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  • Viernes, 24 de Febrero de 2017

TRIBUNA EL MÉDICO

La pandemia de la nueva IT

El 1 de diciembre de 2015 entró en vigor la nueva regulación de la Incapacidad Temporal (IT). Esta regulación, fruto del Real Decreto 635/2014 y la Orden ESS/1187/2015, va extendiéndose por las diferentes Comunidades Autónomas como si se tratara de una enfermedad infecciosa, que va afectando poco a poco y cambiando los procedimientos y resultados de manera inexorable.

Francisco José Sáez
Francisco José Sáez

En el momento actual tienen en funcionamiento la “nueva” IT Asturias, Canarias, Castilla y León, Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia y Navarra. Están “avisados” Castilla-La Mancha, Euskadi y La Rioja; y del resto se desconocen plazos de entrada en funcionamiento, pero posiblemente a principios de 2017 toda España tenga en vigor el nuevo sistema de gestión de la Incapacidad Temporal.

¿Y qué está pasando en los sitios donde ya funciona? pues más o menos lo esperado (y en gran parte predicho por los profesionales):

• Los médicos de familia de los sistemas sanitarios autonómicos en los que ya se ha puesto en marcha, y pese a lo estipulado por ley, siguen teniendo que asumir todas las bajas laborales de la población, con la carga laboral que genera (valoración, evaluación, diagnóstico, pronóstico, trámites burocráticos, seguimiento, informes a la inspección médica, al INSS, más tramites…) en los escasos cinco minutos por paciente. Por si fuera poco, en las originadas en el hospital o en los servicios de urgencia se ven empujados a “interpretar” todo el proceso, dada la inhibición de los facultativos del SNS que allí trabajan para encuadrarla en las cuatro rígidas categorías que dan lugar a los plazos, todo ello por ese concepto de “coche escoba” que parece que tiene la Atención Primaria para algunos en nuestro sistema sanitario, de forma que lo que no hace nadie (pese a estar obligado) termina en las manos del médico de familia. Este, por su compromiso personal con el paciente y con el sistema sanitario, asume las tareas que los demás declinan, como pasa en este caso con la Incapacidad Temporal.

• La duración de los procesos de IT se ha alargado de forma generalizada en las comunidades con la nueva gestión, más que en las que no lo han puesto en marcha. Se les suma además la existencia de mayor número de errores y problemas en la tramitación de la documentación, pese a la obligatoriedad de la transmisión telemática estipulada por ley.

• Los pacientes están más cómodos con el nuevo sistema, al espaciarse las visitas al centro de salud, aunque la repercusión sobre el número de visitas no es muy apreciable, o en todo caso mucho menor al efecto que tuvo la implementación y puesta en marcha de la receta electrónica.

• Los inspectores de los servicios públicos de salud están asumiendo la disminución en el plazo de las propuestas de alta de las mutuas con gran esfuerzo, ya que no se ha implantado ningún plan de apoyo o dotación de recursos.

• Las mutuas de la Seguridad Social han implantado en casi su totalidad la periodicidad de la nueva IT en sus visitas, pero la emisión de partes de confirmación a los pacientes está presentando problemas en algunas de ellas, especialmente las más pequeñas, dada la poca costumbre existente hasta ahora, de forma que en bajas largas algunas acumulan partes pese al plazo amplio para el reconocimiento por la periodicidad amplia en el mismo.

• El Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) contempla el proceso con expectación, de forma que en las comunidades con la nueva IT los problemas se achacan a esta, y en las que no la tienen, celebran la mejora de sus resultados comparativos con el resto de España, mientras miran con temor a la puesta en marcha.

Claro, todo ello va dejando su “poso” de resquemor tanto en los médicos de familia como en los propios pacientes. Por un lado,  en los médicos de familia, que ven como lo que ganan al espaciarse los partes de confirmación de la baja se pierde por tener que escribir el código de ocupación del paciente (CNO), código que el paciente desconoce y que en algunas comunidades cuenta con un software de apoyo, pero en otras solo se consigue tras la consulta de unas tablas de difícil lectura, la mayoría de las veces marcando procesos diagnósticos clasificados con numeraciones que poco se aproximan al trabajo habitual del médico de familia, con códigos de difícil comprensión.

Tienen además que consultar la historia electrónica del hospital (los que tienen acceso a ella, porque de la tantas veces anunciada historia clínica digital del Sistema Nacional de Salud ni se sabe ni se espera) o los informes que les trae el paciente o el familiar de este para adecuar los plazos de la IT en caso de nuevas consultas, lo que dificulta y alarga aún más la visita si la baja está relacionada con un proceso que controla el especialista hospitalario, ya que este no se hace cargo de la IT pese a estar así regulado por ley. 

Y por último, deben afinar su capacidad de resumen para el informe mensual, que el tiempo vuela y el siguiente paciente se impacienta y no entiende que su médico tarde tanto en atenderle  por culpa de unos papeles. Porque en los pacientes la nueva gestión de la IT también está haciendo mella, molestos la mayoría de las veces por las preguntas sobre un número que ignoran (el CNO) y porque no comprenden que su vecino venga a por los partes cada 35 días y él venga cada 28, ya que en ninguna comunidad se ha hecho un proceso de información sobre el cambio a los usuarios (curiosamente sí lo han realizado las mutuas a sus empresas adheridas, pese al número elevado de ellas). 

Aunque no todo son quejas, los médicos hospitalarios y de urgencias siguen felices, porque pese a la nueva normativa que estipula lo contrario, las bajas laborales continúan sin tener nada que ver con ellos, pese a cambios legales, a su implicación en la generación de los procesos (esa indicación de reposo en los informes de alta que parece que se tramita de forma mágica, ya que ellos no cumplimentan los partes de baja) o el brete en el que pone al paciente, que pese al reposo prescrito debe desplazarse al centro de salud en busca de alguien que se apiade de él y posibilite la tramitación del mismo sin problemas laborales asociados (recordemos que la ausencia sin justificación del trabajo es una de las causas de despido contempladas en nuestra legislación).

Y en el INSS también impera la felicidad; se han salido con la suya pese a las protestas de todos y aunque han cedido en los plazos de puesta en marcha… el retraso tampoco se nota mucho; quizá sí, alguna asociación de inspectores de hacienda ya ha visto el incremento del gasto en la IT, y dada la situación de penuria de la hucha de las pensiones (de donde sale el dinero que paga la IT), ha puesto el grito en el cielo. Y a nadie extrañaría que la Unión Europea entre sus amenazas de nuevos recortes también mencionara la IT.

Vemos así como la pandemia de la nueva IT va extendiéndose por España y el sistema inmune profesional (parece que tan solo los del Foro de Médicos de AP, del que es precursora y miembro la SEMG, decimos algo de vez en cuando, pero resuena como un “son los que siempre se quejan y lo dicen también de los minutos por paciente, de las escasas sustituciones y demás carencias del primer nivel asistencial”) va dimitiendo de sus funciones, quizá más preocupado en otras cosas, mucho más serias, como el disparatado gasto en farmacia hospitalaria o la extensión de las gerencias únicas, en espera del advenimiento de la gestión clínica que, en definitiva, incumbe mas  a los hospitales, centro y eje de nuestro sistema sanitario, pese al tantas veces pregonado papel central del paciente y la Atención Primaria, dejándoles a estos el enfrentar el mundo real, con sus problemas económicos, laborales e incluso familiares creados por la puesta en marcha de la nueva regulación de la Incapacidad Temporal y sus consecuencias.

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