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  • Domingo, 25 de Junio de 2017

La técnica iFR evita realizar implantaciones innecesarias de stents coronarios

Esta técnica no necesita emplear el fármaco adenosina, que sí es necesario con la tecnología FFR

La técnica iFR evita realizar implantaciones innecesarias de stents coronarios

Antes de decidir la implantación de un stent a un paciente con enfermedad coronaria, debe haber una técnica que evidencie un estrechamiento relevante en alguna de dichas arterias. La tecnología FFR (basada en mediciones de presión en las arterias coronarias) permite evitar este problema.

Sin embargo, a pesar del alto grado de recomendación del FFR en las guías de práctica clínica internacionales, esta técnica apenas se utiliza más allá de un 15 por ciento de los casos. Uno de los motivos aducidos para explicar una utilización tan baja del FFR es que este índice requiere el uso de un fármaco vasodilatador, la adenosina, que supone una ralentización del procedimiento hospitalario y frecuentemente causa durante el estudio efectos secundarios a los pacientes, como dolor de pecho, sensación de ahogamiento o náuseas.

En 2011 se realizó un avance tecnológico en este campo, con el desarrollo de una nueva técnica, el iFR (ratio de presiones en el intervalo libre de ondas), en la que no hace falta el fármaco vasodilatado.

Recientemente, el estudio DEFINE FLAIR ha comparado el beneficio clínico del iFR con el FFR. Los resultados de este estudio en el que han participado 49 centros de 19 países con un total de 2.492 pacientes, “revelan que la técnica IFR no es inferior a FFR, de forma que los resultados clínicos a un año eran equivalentes, con independencia de si se había evaluado el estrechamiento de la arteria coronaria con una u otra técnica”, señala Javier Escaned, co-investigador principal del estudio y miembro de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

“Los síntomas asociados al estudio de la arteria disminuyeron 10 veces cuando se utilizó IFR. Es decir, mientras que en el grupo evaluado con FFR un 30% de los pacientes refirió efectos secundarios como falta de aire, dolor de pecho, hipertensión o náuseas, en el grupo de IFR estos efectos solo se dieron en el 3% de los casos”, apunta Escaned.

Y si la ventaja fundamental de FFR radicaba en que reduce la tasa de intervenciones innecesarias en comparación con la angiografía, en este estudio se comprueba que IFR las acota aún más. “Así, mientras que el 53 por ciento de los pacientes evaluados con FFR se realizó una implantación de stent coronario, dicha intervención solo se juzgó necesaria en el 47 por ciento de los estudiados con IFR”, incide el especialista.

Desde que se introdujo el IFR, añade el experto, se han producido muchos desarrollos técnicos, como los que permiten hacer un mapeo de todas las arterias, estableciendo con mucha precisión el lugar específico de la arteria coronaria que necesita tratamiento y poder garantizar que la mejoría del riego sanguíneo al corazón será óptima tras la implantación del stent.

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