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  • Jueves, 24 de Agosto de 2017

Adherencia al tratamiento, en el tránsito del curar al cuidar

En el año 2003, la Organización Mundial de la Salud (OMS) definió el término adherencia como “el grado en el que la conducta de un paciente en relación con la toma de medicación, el seguimiento de una dieta o la modificación de hábitos de vida  se corresponde con las recomendaciones acordadas con el profesional sanitario”

Adherencia al tratamiento, en el tránsito del curar al cuidar

En España se estima que el 50 por ciento de los pacientes no se adhiere bien al tratamiento, lo que se traduce en una importante cuestión de salud pública, con significativas repercusiones tanto a nivel clínico como económico. Las causas de la falta de adherencia son múltiples. El abandono o a la toma inadecuada son un compendio de una mala disciplina terapéutica personal, en muchos casos por una percepción de mejora; pero también es muy probable que sea debida a una inadecuada comunicación médico-paciente, cambios entre la prescripción y la dispensación o falta de conciencia de la importancia de la enfermedad, por citar solo algunos ejemplos.

Como se ha comentado, el inadecuado seguimiento de un tratamiento no es un hecho aislado y puntual de un pequeño grupo de pacientes. El no cumplimiento terapéutico afecta a la mitad de los enfermos crónicos y al 20 por ciento de los tratamientos agudos, condicionando hasta un tercio de los ingresos hospitalarios.

En el caso de los enfermos crónicos, el tema es de gran calado clínico pero también social, tomando en consideración la situación demográfica tanto en España como en Europa, donde nos encontramos con una esperanza de vida en aumento gracias, entre otros factores, a tratamientos terapéuticos múltiples y de por vida en personas cada vez de mayor edad. De modo que tratar con eficacia a estas personas cada día con edad más avanzada se convierte en una cuestión de calidad de vida y de necesidad de que el sistema sanitario siga siendo sostenible. En estas dos razones se asienta la necesidad de lograr o, al menos tratar de conseguir, una adherencia terapéutica que optimice todo el tratamiento sanitario.

Siguiendo la definición que da la OMS de adherencia terapéutica, la toma de la medicación es solo un pilar de la misma, donde también interviene el médico, la enfermería o el farmacéutico; pero es que además, en ese seguimiento terapéutico correcto, el mantenimiento de una dieta saludable o la adecuación de los hábitos de vida en consonancia con las recomendaciones de los agente sanitarios resultan fundamentales. En opinión del presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Enfermería de España (CGE), Máximo González Jurado, partícipe en los estudios de elaboración del Plan de Adherencia Terapéutica en el SNS, a la hora de hablar de esta adherencia se focaliza excesivamente en el medicamento. “No se puede olvidar la esperanza de vida creciente, con mujeres que antes de 2040 podrán alcanzar los 90 años de edad media, y donde los niños/as nacidos en 2015 puede que vivan 105 años, y que normalmente terminen como enfermos crónicos, multipatológicos y polimedicados, siendo para ellos la toma de medicamentos un factor más de su adherencia terapéutica, donde la dieta, hábitos de vida y el cuidado resultarán complementos imprescindibles”. Y es aquí donde se destaca el papel de los profesionales de la salud: médicos, farmacéuticos, enfermeros; y el conjunto del sistema. Para González Jurado, el sistema tiene sus fallos, lagunas y zonas inconexas. “En lo concerniente a la adherencia el modelo sanitario actual está agotado y es insostenible como consecuencia del aumento de la esperanza de vida, de la cronicidad y, por extensión, del gasto sanitario. Sin embargo, no se está haciendo nada, o muy poco, para cambiarlo”. 

Cambio en el modelo asistencial y en el currículum formativo

González Jurado reivindica un cambio de modelo asistencial y en el currículum formativo, así como una gran modificación de la política de recursos humanos. Todo ello para pasar “del curar al cuidar”. En su opinión, se precisan “medidas políticas regulatorias” por lo que apela a la corresponsabilidad del sistema, profesionales y pacientes. “La salud se produce cuando se devuelve a la gente el poder de efectuar las transformaciones necesarias que aseguren un buen vivir y se reduzcan las causas que atentan contra la salud y el bienestar”. 

