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  • Domingo, 22 de Enero de 2017

DÍA MUNDIAL DE LA OBESIDAD

Obesidad, en curva de ascenso

La obesidad es, sin duda, la peor epidemia de los países desarrollados. La mitad de la población adulta en España tiene sobrepeso y uno de cada cuatro padece obesidad

La obesidad es, sin duda, la peor epidemia de los países desarrollados. La mitad de la población adulta en España tiene sobrepeso y uno de cada cuatro padece obesidad. Pero lo más preocupante es que la curva de la obesidad presenta una clarísima tendencia ascendente, principalmente teniendo en cuenta el alarmante índice de sobrepeso en niños y adolescentes en España, que ahora mismo ya sitúa a nuestro país en el tercer puesto sólo por detrás de Reino Unido y Grecia. Con motivo del Día Mundial de la Obesidad, celebrado el 12 de noviembre, y del Día Nacional de la Persona Obesa, que tiene lugar el 14 de diciembre, los expertos alertan de la necesidad de encontrar maneras efectivas de aplicar las recomendaciones de la OMS para tratar de poner límite a una patología implicada en otras como las cardiovasculares o el cáncer.

Frente a los ochocientos millones de personas que posiblemente hoy no hayan tenido nada para comer, en el extremo opuesto, la sociedad actual hace frente a una obesidad galopante que durante las últimas décadas se ha convertido en un grave problema sanitario a escala mundial, sobre todo en países desarrollados y con especial incidencia en España. “Se trata de la gran epidemia de los países desarrollados que cuentan con sociedades cuyos hábitos de vida favorecen la ingesta hipercalórica y la reducción de la actividad física”, señala el doctor Juan Carlos Ruiz de Adana, presidente de la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad y de las Enfermedades Metabólicas (SECO). 

Aunque la sociedad española esté cada día más sensibilizada, todavía son muchos los que desconocen los riesgos metabólicos y cardiovasculares que provoca a medio-largo plazo la obesidad, sobre todo entre aquellas personas que tienen unos niveles socioeconómicos más desfavorables. “Clásicamente el menor poder adquisitivo y el bajo nivel educativo se asocian con una mayor prevalencia de obesidad. La comida más rica en calorías suele ser más económica. Algunos pacientes se quejan de que no pueden seguir una dieta hipocalórica “clásica” por no disponer de dinero suficiente para dedicarlo a la compra de comida más saludable”, explica, por su parte, el doctor  Albert Lecube, jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Arnau de Vilanova, en Cataluña, y miembro de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO). Una consideración que también comenta el doctor Javier Salvador, director del Departamento de Endocrinología y Nutrición de la Clínica de Navarra, quien afirma que las poblaciones con más necesidades habitualmente evolucionan hacia una alimentación más barata, no rica en hortalizas, ni en frutas, ni en proteínas, sino que camina hacia una alimentación rica en carbohidratos y grasas que tienen un gran poder calórico y menor poder “saciante” siendo además las responsables de que el balance calórico final en esas comunidades sea más positivo y tengan obesidad con más facilidad.

Assumpta Caixás, coordinadora del Grupo de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), sostiene también que las clases sociales más pobres son las que presentan mayor porcentaje de obesidad, “al contrario de lo que sucedía en épocas pasadas cuando eran las más pudientes las que podían acceder a la comida. Sin embargo, ahora entre nosotros todo el mundo tiene suficiente alimento, pero la posibilidad de disponer de alimentos más sanos no es fácil para los más pobres”, asiente Caixás. 

Sin minusvalorar el aspecto social citado, conviene tener muy claro que no existe una, sino múltiples causas de la obesidad. Entran muchos elementos en juego, empezando por la manida influencia genética, que ciertamente existe, “pero que no explicaría ni de lejos el aumento tan enorme que se está produciendo en las tasas de obesidad en las últimas tres o cuatro décadas, tanto en España como en el resto del mundo”, explica el endocrinólogo Javier Salvador, quien sostiene que los dos elementos clave que más contribuyen a que haya obesidad son la sobreingesta y el sedentarismo. “Además juegan también otros factores importantes como son el estrés, la falta de sueño, algunos tratamientos farmacológicos o ciertas enfermedades que también cursan con obesidad. Incluso diría que aspectos fisiopatológicos, desconocidos hasta hace poco tiempo, como todo lo que rodea a la microbiota intestinal, pueden tener también una influencia clara en el desarrollo de la obesidad, en el control del comportamiento alimentario y, por lo tanto, incluso en el control de la regulación del metabolismo intermediario”. 

