Diagnóstico
de la endocarditis infecciosa
El diagnóstico
definitivo de EI solo se puede realizar con certeza absoluta mediante el cultivo
de microorganismos en las vegetaciones o en el material embólico. El diagnóstico
es evidente en los pacientes que presentan una clínica compatible, lesiones
ecocardiográficas y bacteriemia persistente. Sin embargo, en muchos pacientes,
algunas de éstas pueden estar ausentes. Se han definido distintos criterios
para el diagnóstico de la EI. Los criterios de Duke (Tabla 2), se consideran
actualmente superiores, tanto en adultos como en niños, a otros criterios
para el diagnóstico de la EI. La aplicación de estos criterios tiene
una especificidad, sensibilidad y valor predictivo negativo muy altos, cercano
al 95 por ciento para el diagnóstico de EI.
En las Tablas
3 y 4, se resumen los criterios de Duke, donde se consideraba a la bacteriemia
por Staphylococcus aureus como criterio importante de EI, solamente si la infección
se había adquirido en la comunidad y no se detectaba un foco primario de
la infección.
En la actualidad, sobre la base de estudios recientes,
empleando ecocardiografía transesofágica (ETE) para el diagnóstico
precoz de endocarditis, el propio grupo de Duke recomienda que la bacteriemia
por Staphylococcus aureus se considere un criterio mayor para el diagnóstico
de EI, independientemente de sí la infección se ha adquirido en
la comunidad o es nosocomial y si el foco primario de la infección está
presente o ausente.
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