• 10:47
  • Jueves, 08 de Diciembre de 2016

En el anciano con cardiopatía, la edad no debe contabilizarse sólo en número de años

En la Reunión Anual de la Sección de Cardiología Geriátrica de la SEC se destaca la necesidad de realizar una valoración integral del paciente anciano con enfermedades del corazón

En el anciano con cardiopatía, la edad no debe contabilizarse sólo en número de años

La mayoría de los ensayos clínicos no incluyen pacientes ancianos, por lo que la evidencia científica en este colectivo se basa más en datos de registros y la interpretación que los expertos hacen de los mismos. Sin embargo, buena parte de la investigación en este campo se está centrando en el estudio de la edad biológica como factor pronóstico del paciente con enfermedad cardiovascular, en el que se esperan novedades en los próximos años, que ayuden a mejorar el tratamiento de estos pacientes.

“Hay varios estudios en marcha destinados a valorar la edad del paciente anciano, no únicamente como número, sino estudiando su estado biológico, incluyendo su nivel de discapacidad, fragilidad, estado cognitivo, riesgo nutricional, etcétera; es decir, una valoración global de sus condiciones”, explica el Dr. Albert Ariza, presidente de la Sección de Cardiología Geriátrica de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), que acaba de celebrar su reunión anual en Madrid, y cardiólogo del Hospital Universitario de Bellvitge.

“Aunque se están investigando diferentes parámetros para determinar la edad real, en mi opinión uno de los que está mostrando un rendimiento más prometedor es lo que denominamos fragilidad. Es un concepto que traduce la vulnerabilidad del paciente ante diferentes situaciones ambientales y problemas de salud, y aunque hay varias escalas para valorarlo, la mayoría de ellas se centran en la fatigabilidad, la capacidad para hacer ejercicio físico, la pérdida de peso, la fuerza de presión con la mano y la velocidad de la marcha”, detalla el doctor.

Tanto es así que, por ejemplo, la velocidad con la que el paciente puede caminar 6 metros tiene una relación muy alta con la probabilidad de fallecer al siguiente año. “Depende bastante del escenario, pero en el terreno del síndrome coronario agudo, los pacientes con criterios de fragilidad se mueren entre seis y siete veces más que el resto de pacientes”, puntualiza Ariza.

La Sección de Cardiología Geriátrica de la SEC está desarrollando uno de los estudios de referencia acerca del papel de la valoración geriátrica integral en el paciente anciano con SCA (estudio LONGEVO-SCA), en el que participan más de 40 hospitales españoles.

En el campo de la insuficiencia cardiaca (IC), durante la reunión también se ha citado el recientemente publicado estudio FRAIL-HF, liderado por la Dra. María T. Vidán, del Servicio de Geriatría del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid y miembro de la SEC. Se trata de un estudio prospectivo con una cohorte de 450 pacientes no dependientes mayores de 70 años hospitalizados por IC. De ellos, el 76 por ciento cumplía criterios de fragilidad. Ajustando los datos por edad, sexo, comorbilidades crónicas, presencia de otros procesos agudos, o los valores de péptido natriurético cerebral, los resultados muestran fragilidad se asocia a un incremento de 2,13 veces del riesgo de mortalidad a un año.

En conclusión, durante la reunión se destacaron los principales avances en la definición de los parámetros para valorar la edad biológica del anciano con enfermedades cardiovasculares, con el objetivo de optimizar su abordaje clínico en diferentes escenarios. “España es uno de los países que más está apostando por la investigación en este tipo de pacientes que requieren una valoración integral y suponen un abordaje muy complejo”, concluye el Dr. Ariza.

Otros aspectos destacados de la reunión han sido la revisión de los aspectos específicos del manejo del paciente anciano con diferentes enfermedades cardiovasculares. En este sentido, se destacan los objetivos algo más permisivos del control de algunos factores de riesgo cardiovascular en el anciano y la aplicabilidad también en los pacientes de mayor edad de los últimos avances en el tratamiento farmacológico de la insuficiencia cardiaca.

Finalmente, se ha abordado otro de los retos en constante evolución, el manejo de la estenosis aórtica. Se trata de la valvulopatía más frecuente en el anciano, y requiere un preciso trabajo en equipo entre el geriatra, el cardiológico clínico, el hemodinamista y el cirujano cardíaco.

x