Infección de las heridas quirúrgicas

La infección de la herida del esternón puede ser una complicación grave tras la cirugía reparadora en los niños con cardiopatías congénitas. La infección de la herida, puede ser superficial o profunda, la diferencia va a determinar la necesidad de tratamiento quirúrgico. La infección profunda puede dar lugar a una osteomielitis del esternón o a mediastinitis. Por tanto, las infecciones profundas, van a precisar siempre tratamiento quirúrgico.

La incidencia de infección de la herida quirúrgica, es muy variable según las series, pudiendo suponer del 8 por ciento al 22 por ciento de las infecciones nosocomiales de los niños sometidos a cirugía cardiaca, pero parece ser que esta incidencia ha ido disminuyendo en los últimos años.

La infección de la herida del esternón puede causar hasta el 50 por ciento de las complicaciones relacionadas con la esternotomía media. La tasa de infección esta relacionada inversamente con el número de intervenciones con cirugías abiertas que se realizan en el hospital. Los factores que se asocian con un aumento de la incidencia de infección de la esternotomía son la duración del tiempo de extracorpórea superior a 1 hora, la existencia de bajo gasto en las primeras 24 horas del postoperatorio, la necesidad de reintervención quirúrgica por hemorragia, el sangrado excesivo después de la cirugía, la profilaxis antibiótica inadecuada, la ventilación mecánica prolongada durante el postoperatorio y la estancia prolongada en las unidades de reanimación.

El germen que causa la infección está relacionado con la profundidad de la infección y con el tipo de cirugía. Así, en las infecciones superficiales, el agente más frecuente es el Staphylococcus aureus, seguido de los bacilos Gram negativos y el S. epidermidis. En las infecciones profundas, los gérmenes más frecuentes son los bacilos Gram negativos, como la Pseudomona aeruginosa, la Serratia marcescens, el Proteus mirabilis y otras enterobacterias. Cuando la intervención se ha realizado con cirugía cerrada, el agente más frecuente es el Staphylococcus aureus, seguido del Staphylococcus coagulasa negativo, mientras que si la cirugía se ha realizado con circulación extracorpórea, el germen puede ser el Staphylococcus coagulasa negativo, la Pseudomona aeruginosa, la Candida spp., y el S. aureus.

La infección de la herida del esternón suele aparecer entre los 10 y 15 días después de la intervención. Las manifestaciones clínicas de la infección suelen ser fiebre, eritema de la zona, y la presencia de exudado purulento en la herida.

La infección profunda se distingue de la superficial por la existencia de inestabilidad a nivel del esternón. La infección puede también afectar al mediastino, pudiendo lesionar al pericardio, los injertos empleados para la corrección, el pulmón y la pared torácica. El diagnóstico de la osteomielitis del esternón se realiza, mediante estudios radiológicos, siendo la tomografía axial el método idóneo para valorar el alcance de la lesión. Así mismo, la gammagrafia con galio tiene un valor predictivo positivo del 90 por ciento en las osteomielitis del esternón. La infección profunda del mediastino o del esternón, requiere tratamiento quirúrgico con desbridamiento y drenaje de la zona junto con tratamiento antibiótico durante 4 a 6 semanas.

Dado que el S. aureus es el germen más frecuente que causa infección de la herida quirúrgica, se debe realizar profilaxis antibiótica con cefazolina, inmediatamente antes de la intervención y durante las 48 horas siguientes del postoperatorio.

 

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