Carga mundial de sobrepeso y obesidad

A escala mundial se estima que 640 millones de adultos en 2014 y 110 millones de niños/niñas y adolescentes en 2013 eran obesos. La prevalencia estandarizada estimada de la obesidad por edad en 2014 fue del 10,8 por ciento en los hombres, del 14,9 en las mujeres y del 5,0 por ciento en los niños; además, hoy en el mundo son más las personas con sobrepeso u obesos que quienes tienen bajo peso. Se estima que en 2013 más de 4,5 millones de muertes en el mundo fueron atribuibles al sobrepeso y/o a la obesidad.

Según el estudio ENRICA de Nutrición y Riesgo Cardiovascular en España, la obesidad en nuestro país se sitúa en torno al 23 por ciento en personas adultas y en el 39 por ciento de sobrepeso. Cifras extremadamente preocupantes y con expectativas futuras poco halagüeñas porque en los niños el estudio habla de que uno de cada 3 o 4 tiene exceso de peso. “Esto quiere decir que hay una gran epidemia de obesidad con porcentajes crecientes sostenidos a lo largo del tiempo”, explica el doctor Salvador, quien va más allá al señalar que los estudios epidemiológicos que estudian la frecuencia de la diabetes tipo 2 también muestran una situación progresivamente creciente, confirmando que una de las causas más frecuentes de este tipo de diabetes es la obesidad. “Si fuéramos hábiles y eficaces en lograr la prevención de la obesidad y en reducir su prevalencia, estoy totalmente convencido de que la tasa de diabéticos tipo 2, de hipertensos y de personas con apnea del sueño e incluso la tasa de las personas con cáncer disminuiría”, recalca el doctor Salvador.

Para el miembro de la SEEDO, Albert Lecube, el modo de atajar la obesidad infantil requiere un abordaje multidisciplinar y se sustenta sobre tres pilares: la reorganización de los hábitos alimentarios, la potenciación de la actividad física y, sobre todo, la motivación del niño y del entorno familiar para conseguir los cambios de hábitos de conducta necesarios. 

“Niño gordo, adulto obeso” suele escucharse como advertencia de prevención; la obesidad en un organismo en desarrollo supone una impronta tanto a nivel fisiológico como psicológico y de conducta que puede condicionar su salud para toda la vida. De ahí que la obesidad en la época pediátrica tenga a su vez proyección en la edad adulta. “Es conocido que los factores ambientales obesogénicos actúan especialmente en determinados momentos considerados como críticos del desarrollo humano, como la gestación, el primer año de vida, el periodo entre los 4-6 años de edad y en la adolescencia, por lo que la obesidad en esos períodos multiplica notablemente el riesgo”, añade la doctora  Asumpta Caixás. Para la experta de la SEEN hay que empezar por concienciar a la familia y trabajar en los comedores escolares. 

Al igual que en el adulto, la obesidad en la infancia lleva aparejada una serie de comorbilidades como hipertensión arterial, resistencia a la insulina,  dislipemia,  alteraciones psicosociales… Si esta situación se perpetúa durante la edad adulta, aumentará el riesgo de enfermedad cardiovascular reduciéndose la expectativa de vida del individuo. “Además la obesidad también está relacionada con cáncer y con cáncer con una evolución peor. Todas las personas tendrían que saber que existe una relación obesidad-cáncer, obesidad y envejecimiento de mala calidad”, apostilla el doctor Salvador Rodríguez.

Respecto al plan de alimentación considera el doctor Salvador que debe de ser moderadamente hipocalórico, “que sea vivible y acompañado por un programa de actividad física que a mí me gusta que sea aeróbico. Yo soy de los que piensan que las articulaciones de las personas con obesidad hay que cuidarlas muchísimo por lo que el ejercicio más indicado podría ser la natación o pasear por terreno llano una hora diaria. Esto hace que el paciente se estimule no solo para hacer ejercicios, sino luego para controlar la alimentación”, reconoce el endocrino de Navarra.

