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  • Viernes, 22 de Septiembre de 2017

XVII CONGRESO DE SESPAS

Los expertos detectan “reformas pendientes”, a pesar de la salida de la crisis

Los expertos detectan “reformas pendientes”, a pesar de la salida de la crisis

La recuperación económica no ha llegado al Sistema Nacional de Salud (SNS) y las medidas tomadas en los últimos años, a raíz de la crisis económica, no solo no sirvieron para realizar las reformas pendientes, sino que han creado un caldo de cultivo para el incremento de los usuarios descontentos con el sistema. Son algunas de las principales conclusiones del avance del capítulo sobre España del Observatorio Europeo de Sistemas y Políticas de Salud, que se ha presentado en el XVII Congreso de SESPAS con el lema ‘Ciencia para la salud’ con el que se desarrollan también las XXXVII Jornadas de Economía de la Salud y la XXXV reunión científica de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), con la presencia de más de 1.000 expertos nacionales e internacionales en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

Aunque el informe sobre el SNS, pendiente de la última revisión, apunta que las medidas adoptadas en la gestión sanitaria no han tenido consecuencias significativas sobre la salud de los españoles. Esto, dentro de una visión integral del conjunto de políticas que tienen efecto sobre la salud, que está llevando a los gestores sanitarios a reclamar una mayor coordinación de las medidas en materia sanitaria con las políticas sociales.

Aumento de las listas de espera

Las primeras conclusiones del Informe HiT 2017 (Health Sistems in Transition-Sistemas de Salud en Transición), elaborado por el Observatorio Europeo de Sistemas y Políticas de Salud, indican que los datos recopilados desde el informe anterior (2010) no arrojan consecuencias especialmente negativas en la salud: no se consagra un aumento de la mortalidad, ni en el alcance del acceso a la sanidad en términos generales (salvo la exclusión sanitaria a los inmigrantes en situación irregular y otros colectivos). Sí que se observaron aumentos en las listas de espera, si bien se han ido estabilizando a partir de 2014.

Asimismo, cobra mucha importancia el aumento de la financiación privada del gasto sanitario, lo que a su vez ha supuesto un incremento del gasto en salud de los hogares. Y aunque no han aumentado los problemas de salud, sí que ha crecido la tasa de pobreza, que además es “más profunda”, y amenaza la salud de las generaciones futuras.

Satisfacción con la atención sanitaria

En general, según el Barómetro de la Salud, los españoles consideran que tienen una atención sanitaria muy buena (entre el 75,8 y el 86% piensan así). Y si bien hubo un aumento del descontento con el sistema sanitario a raíz del decreto 16/2012 aprobado por el Ministerio de Sanidad, pasado ese impacto está creciendo la opinión de quienes creen que hacen falta “grandes reformas” en el sistema de salud.

Así, se ha detectado un incremento de las personas que creen que el sistema sanitario ha empeorado: de un 21% en atención primaria; de un 27,3% en la atención hospitalaria y de un 28,7% en la asistencia especializada. Y tampoco son buenas las valoraciones sobre las listas de espera, en especial las quirúrgicas.

El resultado es que un 25% (un 30% en el caso de las mujeres) piensan que el SNS necesita “profundas reformas”, ya que se arrastran problemas “estructurales”, como la falta de eficiencia, financiación o evaluación, además de una “nula” participación ciudadana.

Falta de eficiencia en el uso de fondos

Los expertos han hablado de un riesgo mayor de cara al futuro: las repercusiones de la situación de pobreza y desigualdad, reflejada en el paro o la “pérdida del ascensor social”, que puede generar consecuencias a largo plazo en el estado de salud de la población.

Durante estos años las políticas sanitarias hicieron énfasis en las medidas urgentes para afrontar la crisis (incluyendo la reducción de la cobertura de usuarios para ello).

Los investigadores han detectado una falta de eficiencia en el uso de fondos, por ejemplo, con el fondo de suficiencia del propio SNS, que en esos años no se empleó en corregir las desigualdades del sistema, como era su fin.

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