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  • Sábado, 19 de Agosto de 2017

Las guías de práctica clínica chocan con la realidad de la Medicina Personalizada

Las guías de práctica clínica chocan con la realidad de la Medicina Personalizada

La aplicabilidad en la vida real de las guías de práctica clínica (GPC) y su impacto en los pacientes ha sido uno de los temas tratados en la ‘III Jornada de Gestión y Evaluación de Medicamentos: Aplicabilidad y Resultados en Salud’, organizada por la Fundación Gaspar Casal, en colaboración con Almirall. Los expertos han señalado que la aplicabilidad de las guías, en general, chocan con las innovaciones que suponen la Medicina basada en la evidencia, la Medicina Personalizada o el big data.

Las guías fallan porque no tienen en cuenta al paciente

Según César Pascual, director general de Asistencia Sanitaria del Servicio Madrileño de Salud, “las guías de práctica clínica están basadas en la evidencia y en el conocimiento de los expertos, pero no tienen en cuenta la visión y la experiencia del paciente, y por eso fallan”. “Es un problema generalizado de las organizaciones sanitarias. Las GPC deben cumplir criterios de justicia, especialmente la equidad en el acceso, y respetar el principio de autonomía del paciente. En épocas de presupuestos muy ajustados, se puede llegar a una situación de no sostenibilidad. Por tanto, es necesario tener en cuenta al paciente y al clínico, pero también al pagador”, ha señalado.

En su intervención, también ha comentado que las GPC se están quedando “anticuadas si se tiene en cuenta el big data o la inteligencia colectiva”. “Está fallando la evidencia disponible, y tampoco somos capaces de incorporar todas las innovaciones en el día a día. Entre el 50 y el 70 por ciento de los profesionales no siguen las guías. Algunas novedades aportan valor, pero otras solo añaden precio”.

Fin de una época

También Antonio Zapatero ha sido muy crítico con la aplicabilidad de las GPC. El presidente de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) ha hablado del “flojo soporte de la evidencia, un conflicto de intereses bastante mejorable y la inadecuación a las necesidades del paciente”. “La Medicina basada en la evidencia deberá dar por terminada la época de las guías de práctica clínica para buscar otros instrumentos más útiles. Las guías son inoperantes y refuerzan actitudes autocráticas. Es necesario disponer de más capacitación profesional para que los médicos sepan captar las necesidades del paciente. Cambiar las guías de práctica clínica por las decisiones compartidas no es un viaje fácil”.

El jefe de Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario de Fuenlabrada (Madrid) ha hablado de la campaña ‘Too much medicine’, del British Medical Journal, en la que se denuncia la amenaza que el sobrediagnóstico representa para la salud. “La práctica clínica inapropiada supone un alto consumo de recursos. El objetivo es que los médicos mejoren su formación respecto a los beneficios y los efectos secundarios de los tratamientos y de las tecnologías, y así averiguar cómo se pueden reducir los excesos de manera adecuada”, ha señalado Zapatero.

En Primaria no se cumplen las GPC

En su intervención, Salvador Tranche, presidente de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), se ha preguntado si se cumplen las directrices de las GPC en Atención Primaria, y la respuesta ha sido rotunda: “No. Hay diferencias entre profesionales sanitarios, pero se han observado distintos diagnósticos en función del prescriptor. Parece que no aplicamos las guías, pero tampoco todas las guías son iguales”.

Tranche ha señalado que el volumen de guías que llega a Atención Primaria es “abrumador”. “Necesitaríamos 18 horas diarias para estar actualizados en el uso de las guías”, ha indicado este profesional, que ejerce en el Centro de Salud del Cristo (Oviedo).

Entre los factores de las GPC cuestionados por Salvador Tranche destacan “la validez externa y su dudosa extrapolación a pacientes individuales”. También ha criticado la rigidez de las guías, el miedo a no poder preservar la relación médico-paciente, la responsabilidad profesional o la caducidad de los documentos. En su opinión, la implantación de las GPC en Atención Primaria es “mejorable”. “Las guías deben realizarse en el ámbito al que van dirigidas. Además, tienen que ser simples y reducir al mínimo los requisitos de tiempo para los médicos y pacientes. El documento debe incluir un resumen de la evidencia de las opciones terapéuticas y cuantificar la magnitud de los efectos terapéuticos y perjudiciales para cada opción, así como una idea de los costes”.

Trabajo en red y decisiones compartidas

Carmen Encinas, jefa del Área de Farmacia del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM), ha hablado de las características que intenta potenciar en su ámbito, como el trabajo en red, la toma de decisiones compartidas entre el prescriptor y el paciente, el fomento del autocuidado, etc. “Para los prescriptores no es fácil aplicar criterios de eficiencia, así nos lo transmiten. Se encuentran frente a una presión comercial importante, tienen una gran variabilidad de recomendaciones y el precio de las innovaciones suele tener un gran peso en la decisión final. El medicamento es un recurso costoso económicamente y debe tenerse en cuenta la sostenibilidad del sistema”.

Respecto al seguimiento de la variabilidad, Carmen Encinas ha destacado la necesidad “de medir los resultados”. El SESCAM tienen ‘Indicadores para la mejora de la calidad y uso eficiente de los medicamentosp, publicado en enero de 2017. El objetivo es que cada profesional conozca su propio perfil de prescripción, su evolución temporal y otros datos relacionados de interés.

Atención personalizada

Finalmente, José Luis Baquero, vicepresidente del Foro Español de Pacientes, ha agradecido al resto de los ponentes “su sensibilidad” por considerar que las GPC deben tener en cuenta la valoración y la experiencia de los pacientes. En este sentido, ha aludido a Albet Jovell cuando decía que “lo importante es el enfermo, no la enfermedad”, y ha incidido en que el “empoderamiento del paciente es un derecho”. “Las GPC deben enfrentarse a la atención personalizada. Desgraciadamente, los objetivos de los pacientes no siempre son el foco de las guías. Suelen centrarse más en la enfermedad que en el paciente. En todo caso, teniendo como base las guías, es imprescindible la toma de decisiones compartidas”, ha concluido.

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