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  • Miércoles, 20 de Septiembre de 2017

La depresión puede llegar a duplicar el riesgo de muerte en pacientes cardiovasculares

La depresión puede llegar a duplicar el riesgo de muerte en pacientes cardiovasculares

La depresión es el mayor predictor de muerte en diez años tras el diagnóstico de una enfermedad coronaria, llegando a duplicar las probabilidades de fallecimiento en comparación con los pacientes cardiovasculares sin este trastorno mental, según un estudio del Intermountain Medical Center Heart Institute de Salt Lake City (Utah, EEUU), presentado en la Reunión Anual del American College of Cardiology(ACC), recién celebrada en Washington.

De las 3.646 personas diagnosticadas con depresión y en seguimiento médico, la mitad falleció durante el periodo de estudio, en comparación con el 38 por ciento de las 20.491 personas que no estaban diagnosticadas. Esto significa que las personas con depresión tenían el doble de probabilidades de morir en comparación con las personas sin depresión.

Esta relación también ocurre a la inversa. Los pacientes con enfermedades cardiovasculares son diagnosticados de depresión más frecuentemente, según un estudio publicado en European Heart Journal. Es decir, las personas deprimidas son dos veces más propensas a desarrollar una dolencia cardiaca.

“El mecanismo intrínseco por el cual un paciente con una cardiopatía isquémica entra en depresión no es un factor del todo conocido. Lo que sí se sabe es que es un porcentaje en torno al 15 o 20% de los pacientes que sufren un proceso cardiovascular agudo presenta signos y síntomas típicos de depresión, que por sí misma es un factor condicionante de la evolución de ese problema cardiovascular”, explica José Luis Palma, vicepresidente de la Federación Española del Corazón (FEC).

“Un infarto de miocardio marca un antes y un después, pero, así como la mayoría de los pacientes logra superarlo e integrarse en el ambiente de su vida normal, hay otros pacientes en los que la depresión se profundiza. Por lo tanto, hay que estar muy alerta por dos razones: la primera porque hay que tratar ese factor de riesgo independiente que entorpece el pronóstico de los pacientes con infarto y, en segundo lugar, porque hay que tratar la depresión porque si no es un círculo vicioso que nada beneficia a la evolución del paciente cardiovascular”, añade.

Programa paciente experto

"Síntomas como los pensamientos de muerte, insomnio y fatiga o pérdida de energía son especialmente reseñables en este tipo de pacientes. Éstos pueden pasar desapercibidos como síntomas depresivos, porque en un principio se suele atribuir a la enfermedad cardiovascular. Además de detectar la aparición de estos síntomas, el médico debe transmitir al paciente la importancia de tratarlos, derivándolo al profesional indicado, y evitar así que influyan negativamente en su recuperación. Por lo general, la mayoría de los pacientes dejan en un segundo plano el tema emocional porque lo más importante para ellos en esos momentos es la salud física”, explica Julia Vidal, psicóloga especializada en gestión de las emociones y miembro del Consejo de Expertos del Programa de Empresas Cardiosaludables (PECS), que fomenta mejores hábitos de vida impulsando medidas saludables en el ámbito laboral.

La correcta comprensión de la cardiopatía, una actitud positiva y la participación activa en el tratamiento son claves para que el paciente pueda recuperarse en todos los ámbitos. Otro aspecto es la experiencia del propio paciente para afrontar la enfermedad. Para ello, la Fundación Española del Corazón , junto con la Sociedad Española de Cardiología, ha desarrollado la escuela de Paciente Experto dentro del proyecto Mimocardio, con el que forma a pacientes seleccionados para que sirvan de apoyo a otros pacientes diagnosticados.

 

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