Trasplante
cardiaco
La infección en los pacientes trasplantados
de corazón es una causa frecuente de morbilidad y mortalidad. La infección
está causada principalmente por virus, entre los que se incluye el virus
herpes simple (VHS), el citomegalovirus (CMV) y el virus varicela-zoster (VHZ).
Muchos niños, sometidos a trasplante cardiaco, desarrollan infección
por CMV, pudiendo adquirir la infección a partir de la sangre transfundida
que contenga el virus o bien es infectado a partir del órgano trasplantado.
El CMV puede afectar a múltiples órganos, pero la infección
más grave es la neumonía. Si bien la infección sistémica
por CMV no ocurre al inicio del proceso, ésta se prolonga durante largos
periodos de tiempo. El diagnostico de infección por CMV se basa, en el
cultivo positivo del virus y la confirmación histológica de la infección.
La administración profiláctica de ganciclovir reduce la incidencia
de infección por el CMV.
La infección por VHS, se produce
en ocasiones en los pacientes sometidos a un trasplante cardiaco. Habitualmente,
se debe a la reactivación de una infección latente por herpes. La
forma de presentación más común es el herpes labial, que
se pude prevenir mediante la administración profiláctica del aciclovir.
La
infección por el VHZ, puede aparecer en niños sometidos a trasplante
cardiaco, presentándose uno o dos meses después de la intervención.
Normalmente, se manifiesta por la aparición de lesiones en la piel. En
ocasiones, la infección es diseminada, en cuyo caso tiene una evolución
fatal. La administración de vacuna contra la varicela unos meses antes
del trasplante, puede prevenir la infección grave.
El virus de
la influenza, también puede producir enfermedades graves en los niños
sometidos a un trasplante. La infección por el virus de la influenza B,
se ha asociado con la aparición de cuadros respiratorios, diarrea, alteraciones
de sistema nervioso central, y rechazo del injerto.
El virus de Epstein-Barr
(VEB), puede aislarse de receptores de trasplante cardiaco, pero las manifestaciones
clínicas suelen ser raras. La infección por el VEB se ha asociado
con la aparición de síndrome linfoproliferativo de linfocitos B,
que se caracteriza por fiebre, adenopatía, síndrome mononucleosico
rápidamente progresivo y alteraciones del injerto.
La neumonía
es la infección bacteriana más frecuente después del transplante
cardiaco. Se adquiere generalmente en el hospital, siendo causada con mayor frecuencia
por gérmenes Gram negativos. Los hongos y las bacterias se asocian a neumonía
con infiltrados lobares, mientras que el patrón pulmonar intersticial se
suele producir por las infecciones víricas o por Pneumicistis carinii.
Por último, si las lesiones son nodulares, sugieren infección por
Legionella, Nocardia y Aspergillus.
La infección de orina es una
complicación durante el postoperatorio de la cirugía cardiaca y
el transplante en niños que está relacionada con el sondaje vesical.
Los gérmenes aislados con más frecuencia son los bacilos entéricos
Gram-negativos y los hongos, siendo el E. coli poco frecuente. Para prevenir la
infección se debe retirar la sonda lo antes posible.
Las infecciones
más frecuentes, causadas por parásitos en niños sometidos
a transplante son debidas al Pneumocystis carinii y al Toxoplasma gondii.
Las
infecciones por hongos son causadas por la Candida, Aspergillus, y Cryptococcus.
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