y tabaco, factores de riesgo bien conocidos

Uno de los factores que inciden en una peor salud cardiovascular es el consumo de alcohol. "De todos modos, los americanos, que tienen un serio problema de alcoholismo, han demostrado que el consumo en dosis moderada previene procesos tan complicados como es la formación de la placa de ateroma dentro de la coronaria; de entre todas las bebida alcohólicas, el vino es el que parece más efectivo, Así, la ingestión de pequeñas cantidades de vino puede disminuir, según concluyen varios trabajos de expertos, la frecuencia y gravedad de la enfermedad. Aún siendo esto cierto, los cardiólogos nunca nos cansaremos de recalcar que su ingesta debe ser moderada, muy moderada", añade Leandro Plaza.

Los beneficios de la Ley Antitabaco

La entrada en vigor a principios de año de la restrictiva Ley Antitabaco fue recibida con satisfacción por los especialistas en Cardiología. Dentro del colectivo médico fueron los que más presionaron para conseguir espacios sin humo. ¿Se nota la normativa antitabaco? "Sí. Es buena y se ha notado un montón". El presidente de la FEC pone de ejemplo las campañas preventivas desarrolladas también en otros países de la zona este de Europa, donde la disminución del consumo del tabaco ha sido general. "Las medidas que más han contribuido al descenso del tabaco han sido el aumento del precio y grabar los impuestos. Ahora es raro encontrar un país del este de Europa donde se fume más del 20 por ciento y antes estaba en el 50 por ciento", subraya Plaza.

Los expertos observan con alegría la situación en países como Noruega, Finlandia, Suecia, Inglaterra... donde la frecuencia de la enfermedad coronaria era tres o cuatro veces superior a la de países mediterráneos, como Francia, España e Italia, y que han conseguido reducirla espectacularmente. "Estos países lo tomaron como un problema sanitario importante, personal y social. Lanzaron unas campañas publicitarias tremendas, gastándose un dineral. Por ejemplo, en Finlandia aplicaron las campañas en colegios, empresas..., donde se podía extender más la idea de la prevención y han conseguido de manera sorpresiva que en los últimos 15 años la disminución de la enfermedad se sitúe en un 15-20 por ciento. Sobre todo, lo más destacable es que han conseguido cambiar los hábitos del comportamiento del individuo", apunta el presidente de la FEC.

Ese cambio de comportamiento es lo que les lleva a los cardiólogos a demandar a las Administraciones del Estado que sigan el ejemplo de países como Finlandia. "Allí la gente ha dejado de ingerir tantas grasas saturadas de carne, tanta mantequilla. La han sustituido por pescado, aceite vegetal. La prevención se tiene que aplicar no solo a escala individual, sino también colectiva Se han comprobado las ventajas de las campañas. Por eso, nosotros apoyamos que en el Estado, en las autonomías, se hagan y mantengan iniciativas dirigidas a la población. Lo importante es concienciar a la población de los beneficios de unos hábitos saludables para su futuro. Sin olvidar que los ciudadanos tienen también la responsabilidad, que han de sostener una mejor alimentación y hacer ejercicio. Esas son cosas que, al margen de la Medicina, pueden hacer ellos mismos", subraya el cardiólogo.

Ejercicio físico moderado, su corazón se lo merece

Cuando el presidente de la FEC habla de la necesidad de realizar ejercicio físico no se refiere a "machacarse" el cuerpo durante horas y horas cada día. "Un estudio reciente dice que solo con hacer ejercicio 15 minutos al día es suficiente. Lo que hace falta es hacer un ejercicio moderado. No ponerse a hacer tenis 2 horas un fin de semana y luego no hacer nada. Nosotros decimos que es conveniente caminar una hora diaria a paso rápido. La enfermedad cardiovascular suele empezar a desarrollarse a partir de los veintitantos, así que si una persona empieza a hacer ejercicio intenso a los 40 años antes debe de consultar con el cardiólogo, quien evaluará su salud cardiovascular. El especialista tendrá que mirarle antes para descartar que tenga una dolencia cardiovascular. Lo que aconsejamos a la población es que camine por las tardes o se baje una parada antes del metro y ande media hora".