En este mismo sentido, el doctor Rodríguez Sendín, presidente de la Organización Médica Colegial de España (OMC), plantea también que el sistema tiene sus fallos: “¿Cómo se puede esperar que un paciente se adhiera a un tratamiento si ha tenido tres médicos en un mes, con alguien que no conoce, con el que ha estado dos o tres minutos y que además le ha mirado, si no de mala gana, sí como de pasada?”. Así, recuerda los 30.000 puestos de trabajo de enfermeros y 10.000 de médicos que han desaparecido del SNS en los últimos cuatro o cinco años. “Sería de necios pensar que esto no tiene consecuencias en la adherencia terapéutica”.

Rodríguez Sendín alerta de que la reducción del gasto sanitario, que el Gobierno todavía se plantea bajar más como consecuencia del descenso de un 5,3 por ciento del PIB, tendrá aún efectos más negativos, “porque no solo se precisa que el paciente cumpla la terapia, sino también un correcto pronóstico y a tiempo. Por ello la Administración sanitaria debe de reponer al SNS los profesionales suficientes para prestar una adecuada atención”, señala.

En la línea de ofrecer una mejor asistencia, Jesús Aguilar, presidente del Consejo General del Colegio de Farmacéuticos (CGCOF), reconoce que la labor del farmacéutico mejora no solo la adherencia a los tratamientos, sino que aumenta la calidad de vida de los pacientes y genera ahorros al SNS. “La farmacia está inmersa en un proceso de cambio no solo en España, sino también en otros países. Se camina hacia una farmacia asistencial que aúne la dispensación de medicamentos y la prestación de servicios de asesoría profesional a farmacéuticos”, comenta.

Por este motivo, el presidente del CGCOF pone en valor la red asistencial de farmacias comunitarias, “que por su profesionalidad, accesibilidad y cercanía al paciente, desempeña un papel clave y determinante en los programas de revisión, valoración y seguimiento de la medicación de los enfermos”. Los resultados del Test de Morisky-Green, presentados el pasado año, evidenciaron un incremento del 35 al 75,7 por ciento en la adherencia a los tratamientos tras la intervención del farmacéutico. Asimismo, los pacientes experimentaron una mejora significativa de la calidad de vida percibida, con un aumento de 5,5 puntos de media.

A la hora de hablar de causas de incumplimiento, “las más referidas por parte de los pacientes suelen ser el olvido, el no considerar importante la toma diaria de la medicación, no recogerla a tiempo, mala tolerancia, dosis que no se corresponde con la prescripción y dificultad para utilizar el medicamento”, explica Olatz Ibarra, farmacéutica especialista adjunta del Hospital de Galdakao en Bizkaia y coordinadora del grupo de adherencia ADHEFAR, al tiempo que añade que una de las barreras fuertemente relacionadas con la falta de cumplimiento tiene que ver con las creencias del paciente: “su confianza en la efectividad de las terapias y las creencias sobre la importancia que tiene la adherencia para su salud. Son dos aspectos que hay que tener muy presentes. En consecuencia lógica, los enfermos cada vez nos demandan más y mejor información sobre los medicamentos”.

Precisamente, apunta esta doctora de Farmacia por la Universidad del País Vasco (UPV), la complejidad de algunos tratamientos y la politerapia cada día más extendida sobre todo en crónicos, que suelen ser un inconveniente para que el paciente se tome la medicación y que lo haga correctamente. Por ello, en su opinión, “esto debe estar muy presente en los médicos a la hora de prescribir. Hay que simplificar el tratamiento y adecuarlo a las necesidades y realidades del paciente”.

En las encuestas realizadas por farmacéuticos de hospital, un 20 por ciento de los pacientes afirman tener problemas con la medicación y un 40 aseguran que olvidan tomársela. “El olvido es muy frecuente en las terapias crónicas”, recalca Ibarra, al tiempo que indica que la adherencia está estrechamente relacionada con los resultados de salud. “En mi experiencia personal y especialmente en los pacientes VIH, se confirma que los que más ingresos hospitalarios tienen, y por lo tanto mayores complicaciones de salud, son los que no toman correctamente la medicación”.