“Existe una relación directa entre IMC y mortalidad. Se ha estimado que en el año 2006 se produjeron en España 25.671 muertes atribuibles al exceso de peso, 16.405 en varones y 9.266 en mujeres. La mortalidad atribuible al exceso de peso supuso un 15,8 por ciento del total de muertes en varones y un 14,8 por ciento en mujeres, pero si nos referimos solo a aquellas causas donde el exceso de peso es factor de riesgo, las cifras se elevan hasta el 31,6 por ciento en varones y el 28 por ciento en mujeres. La causa más frecuente de mortalidad atribuible a la obesidad fue la enfermedad cardiovascular (58 por ciento del total), seguida de la causa tumoral”, recalca Albert Lecube.

Alternativas farmacológicas

Las alternativas terapéuticas existentes en la actualidad, entre las que se encuentra la cirugía bariátrica para los casos extremos, son escasas. Hasta ahora los especialistas solo contaban con el orlistat. Recientemente se ha comercializado la liraglutida 3 mg, lanzada por la compañía Novo Nordisk. En concreto esta nueva molécula aprovecha el  mecanismo fisiológico de saciedad del GLP1, señala el doctor Salvador. “No obstante, el GLP1 desaparece a gran velocidad, motivo por el que se ha desarrollado el agonista liraglutida, que permite mantener la sensación de saciedad por más tiempo”.

Las características más importantes de este nuevo tratamiento contra la obesidad son la pérdida de peso significativa y la pérdida de peso sostenida, ya que tres de cada cinco personas perdieron el 5 por ciento o más de su peso corporal al inicio, y al año del tratamiento perdieron un 6 por ciento adicional, explican los doctores Salvador y Caixás. Al tiempo que destacan el efecto que tiene sobre otros factores de riesgo que acompañan a la obesidad: aumenta el colesterol HDL, disminuye los triglicéridos y el LDL, mejora la apnea, contribuye a mejorar el perfil de lípidos, etc. Su administración es diaria mediante una inyección intravenosa y bajo prescripción médica.

“El problema para los pacientes con obesidad es que estos fármacos no están financiados por la Seguridad Social. Las autoridades sanitarias temen que puedan tener una avalancha de tratamientos para reducir el peso y por ello no han financiado ninguno de ellos. El nuevo medicamento que está resultando muy efectivo tampoco está financiado por la Seguridad Social y cuesta el doble que el Orlistat/Xenical”, explica la coordinadora del Grupo de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), quien insiste en señalar que los dos medicamentos que se ha comprobado su efectividad tendrían que ser costeados por la Sanidad pública. “Lo que ocurrirá es que podrá acceder al medicamento quien se lo pueda costear, el resto no. Además, como sucede con la diabetes se irán añadiendo fármacos con distintos mecanismos pero todos actúan para bajar la glucemia. La obesidad a la larga se deberá tratar con una combinación de medicamentos con diferentes mecanismos y que todos incidieran en tener menos hambre y bajar de peso”, recalca.

La cirugía bariátrica, por su parte, es el tratamiento con mayor ratio de coste-efectividad en los casos indicados, ya que mejora las enfermedades asociadas, reduce los ingresos  hospitalarios, aumenta la calidad de vida de los pacientes y consigue resultados duraderos. En España, en el último trienio, se han reducido el número de estas operaciones con una media de 5.000 intervenciones bariátricas anuales. Esta cirugía se realiza en más de 90 centros distribuidos por todo el país, con equipos multidisciplinares expertos y que reciben formación continuada, lo que garantiza la seguridad del tratamiento.   

“No todos los pacientes son candidatos a esta cirugía y es el especialista el que debe valorar cada caso. En este campo tenemos excelentes cirujanos bariátricos. Pero el mensaje que hay que trasladar es que el paciente obeso necesita revisiones de por vida, porque en ocasiones se pueden producir deficiencias nutricionales como consecuencia de la cirugía. Es necesario que las personas con obesidad vayan periódicamente al médico para saber si desarrollan alguna complicación y si vamos perdiendo el exceso de masa grasa; eso es esencial”, recalca el doctor Salvador. El problema radica, a juicio de la doctora Assumpta Caixás, en que los hospitales no dan abasto para operar a todos los pacientes que precisan esta intervención. “Hay centros con unas listas de espera de 3 y 4 años”, explica. 

