Complicaciones de la endocarditis infecciosa

Los factores predisponentes del desarrollo de complicaciones en niños con EI incluyen, el tipo de organismo, la localización y el tamaño de la vegetación, las alteraciones cardiacas con una morbilidad importante y la aparición de endocarditis en un corazón normal, fundamentalmente en niños de < 2 años de edad.

Entre las complicaciones más frecuentes, está la insuficiencia cardiaca congestiva que puede ser debida a cambios estructurales bruscos, como la perforación de una valva, a la ruptura de una cuerda mitral infectada o de un trayecto fistuloso. En pacientes con una válvula protésica, se puede deber al desarrollo de escapes o dehiscencias perivalvulares.

La insuficiencia cardiaca congestiva crónica se produce por el aumento de la regurgitación valvular, acompañada a menudo de la disfunción del ventrículo.

La función ventricular baja se asocia a una tasa aumentada de mortalidad quirúrgica. El tratamiento quirúrgico urgente, en pacientes con insuficiencia cardiaca moderada, mejora la supervivencia y preserva la función cardiaca.

La infección perianular aumenta el riesgo de insuficiencia cardiaca congestiva. El mayor riesgo de esta complicación se produce en la endocarditis de la válvula aórtica.

Las infecciones perianulares también pueden progresar causando trayectos fistulosos en el pericardio, así como entre cavidades cardiacas o estructuras vasculares. Tales fístulas no responden al tratamiento médico, precisando generalmente tratamiento quirúrgico.

Los signos y los síntomas clínicos de la extensión de la infección pueden no ser específicos, incluyen fiebre y bacteriemia persistente, émbolos de repetición, bloqueo cardiaco, empeoramiento de la insuficiencia cardiaca o soplos patológicos en pacientes tratados con antibióticos.

Una complicación potencialmente mortal en niños es el desarrollo de endocarditis en una fístula o un conducto quirúrgico. Dado que estas prótesis son a menudo tubos de Goretex o de Dacron, las posibilidades de tratamiento con antibióticos son mínimas, siendo preciso realizar tratamiento quirúrgico.

Las complicaciones embólicas se presentan en cualquier paciente con EI, pero son mas frecuentes en aquellos con lesiones grandes. Las vegetaciones de más de 10 milímetros se asocian a una incidencia alta de riesgo de embolismo. La localización de la vegetación también es un factor de riesgo. En pacientes adultos, las lesiones mitrales se asocian a índices más altos de embolización que las vegetaciones aórticas (el 25 por ciento contra el 10 por ciento, respectivamente). El índice más alto de embolización (37 por ciento) se produce cuando las vegetaciones se encuentran en la valva anterior de la mitral, más que cuando están en la valva posterior. Las infecciones estafilocócicas y por hongos producen un alto riesgo de embolia, independiente del tamaño o la localización de la vegetación. La mayoría de los episodios embólicos se producen en el plazo de las primeras 2 a 4 semanas después de que se ha iniciado el tratamiento.

Por otra parte, el aumento del tamaño de la vegetación, durante la cuarta a la octava semana del tratamiento, es predictivo de embolismo y de formación de abscesos, pudiendo indicar la necesidad de remplazamiento quirúrgico de la válvula.

Los aneurismas micóticos son otra complicación de la endocarditis que pueden aparecer en cualquier arteria sistémica. Pueden ser debidos a un émbolo séptico o a la extensión de la infección desde un tejido contiguo a la pared de la arteria. En la mayoría de los casos, el desarrollo de un aneurisma en el curso de una EI es indicativo de cirugía.



 

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