Con el objetivo primordial de ayudar a los pacientes a mejorar en sus terapias, el presidente del CGCOF recuerda a los 48.500 farmacéuticos comunitarios que desarrollan una importante labor asistencial, principalmente en el ámbito de la adherencia. De este modo, Aguilar considera necesario que el farmacéutico pueda acceder al historial fármaco-terapéutico del paciente al completo, para que la botica pueda cumplir óptimamente su función.

Participación activa 

Para lograr que el sistema sanitario genere mejores resultados en términos de salud, con mayor calidad y duración de la vida y menores costes, es necesario, entre otras cosas, que los pacientes participen activamente en las decisiones y recomendaciones médicas, de modo que su conducta se alinee con ellas en cuanto a la toma de los fármacos, el seguimiento de la dieta o la modificación del estilo de vida. Y es cuando se logra esta perfecta sintonía cuando puede hablar de adherencia a los tratamientos. Si nos enfocamos en los medicamentos, sería el comportamiento del paciente que toma los fármacos correctamente, en la dosis adecuada, con la frecuencia precisa y en su momento, “pero la adherencia al tratamiento no hay que limitarla solo a los fármacos, sino también a otros aspectos como la nutrición, hábitos tóxicos… es en estos puntos donde la adherencia a lo recomendado por el prescriptor es mucho peor; a este camino estamos adecuándonos paulatinamente porque inicialmente el Plan de Farmaindustria estuvo muy centrado en los fármacos”, reconoce el doctor José Manuel Ribera Casado, presidente del Comité Científico del Observatorio de Adherencia Terapéutica (OAT).

Ribera Casado explica que hablar de adherencia terapéutica es hacerlo de un problema que cuenta esencialmente con dos protagonistas: el prescriptor, que por ley es el médico y, junto a él, el paciente. Entre los coprotagonistas tienen una función esencial otros profesionales de la salud como el farmacéutico y el enfermero, sin olvidar incorporar al entorno del paciente, como pueden ser los familiares, cuidadores o cualquier persona o institución al que accede el enfermo en busca de ayuda.

Según el presidente del comité científico del OAT, una de las primeras medidas a lograr es que la ciudadanía tome conciencia del problema para que haga bien las cosas. “Hasta ahora, que el paciente lleve bien su terapia no ha sido un tema que haya motivado excesivamente el interés de nadie en concreto. Y está muy claro que si las autoridades sanitarias, los profesionales, los farmacéuticos, los consumidores de fármacos y la población en general no se implican en la adherencia, ningún plan por bueno que sea conseguirá corregir este grave problema de salud pública”, asevera el doctor Ribera Casado, quien apuesta por buscar estrategias que vayan más allá de tomar las pastillas en punto o no.

Esas estrategias deberán incluir la mejora de la comunicación de los profesionales con la población de más edad, lo que “implica que dispongan de más tiempo”. Junto a ello, también es importante establecer “sistemas de control eficaces”. “En suma, facilitar las cosas. Hay que caminar hacia la reducción del número de tomas. Estos aspectos formales también ayudarían”.

Variación de datos 

En opinión del Dr. Ribera, “los datos rigurosos de los que se disponen actualmente sobre el grado de adherencia terapéutica por parte de los pacientes son bastantes pobres e incompletos. Una situación que ocurre no solo en España, sino también en otros países de la UE”. Por ello, la OAT diseñó una encuesta entre 1.155 médicos, la mitad de los cuales trabajaban en un medio hospitalario, algo más de un tercio en AP y el resto en otras actividades relacionadas con su profesión. “La encuesta puso de manifiesto que los profesionales tenemos ideas que no siempre se ajustan a la realidad sobre las enfermedades donde se cumple mejor o peor con el tratamiento. Para la mayoría, las posibilidades de lograr una buena adherencia son altas en enfermedades oncológicas, en las cardiovasculares, en los procesos infecciosos, mientras que resulta complicado conseguirla en los tratamientos para la obesidad, algunos hábitos tóxicos, así como en enfermedades mentales; otras patologías como la diabetes tipo 2 se halla en una situación intermedia”, explica.