Para el jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Arnau de Vilanova, la Administración sanitaria tendría que llevar a cabo medidas legislativas concretas que delimiten marcos de actuación adecuados a todos los niveles. "Medidas reguladoras sobre la industria (control de etiquetados, de la publicidad, de patronaje, etc.), agentes educativos (escuelas, institutos de enseñanza, medios de comunicación), comercio y consumo (máquinas expendedoras, infraestructuras, etc.). Además son posibles otras que permitan incentivar económicamente el consumo de ciertos alimentos o la realización de actividades físicas, cuya rentabilidad en cuanto a resultados habría de ser valorada en cada caso. Para el desarrollo y control de este marco legislativo son necesarias las comisiones técnicas correspondientes”.

En opinión de Lecube, este tipo de actuaciones involucra a muchos departamentos y agentes sociales, y puede dañar los intereses de otros muchos, por lo que necesitan una postura política decidida y valiente. En esta línea el Ministerio de Sanidad presentó en el año 2005 la estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad (Estrategia NAOS), en colaboración y coordinación con las comunidades autónomas. Propone como meta fundamental “fomentar una alimentación saludable y promover la actividad física para invertir la tendencia ascendente de la prevalencia de la obesidad y, con ello, reducir sustancialmente la morbilidad y mortalidad atribuibles a las enfermedades crónicas”.

Los expertos inciden en señalar que los Gobiernos tendrían que ser más sensibles ante esta enfermedad. “El sufrimiento de los obesos sí que no tiene precio. Por eso, las Administraciones sanitarias deberían derivar más medios económicos para que estos pacientes sean bien atendidos. Si acude a un médico y le atiende durante 15  minutos y no le puede ver de nuevo hasta dentro de 6 meses las probabilidades de que tengamos éxito con ese paciente serán muy bajas”, reconoce el doctor Salvador, para quien la enfermería y los nutricionistas jugarían un papel fundamental en la educación de las personas. “El trabajo en equipo, sobre todo en las enfermedades pandémicas como es la obesidad, es fundamental. Hay que estar en contacto con el cardiólogo, el cirujano, la enfermera, con la nutricionista, con el psiquiatra porque muchos obesos tienen alteraciones y hay que saber de qué manera  atenuar estas situaciones  que a veces son uno de los desencadenantes más importantes del desarrollo de la obesidad", explica. La doctora Caixás también cree que el trabajo en equipo es clave y la figura del psiquiatra fundamental. 

Además, al tratarse de tratamientos de por vida, la adherencia al tratamiento, que es el cambio en los hábitos de vida, es muy complicada. En este punto entraría el apoyo psicológico, pero en la Sanidad pública cuesta que un psicólogo trabaje con estos pacientes.

Ocho tipo de tumores asociados con el sobrepeso y la obesidad

La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha realizado una nueva evaluación sobre factores de riesgo asociados al cáncer y, tras una revisión de la literatura científica publicada, ha identificado 8 tipos de cáncer adicionales relacionados con la obesidad y el sobrepeso 

En el nuevo informe… Los expertos señalan que en adultos de mediana edad no se puede descartar la relación entre el exceso de grasa y 8 nuevos tipos de cáncer: tumores en el estómago, el hígado, la vesícula, el páncreas, el ovario y el tiroides, así como meningioma y mieloma múltiple. Asimismo, señala que existe una evidencia limitada de que evitar el exceso de grasa corporal reduce el riesgo de cáncer mortal de próstata, de mama en hombres, y el linfoma de célula B grandes difuso.

Resultados publicados en The New England Journal of Medicine… ponen de relieve que reducir el exceso de grasa corporal reduce las posibilidades de padecer cáncer.

Los expertos confirman que… La ausencia de exceso de grasa corporal reduce el riesgo de padecer cáncer de colon y recto, esófago (Adenocarcinoma), riñón (carcinoma de células renales), de mama en mujeres posmenopáusicas, y el endometrio en el útero. 

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