EPIDEMIOLOGíA

La fiebre reumática aparece a todas las edades aunque su incidencia es mayor entre los 6 y los 15 años, siendo excepcional en niños menores de 3 años. Solo en el 20 por ciento de los casos se manifiesta en adultos. Su incidencia varía desde el 0,3 por ciento en la población general tras infecciones estreptocócicas esporádicas al 3 por ciento en las epidemias de faringitis exudativas graves no tratadas. Esta incidencia es significativamente mayor (50 por ciento) en pacientes que han tenido un episodio previo de fiebre reumática. Suele presentarse al final del invierno y en primavera coincidiendo con el aumento de frecuencia de las infecciones estreptocócicas. Su frecuencia es similar en ambos sexos, aunque las mujeres tienen mayor incidencia de corea y peor pronóstico en la cardiopatía.

La fiebre reumática ha llegado a ser excepcional en los países industrializados. Su incidencia ha ido disminuyendo en los últimos 80 años hasta prácticamente desaparecer en la actualidad en Europa y América del Norte (menos de un caso por 100.000 habitantes y año). Esta disminución se explica por el tratamiento antibiótico generalizado de las infecciones respiratorias altas, la detección precoz de los casos, la prevención de recaídas y, posiblemente por cambios en la virulencia del germen. Los rebrotes que se comunican esporádicamente en comunidades desarrolladas se deben a cepas inusuales de estreptococo, al desplazamiento de población desde zonas rurales o la inmigración desde países con altas tasas de prevalencia. En contraste, la incidencia de la fiebre reumática se mantiene, e incluso parece aumentar en los países en vías de desarrollo, donde se alcanzan tasas de hasta 100-150 casos/100.000 habitantes y año. Probablemente la pobreza, la falta de medicación y de cuidados médicos adecuados y el hacinamiento sean los factores fundamentales para explicar estas diferencias.

Otras causas para el desarrollo de fiebre reumática dependen del germen y el propio huesped. El estreptococo del grupo A puede ser serotipado según las proteínas de la pared celular, principalmente la proteína M. Esta proteína constituye el principal factor de virulencia. Determinados serotipos (M1, 3, 5, 6, 18 y 24) se aislan con mayor frecuencia en enfermos con fiebre reumática. Se trata de cepas mucoides encapsuladas muy ricas en proteína M y resistentes a la fagocitosis.

La predisposición genética para el desarrollo de fiebre reumática se manifiesta en la tendencia a la acumulación de casos en una misma familia y a la mayor incidencia de la enfermedad en gemelos monocigóticos que en dicigóticos. Se ha demostrado una mayor frecuencia del aloantígeno D8/17 en los linfocitos B de enfermos con fiebre reumática, que determinaría una respuesta inmune exagerada frente a antígenos estreptocócicos y una mayor tendencia a las recaídas.




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