En la línea de disponer de datos como base para el Plan de Adherencia, Farmaindustria realizó una encuesta de la que se desprende que la mitad de los crónicos españoles no llevan adecuadamente el tratamiento farmacológico. Además señala que el perfil del paciente menos adherente lo representan menores de 65 años, de grandes ciudades y con estudios medios o superiores. “Llamativo, no se trata de una coyuntura circunscrita a bajos niveles educativos, ni a la dificultad en el seguimiento o la desconfianza en la eficacia de los medicamentos, sino que está generada por una preocupante falta de concienciación, que aumenta en estratos sociales elevados”, apunta Antoni Esteve, presidente de Farmaindustria. Por esta razón, el Plan diseñado pretende llegar tan lejos como sea necesario, influyendo en el plano educativo y formativo garante de su éxito.

Los avances en los tratamientos y el envejecimiento de la población hacen presagiar un escenario donde la adherencia tendrá cada vez mayor relevancia. En Atención Primaria hasta el 40 por ciento de los pacientes pluripatológicos presentan tres o más enfermedades crónicas, y el 94 por ciento de ellos requiere polimedicación. Las cifras son demoledoras, el 80 por ciento de las consultas de los centros de Primaria son debidas a pacientes con patologías crónicas y representan el 60 por ciento de las estancias hospitalarias, especialmente en lo que se refiere a ingresos no programados. 

“En este marco, los sistemas sanitarios para ser sostenibles tienen que estar orientados a dar respuesta muy en especial a las necesidades de los pacientes crónicos, garantizando una atención integral y coordinada”, explica Graciela Restovic, asesora de la consultora Ernst&Young (EY) especializada en finanzas, auditorías y asesoramiento a empresas, que está participando en la elaboración del Plan de Adherencia con el respaldo del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (SNS); un plan que será presentado al Ministerio de Sanidad para que se involucre directa e intensamente en el mismo.

En su informe aparece claro que los pacientes con edades comprendidas entre los 41 y los 50 años son los que presentan valores más bajos de adherencia. A partir de los 51 años la adherencia aumenta positivamente con la edad. “Además, en estos tramos de edad y con correlativa adherencia, la depresión presenta en España uno de los niveles más bajos de cumplimiento (28 por ciento), mientras que el VIH o en los procesos oncológicos se alcanzan valores cercanos al 80 por ciento”, explica.

Entre los factores que influyen en la falta de adherencia se encuentran el régimen y complejidad de los tratamientos, así como la larga duración de la terapia, junto con la falta de conocimiento y el no acudir a las citas médicas. En los problemas psicológicos, la percepción negativa sobre la medicación dificulta en mayor medida, si cabe, el cumplimiento. Otros factores son la falta de una relación adecuada entre el paciente y el médico, así como un seguimiento inadecuado, ausencia de síntomas, la falta de apoyo familiar y la dificultad de acceso al SNS, a lo que hay que añadir el alto copago en algunos casos. 

En cuanto a los factores relacionados con el paciente y con el estado de la enfermedad, en general las mujeres son las más y mejores adherentes; los pacientes con un bajo nivel académico muestran valores más elevados de adherencia (55,9 por ciento), mientras que el 23 por ciento de los pacientes crónicos reconoce un déficit de conocimiento sobre su enfermedad y los tratamientos prescritos. “Aunque manifiestamente mejorable, la adherencia suele ser mayor en las condiciones crónicas que en los procesos agudos y va disminuyendo cuando la enfermedad es de menor gravedad o percibida como tal, así como en aquellas sin mucha expresión patológica clínica. En los pacientes diagnosticados con una sola enfermedad la falta de adherencia se incrementa”, añade Restovic.

En cuanto a los factores relacionados con la terapia, la complejidad de los tratamientos puede influir directamente sobre la capacidad de los pacientes para seguir el tratamiento. Junto a ello, la presencia de efectos adversos y/o secundarios también afecta negativamente. Además, se ha observado que la adherencia es menor en tratamientos de larga duración o si los resultados no se observan de forma inmediata. En relación a la efectividad percibida, el 81 por ciento de los pacientes encuestados considera buena o muy buena la efectividad de su tratamiento. Tan solo cerca del 15 por ciento opina que es poco eficaz. 

Sobre los indicadores que tienen que ver con el personal sanitario, “la valoración de la comunicación con los profesionales sanitarios es bastante positiva, especialmente con el médico, 88 por ciento, pero también con el farmacéutico, 83 por ciento, y la enfermera, 68 por ciento”, subraya la experta de Ernst&Young.