El estresante ritmo de vida

El saber popular siempre dijo que la prisa no es buena consejera, entonces ¿acaso el ritmo de vida puede hacer desencadenar episodios cardiovasculares? Y de ser así, ¿qué puede hacerse desde las instancias sanitarias? "Se sabe que el estrés es un factor que en teoría puede influir en la aparición de las complicaciones de la enfermedad. Pero no se ha demostrado que sólo por el estrés la enfermedad se desarrolle más", explica Leandro Plaza. "Aunque a una persona con la enfermedad y que está estresada... es más fácil que le dé el infarto, como complicación, que a otra que no lo está. Es un factor desencadenante, pero no se ha demostrado que sea un factor directo que produzca la enfermedad. Es curiosa esta no relación estrés-enfermedad cardiovascular, como lo es que un 20 por ciento de los casos de pacientes no tenga tensión alta, tenga el colesterol bien, no haya fumado en su vida, ni sea diabético... pero tiene la enfermedad. A este grupo lo consideramos portador de un factor de riesgo genético hereditario", reconoce el presidente de la FEC.

Sobre el porcentaje de éxito de salvación de una persona infartada, los expertos se muestran moderadamente satisfechos. "Lo que sí se ha mejorado mucho es el traslado a un hospital de urgencia. El infarto se está formando y se sabe que si antes de una hora llega la ambulancia y le hace el tratamiento la persona se salva. Cuando más cercano al momento que te da el dolor fuerte, o el acudir a un hospital rápidamente... aumenta la posibilidad de salvación. Hace bien poco la mortalidad por el infarto de manera global era 25 ó 30, mientras ahora hemos conseguido reducir la mortalidad hasta el 50 por ciento. Porque hoy día se le aplica el tratamiento mucho rápido más que antes. Los desfibriladores ubicados en lugares públicos estratégicos también están salvando muchas vidas", reconoce.

Corazón de repuesto

Aunque se consigan reducir las enfermedades cardiovasculares modificando los hábitos de vida de la población, siempre habrá fallos cardíacos y siempre se precisarán corazones. En los últimos años, el descenso entre nosotros de los accidentes de tráfico está provocando la escasez de órganos para trasplantes. ¿Es la alternativa un corazón mecánico? "Son aplicaciones momentáneas; es complicada su implantación, el paciente tiene que estar con el aparato... Aún es problemático", apunta Plaza.

La solución podría venir por la utilización de células epiteliales que después de desdiferenciadas podrían transformarse en tejido cardíaco. "Esa es la línea de investigación que creemos que será el futuro, pero que desgraciadamente lo que pensábamos –hace ya 10 años- que sería una cosa fantástica, marcha mucho más lento de lo que deseáramos", sentencia el presidente de la FEC. "Sería como realizar microtrasplantes; sería lo ideal", sentencian los cardiólogos. "Se injertan células de otro tipo donde esas células empiezan a contraerse y hacen que mejoren la función del corazón. Pero desgraciadamente, a pesar de que hay muchos laboratorios en el camino intentándolo, todavía no se ha conseguido. Se cultivan esas células y forman un trocito de tejido, pero aún no se ha logrado en un grupo de pacientes que el trasplante de esas células embrionarias les produzca el beneficio. Se cree que será el futuro, pero todavía nos falta mucho, es bastante complicado. Tardará mucho. Pero nos quedamos con que sea la idea del futuro. Teóricamente sería sustituir un órgano por una creación de otro con células pequeñas de comportamiento embrionario que fueran creciendo y formando una estructura nueva del corazón. Que no fuera de nadie, pero que luego se creara a través de las células", remacha este experto.

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