Optimizar el proceso de prescripción 

Sin una prescripción adecuada es muy difícil garantizar una correcta adherencia y la seguridad de los pacientes. “Hay que optimizar este proceso para favorecer el cumplimiento del tratamiento. Además, es imprescindible dedicar el tiempo necesario a cada paciente para individualizar la medicación y alcanzar el acuerdo terapéutico médico-paciente, que es lo deseado”. Estas son algunas medidas propuestas por el doctor Andrés Iñiguez, presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC). “No solo hay que dedicar más tiempo al enfermo, sino gestionar el modo en el que se presta la asistencia para mejorar el cumplimiento; se trata de planificar adecuadamente las consultas”.

En este sentido y dentro de la línea estratégica de la SEC de ser reconocida como el interlocutor prioritario en el ámbito de la enfermedades cardiovasculares ante distintas organizaciones como las consejerías u otros organismos, “la sociedad intentará que los sistemas de prescripción sean racionales y que faciliten la labor, no solo que generen un beneficio en términos de gestión de conocimiento o de control por parte de las administraciones sanitarias”, subraya Andrés Iñiguez.

La falta de información y de tiempo son a juicio de José Luis Llisterri, presidente de la Sociedad Española de Médicos Generales (SEMERGEN), dos de los factores clave en el incumplimiento terapéutico. “Si el médico no pregunta a sus pacientes si sigue bien lo pautado no detectará los fallos; además, los medicamentos no funcionan en quien no los toma y si el enfermo se los salta no mejorará”, apunta Llisterri, que aboga por “registrar también los datos de adherencia en la historia clínica”. En este sentido, reconoce el presidente de SEMERGEN que quienes prescriben, dispensan y los que hacen revisión fármaco-terapéutica son sin duda los responsables más directos de la adherencia terapéutica. “Entiendo que los psiquiatras, oncólogos u otros médicos de hospital tienen que estar implicados, pero hay un protagonista por encima de todos ellos: el médico de AP. Y es que si no somos capaces de que la Atención Primaria formada por los médicos de familia, los enfermeros y los farmacéuticos comunitarios aborde el tema con total claridad, difícilmente se llevará a efecto el plan. Ojalá se pueda implementar y adelantar”, afirma este médico de cabecera que trabaja con los tres colectivos profesionales desde hace años y ya vio fracasar en 2002 un protocolo realizado por médicos, enfermería y farmacia “porque la Administración nos lo cortapisó”. 

En este hilo conductor, Salvador Tranche, presidente de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), apuesta por poner en valor la prescripción, al tiempo que mejorar su proceso. “Hay dos elementos que actúan como prevención primaria para facilitar la adherencia de los pacientes: una buena metodología en la entrevista clínica y la relación médico-paciente. El tiempo no es suficiente; es una condición necesaria, pero no lo es todo para que los médicos lo gastemos en hacer que los pacientes sean más adherentes”. A la sociedad que representa le preocupa cómo implantar en el día a día las propuestas de mejora del cumplimiento de los tratamientos. “No lo vemos viable si no se incorpora como un elemento transversal en los planes de crónicos y polimedicados y si no se estratifica un poco el tipo de población a la que nos dirigimos”, subraya Tranche, mientras se pregunta si realmente al médico en su día a día le preocupa la adherencia al tratamiento. “Yo diría que no”. ¿Y a la Administración? “Tampoco. Lo que le interesa es el gasto farmacéutico y en el mejor de los casos quizás algo en relación con la polimedicación y seguridad”, constata el presidente de semFYC.

Así las cosas, Tranche aboga por poner en marcha algún proceso que analice qué sucede con aquellas medidas que han aliviado las consultas, como la receta electrónica, “pero que no sabemos si pueden jugar o no a favor de la adherencia”. Su opinión personal es que ha tenido un impacto negativo, “porque muchos han abandonado la medicación. Yo he perdido el contacto que tenía cada dos meses con ellos. Los médicos de AP necesitamos información sobre esto”. Cómo recobrar este contacto es otra de las líneas a tratar.

En este aspecto, el doctor Rodríguez Sendín, presidente de la OMC, tiene claro que propuestas encaminadas a que cada paciente tenga un responsable único de su medicación, una especie de tutor terapéutico, sería muy útil para lograr una mayor eficacia de la adherencia. 

Por su parte, desde la Federación de Asociaciones de Enfermería Comunitaria y Atención Primaria (FAECAP), por las palabras de su secretario Juan José Jurado Balbuena, saben que tienen que trabajar inexorablemente con un paciente comprometido con su autocuidado, “por lo tanto desde el punto de vista de enfermería no podemos desligar la adherencia del autocuidado”. Autocuidado que no trata de automedicarse ni de dar un folleto y un consejo al paciente, sino que debe ser capaz de comprometerle y que se responsabilice de su enfermedad. “¿Cómo lo hacemos? Pues garantizándonos la confianza del paciente empatizando con él. Si no es así será difícil que empecemos a trabajar en estrategia de motivación para el cambio”.

Para Jurado Balbuena, después de establecer esa relación de confianza el profesional de enfermería tiene que pasar del rol experto al rol entrenador, del curar al cuidar. “Hacer propuestas de trabajo y comprender mediante técnicas de motivación que el paciente sea capaz de asumir los pequeños cambios. Tenemos que trabajar con asociaciones de pacientes en la educación para la salud”, remacha.

El presidente de la Federación de Asociaciones Científico-Médicas Españolas (FACME), Carlos Macaya, considera que el plan de adherencia hay que enmarcarlo en el uso racional del medicamento y eso conllevará mejoras claras para el paciente. Una buena adherencia conlleva multidisciplinaridad, porque incluyendo los farmacéuticos y enfermería no solo mejorará esa calidad de vida, sino la calidad percibida. “Si el enfermo recibe más información del médico, si observa que día a día se le está haciendo un seguimiento y está siendo monitorizado por la enfermería y por el farmacéutico en la dispensación de la botica sentirá una calidad de tratamiento mejor”. Y en todo este camino, Macaya considera que la Administración sanitaria tiene que jugar un papel aglutinador importante. “Sin ella no hacemos nada, nuestras propuestas serán muy buenas desde el punto de vista referencial de cada agente sanitario, pero no se integrarán”, concluye.

Salud en un sistema sostenible

A la hora de hablar de sostenibilidad, el presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Enfermería de España (CGE), Máximo González Jurado, afirma que “el modelo sanitario actual está agotado y es insostenible como consecuencia del aumento de la esperanza de vida, de la cronicidad y, por extensión, del gasto sanitario. Sin embargo, no se está haciendo nada para cambiar”. Enmarcado en este contexto, mejorar la adherencia del paciente al tratamiento no será la panacea, pero sí un alivio considerable del costo sanitario, directo e inducido.

Ejemplos como el caso de la Fundación Jiménez Díaz que con dos enfermeras gestoras trabajando en la mejora del nivel de adherencia ha reducido un 30 por ciento los reingresos de enfermos de EPOC, son importantes a la hora de analizar lo que se puede hacer para rebajar gastos teniendo en cuenta el elevado coste de una cama hospitalaria. O el funcionamiento integrado de la unidad de pie diabético formada fundamentalmente por enfermeros y podólogos junto a algunos cirujanos e internistas, que ha aumentado la adherencia al tratamiento (hasta el 93 por ciento en ulcerados) y ha reducido las reulceraciones y los reingresos, ahorrando al sistema más de 1.500 millones en los últimos 5 años.

Las iniciativas se expanden por todo el país. En las Islas Baleares hay un programa de adherencia al tratamiento farmacológico; en Aragón, uno de mejora del cumplimiento terapéutico en ancianos polimedicados; en Cataluña, el programa de atención farmacéutica en pacientes crónicos complejos; en Extremadura, el programa de detección de tratamientos farmacológicos activos que no han sido dispensados por la oficina de farmacia; en Madrid, la iniciativa destinada a mejorar la adherencia terapéutica en pacientes crónicos; en Castilla y León, el programa de mejora de la adherencia terapéutica en el anciano polimedicado, y en el País Vasco, los programas de adherencia al tratamiento farmacológico en patologías crónicas. Son solo algunos ejemplos.

Se trata principalmente de programas de intervención multidisciplinar enfocados a pacientes crónicos, pluripatológicos y polimedicados. Pero estas iniciativas no están integradas en un plan general que incluya todos los aspectos y agentes implicados en la adherencia, las administraciones, consejos autonómicos, colegios farmacéuticos, sociedades científicas, asociaciones médicas, enfermeros, pacientes, cuidadores y, por supuesto, la industria farmacéutica. El objetivo de un plan general está claro, mejorar la salud de los pacientes, aumentar la eficacia de los tratamientos y, por medio de la reducción de costos, apoyar la sostenibilidad del sistema sanitario. Siempre debe pensarse en el benefactor, que es el paciente, y no en soluciones economicistas, opinión sostenida por todos los implicados, pero manifestada expresamente por el Dr. Sendín, para quien la adherencia terapéutica al medicamento se presenta como uno de los factores a corregir para mejorar junto a la salud del usuario también el aspecto del coste económico de la prestación sanitaria en el sistema.

“Los gobiernos pasan y pasan, todos reconocen que la escasa adherencia al medicamento es un problema distorsionante del sistema sanitario, pero ninguno coge el asunto globalmente ni aprueba iniciativas para darle la vuelta al tema”, apunta Toni Estévez, representante de Farmaindustria, que ha liderado un trabajo conjunto e integrador de médicos, enfermeros, farmacéuticos y pacientes, elaborando un Plan de Adherencia Terapéutica al tratamiento para presentar a la Administración y que lo haga suyo.

“Los gobiernos pasan. Aunque todos reconocen que la escasa adherencia al medicamento es un problema distorsionante del sistema, ninguno coge el asunto globalmente ni aprueba iniciativas para darle la vuelta al tema”, apunta el presidente de Farmaindustria, que ha liderado un trabajo conjunto e integrador de médicos, enfermeros, farmacéuticos y pacientes, elaborando un Plan de Adherencia cuya discusión protagonizó el núcleo principal del XVI Encuentro de la Industria Farmacéutica Española en los cursos de la UIMP de Santander celebrado el pasado septiembre. Plan que tras haberse discutido en este foro, Farmaindustria presentará a la Administración para que lo haga suyo, “por el bien de la salud personal y la sostenibilidad del sistema”. 

En definitiva, la formación médica evoluciona con las nuevas tecnologías, pero sigue anclada en los mismos problemas de motivación e incentivación de los docentes.

Marco estratégico del plan de adherencia liderado y propuesto por Farmaindustria: 6 pilares, 18 iniciativas, 26 acciones

Pilar 0: “Optimizar el proceso de la prescripción médica para favorecer la adherencia”

0.1.      Dedicar a cada paciente el tiempo necesario.

0.2.      Alcanzar un buen acuerdo terapéutico médico-paciente.

0.3.      Individualizar tratamientos.

Pilar 1: “Concienciar sobre la importancia de la adherencia”

1.1.      Incluir objetivos específicos en materia de adherencia dentro de las políticas sanitarias.

1.2.      Poner en valor el medicamento y su uso responsable.

1.3.      Identificar, definir y transmitir mensajes clave para pacientes de mayor riesgo.

Pilar 2: “Establecer un programa de adherencia terapéutica”

2.1.      Promover un algoritmo de medición de la adherencia.

2.2.      Definir protocolos de coordinación y actuación de los profesionales ante pacientes con sospecha de perfil incumplidor.

2.3.      Mejorar el seguimiento del paciente.

Pilar 3. “Reducir la complejidad del régimen terapéutico”

3.1.      Poner en valor las preferencias del paciente en el circuito de prescripción y dispensación.

3.2.      Optimizar y simplificar los tratamientos.

3.3.      Evitar pérdidas de adherencia por motivo de confusión.

Pilar 4: “Incrementar la autogestión y el empoderamiento del paciente”

4.1.      Facilitar la autogestión a través de las nuevas tecnologías.

4.2.      Involucrar al paciente en la toma de decisiones.

4.3.      Fomentar la labor de las asociaciones de pacientes.

Pilar 5: “Implementar un sistema de información del cumplimiento terapéutico”

5.1.      Establecer una metodología para la recogida de información sobre la adherencia.

5.2.      Desarrollar un sistema de información de la adherencia y su impacto.

5.3.      Establecer una plataforma de estudios de adherencia terapéutica en el sistema sanitario.

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